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revista Estampas
Caracas, sábado 26 de julio de 2008  

Por Irene Carrasquero

La buena noticia

FOTO: WWW.SHUTTERSTOCK.COM / RENE JANSA

Más vida a la vida

Cada vez son más los padres que deciden guardar las células madre del cordón umbilical de sus bebés. La razón es muy simple: aun cuando no se sabe a ciencia cierta cuál será el devenir de las investigaciones en esta área y la utilidad futura de estas células, está claro que recolectarlas es un proceso sencillo, indoloro y no demasiado costoso, si se compara con los beneficios que en unos años podrían tener.

Esta práctica no es nueva, pero su potencial uso no deja de sorprender. Hasta ahora, se ha probado y comprobado la efectividad del tratamiento con células madre de cordón umbilical en muchas enfermedades importantes: leucemia, cáncer en la médula ósea, síndrome mielo-displásico, linfoma, anemia, neutropenia, neuroblastoma, ciertas anomalías congénitas de los glóbulos rojos y plaquetas, y otros desórdenes de células sanguíneas. Para el futuro, las investigaciones se centran en otras tantas igualmente serias: diabetes, hepatitis, Alzheimer, Parkinson, lupus, eclerosis múltiple, desórdenes metabólicos congénitos, ciertos tumores cancerosos, algunos problemas del corazón, ciertos desórdenes congénitos que afectan el sistema inmunológico, etc. Puesto en la balanza, está claro que al recolectar y almacenar una muestra de estas células es mucho más lo que se gana que lo que podría perderse.

Fuente: Células Madre Venezuela 0500-CELULAS (0500-2358527)

 
Entérese
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Las guarderías modernas. Más que lugares de cuidado, son espacios para que los bebés crezcan, exploren y se relacionen

La sobreprotección. Aunque a veces suele ser inevitable, es muy dañina, pues evita que el bebé crezca independiente y se prepare para enfrentar la vida
La estimulación temprana. Cualquier momento es propicio para que el bebé se desarrolle y aprenda sobre el mundo que le rodea
Descuidar las vacunas. Proteger a los niños desde pequeños contra posibles enfermedades es cada vez más necesario
 
Verdades maternas

1. Dejar llorar a un bebé no le hace daño
Con sus limitaciones, por supuesto. El llanto es la primera herramienta de comunicación de un bebé y hay que dejarlo que se exprese, aprendiendo poco a poco a interpretarlo. Es un error pensar que siempre que llora es porque tiene hambre o que debe cargársele cada vez que lo hace. A veces conviene esperar un tiempo prudencial hasta que él mismo consiga la calma.

2. No hace falta darles agua a los bebés que toman pecho
La leche materna, además de aportar todos los nutrientes que el bebé requiere para estar bien alimentado, ofrece toda la hidratación necesaria.

3. No es necesario hervir el agua con la que se baña al bebé
Aunque no está contraindicado, hacerlo puede ser poco efectivo, pues la bañera, por más limpia que esté, siempre tendrá microbios que acabarán con la esterilización. Incluso el mismo cuerpo del bebé, si se le acaba de quitar el pañal, ensuciará el agua en segundos.

4. Es común que al recién nacido se le tape el lagrimal
Esto hace que haya muchas lagañas y secreciones amarillentas, además de lagrimeo constante. Para solucionarlo, previa consulta al pediatra y luego de eliminar las lagañas y secreciones con una gasa bien limpia, debe masajearse el lagrimal tapado con el dedo limpio, suave y recurrentemente.

5. No deben aplicarse tintes ni desrices durante la lactancia
Los químicos son absorbidos por el organismo y pasan a la leche, lo que puede producir alergias u otras reacciones en el bebé.

 
Hacerle reír

A gatas
Deje que el bebé se desplace gateando por una cama grande. Luego sujétele las piernas y arrástrelo con suavidad hasta el punto de partida; la mayoría de los bebés continúan intentándolo y se ríen cada vez más.

El grifo que gotea
Esto puede volver loco a cualquiera, pero para un bebé será más que interesante. Simplemente deje que el agua gotee en un recipiente a medio llenar y póngalo a la vista del bebé, ajustando la caída de minuto en minuto.

El guante
Déle la vuelta a un guante de piel y haga que el bebé sienta su suavidad. Luego átele un cordel y haga que se mueva por el piso o por una mesa de forma que parezca que está vivo mientras maúlla o ladra.

Comiendo con el peluche
Dé de comer al bebé colocando una cuchara en la mano de uno de sus muñecos o peluches preferidos.

 
Ellos sí hablan

Aunque todavía no son capaces de articular palabras que un adulto pueda entender, los bebés desarrollan, antes de cumplir un año, un sofisticado lenguaje que les hace posible comunicarse y manifestar sus necesidades.

Esta etapa, conocida como prelingüística, sienta las bases del proceso de comunicación del ser humano. Aunque cada bebé tiene sus propios tiempos, las conductas que en general deben esperarse durante estos meses están muy bien definidas:

De 0 a 3 meses: comunicación refleja
• El bebé es capaz de expresarse a través del llanto, el movimiento del cuerpo y la sonrisa, señales que la mamá, más que nadie, aprenderá a interpretar.
• Produce ciertos sonidos vocales y guturales para demostrar satisfacción o incomodidad.
• Hace contacto visual durante la toma del pecho o tetero.

De 3 a 8 meses: comunicación preintencional
• Ya participa en la toma de turnos, es decir, espera mientras su interlocutor responde.
• Alterna el contacto visual con un adulto, objeto o situación dada, lo cual se llama atención compartida.
• Es capaz de relacionar personas con situaciones y eventos.
• Comprende órdenes con ademanes.
• Identifica su nombre.
• Hace sonidos más precisos, inicia el balbuceo y comienza a imitar vocales.

De 8 a 12 meses: comunicación intencional
• Se comunica intencionalmente a través de gestos y, cerca del año, palabras.
• Es capaz de pedir, ofrecer, negar, protestar, llamar y solicitar acción.
• Hace evidente que espera una respuesta de su interlocutor.
• Comienza a imponer su voluntad.
• Muestra satisfacción cuando logra un objetivo.

FUENTE: Amelia de Vera
Terapista de lenguaje y Comunicación

 
Vivir y aprender

Si los niños viven con la crítica, aprenden a condenar.
Si viven con hostilidad, aprenden a pelear.
Si viven con miedo, aprenden a ser aprensivos.
Si viven con lástima, aprenden a compadecerse a sí mismos.
Si viven con ridiculez,
aprender a ser tímidos.
Si viven con celos, aprenden qué es la envidia.
Si viven con vergüenza, aprenden a sentirse culpables.
Pero si viven con tolerancia, aprenden a ser pacientes.
Si viven con estímulos, aprenden a ser
confiados.
Si viven con elogios, aprenden a apreciar.
Si viven con aprobación, aprenden a quererse a sí mismos.
Si viven con aceptación, aprenden a encontrar amor en el mundo.
Si viven con reconocimiento, aprenden a tener un objetivo.
Si viven compartiendo, aprenden a ser generosos.
Si viven con honestidad y equidad, aprenden qué es la verdad y la justicia.
Si viven con seguridad, aprenden a tener fe en sí mismos y en quienes los rodean.
Si viven en la amistad, aprenden que el mundo es un bello lugar para vivir.
Si viven con serenidad, aprenden a tener paz espiritual.

Señas: Escrito por Dorothy Law Notle

 

Conexiones
www.webdelbebe.com
www.serpadres.es
www.blogbebes.com
www.elbebe.com
www.celulasmadrela.com
www.tupediatra.com
www.edufam.com
www.todobebe.com

 

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