
HISTORIA DE 5
triunfadoras
El corazón de una mujer está animado por un combustible que no se agota; es un órgano que, entre latido y latido, va marcando el ritmo de la vida, y les sirve para explorar las fibras de lo imposible, con la sospecha de que siempre hay algo mejor que puede lograrse. Estas venezolanas así lo demuestran
Tú también podrías estar en estas páginas contando tu historia. Ellas conforman el tercer grupo de finalistas de nuestro concurso Mujer Estampas 2008. Todavía quedan dos rondas más para que concurses. Sólo debes mandar tu historia a www.estampas.com/concurso y tendrás la oportunidad de ganar fabulosos premios, entre ellos tarjetas prepagadas de 6.000 bolívares. También puedes votar por aquella que sea tu favorita. Entra ya y entérate de todos los detalles. Tú puedes ser ese ejemplo a seguir o ayudar a otras a convertirse en ejemplos de vida. ¿Qué esperas?
¡Participa!
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María Aurora Sivira
79 AÑOS, BARQUISIMETO
"Me considero una mujer de fortaleza y grandes metas. Crié diez hijos con mucho sacrificio. Si me pongo a contarles, escribo un libro en lugar de una breve historia. Pero lo importante es que, hoy en día, son hombres y mujeres de bien. Además, la primera generación se duplicó y ahora tengo veinte nietos. La tecnología no la domino y la verdad no soy yo la que está escribiendo la historia, pero tengo el poder del hablar y mi hija escribe lo que le voy diciendo. Me levanto muy temprano todos los días y lo primero que hago es darle gracias a Dios por darme vida y salud. A mi edad (79 años), aún atiendo un puesto que tengo en el mercado Obelisco de Barquisimeto. Aunque mis hijos me dicen que no trabaje, lo hago porque aún tengo mucha fuerza, voluntad y ganas de luchar por Venezuela. Pienso que mientras uno pueda trabajar lo debe hacer. También me gusta distraerme, viajar y salir de compras. Soy luchadora y perseverante, por eso me considero una mujer Estampas".
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Melixa Cabrera3
9 AÑOS, ANZOÁTEGUI
"Nacida en Los Chaparrales de Juan Vicente, mi espíritu de superación me llevó a lograr dos títulos universitarios. ¿India? Sí, también guerrera, altruista, noble, polémica y controversial. Cualidades y virtudes que son la base sobre la que he desarrollado el proyecto de mi vida. Nada ha sido fácil y, con creces, he pagado mis errores, producto de mi impetuosa y avasallante personalidad. Sí, definitivamente, soy intensa; intensamente humana, simplemente imperfecta. Aún así, Dios me dio el tesoro más valioso: MI FAMILIA, tres bellos retoños. Sus anécdotas de vida resumen la mía. Sola crié a mi primera hija, hasta encontrar, más que a un compañero, al mejor padre sustituto del mundo. Luego, llegaron mis gemelos. A los dos años le diagnosticaron autismo a mi bebé y, luego, cáncer a mi hija de 13 años. Sin embargo, Dios sanó a mi hija; ahora estudia modelaje y es Miss Delta Amacuro. Mi niño evoluciona bien y no creo que sea autista, así que lloro siempre, pero de felicidad. Trabajo en un hermoso proyecto para ayudar a niños especiales y pienso que para superar cualquier dificultad basta tener fe y actuar en consecuencia".
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Nerissa Aguilera
31 AÑOS, SUCRE
"Soy de Irapa, un pueblito del estado Sucre. Estudié en la Universidad de Oriente en Cumaná, y allí me gradué y viví momentos maravillosos que me colmaron de amistades. En la actualidad formo parte de una familia llamada Comunidad del Software Libre, donde he pasado más de ocho años realizando "hacktivismo" (acrónico entre hacker y activismo) y dedicada a temas técnicos. Dado el número reducido de féminas en esta familia, formé un grupo de mujeres en el software libre llamado Activistas Xsl. Este grupo tiene como meta la incorporación de más mujeres al mundo del conocimiento libre y no es excluyente ni discriminatorio. Después de tantos años inmersa en temas de alto nivel técnico, he tenido la gran bendición de toparme con lo que realmente me gusta y satisface: el desarrollo y difusión de software libre para personas con discapacidad; descubrimiento que me llevó a ser la fundadora del proyecto "Un Mundo Accesible", donde hemos tenido grandes avances, entre ellos, que exista la primera persona con discapacidad visual que pueda usar el sistema operativo libre GNU/Linux Debian".
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Yismel Nairobi Acosta
33 AÑOS, CARACAS
"Afortunada, con talento, comprometida con la vida, amiga, ama de casa, profesional. Orgullosa de pertenecer a la generación de mujeres fuertes. El destino, en sus inicios, me dibujaba un cuadro hermoso: familia sana y una infancia feliz. Pero lejos de ello, terminé siendo una niña en situación de calle. Sola y con miedo, ignoraba el paradero de Dios. Por vueltas del destino encontré un hogar en una humilde familia, allí me reeducaron y, con altas y bajas, mi adolescencia transcurrió. En esa casa me topé por primera vez con Estampas; la utilizaba de referencia, buscaba respuestas, puesto que siempre entre sus páginas ha tenido secciones dedicadas a la familia. Trabajando y estudiando logré graduarme de TSU en Trabajo Social, estudios que me han brindado herramientas para ir entendiendo y aceptando distintas situaciones en mi vida. Tengo 33 años, mi propio negocito de computación, una hermosa familia, mi hijo y mi amado, y ganas ávidas de estudiar Derecho. Sé que Dios está en la risa de mi hijo, y, a pesar de los problemas, mi rostro conserva una fresca sonrisa. Creo en las familias funcionales y continúo leyendo Estampas".
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Zoilymar Rodríguez
25 AÑOS, CARABOBO
"No soy mi título, ni el post-grado que curso, soy, primero que nada, un ser humano. No soy los momentos dramáticos que he vivido en mis 25 años, sino las virtudes: la templanza, la fortaleza y la prudencia desarrolladas tras esas lecciones. No soy sólo los días llenos que caracterizan a la mujer venezolana, repletos de superación, dedicación y de sudar la gota gorda, sino la pasión por dar un aporte positivo a mi país y a la vida de los demás. Soy una mujer de retos, empuje y motivada al logro, porque creo que se necesitan emprendedoras que sirvan de inspiración y den esperanza a la sociedad. Los logros personales brindan grandeza individual, pero lo que no se esfuma al irnos de este mundo es la contribución que se haya hecho: el árbol sembrado, la enseñanza brindada, el perdón ofrecido. Para ello deben cultivarse la mente y el espíritu, cuidar la salud, imponer la moda del "no egoísmo", tener calidad humana y ser, definitivamente, protagonistas que estampan acciones valiosas en la sociedad y en su núcleo familiar. Mi historia siempre ha estado acompañada por los consejos de Estampas, y confío en ellos porque buscan que seas una mujer integral en el ser y el hacer".
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FOTOS: NATALIA BRAND
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