Un producto del grupo   
 
- Durmiendo
con su bebe

- Sillas seguras en movimiento

- Planificar
un Baby Shower

- ¿Y qué nombre le ponemos?

- Delicias
de mango

- El puente
se ha caído
revista Estampas

Caracas, sábado 29 de agostode 2009

 

Durmiendo con su bebé

Buscar seguridad y proximidad pueden resultar motivos atractivos a la hora de tomar la decisión de descansar con el más pequeño de la casa. Sin embargo, no actúe a la ligera y tome ciertas precauciones.
Ángel Silva-Arenas

Más allá de la ternura que evoca la imagen de un bebé acostado junto con sus padres en la cama, existe toda una polémica acerca de lo provechoso o no que puede resultar esta práctica. Así, para algunos especialistas, dormir con el niño alimenta los fundamentales nexos que deben existir entre hijo y progenitor; sin embargo, para otros, este rito puede derivar en una no muy sana dependencia psicológica.

Cada cultura tiene su regla al respecto. En Japón, por ejemplo, tradicionalmente los niños comparten la cama con sus padres hasta aproximadamente los cinco años, mientras que en la India lo pueden hacer hasta los diez. La cultura occidental, por su parte, aconseja que cada quien tenga su cama y su propia habitación, como una suerte de abreboca de lo que será su proceso de individualización.

Defendiendo el colecho
Para quienes defienden el colecho, término utilizado para denominar la costumbre de que los padres compartan la cama con el recién nacido, la seguridad es una de las principales razones para hacerlo, pues -para ellos- el lecho de los padres es el mejor lugar donde los bebés pueden estar y descansar.

Esta postura es reforzada por aquellos que consideran que la soledad -en el sueño del lactante- no es la situación ideal. Parten de la siguiente premisa: cuando el niño está en desarrollo, dentro del útero materno, oye los sonidos emitidos por las personas que los rodean. Al nacer se sienten seguros al escuchar las voces que les resultan familiares, quedándose dormidos más fácilmente y disfrutando de un descanso más reparador cuando están próximos a sus seres queridos. En otras palabras, el bebé se siente amado y protegido con la gente de su entorno. Una situación que no debe desperdiciarse.

De igual forma, facilitar la sincronización entre los ciclos de sueño entre la madre y el lactante, así como estimular la lactancia haciéndola una actividad más cómoda en las horas nocturnas, son otras de las razones esgrimidas por los cultores de esta usanza.

Además, dada las exigencias de la vida moderna, que obliga a los padres a separarse de sus hijos durante gran parte del día -por obligaciones laborales- dormir juntos permite recuperar el tiempo perdido, proporcionándole al bebé momentos de intimidad y cercanía.

Seguridad en entredicho
Si bien el colecho posee un conjunto de beneficios de índole emocional, según lo reporta la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo de Estados Unidos y la Academia Americana de Pediatría, esta práctica puede exponer al lactante en situación de alto riesgo, especialmente los referidos a asfixia y estrangulación, en virtud de lo cual no la aconsejan.

En este particular, Nelson Ramírez, médico pediatra, advierte que hay personas que nunca deberían dormir con recién nacidos, tal es el caso de los niños, particularmente aquellos menores de cinco años, pues pueden no percatarse de la presencia del bebé. Asimismo sucede con los adultos fumadores, los que presentan problemas de alcoholismo o aquellos que se encuentran bajo los efectos de las drogas.

Aparte de las razones que atentan contra su seguridad física del lactante, dormir con el bebé genera incomodidad al padre o la madre, quienes no tendrán las circunstancias ideales para un buen sueño, ya que no podrán ubicarse ni moverse en la cama con libertad y a sus anchas. El niño, además, empieza a generar un vinculo de dependencia al asociar el descanso y la hora de dormir con la cercanía de los padres y el estar en su cama, lo cual con el tiempo puede convertirse en una costumbre difícil de erradicar.

A la hora de dormir juntos
Si usted es uno de los padres que duerme junto con su bebé, entonces es hora de seguir las siguientes indicaciones, a los fines de hacer del colecho una práctica segura:

•Ponga al bebé boca arriba, ya que además de ayudarlo a respirar mejor, reduce el riesgo del síndrome de muerte súbita.

•Asegúrese de no cubrir o tapar nunca la cabeza del bebé mientras duerme.

•No coloque al bebé en la parte superior de una almohada.

•Emplee una cama lo suficientemente grande como para ubicar cómodamente en ella a las personas que deban dormir en la misma.

•Cerciórese de que la cabecera y los pies de la cama no tengan huecos por donde pueda colarse y quedar atrapada la cabeza del lactante.


•No duerma junto a su hijo en un sofá o en una cama de agua.

•Asegúrese de no utilizar edredones, almohadas, acolchados ni otros elementos con relleno en la cama.

•No use fragancias fuertes, aerosoles de cabello, lacas o desodorantes con esencias demasiado intensas.

•No ingiera medicamentos o drogas que lo atonten o que impidan que se despierte, ya que podría asfixiar o aplastar al niño.

De la cama a su cuna
Si usted lleva tiempo practicando el colecho y decide que es hora que su hijo duerma en su cama, lo más conveniente es hablar con el pediatra para que juntos conciban una estrategia que permita que el bebé se acostumbre a dormir solo.

Según los especialistas esta transición debe hacerse alrededor de los seis meses, antes que este uso se arraigue en la mente del pequeño, y el posible "duelo de la separación" se convierta en motivos de ansiedad, llanto y desesperación, explica la psicóloga Gabriela Méndez. Es conveniente entonces colocar un límite temporal en este hábito, "en el cual las razones de seguridad y costumbre se aplaquen", permitiendo dar el tan necesario salto a la cuna que supone empezar a labrar el camino de la independencia.

Lejos pero cerca
Existen fórmulas con las que usted puede estar cerca del bebé durante la noche sin tener que compartir la cama con él:

•Disponga de una cuna pequeña o moisés junto a su cama, esto permite la proximidad y resulta especialmente útil en ocasiones de lactancia.

•Adquiera un dispositivo -parecido a un moisés al que le falta un lateral- que se pueda incorporar a la cama, así elimina la posibilidad de que el pequeño sufra algún tipo de aplastamiento.

Señas
Gabriela Méndez, psicóloga Teléfono: (212) 870.4197

 
Principal | Vivir | Descubrir | Tentaciones| Siga la pista | Archivo