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revista Estampas
Caracas, sábado 30 de agosto de 2008 
 


FOTO: WWW.SHUTTERSTOCK.COM/MONKEY BUSINESS IMAGES

Masaje Shantala
Cómo dárselo a tu bebé

Este masaje tradicional indio relaja al bebé, regula su sueño, mejora sus defensas y ayuda a estrechar más el fuerte vínculo que los une. Ruth Pereiro

Shantala es como se conoce a la técnica de masaje infantil importada de Oriente, donde las madres se lo dan a sus hijos de una forma cotidiana y aprendida de sus mayores. Esta práctica ayuda a paliar los cólicos en los bebés, les relaja, regula su sueño, mejora su digestión y su sistema inmunológico y, a la larga, hace que los niños sean más seguros y tranquilos. Los beneficios son tanto para el bebé como para los padres, que a través del masaje aprenden a conocer y a comunicarse mejor con su hijo y adquieren confianza para su cuidado. Y si se aplica de forma cotidiana, estrecha el vínculo amoroso entre padres e hijos.
El nombre de Shantala proviene de una mujer india. En los años 50 del siglo pasado, el ginecólogo francés Frédérick Leboyer observó a esta madre dando un masaje a su hijo en un hogar de caridad de Calcuta, entre la miseria y la suciedad. "Era como un ritual, como un ballet, había tanta armonía en ello, tanta ternura...", escribió el doctor en su libro Shantala, obra que acercó el arte de esta técnica tradicional a Occidente y que hoy sigue siendo uno de los referentes en el masaje infantil.

Desde el principio
Desde los primeros días de vida de tu hijo puedes empezar ya a darle este masaje completo, mejor cuanto antes, ya que tu bebé se acostumbrará a este ritual y disfrutará más de él. Para que le aporte el máximo beneficio conviene aprender la técnica con ayuda de un monitor especializado. Él te enseñará a realizarlo con la lentitud, firmeza, ritmo e intención que caracterizan al Shantala.
Su práctica se puede prolongar hasta que se quiera, pero a medida que el niño crece y aumenta su movilidad, las técnicas se van adaptando: no es lo mismo dárselo a un recién nacido que a un bebé que ya camina y se mueve con mayor independencia.

Cuándo dárselo
Al menos tres o cuatro veces a la semana, y mejor si es a diario y lo incorporas como una rutina más. Bastará dedicarle de 15 a 25 minutos. Suele realizarse antes de dormir, aunque eso depende de cada niño y del tiempo libre de los padres. Lo que sí es importante es que sea siempre a la misma hora. Elige un momento relajado para ambos, por la mañana o por la tarde, para disfrutarlo sin prisas. La única condición es que el niño esté en ayunas: al menos una hora antes o una hora después de comer.

Un ambiente adecuado
El ambiente es esencial: luz tenue, música suave y un lugar tranquilo y agradable ayudan a que el bebé reconozca este momento y se prepare para ello. En silencio aprenderás a comunicarte con tu hijo, con los ojos y con el contacto, mejor si es piel con piel (las mujeres indias dan el masaje con el niño sobre sus piernas extendidas y sentadas en el suelo, aunque si esto te resulta incómodo puedes hacerlo sobre una colchoneta o una alfombra).

Usa aceites vegetales, puros, de presión en frío y obtenidos de forma natural, que son más sanos que los derivados del petróleo (ten en cuenta que la piel absorbe el aceite y también que el bebé puede chupar el que queda en sus manos). Los de almendras dulces, nuez de albaricoque y pepitas de uva son algunos de los más recomendables.

El masaje se suele completar con unos ejercicios de yoga muy sencillos, que consisten en cruzarle los brazos sobre el pecho y luego las piernas sobre la barriguita. Y para terminar, un baño aumentará el efecto relajante del masaje y eliminará los restos de aceite. Se puede bañar a los bebés más pequeños en el Tummytub, un cubo típico indio que mantiene la posición fetal del niño.


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Pecho
1. Unta tus palmas con aceite, frótalas, ponlas juntas sobre el pecho del bebé y deslízalas hacia fuera en dirección opuesta, siguiendo la línea de las costillas, como si estuvieras alisando las páginas de un libro.

2. Ahora tus manos suben y bajan de forma alterna, cruzándose, desde el costado izquierdo del bebé (zona de cadera-ingle) hasta su hombro derecho y desde la cadera derecha al hombro izquierdo. Son como olas. El canto de tu mano debe deslizarse por el cuello del niño.


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Manos
Con tus pulgares, masajea las palmas desde la base de la mano hasta la punta de los dedos.

Espalda
1. Pon al niño boca abajo y transversalmente a tus piernas, con su cabeza a tu izquierda. Coloca tus palmas planas en la parte superior de su espalda y realiza movimientos de vaivén, una mano primero y después la otra, hacia adelante y atrás. Al mismo tiempo, las manos se desplazan transversalmente hacia los riñones con lentitud.


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2. Con la mano izquierda, recorre su espalda, desde la nuca a las nalgas con lentitud y firmeza, como si tu mano fuera un rodillo de amasar. Al mismo tiempo, con la mano derecha tienes que sujetar el culito del bebé, en oposición al empuje de la mano izquierda. Repite varias veces el mismo proceso.

3. Alarga el segundo movimiento, con la mano izquierda y con firmeza, hasta los talones. Con la mano derecha sujeta sus pies y mantén sus piernas lo más estiradas posible, mientras recorres la espalda, el culito y las piernas con la mano izquierda. Al llegar a los talones, levanta la mano y vuelve a empezar desde arriba.

Brazo
1. Con el niño tumbado sobre el costado derecho, sujeta su brazo extendido con tu mano izquierda mientras con la derecha rodeas su hombro. Tus dedos índice y pulgar formarán un brazalete que irás deslizando por su brazo. Al llegar a su muñeca, insiste tres veces, sujeta su manita con tu mano derecha y repite este movimiento con la izquierda, de forma que tus manos se sucedan de forma fluida.
2. Después rodea con cada mano, una junto a la otra, la parte de su brazo cercana al hombro y ve desplazándolas con un movimiento de torsión (cada mano en un sentido). Al llegar a la muñeca insiste tres veces y vuelve a comenzar en el antebrazo una vez más. Repite todo el proceso con el otro bracito del bebé.

Barriga
Desde la base del pecho, sin tocar las costillas, desliza las manos planas, lentamente, una después de la otra, hacia ti y en perpendicular al bebé. Los movimientos deben sucederse como olas, con un ritmo constante. (Este ejercicio no se aconseja si no se ha desprendido el cordón.)

Piernas
Tienes que hacer el mismo movimiento que con los brazos. Primero, bajando en forma de brazalete desde el muslo hasta el tobillo, con una mano y después con la otra. Repite varias veces. Después, con las dos manos a la vez pero moviéndolas en dirección opuesta, haz los movimientos de torsión, como si exprimieras, desde la ingle hasta el pie. Insiste en el tobillo.


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Cara
1. Es un masaje muy ligero, un roce con las yemas de los dedos. Comienza por la frente. Las puntas de los dedos se desplazan desde el centro de la frente hacia los lados siguiendo el borde de las cejas. Cada viaje llega más lejos, hasta las sienes y a las mejillas.

2. Después, desde la base de su nariz, con los índices o los pulgares, haz un movimiento ligero y de poca amplitud hacia arriba y otro hacia abajo.

3. Por último, posa los dedos ligeramente sobre los párpados del bebé y, desciende por los bordes de la nariz hacia las comisuras de la boca y hasta la barbilla y el cuello.


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Pies
Masajea la planta del pie del bebé, primero con los pulgares, desde el talón hasta los dedos. Luego con toda la palma de la mano.

 

 

 

 


Cursos para padres

El Masaje Infantil.com es una asociación sin fines de lucro cuyo propósito es la enseñanza de esta práctica. Dicta cursos para padres con sus bebés (a partir de un mes de nacidos) en sesiones grupales o consultas privadas. Para los niños con necesidades especiales, las actividades y el masaje son adaptados a sus requerimientos.

» Conjuntamente con la Asociación Venezolana de Masaje Infantil AVMI, y
The Internacional Association of Infant Massage IAIM, entrena a quien desee ser Instructor Certificado de Masaje Infantil.

» Cuentan además con la Fundación Amigos del Masaje Infantil, una ONG que pretende facilitar a familias de bajos recursos y en situación de alto riesgo social el acceso a esta práctica. También prepara al personal que trabaja en casas de acogida.

Señas
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Telfs.: (212) 979.7348, 0414-129.3658
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