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revista Estampas
Caracas, sábado 29 de abril de 2006  


Lactar a distancia
La leche materna proporciona al bebé todos los nutrientes necesarios para un saludable desarrollo, razón por la cual se recomienda aun cuando madre e hijo deban separarse. Por fortuna, hay buenas opciones para estos casos. María Angela Vabuena

Es bien sabido que la leche materna es el mejor alimento que puede ofrecerse al recién nacido, pues contiene al menos 300 ingredientes que le proporcionan todo lo requerido para asegurarle un crecimiento sano. Además de única, su composición varía constantemente —incluso durante una misma toma— para satisfacer las necesidades siempre cambiantes del niño, y su producción va a la par de la demanda.

La leche humana es la más apta para el aparato digestivo del bebé y sus riñones por la calidad de sus ácidos grasos, reduciendo las probabilidades de que sufra de cólicos, gases y salivación excesiva. Tampoco produce alergias ni rechazo por intolerancia.

La Unicef advierte que los recién nacidos que no toman leche materna son seis veces más propensos a morir de diarrea o de infecciones respiratorias. Además, la lactancia reduce el riesgo de muerte súbita.

Se recomienda que la madre comience a amamantar inmediatamente después del parto o en las horas subsiguientes y que el niño no haya recibido ningún otro tipo de alimento para entonces. Este debe ser alimentado cada vez que lo pida y sin horarios estrictos; poco a poco irá estableciendo su propio ritmo y espaciando el tiempo entre toma y toma.

La Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría coinciden en recomendar lactancia materna exclusiva (sin ningún otro tipo de alimento ni bebida, ni siquiera agua) durante los primeros meses de vida, y complementada hasta los dos años. Los especialistas concuerdan en que el problema más común que enfrenta la madre es la falta de información, amén de la presión social, lo que hace que se dé por vencida demasiado pronto. En este sentido, se ha demostrado que el apoyo del padre —más que el de cualquier otro familiar— es fundamental para prolongar la lactancia.

Hay circunstancias que obligan a madre e hijo a separarse durante los primeros meses de vida e, incluso, desde el momento mismo del parto, por lo que no es posible darle el pecho. Ello no implica, sin embargo, que deba sustituirse la leche materna por algún sucedáneo. Para esto hay opciones.

María de los Angeles Badenes, consultora en lactancia materna de la Policlínica Metropolitana, señala que “cuando no es posible realizar el apego directo del bebé, debe estimularse la mama mediante la extracción de leche cada tres horas (ya sea a través de un sacaleches o con la técnica manual) para no perder la descarga de las hormonas de lactancia”. La leche extraída de la madre es recolectada, siguiendo una serie de pasos, y se le da a su bebé. De no ser suministrada de inmediato, el líquido se congela indicando fecha y hora de recolección.

Este procedimiento de extracción y almacenamiento se lleva a cabo en los lactarios, servicio disponible en algunos centros de atención médica del país en los que también se educa a las madres en materia de lactancia. El Servicio de Lactancia Materna de la Policlínica Metropolitana funciona desde abril de 2001, aclara Badenes. También es posible recibir orientación en el centro de lactancia materna Leche y miel, dirigido por la doctora Antonieta Hernández, quien ofrece consultas, charlas y cursos para madres y padres en período de gestación y/o lactancia.

Por su parte, el Ministerio de Salud adelanta un programa de lactarios comunitarios a instalarse en los Hogares de Cuidado Diario Hogain, del Servicio Nacional Autónomo de Atención Integral a la Infancia y a la Familia, Senifa. De esta manera, las madres trabajadoras llevan a los hogares a sus hijos junto con la provisión de leche materna con la cual serán alimentados en su ausencia. Según información de este ministerio, ya existen seis lactarios de este tipo en Yaracuy, Amazonas y Zulia y hay proyectos para su extensión a todos los estados del país.

Bancos de leche humana
Otra figura en expansión en Venezuela es la de los Bancos de Leche Humana, donde se realizan actividades de recolección, control de calidad y procesamiento (índice de acidez,  pasteurización, control bacteriológico), clasificación y almacenamiento de los diferentes tipos de leche: calostro, transición y madura.
Esta se distribuye según prescripción médica entre los recién nacidos que, por alguna razón, no pueden ser amamantados directamente, como en el caso de madres con enfermedades infectocontagiosas (VIH / Sida, de transmisión sexual o eruptivas en pleno proceso) o de los prematuros de bajo peso al nacer, bebés con deficiencias inmunológicas, diarreas intratables o portadores de alergias a proteínas heterólogas, así como casos excepcionales. Tanto las madres como los niños beneficiados deben estar recluidos en el centro de salud que presta el servicio.

Magaly Hernández Sandoval, coordinadora nacional de Bancos de Leche Humana, destaca los beneficios de este programa: “El impacto a nivel hospitalario es increíble: los bebés tienen mejor evolución por tratarse de leche materna (que no pierde sus condiciones inmunológicas durante el procesamiento) y se recuperan más pronto de los procesos patológicos. Apartando el aspecto clínico nutricional, también hay ahorro por la no compra de leches comerciales o sucedáneos de la leche materna”.

En la actualidad existen siete bancos de leche humana en el país, la mayoría de ellos vinculados a hospitales que cuentan con servicios de obstetricia, pediatría y neonatología: el Hospital Universitario de Caracas (el primero en fundarse, en 1986), el Hospital  Universitario Ruiz y Páez, en Ciudad Bolívar; el Hospital Santos Aníbal Dominicci, en Carúpano; el Hospital Central, en San Fernando de Apure; el Hospital José Antonio Páez, en Guasdualito; el Hospital Francisco Urdaneta, en Calabozo, además de la Maternidad Negra Hipólita, en San Félix. Se espera que a finales de año comience a funcionar un banco en la Maternidad Concepción Palacios (Caracas) y siete u ocho más en el interior del país, según Hernández.

 
PRIMORDIAL ALIMENTO

››Para el bebé 
El calostro (secreción láctea inicial) es el alimento más nutritivo y con mayor poder inmunológico para el niño. Además, favorece el desarrollo de enzimas que protegen
la mucosa gástrica y facilita la evacuación del meconio (primeras heces de color oscuro)

Los altos niveles de vitamina C y de lactosa de la leche humana permiten una mejor absorción del calcio, favoreciendo la formación del sistema óseo

La lactancia materna reduce el riesgo de muerte súbita, diarreas e infecciones respiratorias

El acto de chupar el seno contribuye al desarrollo armónico de los maxilares y dientes del bebé y repercute en una buena pronunciación

El coeficiente intelectual del bebé aumenta hasta ocho puntos cuando la lactancia es prolongada, pues favorece la maduración del sistema nervioso central y periférico

En la vida adulta se reduce el riesgo de enfermedades como diabetes, arterosclerosis y miopía

››Para la madre
Amamantar disminuye las hemorragias e infecciones posparto y ayuda al útero a recuperar su tamaño original, a la vez que contribuye a la pérdida de peso —hasta 300 calorías diarias—

Las mujeres que amamantan son menos propensas a padecer de osteoporosis, cáncer de seno, de cuello, de útero y de ovario
 


Reserva natural
Es conveniente que la madre aprenda a extraer su propia leche y la almacene, de manera que esté disponible para alimentar al bebé en su ausencia o bien para aliviar las molestias que ocurren cuando la producción es mayor que la demanda del niño, evitando así que se produzca una mastitis.

La leche puede extraerse del seno con la ayuda de un sacaleches —ya sea mecánico o eléctrico— o con la técnica manual, que requiere de cierta práctica pero ningún accesorio, por lo que resulta la forma más práctica y económica, además de ser promovida por los organismos de salud a nivel internacional. Lo ideal es hacerlo en el momento en que los pechos están más congestionados y en un ambiente confortable, siguiendo las recomendaciones a continuación:

Lave muy bien sus manos con agua tibia y jabón, al igual que los aditamentos y envases recolectores y de almacenamiento que vayan a estar en contacto con la leche —esterilícelos si es posible—

Siéntese cómodamente —si lo desea puede poner música para relajarse—. Masajee los senos con suavidad y proceda a extraer la leche alternando las mamas, hasta que el flujo haya cesado por completo. Si emplea un sacaleches eléctrico, drene cada seno por diez minutos, alternando cada cinco

Guarde la leche en envases esterilizados de vidrio o plástico duro (los de recolección de orina son ideales para cantidades pequeñas), rotulados con la fecha y hora de extracción. Recuerde dejar un espacio en la parte superior del recipiente pues el líquido se expande al congelarse

Guarde inmediatamente la leche en porciones de dos a cuatro onzas en el fondo de la nevera o del congelador, nunca en la puerta. La leche materna se conserva de: tres a seis horas fuera de la nevera; tres a cinco días en la nevera; y tres meses en el congelador, si está separado de la nevera; de lo contrario, no más de dos semanas

Para descongelar la leche lo ideal es respetar la cadena de frío, pasando del congelador al refrigerador y luego a temperatura ambiente. Es bueno saber que también puede descongelarse colocando el contenedor bajo un chorrito de agua tibia o a baño de María, pero nunca en el microondas

Extraiga la leche cada tres horas durante el día y cada cuatro durante la noche para mantener la producción

Limpie el equipo de extracción cada vez que sea utilizado, empleando agua caliente y jabón

Lave sus senos una vez al día durante la ducha sin usar jabón en la areola


 
SOLUCIONES

A continuación los problemas más comunes a la hora de amamantar, y las maneras de abordarlos:

›› Atiborramiento de senos
Antes de dar el pecho, aplique toallas húmedas tibias de dos a cinco minutos o tome una ducha; luego exprima a mano un poco de leche para suavizar la areola y hacer que el bebé se prenda más fácilmente. Asegure un buen drenaje del seno por parte del bebé y, de ser necesario, recurra a la
técnica de exprimido manual o un sacaleches. Luego de amamantar, aplique compresas heladas para aliviar la incomodidad y reducir la hinchazón.

›› Mastitis
De no producirse un drenaje adecuado del seno puede ocurrir la obstrucción de los conductos de la glándula mamaria e incluso la formación de abscesos (mastitis infecciosa) y la consecuente inflamación. En principio, las recomendaciones a seguir son
las mismas que en el caso anterior, pero de llegar a una infección se prescribirán antibióticos, reposo y la ingestión de líquido en grandes cantidades.

›› Insuficiente producción láctea
Es necesario revisar el historial médico de la madre para determinar si se trata de una condición médica (reducción mamaria severa o tejido glandular muy escaso) o de un procedimiento inadecuado (mala técnica, cumplimiento de horarios estrictos). En todo caso, recuerde que los senos producen leche en proporción a los requerimientos del bebé y hasta el doble de lo que necesita.

Señas

Servicio de Lactancia Materna, de la Policlínica Metropolitana:
Telf.: 975.0839

• Leche y Miel: Telf.: 0416-635.7106 Bancos de Leche Humana: Telf.: 576.4305

Otras fuentes:

• Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría

• Organización Mundial de la Salud

• Ministerio de Salud y Desarrollo Social

 
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