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revista Estampas
Caracas, sábado 26 de mayo de 2007   

El gran desafío de crecer

Llegar al mundo trae consigo una historia aún sin escribir
y de enormes retos. Veamos aquí algunos de los grandes hitos del desarrollo de un
bebé y lo que ellos implican para él y sus padres.
Irene Carrasquero

De 0 a 3 meses
El desarrollo de los sentidos

“Durante los tres primeros meses
de vida, el bebé tiene una conducta sensorial basada en reflejos que viene dada por los estímulos que constantemente está recibiendo”, explica la psicólogo María Isabel Arnal, especialista en desarrollo infantil.

Foto: www.latinstoock.com/stockimage

En este período, casi todo lo que el bebé muestra son conductas reflejas, sin ningún tipo de conciencia, que vienen desarrollándose desde que está en el vientre materno, y ello es lo que lo mantiene en contacto con el mundo que lo rodea.

Durante esta etapa a los bebés les llama la atención ver la cara humana, y las caricias de todos los integrantes de la familia son un estímulo importante que le transmiten muchas sensaciones y emociones.

El gran reto de los padres: Para quienes están empezando a acompañar a su bebé en el inicio de su vida, el gran desafío es estimular sus sentidos. “A través
de éstos, los padres lo ayudan a que se ubique dentro de su medio ambiente”.

¿Cómo lograrlo?

Algunas actividades sencillas y cotidianas pueden ayudar en este reto, además de que propician un acercamiento necesario y sumamente importante entre el bebé y sus padres.

Juegue con su cara:


Muestre diferentes tipos de expresiones y sonidos muy cerca de la cara del bebé, moviéndose para que él intente seguirla, al tiempo que lo acaricia y hace contacto visual con él

Haga muecas y expresiones, saque la lengua, parpadee y bostece cerca de su cara

Estimule sus experiencias sensoriales:

Frote sus brazos suavemente con diferentes tejidos como satén, lana, toalla y algodón

Acérquele diferentes olores a su nariz, como una flor, una naranja o una mandarina

De 3 a 6 meses
La comunicación

“A partir de los tres
meses, los bebés comienzan a desarrollar un lenguaje propio, aunque no con palabras, que se basa en el
contacto visual
y en los inicios
de la vocalización”.

Es aquí cuando
comienza a darse
un proceso de importancia definitiva en el desarrollo de todo bebé y que será un pilar fundamental durante el transcurso de su vida: la comunicación.

Desde muy pequeños, los bebés prestan atención al lenguaje y durante el primer año de vida son capaces de reconocer los sonidos del habla, incluso reaccionando diferente ante el sonido de la voz de su papá y su mamá.

El gran reto de los padres: “En este momento, los papás deben crear sintonía con el bebé y estimular la comunicación”. Es importante que respondan cuando el bebé inicia un “diálogo”, aunque no sea a través del lenguaje, que le contesten y que busquen estimularlo para que converse.

“En esta etapa es conveniente, además, propiciar que el bebé solicite lo que quiere y no dárselo apenas llore; debe inducírsele a que pida un juguete o un alimento a través del contacto visual con la persona que puede proporcionárselo”.

¿Cómo lograrlo?

Lo fundamental es estimular en el bebé esta necesidad de comunicarse, ayudándolo a iniciarse en el lenguaje y a establecer contacto con las demás personas de su entorno.

Converse con él:

Comience una conversación con cualquier frase corta y espere que responda con algún sonido
Cuando lo haga, asiente con la cabeza o con una sonrisa, o simplemente imite el sonido que él ha hecho. Así sabrá que lo está escuchando

Lean mutuamente sus labios:


Ponga los dedos del bebé sobre sus propios labios y repita algunos de los sonidos que él hace para que sienta cómo se mueven y cómo sale el aire de su boca. Después, puede hacerlo también pronunciando su nombre
Haga lo contrario. Ponga sus dedos sobre los labios de él y anímelo a que él mismo haga los sonidos

De 6 meses a 1 año
La memoria de evocación

“En esta etapa de la vida, aproximadamente
a los 9 meses, comienza la memoria de evocación; es decir, el bebé empieza
a adquirir la conciencia de que las personas
o los objetos existen aunque no los vea”.
En este momento, el bebé está muy apegado
a su mamá, pues sabe que, aun cuando no puede verla, ella existe. “Son esos meses en los que llora desconsoladamente cuando la mamá lo deja y no quiere estar con extraños”.

El gran reto de los padres: El apego
del bebé a la mamá hace que sea una etapa difícil para ella. La clave en estos meses
es buscar un balance en el que él se sienta seguro pero que a la vez la mamá tenga libertad para dejarlo mientras dedica tiempo
a ella y a su actividades propias.
“El reto es, en definitiva, canalizar esta dependencia”.

Foto: Mayra Urdaneta

¿Cómo lograrlo?

Al estimular la memoria de evocación mediante juegos, los padres ayudan al bebé a comprender mejor que, aunque su mamá no esté presente, ella existe y volverá para estar con él.

Juegue “cu-cu”:

Cúbrase la cara con una toalla
Quítesela al tiempo que dice “cu-cu” y le muestra su cara al bebé
Hágalo varias veces y luego intercambie la acción, poniendo la toalla sobre la cara de él
Anímelo a que sea él quien quite la toalla de su propia cara o la suya
Esconda y haga aparecer un muñeco:
Ponga un muñeco en su mano y escóndalo detrás de la espalda
Sáquelo de pronto y haga como si saludara al bebé llamándolo por su nombre cerca de su cara
Repita esto varias veces hasta que el bebé anticipe de dónde va a salir el muñeco y luego cambie el lugar donde lo esconde de modo de sorprenderlo

Un año
Caminar:
el gran desafío motor


“Al año, el niño se
enfrenta al gran reto
motor que significa caminar y a raíz de
eso cambian
muchísimas cosas
en su vida”.

En esta etapa del desarrollo, lo más importante para el niño
es explorar el mundo
que le rodea y caminar es la herramienta perfecta para lograrlo. El problema: no tiene ningún criterio ni conciencia de los peligros que puede enfrentar, por lo cual durante un tiempo corre el riesgo de sufrir accidentes.

“Aquí pasa ya un poco la necesidad de estar con la mamá y comienza el interés y el deseo por descubrir el mundo”.

El gran reto de los padres:
En estos meses en que el niño comienza a caminar, el gran desafío es darle la libertad necesaria para que explore el mundo exterior sin que corra peligro.

“En esta etapa ocurren la mayor parte de los accidentes en los niños”. Por eso, la presencia y supervisión de los padres, sin que ello implique demasiadas limitaciones para el bebé, es fundamental, aunque no siempre fácil de lograr.

¿Cómo lograrlo?

La clave es darle espacio al niño para que vea el mundo con libertad, creando condiciones para que pueda moverse y acompañándolo en su exploración
Comparta con él al aire libre:
Escoja un día asoleado y vaya con su hijo a un parque o jardín
Déjelo que camine y haga lo mismo a su lado
Incentive los sentidos oliendo flores, tocando la grama o siguiendo los insectos
Dé vueltas con él en la grama

Dos años
Incorporando normas
y límites


“Al cumplir los dos años,
el niño comienza a incorporar normas y límites. En este momento, ya empieza a estar consciente de que existen ciertas reglas y que debe acostumbrarse a seguirlas”.

Foto: www.sxc.hu

Las normas y los límites son imprescindibles en la vida de cualquier niño, pues le hacen sentirse seguros y protegidos, le sirven de referencia para saber cómo actuar y le permiten anticipar la reacción de sus padres ante ciertas situaciones o comportamientos.

El gran reto de los padres: Poner normas y hacerlas cumplir no es fácil. A muchos padres les preocupa que la frustración de los niños por estas normas impuestas provoque daños irreparables en su personalidad y normalmente sienten temor o cansancio ante las reacciones de enojo, rebeldía y llanto que ellas inevitablemente generan. El mayor desafío es, por eso, lograr imponer las normas y hacerlas parte de la vida del niño sin que ello implique un constante enfrentamiento o demasiada frustración.

¿Cómo lograrlo?

No existe una fórmula mágica para implantar normas en el hogar, y la forma de hacerlo varía entre una familia y otra. Algunos consejos pueden ayudar.
Incentive un buen clima familiar de afecto y cariño, lo cual hará que el niño acepte las normas con más facilidad
Esté convencido de lo que exige, pues ello le ayudará a luchar para que se cumpla
No haga demasiadas normas, sino sólo las necesarias, pues mientras más haya, más difícil será cumplirlas
Adáptelas a la situación y la edad del niño
Dé el ejemplo y cumpla las normas usted mismo
Esté preparado para que el niño pruebe hasta dónde puede incumplir las normas. En ese momento, sea más firme que nunca
No evite el conflicto y enfréntelo con tranquilidad

Premio y castigo

›› Tanto el premio como el castigo son herramientas siempre vigentes, que pueden y deben ser aplicadas según sea el caso y la edad del niño.

›› Ambos ayudan a que el niño tenga conciencia de que sus actos, para bien o para mal, tienen consecuencias.

›› Tanto uno como el otro deben ser proporcionales a la causa que los ocasiona.

›› Los padres deben evitar comprometerse con premios o castigos que no puedan cumplir, procurando equilibrar entre uno y otro, pues castigar mucho y premiar poco puede tener consecuencias negativas sobre la personalidad del niño.

›› Para un niño pequeño, el mejor castigo puede ser la indiferencia, un remedio eficaz contra pataletas y malacrianzas.

›› Un castigo severo (una “pela”) se justifica pocas veces. Es muy efectivo cuando el niño hace algo peligroso para su vida (subirse a un techo alto, por ejemplo), cuyas consecuencias no va a entender con palabras.

›› Cuando los padres reprimen demasiado a través de nalgadas o golpes, el niño se acostumbra y se hace inmune a ello.

 
Reglas de vida

›› Todos los hijos son diferentes. Aun cuando los niños sean educados de igual manera dentro de la misma familia, cada uno desarrolla su temperamento propio, carácter único y universo particular, algo que los padres deben entender y manejar a lo largo de la vida.

›› La rutina es indispensable a cualquier edad. Un horario establecido siempre es conveniente, pues le da seguridad al niño y hace éste está preparado para lo que va a pasar durante el día.

›› La congruencia es fundamental. Debe haber consistencia en las pautas que rigen al niño, no sólo permanentemente en el tiempo, sino entre los miembros de la familia. Ningún miembro de ella (sean los padres, hermanos o abuelos) debe desautorizar a otro delante del niño.

›› Todos los extremos son malos: En el proceso de educación es fundamental saber que ningún extremo es bueno ni positivo. Aun cuando es necesario que existan normas y disciplina, también hace falta la flexibilidad para cambiarlas o no cumplirlas cuando es necesario.

 

Señas

María Isabel Arnal
Psicólogo, especialista
en desarrollo infantil
Grupo Center, La Trinidad
Teléfonos 945.2361
/ 943.3883

Otras fuentes consultadas

Juegos para hacer pensar a los bebés, de Jackie Silver (Ediciones Oniro)
www.psicologoinfantil.com
www.pbs.org

 
 
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