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Caracas, sábado 26 de julio de 2008

 

Sus primeras vacaciones


FOTO  WWWSHUTERSTOCKCOM / TDESIGN

Tome las precauciones necesarias, incluyendo la asesoría médica, para que el viaje con su bebé resulte una experiencia grata.
Carmen Isabel Maracara

Agosto es un mes tradicional para tomarse unos días de asueto, ya que está marcado por la presencia de las vacaciones escolares. Playa, montaña, ríos, destinos dentro y fuera del país son los elegidos para el disfrute, pero cuando se trata de viajes que incluyen a menores de un año, las precauciones y preparación deben iniciarse desde el momento en que se planifica el viaje.

Es necesario informarse bien sobre las condiciones climáticas del destino elegido para preparar el guardarropa del bebé; si es un lugar cálido, elija ropa fresca y cómoda y la suficiente para los días que va a pasar fuera, pero no olvide llevar un vestuario abrigado de algodón que lo proteja en las horas más frescas o de los insectos.

Si el destino es más frío que su lugar habitual, lleve ropa más abrigada y tome precauciones también si pernoctará en lugares con aire acondicionado; mantenga el sitio fresco y confortable pero no demasiado frío pues al bebé se le obstruyen con facilidad las fosas nasales. Averigüe si en su destino de vacaciones se han presentado epidemias, si la playa está prohibida o lo ha estado recientemente.

Consulte al pediatra sobre si considera adecuado llevar a su bebé de vacaciones, tomando en cuenta la edad del mismo, lugar hacia donde se dirige y salud del niño; pídale orientación en torno al botiquín básico de medicamentos y otros aditamentos tomando en cuenta su historia médica particular.

En el caso de viajes muy largos por carretera, es recomendable que los padres se detengan cada dos horas, para darle la alimentación al bebé, sacarle los gases y luego continuar. Los especialistas recomiendan también que la estancia mínima del infante en un lugar sea de tres días, no es conveniente llevarlo de un lugar a otro porque no logra adaptarse a ninguno.

¿Desde qué edad y adónde?
Para el médico pediatra y puericultor Roberto Fasciani, hay que tomar en cuenta que el niño proviene de un medio totalmente estéril, que es el vientre de la madre, por lo que el ambiente exterior resulta agresivo, sobre todo mientras desarrolla sus defensas. "No es recomendable realizar viajes con un niño de pocos días de nacido. Siempre le aconsejo a mis pacientes que por lo menos, los primeros tres meses, permanezcan en sus casas para el cuidado del niño, mientras él va desarrollando su sistema de anticuerpos, ganando más peso, controlando más su temperatura, y alimentando su afecto con la madre. Considero que luego del tercer mes es que podría iniciar algún viaje, pero no largo, sino de corta distancia.

¿Y un viaje en avión?
Un niño de un mes, de dos meses de vida, tolera perfectamente un viaje en avión. Lo único que ellos, como nosotros los adultos, presentan a veces problemas en los oídos, porque la membrana timpánica se inflama por la diferencia de presiones en el despegue y el aterrizaje. Lo prudente es que cuando vaya a pasar eso, la mamá ponga a lactar a su bebé o en su lugar le dé el chupón para que con ese movimiento logre atenuar la molestia que pueda generar la diferencia de presiones.

¿Qué es mejor para un bebé menor de seis meses? ¿Viajar a la playa o la montaña?
Si es un niño menor de seis meses, yo recomendaría más un viaje de montaña que de playa, sólo contraindicaría el viaje de montaña si el niño sufre de problemas cardíacos o respiratorios, si no tiene buena saturación de oxígeno; si es así y lo expones a un medio mucho más alto va a tener problemas. Pero si se trata de un niño sano, que come bien, yo recomendaría inicialmente un paseo a la montaña y después a los ocho, nueve meses, uno a la playa.

Y en cuanto a las piscinas, ¿hay contraindicaciones?
Se les puede mojar los pies para que vaya teniendo contacto con el agua, pero siempre hay que ser muy prudentes. No recomiendo que en una primera vez el bebé sea incorporado a una piscina, sobre todo las que son de adultos y de niños, porque allí se pueden encontrar una gran cantidad de gérmenes y son riesgo para el oído, la nariz, para muchas cosas. Yo indicaría, antes de meterlo en una piscina general, comprarle una piscina inflable, que puede ser un instrumento de utilidad para esas madres que viajan de vacaciones.

¿Los repelentes contra insectos se pueden aplicar en los bebés?
Eso es importante, cuando los viajes son a la Gran Sabana, por decir algo, estas son algunas de las medidas que hay que tomar. En este caso hay que ponerle la vacuna contra la fiebre amarilla, que por lo general se indica en mayores de un año, pero si el niño tiene siete meses y sus padres lo van a llevar a la Gran Sabana, se le coloca media dosis al bebé. Pero hay que aplicarla unos diez días antes de ir a la Gran Sabana, no que el papá venga hoy y mañana vaya a salir, porque si se coloca la vacuna así, no se puede garantizar que no le vaya a dar fiebre amarilla. Aparte recomiendo cremas o repelentes que se le apliquen en el momento de su exposición. Sumado a eso, después de las seis de la tarde, se debe mantener completamente abrigado al niño, con ropa de algodón: el cuerpo, los pies, las manos. Si llegase a producirse la picadura, hay que determinar qué tipo de reacción tiene el bebé, porque puede tener una respuesta alérgica muy grande que amerite darle un antialérgico o una atención más inmediata porque tiene un shock anafiláctico. Pero si es una picadura leve, que el niño comience a rascarse nada más, se le puede aplicar una crema que tenga algún antibacteriano, para que no se le contamine la lesión.

¿Para aplicarle estas cremas tiene que tener más de seis meses?
En el caso de las cremas repelentes para mosquitos, los protegemos muy bien si están muy pequeños, no se le echa repelente, pero ya después de los seis meses sí las podemos utilizar. A veces, en los más pequeños, se puede colocar una crema empírica, indicamos una como Lubriderm, por ejemplo y se le agrega una ampolleta de complejo B, se mezcla y se le aplica. El complejo B ayuda a repeler al insecto.

Lo que debe llevar
Para el doctor Fasciani, el kit básico de quien viaja con un niño va a variar según la edad del mismo y sus condiciones de salud, así como del lugar hacia donde se dirige. Pero hay elementos comunes. "En los primeros 12 meses de vida, debe estar presente un analgésico o un antipirético. Debe también ir un antiemético -en un viaje por ferry se pueden presentar vómitos o en un trayecto por una carretera de muchas curvas-. Otro elemento importante es el antialérgico, por alguna picada de insecto o algún alimento que le genere una erupción. Es necesario un antiespasmódico o antiflatulento, el primero para los cólicos abdominales y el segundo para los gases. También es bueno llevar una botellita de suero oral, ya que el niño, por los cambios de temperatura, de ambiente, puede llegar a presentar diarrea. Y por si hay alguna contusión, un gel antinflamatorio es útil en pequeños traumatismos; si no lo tienen se apoyan con hielo las primeras 48 horas y después aplican algo caliente como fomentos con agua de manzanilla".

Tampoco se debe olvidar el termómetro, hisopos, curitas, algodón, jabón neutro para bañar al bebé, solución fisiológica y algún antiséptico yodado para cualquier herida leve, así como mosquiteros si en el lugar que se visita hay muchos insectos.

Si va a algún sitio de playas, piscina o un lugar muy soleado, debe llevar protector solar con un factor de protección alta (mejor superior a 50) y crema hidratante para después de su exposición. No obstante, Fasciani acota que no recomienda que los bebés sean expuestos de manera prolongada al sol antes de los seis meses. Hay que recordar que los horarios recomendados para exponer al bebé al sol brevemente es el período que va antes de las 10 de la mañana y después de las 4.30 de la tarde.

"No recomiendo que un niño menor a seis meses sea llevado a la playa, por 24, 10 u ocho horas. Si esto va a pasar, lo recomendable es que los padres mantengan a su hijo con su gorrito y protector solar. Antes se pensaba que los protectores eran agresivos para la piel del niño, ya no; ahora incluso hay fórmulas exclusivas para bebés por lo que uno de tres meses se le puede colocar protector solar", comenta el pediatra. Sumado a estos cuidados, se debe mantener al infante bajo sombra, si es posible en una cuna con tapasol, aunque el tiempo esté nublado, porque los rayos ultravioletas atraviesan las nubes y pueden quemar su piel. "Es necesario hidratarlo bien, porque está sudando y por tanto perdiendo más líquido; los padres deben llevarle agua, además de su alimentación regular. Y en el caso de los más grandecitos, a los que ya les dan fórmulas, es menester que cada tetero lo preparen en el momento en que van a alimentar al bebé, no dejarlo preparado por seis u ocho horas sin refrigeración", advierte. Y como corolario, también es aconsejable incluir algún juguete que el niño identifique como propio, lo que le ayudará a su adaptación al nuevo ambiente.

En el caso de vacaciones en sitios como la Gran Sabana, el especialista recomienda "llevar antihistamínicos de mucho más rápida acción e incluso agregar algún antialérgico inyectado, porque a veces se está en zonas distantes que no tienen una atención rápida y es bueno tener algún apoyo. Otra pomada que también podrían asociar es alguna contra los hongos, que salen con mucha frecuencia, una pañalitis. Cuando los padres viajan, por lo general siempre llevan las toallitas y con eso limpian al bebé pero como él hace muchas evacuaciones al día, éstas pueden llegan a ser agresivas para él. Cuando estén de vacaciones, si los padres pueden y tienen la oportunidad de lavar al bebé con agua, háganlo, porque éste es el mejor antiséptico".

A estas sugerencias, hay que sumar la vigilancia constante del pequeño en el período de vacaciones. La doctora Ileana Rojas Marcano, en la publicación Mi amigo el pediatra (www.pediatria.org), de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría, recomienda "nunca dejar a un niño solo y sin observación permanente de un adulto, en los sitios donde puede ahogarse como sanitarios, bañeras, piscinas, estanques, fuentes de agua. En caso de piscinas, éstas deben estar rodeadas por cercas de 1,20 metros de altura mínima y deben tener cerraduras de seguridad. Y nunca deje juguetes en la piscina". La planificación y seguridad en todos los ámbitos garantizará un asueto grato para padres y chicos.


No lo lleve adelante

Es usual en nuestro país observar a padres que llevan a sus pequeños hijos en sus brazos en el puesto delantero. Además de contravenir las leyes de tránsito, esto supone un riesgo para la vida del bebé, más aún si se trata de un viaje largo en carretera.

Si viaja en un vehículo particular, no olvide colocar al pequeño en una silla adecuada para viajar, con cinturón de seguridad, en el puesto trasero. Tenga en cuenta que según datos de Unicef, más de 20 mil niños, entre uno y 14 años de edad son víctimas mortales en accidentes de tránsito en países ricos, cada año. Los niños aprenden lo que ven, así que dé el ejemplo y colóquese su cinturón para irle educando en torno a seguridad. Según datos de la Dirección General de Tráfico española, un niño sin sujeción adecuada multiplica por cinco las posibilidades de sufrir lesiones mortales. Los adultos deben ser igualmente conscientes en el uso de la velocidad cuando se viaja con menores, pues según este mismo organismo está físicamente demostrado que a la velocidad de 60 km/h, ningún brazo es capaz de retener a un niño de 18 kilos.

El sol

Jordi Mateu Sancho, coordinador de la Comisión de Seguridad y Prevención de Accidentes de la Asociación Española de Pediatría, enumera varios ítems a tener en cuenta:

» En general debe evitarse la exposición directa, difusa o refleja del sol (hay que tener presente que en la playa, debido a la arena, la reflexión de los rayos solares crece en 25 por ciento).

» Utilice un protector solar adecuado: que proteja de los rayos UVA y UVB, que tenga
filtros físicos en vez de químicos y que sea resistente al agua.

» Aplique una cantidad suficiente de filtro solar media hora antes de salir de casa, luego cada dos horas y una vez después de haberse bañado.

» Fuera del agua los niños deben ser cuidadosamente secados pues las gotas de agua sobre la piel son verdaderas lupas que intensifican la acción de los rayos solares.

» Si un niño sufre una quemadura solar o una insolación es preciso solicitar asistencia médica inmediata.

Señas
Roberto Fasciani,
médico pediatra y puericultor
Edificio Humboldt, Altamira Sur.
Caracas. Telf.: (212) 262.1778
Correo-e: robfasciani@yahoo.com

Sociedad Venezolana de
Puericultura y Pediatría
www.pediatria.org

Conexiones
www.ladosis.com
www.abcdelbebe.com
www.guiainfantil.com
www.planetamama.com.ar

 
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