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167 artistas, entre venezolanos y extranjeros, participan este año en la cuarta edición de la subasta anual de recaudación de fondos que organiza Fundana. A partir de una madera y un corazón, la creatividad cobró alas para cubrir a los niños necesitados del país Por Johan Ramírez

El arte y la sensibilidad humana van de la mano. Separados son un contrasentido. Fundana (Fundación Amigos del Niño que Amerita Protección), parece entenderlo bien. Su propósito es socorrer a los niños venezolanos, especialmente a los que residen en La Gran Caracas, para brindarles la oportunidad de superar el maltrato y el abuso. En su afán por cada vez albergar más pequeños, han unido esfuerzos con, nada menos, los artistas de este país, cumpliendo así la fórmula perfecta.

Desde hace cuatro años, Fundana organiza una subasta anual llamada Por amor al arte… y a los niños venezolanos, en la que se venden obras de los más reconocidos artistas nacionales y extranjeros. La dinámica es la siguiente: se convoca a los participantes y se les entrega un par de objetos que cada uno intervendrá de acuerdo a su estilo, técnica y creatividad. Luego, las obras son recogidas por la Fundación y subastadas en un gran evento en Ciudad Banesco.

En 2005, la primera edición de la puja, participaron 120 artistas, y la materia prima de las obras fue un muñeco de madera, de 25x25 centímetros. En 2006, con 135 creadores, el tema fue una casita de madera. En 2007 la convocatoria ascendió a 150, y el material entregado fue una madera de 40x40 y la figura de dos manos infantiles. En su cuarto año, son 167 las obras que se ofrecerán a partir de una tabla de 40x60 centímetros, y un pequeño corazón de madera balsa.

Nuevamente la subasta se realizará en la sede de Ciudad Banesco, durante la mañana del 21 de septiembre. Asimismo, una exposición permitirá que los interesados conozcan las obras desde el 14 de septiembre hasta el propio 21, en horario comprendido entre las 11:00 am y las 5:00 pm.


Con una tabla y un corazón de madera así se expresaron Oswaldo Subero, Jorge Dáger y Francisco Bellorín

Por una causa
"Todos los artistas que participan tienen trayectoria y reconocimiento. Hemos descubierto que son muy solidarios, tanto así que muchos nos llaman durante el año para saber cuándo será la subasta, o cuál será el tema", cuenta Francis Cohén, presidenta de la Fundación.

Entre las obras que se venderán este año aparecen firmas como las de José Antonio Dávila, Pájaro, John Fraser, Pancho Quilici, Patricia Van Dalen, Jacobo Borges, Oswaldo Vigas, Alirio Palacios y Carlos Cruz Diez. "Son justamente las obras de Cruz Diez las que mejor se han vendido en años anteriores, superando incluso, alguna de ellas, los cuarenta millones de bolívares", dice Cohén. Los fondos recaudados sirven para financiar el presupuesto de la Fundación. "Las empresas están más dadas a donar productos, pero cuando se trata de dinero, no es muy fácil conseguir apoyo; y resulta que nosotros debemos pagar con dinero toda nuestra nómina, que asciende a más de cien trabajadores", añade.

Afortunadamente, las subastas han venido a contribuir con casi cincuenta por ciento de los gastos anuales en los que incurre Fundana.

Un largo camino
El proceso de la subasta comienza a principios de cada año, cuando se define el tema de las obras. Siempre se procura que éste se vincule con el espíritu de cooperación, el amor y la niñez. Luego comienza la convocatoria y el envío del material a cada participante. Lo siguiente son las respectivas llamadas para hacer seguimiento continuo durante todo el año.

Los trabajos terminados van llegando desde el mes de julio, cuando comienzan a armarse el catálogo y la exposición. "Es un trabajo agotador, pero vale la pena, porque es la manera como podemos garantizarle a los niños que seguiremos atendiéndolos", afirma Betsy Morales, miembro de la junta directiva y una de las responsables del evento.

"En cuanto a los elementos que entregamos, son más una recomendación que una limitante. De hecho, este año tenemos obras que no respetaron las medidas de la tabla ni utilizaron el corazón. Eso lo entendemos perfectamente, pues sabemos que es imposible encasillar la creatividad", agrega Morales.

Algo que satisface a Fundana es ver cómo en las subastas anteriores hay piezas que se venden por encima de su precio real. "Así se muestra que la gente no está llevándose un cuadro sólo por lo que es, o por el autor, sino porque quiere ayudar. Lo más bonito es que así como compran arte para sus casas, le ofrecen a los niños desasistidos de este país un futuro diferente", concluye Cohén.


Nombre: Caballo de Gengis Khan
Medidas: 84 x 80 cmsAño: 2006/2008
Técnica: Pigmentos naturales y tinta sobre papel hecho a mano


Nombre: Marea alta
Año: 2008
Medidas: 60 x 40 x 21,5 cms
Técnica: Óleo sobre madera

Nombre: Flor de loto
Medidas: 40 x 30 cms
Año: 2008
Técnica: Óleo sobre madera

Alirio Palacios John Fraser Pájaro

"He participado en tres subastas, y siempre me alegra colaborar con esta enorme labor. Yo doy poco, nada prácticamente. Quisiera dar más para ayudar a esos luchadores. Mi deseo es que el próximo año se trabajen obras más grandes, de metro y medio… Lo único que pido es que nos dejen pintar lo que queramos. Creo que el comprador preferiría eso, porque así las obras serían más puras, se identificarían mejor con el estilo de cada artista. Mi consejo es que las próximas subastas sean abiertas. Este año no utilicé ni la madera ni el corazón. Mandé un caballo, uno pequeño que tenía en el taller".

"La combinación que nos dio Fundana este año fue difícil. Una tabla y un corazón… qué te puedo decir. Sentía que el corazón era más para una tarjeta de amor, por eso decidí hacer algo distinto. El tamaño de la tabla también fue algo que me dio trabajo, pero al final presenté una obra de la que estoy satisfecho. No es sencillo participar en estas subastas, porque son casi una exposición colectiva, donde los trabajos se exhiben junto con otros cien. El compromiso es muy grande y uno debe esmerarse. Lo hago con mucho gusto, con tal de apoyar un proyecto tan bonito".
"No hallaba qué hacer con la tabla, hasta que un día, por casualidad, entré a una iglesia a rezar un rato. Estaba en medio de la oración, cuando vi el cuadro, lo imaginé, fue como una revelación inmediata. Entonces desarmé la tabla y con ella fabriqué una especie de templo. En el centro de ese templo coloqué el corazón, y en él pinté a un Buda que levita sobre un campo, donde se arrastra una serpiente. El mensaje de la obra es que el mal siempre está allí, y para vencerlo hay que elevarse, hay que elevar la conciencia. La obra es un ensamblaje que incluso puede colgarse de la pared".

 

Noble causa

•Actualmente Fundana atiende a 120 niños en su sede Las villas de los chiquiticos.

•Los pequeños tienen edades comprendidas entre recién nacidos y siete años. Los mayores de dos años asisten a colegios fuera de la fundación, mientras los menores van a un preescolar que funciona en las propias instalaciones.

•Otras formas de apoyar a la fundación es mediante la donación de cartuchos de impresora vacíos. Fundana los recibe y, por volumen, los vende a empresas de reciclaje.

•También existe el programa de apadrinamiento, que permite a cualquier venezolano financiar parcial o totalmente los gastos de un niño. Los aportes recibidos en este plan son a partir de cien bolívares fuertes.

•Asimismo, está el programa de apadrinamiento corporativo que permite que empresas hagan lo propio con uno o más niños.

•Para mayor información puede visitar la página web de la institución: www.fundana.org.


FOTOS: CORTESÍA FUNDANA

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