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COMER BIEN no es juego de niños
La cantina escolar es toda una tarea pendiente en algunas escuelas. Hacer de ésta un espacio que promueva la salud constituye una materia de alta importancia cuando se quiere mantener a todo escolar bien nutrido
Por Néstor Luis Llabanero
La cantina del colegio debe ser más que el sitio donde los escolares consiguen una chuchería con la que celebran el recreo. Nutricionistas como Kenia Gil aconsejan entenderla, fundamentalmente, como un centro donde proporcionar nutrición. Sin embargo, esto casi nunca ocurre. "Debería ser la segunda puerta de entrada para formar hábitos de alimentación después de la casa", dice Gil, quien ha intentado sistematizar un programa de expendios saludables desde hace diez años.
Esta especialista en dietética destaca que los colegios, por lo regular, pretenden regir sus cantinas escolares con los lineamientos emitidos desde el Ministerio de Educación y supervisados por el Instituto Nacional de Nutrición y las sociedades de padres y representantes elegidas por la comunidad. Y aunque visto así luzca como un adelanto, Gil dice que sigue "en veremos" la obligación de ejecutar las ideas. "Es importante implantar algún método para llevar educación nutricional a los niños y al personal de estas instituciones, a fin de garantizar el cumplimiento de normas y poder exigir productos de excelente calidad y que, además, cumplan con los requerimientos nutricionales necesarios para el desarrollo físico y mental de los alumnos".
MENÚ DE CANTINA
Si sólo se dedica a ofrecer desayunos, la cantina, en criterio de Kenia Gil, debe constar de alimentos con alto contenido energético como arepas, empanadas y panes. Esta oferta puede acompañarse con proteínas como queso, huevo, jamón, carne y pollo. También, dice la nutricionista, con algunas bebidas a base de leche, preferiblemente no envasadas (para evitar el exceso de azúcar) y alguna fruta entera o jugos naturales. Se calcula que esta carga calórica proporciona cerca de 25% del requerimiento diario.
| La cantina debe constituirse en un CENTRO DE NUTRICIÓN para los escolares |
Sin embargo, si desde la cantina se proporciona almuerzo y merienda vespertina, entonces es necesario que estas comidas cubran con 50% del requerimiento calórico total. Y para satisfacer esta exigencia, Gil recomienda incluir en el almuerzo una sopa o crema con proteínas (carne, pollo o pescado); vegetales (cebolla, pimentón, ajo, ají dulce, ajoporro) y parte de carbohidratos (papa, auyama, apio, ocumo o ñame). También una porción de ensalada, preferiblemente cruda (tomate, lechuga, zanahoria, pepino, repollo), garantizando, así, el aporte de fibra.
Ahora bien, en la merienda las opciones pueden ser: frutas enteras (las de temporada son más frescas) o algún postre preparado, ya sea torta, pan de leche, gelatina o pudín. "Basándonos en esta teoría garantizamos el aporte adecuado de nutrientes".
En contraposición con la dieta saludable, la especialista del área nutricional advierte lo que no debe estar incluido. "Está negado cualquier producto hecho con mantecas, o que contenga exceso de azúcar. También debe obviarse todo tipo de colorantes artificiales, gaseosas y golosinas. La razón es que son calorías vacías que pueden generar problemas de obesidad, aumento de la glicemia o hipertensión". Éstos son tres problemas que pueden guardar relación, pero que también pueden presentarse por separados.
COMPRAR DE FORMA CORRECTA
Kenia Gil diferencia entre un niño de preescolar, y aquellos que pueden discernir razonablemente a la hora de enfrentarse con el dilema de qué comprar o no en la cantina. Por ejemplo, puntualiza que si se trata de un menor de corta edad (por lo regular no manejan bien el valor del dinero), los padres o el adulto encargado deben hacer esfuerzos porque éste lleve la comida hecha en casa. "En caso de que para los mayores resulte imposible prepararla, lo ideal es que el representante llegue a un acuerdo con el administrador de la cantina para que el hijo reciba los alimentos pertinentes".
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Lo que queda sentenciado, según Gil, es que la educación nutricional comienza primero en casa y continúa en su segundo hogar, la escuela. Algunos colegios lo han entendido hasta el punto de haber incorporado la figura de un profesional de la nutrición, a través de la cual controlan la calidad de los comedores escolares.
Precisamente la calidad de lo que un alumno come se observa en el rendimiento académico. La nutricionista, quien administra la concesión que provee de alimento a la Unidad Educativa Universidad Simón Bolívar, reitera que el desayuno ayuda a comenzar el día con energía y vitalidad, dos condiciones que contribuyen con el éxito de cualquier pequeño. "Es por esta razón que las cantinas -define Gil- deberían ser uno de los establecimientos de mayor importancia dentro de las instituciones educativas". nllabanero@eluniversal.com
Coordenadas
Kenia Gil
Licenciada en Nutrición y Dietética
Telf.: (0414) 207.8649.
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