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LA CARACAS DE ...
JOHAN RAMÍREZ
 


En la avenida francisco de miranda

RICARDO CHANG

Reconocido estilista, ha peinado cabelleras desde Catia hasta el Country Club, lo que le ha permitido formarse una idea de la caraqueña: impecable, glamorosa y... casi siempre teñida
Foto:Rafael Serrano

En la actualidad, buena parte de su vida transcurre dentro de un salón de belleza. Allí pasa casi 14 horas diarias haciendo de las caraqueñas mujeres más hermosas, mientras, al mismo tiempo y por la naturaleza de su oficio, les sirve de incondicional confidente. Es que ése es -el de amigo irrenunciable- el rol paralelo que asume todos los días Ricardo Chang, uno de los estilistas más solicitados de la capital. Con 42 años de experiencia, ha peinado cabelleras desde Caño Amarillo hasta La Lagunita, y aún hoy, cuando su nombre es más relacionado con gente pudiente o personajes de televisión, llegan a su estudio clientas de Catia o de El 23 de Enero. "Aquí viene gente de todos lados, y me parece maravilloso porque yo no le pregunto a nadie de dónde es para atenderla", dice.

Así que, gracias a cuatro décadas en esta profesión, ha podido formarse una buena idea de la caraqueña promedio. Desde sus gustos y colores hasta sus quebrantos y dolores. "A las caraqueñas les encanta teñirse. Más de 80% lo hace y eso muestra que no temen cambiar", cuenta. Antes, todas querían ser como Marilyn Monroe, pero hoy la tendencia es otra. "Ahora muchas quieren el estilo de Veruzhka Ramírez, bien cortico. Igual buscan el de Victoria Beckham, tal vez creyendo que con ese corte van a conseguirse un marido como el de ella", y se ríe.

En líneas generales, cree que la ciudad, en cuanto a estilismo, no es tímida pero tampoco atrevida. Él la define como "clásica moderna", que le gusta ser osada, pero sólo un poco. "Y así está bien -afirma- porque las situaciones pueden cambiar y si decidiste teñirte de azul puedes quedar mal en ciertos momentos. Así que ellas toman riesgos, pero sin que eso las haga desentonar".

"Lo que más me gusta (de Caracas), y por eso no me iría jamás, es LA GENTE. Aquí todo el mundo, apenas te conoce, te dice 'mi amor'..."

En cuanto a "quebrantos y dolores", lo más recurrente que escucha mientras atiende a las mujeres de esta ciudad son los asuntos amorosos, problemas maritales y divorcios en puerta. Y en esas él, como peluquero y amigo, les recomienda desde cirujanos hasta abogados. "Pero hay algo muy bueno que tienen las caraqueñas, y es que nunca pierden el glamour. Ellas pueden tener mil problemas, no importa el estrato social, y tal vez les falta algo en la casa, pero aún así siempre estarán impecables y preciosas", apunta.

En fin, Ricardo Chang ama esta ciudad y por eso no piensa marcharse jamás. Al contrario, si todos se van, él dice que se quedaría aunque fuese para apagar la vela. Aquí no sólo encuentra su actual día a día, sino también su pasado, ese que fluyó en La Pastora, en una casita entre la Puerta de Caracas y la Iglesia San Judas Tadeo. "De Encarnación a Quebrada", indica. No olvida nunca la familiaridad de tan hermosa parroquia, las patinatas decembrinas y los divertidos paseos para bañarse en el Río Catuche. En esa época se cortaba el cabello en una vieja barbería, que aún existe, frente a la iglesia. "¡Pagaba tres bolívares!", rememora. Tanto le gusta este sitio que con frecuencia se va a pasear por la zona los fines de semana.

Recuerda también las visitas al Centro, donde su padre tenía una frutería frente al Capitolio. Y emergen sus memorias del Gustavo Herrera, donde cursó bachillerato, su primer trabajo en un supermercado de la Plaza Candelaria, y sus escapadas para estudiar en secreto peluquería y estilismo cerca del Teatro Municipal, de Reducto a Miracielos.

"Pero lo que más me gusta, y por eso no me iría jamás, es la gente. Aquí todo el mundo, apenas te conoce, te dice 'mi amor', y te invita a comer. Si vives en Estados Unidos o en Francia te pasas la vida en un mismo sitio y nunca conoces a tu vecino. Caracas es distinta, es única por eso", dice, como lleno de regocijo.

johan_ramirez3@hotmail.com


 
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