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Trago a trago...

Cuando celebramos y brindamos
por todo lo alto, es muy probable
que no advirtamos la llegada de una huésped inesperada e indeseada. Matrimonios, cumpleaños, bautizos, graduacionesy fiestas decembrinas suelen antecederla. Se llama resaca.
Pablo Blanco

Foto:
www.latinstock.com.ve/Stock Food









Según el diccionario, el término‘resaca’ está referido al movimiento en retroceso
de las olas después que han llegado a la orilla. Cotidianamente, se usa ‘resaca’
para referirse al malestar corporal que siente un individuo después de una noche
de exceso de alcohol etílico. El doctor William Sánchez Ríos, médico internista del Hospital José Gregorio Hernández, entra en materia de manera anecdótica.
“En Venezuela el término que más se usa es ‘ratón’, el cual procura, según recoge
la sabiduría popular, comparar los efectos que en los gatos produce el ingerir varios ratones en sus cacerías nocturnas. Se dice, por ejemplo: ‘Ese gato está enratonado’”. La expresión, ciertamente, es muy familiar en este país. Y aunque no se cuenta con cifras exactas al respecto, diversas instituciones nacionales han registrado que en el segmento de la población con edades comprendidas entre los 20 y 30 años, la tendencia en cuanto al consumo de alcohol etílico es a igualarse (hombres y mujeres consumen casi la misma cantidad, aunque el sexo masculino siempre ha llevado la “batuta”).

“¿Cómo llegué aquí?”

Cuando usted se hace esta pregunta al despertar, seguramente, la noche anterior,
se ha excedido con la bebida. Su memoria en ese momento no tiene la respuesta
y sus síntomas pueden ser los siguientes: dolor de cabeza, acidez gástrica, fotofobia, temblor, debilidad muscular, inapetencia, irritabilidad emocional, intolerancia sensorial especialmente a ruidos, disminución de la capacidad para asociar ideas, incoordinación motora y vértigo, entre otros. Son consecuencias de la acción del etanol en el organismo. El etanol es el elemento tóxico contenido en lo que conocemos como alcohol.

Según lo explicado por el doctor Sánchez, la toxicidad del etanol es directamente proporcional a la cantidad ingerida (a mayor cantidad de licor, mayor intoxicación). “Sin embargo, existen factores que influyen determinantemente en los efectos que pueda tener el etanol sobre el organismo, como por ejemplo: el sexo y la edad de la persona, su cantidad de agua corporal total, las enfermedades que ha padecido, su capacidad oxidativa hepática (la capacidad del hígado para metabolizar el alcohol etílico), su contextura y estatura (a menor tamaño mayor intoxicación, el alcohol penetra más fácilmente) y su estado nutricional. “Las bebidas alcohólicas producen
un gran efecto depresor sobre el sistema nervioso central, provocando, al principio, depresión de los mecanismos inhibitorios de la conducta social y emocional; en consecuencia la persona, inicialmente, se siente eufórica, desinhibida y expresiva. Posteriormente, el efecto depresivo continúa afectando al resto del cerebro, provocando pérdida de la capacidad para realizar desde el más simple hasta el más complejo de los movimientos. En consecuencia, igualmente, se pierde el equilibrio,
la memoria y las áreas que regulan las funciones automáticas como la presión arterial, la temperatura corporal y la respiración”.

La descripción anterior explica las conductas y síntomas de quienes se han excedido. Quedan, en muchos casos, anécdotas risibles para los testigos presenciales y algo vergonzosas para sus “protagonistas”. Eso cuando el consumo no ha llegado a niveles exorbitantes, ya que, como bien lo explica el entrevistado, si la ingestión ha sido muy alta, progresivamente se va perdiendo la conciencia hasta llegar al coma etílico o la muerte.

Amable matador

La alcoholemia está referida a los niveles de alcohol etílico que circulan en la sangre, los cuales se miden en gramos por litro. Es memorable aquella frase referida a la embriaguez por despecho que reza: “Mátame aguardiente que el amor no pudo”. Como puede verse a continuación, este “deseo” puede cumplirse.

Nivel 0 subclínico: alcoholemia de 0,10 a 0,50 g/l o 10 a 50 mg por cada 100 mililitros de sangre. No hay sintomatología evidente.

Nivel 1 leve: alcoholemia de 0,51 a 1,50 g/l. Se aprecia desinhibición, euforia, aumento de la libido, ligera incoordinación, disminución de la atención, dificultad para focalizar, lentitud en los reflejos, aliento etílico.

Nivel 2 moderado: alcoholemia de 1,51 a 2,50 g/l. Se observa pérdida sensorial, confusión, verborrea, desorientación, labilidad emocional (familiaridad, tristeza, agresividad), incoordinación motora, vértigo, discurso incoherente con defectos de modulación y pérdida del juicio crítico.

Nivel 3 severo: alcoholemia de 2,51 a 3,50 g/l. Se registra temblor, estupor, apatía, adormecimiento, disfunción de esfínteres, disminución de la glucosa, hipotermia, imposibilidad para mantenerse en pie.


Nivel 4 grave o comatoso: alcoholemia mayor de 3,50 g/l.
El paciente se torna inconsciente, tiene riesgo de paro respiratorio o de fallo cardiovascular, coma, no hay reflejos, hipotensión, hipoventilación, hipotermia.

¿Cuál es la mejor cura?

“Realmente no existe antídoto o ‘contra’ para prevenir la toxicidad de etanol —comenta el especialista consultado— dada su facilidad de absorción por el tracto digestivo. Todo dependerá de la cantidad, contenido o grado alcohólico de la bebida
y el sentido común de la persona que lo ingiere”. Sánchez explica la absorción del alcohol etílico en el organismo con un ejemplo sencillo: “Es como observar la manera en la que se esparce una gota de colorante en un vaso de agua: todo el líquido se torna del color que fue agregado, pero su intensidad variará de acuerdo al número
de gotas que adicionemos. Así entra el alcohol dentro del cuerpo humano, se esparce fácilmente por todo el organismo y se diluirá en mayor o menor medida de acuerdo con el nivel de hidratación de la persona”. De ahí que, entre otras recomendaciones caseras, se indique ingerir una cantidad de agua considerable para prevenir los efectos del etanol. En todo caso, las soluciones a las que se recurren no son mágicas: lo que sucede, principalmente, es una deshidratación del cuerpo, por lo cual se recomienda, aparte de agua, ingerir soluciones que contengan electrolitos (bebidas energéticas, sopas), analgésicos para el dolor de cabeza y antiácidos para las molestias gástricas. Si los síntomas son moderados o severos, lo recomendable es acudir inmediatamente al médico. En cuanto a la prevención, Sánchez recomienda descartar fórmulas infalibles y mantener un buen nivel autocrítico y, sobre todo, el sentido común.

Fuentes consultadas

Doctor William Sánchez Ríos
Correo electrónico: willasari@cantv.net
www.medlineplus.com
www.euskalnet.net

Contado por ellos mismos

Las glorias de la fama no impiden las penurias terrenales.
En esta oportunidad, algunas estrellas locales narran sus
propias resacas y los excesos que las ocasionaron.
También aportan algunos consejos para contrarrestarla
 

María Conchita Alonso

“La primera vez que me embriagué tenía 15 años y estaba en una fiesta, en la casa de unos amigos de mis padres, y obviamente me acompañaban mis padres (risas). Tomé tanto que, cuando ya no podía más, salí al jardín y me acosté en la grama a ver el cielo y las estrellas. Después de esa han sido varias las veces, pero confieso que hace mucho tiempo que no lo hago. Al día siguiente, lo que uno tiene que hacer es dormir hasta tarde, tomar muuucha agua, no hablar con nadie y acostarse tempranito”.

Foto: Damian Dovarganes / AP

Sindy Lazo

“Me pasé de tragos el día que estrenamos Voltea pa’ que te enamores, imagínate, eso fue un lunes. Salimos de la fiesta de Venevisión y terminamos en un local en el Centro San Ignacio, el único que conseguimos abierto. Fue una mezcla mortal: vino en la fiesta y vodka en el local. Me dio por contar cosas de cuando yo era chiquita, cantar, y, por supuesto, a tratar de resolverle los problemas a los demás. Hay fotos que no he querido ni ver, con eso te digo todo. Amanecimos allí y, obviamente, teníamos que trabajar ese día. Para contrarrestar la resaca ingerí muchas bebidas energéticas y tomé aspirinas. Con eso se me alivió”.

Foto: Cortesía Venevisión

Andreína Alvarez

“Una de las rumbas más memorables a las que ido fue el matrimonio de una de mis mejores amigas del colegio, en Los Roques. Comenzó a las ocho de la mañana y allí estuve hasta que se acabó, al final de la tarde. Ese mismo día, y también en Los Roques, era el matrimonio del actor Juan Pablo Raba. Yo no estaba invitada, pero lo fui a cubrir como animadora de Ají Picante. Nos fue imposible grabar algo, así que no nos quedó otra que disfrutar de la fiesta hasta las 10 de la mañana del día siguiente. Hice lo que siempre hago cuando me paso de tragos: me puse más divertida que de costumbre, pero nunca impertinente. También me dio la etapa filosófica en la que creo que me las sé todas. Te imaginarás que la resaca fue terrible. Yo no creía en eso de que el mejor remedio para curarla era el agua, hasta ese entonces. Me tomé un galón de agua y santo remedio”.  

Foto:Cortesía RCTV

Aroldo Betancourt

“El día en el que celebro hasta el amanecer, el 25 de diciembre, mi hijo cumple años y lo celebramos en familia. Tomamos whisky. Intentamos vacilárnoslo en la playa, porque dicen que en el mar se sale toda la intoxicación. Como decía el célebre poeta maracucho: ‘Dios, si te ofendo con mi rasca, con el ratón te pago y me quedas debiendo’ (risas). Ante la resaca una cervecita siempre es buena”.

Foto:Cortesía RCTV

Gigi Zancheta

“Recuerdo especialmente una ocasión en la que estaba con mi novio en Epcot Center, (el centro de entretenimiento ubicado en Orlando, Florida) y fuimos recorriendo espacios dedicados a distintos países del mundo. Lo particular era que en cada lugar tenías la oportunidad de probar la bebida espirituosa típica de la región. Comenzamos muy exquisitos con el vino de Francia, pero cuando llegamos al tequila de México, estaba muy mareada.
Tanto, que al llegar al hotel, no quise dormir en la cama sino que me acosté en el piso. Al día siguiente me hice la clásica pregunta: ‘¿Qué hago yo aquí?’ (risas). Y ni hablar de la primera vez que me tomé un trago. Tenía 18 años, y estaba en un sitio con mi mamá. Me tomé un solo whisky y, a los pocos minutos, pregunté dónde estaba el baño y no llegué. Caí de largo a largo.
Para pasar la resaca hay dos cosas fundamentales: en primer lugar descansar si puedes y lo segundo tomar agua gasificada o jugo de tomate. Eso te repotencia”.

Foto:Cortesía RCTV

Osman Aray

“Mira, una de las fiestas más desenfrenadas que tuve fue, justamente, un año nuevo, hace un tiempo. Yo aún no había entrado al staff de animadores de Sálvese quien pueda.
Fue en Aragua de Barcelona, toda mi familia es de allá.
Nos fuimos a la casa de unos amigos y estuvimos de fiesta desde las nueve de la noche del 31 de diciembre hasta la noche del primero de enero tomando whisky. La casa tenía piscina y eso nos hizo mantenernos activos durante todo
el día, había grupos musicales en vivo, etcétera. A las nueve
de la noche, nos sentamos a comernos una parrilla. Después de la cena no me podía mover, tuve que ir urgentemente a dormir. Ahora, la primera vez que me fui de fiesta con mis amigos, a los 14 años, aprendiendo a tomar, me embriagué con dos tragos
de ginebra. Al día siguiente tenía ratón y medio. ¿Para la resaca? Escuché que hay
un truco: antes de dormir, tomarse un vaso de agua o leche, porque el ratón da por deshidratación. Claro, el mejor remedio es tomar mesuradamente, evitarla pues”.l  


pblanco@eluniversal.com

Antes y después

lEn caso de que ingiera alcohol etílico recuerde tomar lentamente y con el estómago lleno
lEn las personas de contextura pequeña, los efectos del consumo de alcohol son mayores que en personas de contextura más grande
l Tomar un vaso de agua entre los tragos, a la vez que ayuda a consumir menos alcohol, disminuye la deshidratación asociada a su consumo
l Un consomé es bueno para reponer las sales y el potasio que han disminuido con la ingestión de alcohol
l El café no es lo más apropiado para el temido “día después”, ya que es un fuerte diurético y puede aumentar la deshidratación
l Lo peor que se puede hacer para contrarrestar una resaca es ingerir más alcohol. Está comprobado que puede generar posteriormente un malestar  mayor al que se tiene
lSi se ha fumado (incluso si ha sido fumador pasivo) la resaca será aún mayor. El tabaco y el alcohol comparten algunas sustancias que aumentan los síntomas
lMezclar dos bebidas distintas aumentará la intoxicación y generará una gran resaca. En muchos casos, son los aditivos de cada bebida espirituosa los que la provocan

 

 

 

 
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