No más llanto
Si bien no se trata de una enfermedad, el cólico infantil genera tanto malestar en el bebé que es motivo de gran preocupación en los padres. Gisela Queremel F.
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FOTO: WWW.SXC.HU |
El cólico del lactante o cólico del primer trimestre es un trastorno de origen no del todo establecido que se presenta, sin embargo, en bebés sanos y bien alimentados. Es un cuadro totalmente normal que no deja secuelas en la criatura. Para su diagnóstico, los pediatras comúnmente se basan en “la regla de los tres” ya que los cólicos se caracterizan porque el llanto del bebé es de tres o más horas diarias de duración, tres días a la semana y porque se prolonga más de tres semanas. Se presentan tanto en los niños alimentados con pecho como en los alimentados con fórmulas maternales.
Este cuadro, intenso para el bebé y angustiante para los padres se inicia generalmente en la segunda semana de vida del infante y puede persistir hasta el tercer o cuarto mes. Se caracteriza porque el recién nacido llora o chilla muy fuerte, inconsolablemente y sin causa aparente, su carita enrojece, encoge las piernitas como si le doliera el abdomen el cual puede estar algo abombado, y expulsa gases. También hay que considerar que cuando llora, el niño traga mucho aire, lo que agudiza el cuadro del cólico y desafía la autoconfianza de los padres. Los episodios se presentan diariamente, a menudo a partir del atardecer hasta la madrugada, aunque también puede ocurrir a otra hora del día o después de cada toma. Las madres experimentadas saben diferenciar el llanto por cólicos de los gemidos del bebé por hambre, frío, calor o porque está aburrido o se siente solo. Las madres primerizas tienen esa tarea por aprender. Causas empíricas
Los signos de este cuadro infantil hicieron pensar inicialmente que la causa del llanto eran los espasmos de la musculatura intestinal, de allí que se le haya denominado cólico. Hoy en día se sabe que el problema no tiene por qué originarse necesariamente en el tubo digestivo; aunque todavía no está claro cuál es su origen. Sin embargo, los pediatras señalan un conjunto de posibles razones que detallamos a continuación:
•Error en la técnica de alimentación, lo que facilita que el bebé degluta mucho aire tanto cuando es amamantado con pecho o con tetero. Según la experiencia en consulta de los pediatras, éste es el motivo más frecuente aunque también puede estar asociado a otros.
•Sustitución temprana del seno materno por el biberón.
•Agregar en el tetero más cantidad de leche que de agua, creyendo que así se le alimenta mejor.
•Alergias a algunas proteínas de la leche y/o de la soya, o por consumir alimentos inapropiados para su edad como atoles, leche entera, jugos y cereales, entre otros. Una vez que el pediatra compruebe el caso, prescribirá la fórmula hipoalergénica más apropiada.
•Alimentación excesiva.
•Suministrarle infusiones, té, bebedizos o cereales antes de los seis meses.
•Aumento o disminución de la actividad motora del intestino.
•La fermentación producida por los lácteos durante la digestión lo que puede producir un aumento de la producción de hidrógeno a nivel intestinal.
•Ansiedad en el ambiente. El bebé reacciona a las conductas o acciones inadecuadas de los padres debido a tensiones entre ambos progenitores o por la zozobra que les produce su inexperiencia para manejar la situación, o por el ajetreo o bullicio en el hogar, etcétera.
•Aunque son necesarios mayores estudios al respecto, hay quienes también incluyen el ciclo circadiano del llanto. Es decir, los niños lloran en promedio unas tres horas diarias lo que hace que trague aire que, como dijimos antes, es un elemento importante en la formación de los cólicos.
Bajo control
La ciencia aún no ha creado un medicamento que remedie los cólicos efectivamente. Los afanosos padres deberán entonces continuar a la espera de una solución envasada; mientras tanto, lo que les queda es la aplicación de medidas preventivas y paliativas junto con altas dosis de amor, paciencia, y acompañamiento. Valga el comentario para referirnos a las gotas antiespasmódicas, imprudentemente aconsejadas por bien intencionados familiares o amigos.
En este sentido, el doctor Rafael Santiago P., Pediatra puericultor y gastroenterólogo pediatra, miembro de la Comisión Científica de la Sociedad Venezolana de Pediatría, afirma que “no es recomendable el uso de gotas antiespasmódicas ni de aquellas que contengan simeticona ya que se ha demostrado no solamente su ineficacia sino que también son contraproducentes para la salud del bebé. Sólo en los casos necesarios, el pediatra sugerirá el uso de analgésicos. Pero lo primordial, que demuestra la consulta práctica, es aplicar correctivos en la alimentación tanto en la madre como para el bebé”.
Con la ayuda del doctor Santiago, pasamos revista a las medidas recomendadas:
1. Para que enfrente los cólicos de su bebé con una actitud sosegada y con la certeza de que está sano, su pediatra debe darle la confirmación de que efectivamente se trata de cólicos y reafirme lo positivo e indique lo mejorable de la conducta familiar.
2. Si le está dando pecho, asegúrese de aplicar correctamente la técnica de lactancia. Además, debe eliminar de su dieta cualquier elemento excitante como café, té, refrescos, bebidas energizantes, picantes o aquellos alimentos que puedan saborizar la leche materna como el ajo y la cebolla.
3. Procure que trague el menor aire posible con el biberón (el agujero de la tetina debe ser del tamaño adecuado para que posibilite el paso de la leche sin el que el niño tenga que hacer gran esfuerzo al succionar).
4. Déle una o dos veces al día suaves masajes abdominales para favorecer la expulsión de gases. Además, sosteniendo sus piernitas, aplíquele la técnica del pedaleo de bicicleta. No espere a que se presenten los cólicos.
5. Durante los accesos, no lo sacuda; más bien ayude a que se relaje. Ponga música suave y la luz tenue, trate de darle el chupón, mantenga el contacto físico, déle un paseo, mésalo o descanse con él acostándolo sobre su vientre.
6. No lo pase de brazo en brazo ya que contribuirá a que se ponga más tenso.
7. Si su bebé inicia el llanto casi siempre a una misma hora, sáquelo a pasear unos minutos antes. Es posible que pase el momento crítico durmiendo.
8. Nunca está de más que compruebe que su bebé no está llorando por hambre, porque tiene calor o frío, ensució los pañales o porque quiere compañía.
9. Acepte el llanto del bebé y acompáñelo. Tratar de callarlo sólo hará que se ponga más nervioso. Por el contrario, si conserva una actitud cariñosa y paciente le será de gran ayuda.
10. Pida la colaboración de su pareja o de algún familiar para establecer turnos.
Agrega el médico que “la madre también debe deslastrarse de algunos mitos como que ella es la culpable de los cólicos de su hijo, que hay que hacer lo que diga la abuela, que las infusiones son beneficiosas, que hay que dar alimentos antes de los seis meses y que hay que sacar los gases después de cada toma”.
Técnica de lactancia materna
Hemos señalado que deficiencias en el proceso de alimentación son la causa más común para la generación de los cólicos en el infante. Ofrecemos algunas recomendaciones para amamantar a su bebé y evitarle esos angustiantes episodios.
1. Durante su baño diario palpe sus senos y verifique que estén blandos, sin nódulos o acumulaciones de leche.
2. Lávese las manos antes de lactar.
3. Para mantener la producción y secreción de leche, amamántelo exclusivamente con leche materna y a libre demanda. La leche materna suple las necesidades nutricionales y de líquidos en el niño, así que no necesitará beber agua.
4. Antes de las tomas, no se lave las mamas con jabón. Límpiese los pezones con leche, antes y después de amamantar.
5. El bebé debe estar limpio y seco antes de ser alimentado.
6. Póngase en la posición que le sea más cómoda, bien sea sentada o acostada, pero con la espalda bien apoyada.
7. No permita que alguna prenda u objeto impida el contacto estrecho con su hijo. Coloque al bebé de tal forma que sus bracitos no interfieran en el empalme entre la boca y el pezón. Su cuerpecito debe estar frente al suyo sin que tenga que extender o girar la cabeza para comer.
8. Transmítale tranquilidad manteniendo una actitud sosegada.
9. No lo mueva bruscamente para no provocarle el vómito.
10. La humedad favorece la proliferación bacteriana y formación de fisuras en el pezón, por tanto airee los senos durante el mayor tiempo posible después de amamantarlo.
11. Coloque al niño en el seno hasta que lo desocupe y luego páselo al otro seno. En la próxima toma, inicie con el último seno que lactó en la toma anterior.
12. Descanse. Aproveche mientras su hijo duerme.
Señas
Doctor Rafael J. Santiago P.
Sociedad Venezolana
de Puericultura y Pediatría
Miembro de la Comisión Científica
www.pediatria.org/index.cfm?d=Inicio
Telf.: 0212-263.7378 / 2639 |
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INFUSIONES |
Se ha demostrado que algunos tratamientos caseros no sólo son ineficaces, sino que también pueden ser dañinos. Las muy socorridas infusiones de anís estrellado o de orégano, manzanilla, menta balsámica y verbena pueden producir intoxicaciones, síndromes convulsivos, alteraciones renales y otros efectos nocivos y permanentes en el bebé. Por otra parte, endulzar los líquidos que se le ofrecen puede alterar el funcionamiento o producir lesiones en el intestino.Tampoco se le ocurra, por más mortificada que esté por el llanto del bebé, suministrarle algún medicamento que no haya sido recetado por el pediatra.
No se desespere. Aprenda a lidiar pacientemente con los cólicos siguiendo los consejos que le hemos suministrado y tenga presente que se trata de un trastorno normal y temporal. |
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CÓLICOS DE EMERGENCIA |
Aunque el cólico infantil es un cuadro normal y común en la infancia es necesario aclarar que existen enfermedades que generan cólicos entre sus síntomas asociados. Por ello, es recomendable que lleve un registro de los síntomas para que se los comunique al pediatra. Aunque no son muy frecuentes, es necesario descartar enfermedades que producen cólicos, como reflujo gastroesofágico, infecciones intestinales o urinarias, invaginación intestinal o apendicitis, así como alergias.
Aquí le damos algunas pistas:
•El llanto cambia a llanto
de dolor
•Deja de aumentar
de peso
•Cumplió cuatro meses de edad
y todavía sufre
de cólicos
•Hipo e intranquilidad
•Rechazo al alimento
•Vómitos o regurgitaciones
•Dificultad o dolor para orina
•Evacuaciones liquidas
•Mucosas sanguinolentas
•Dificultad para evacuar
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