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Pelé
Simon Hattenstone

Es el más grande futbolista de todos los tiempos, un ícono que, 25 años después de la última vez que jugó, todavía es reverenciado en todo el mundo. Pero, ¿cómo vive Edson Arantes do Nascimento con el hecho de ser una leyenda viviente?

La multitud se reune frente a Eyestorm, una minúscula galería en el centro de Londres. Reporteros con cámaras de televisión, fotógrafos, trabajadores locales, transeúntes. "¿A quién esperan?", pregunta la gente mientras pasan caminando. "¡A Pelé!", murmura el gentío. "¿Pelé? ¿De verdad? ¿Pelé?". Así que la aglomeración aumenta. Hace 32 años que Pelé se retiró del fútbol internacional, pero aún todo el mundo quiere estrecharle la mano al futbolista más grande del mundo.
Finalmente, el auto se detiene y Pelé desciende. Es primera vez que siento un nudo en la garganta antes de una entrevista.
Tiene 62 años y apenas ha cambiado a lo largo de las décadas. De niño tenía un aspecto extrañamente maduro. Ahora luce extrañamente joven. Su cabello aún ostenta un oscuro color negro natural, él es pulcro y elegante -y sorpresivamente pequeño.
A pesar de su talla, nadie podría igualarlo. Sus marcas son comentadas una y otra vez: más de 1.200 goles anotados en el fútbol profesional, más de 90 partidos en los cuales marcó tres tantos, tres medallas de campeón de la Copa Mundial. Tenía todo como jugador: ritmo, aplomo, fuerza, equilibrio y la visión más increíble. Pero era más que un jugador. De alguna forma parecía encarnar la inocencia, la bondad y, durante tantos años, la incorruptibilidad.
Pelé es empujado por la multitud hacia la galería para inaugurar una exhibición de fotografías de él. Se trata de un negocio disfrazado de arte. Los fotografías son imágenes comerciales que sin duda aparecerán en campañas publicitarias.
En la galería Eyestorm, lo viejo y lo nuevo del fútbol se combinan de manera poco armoniosa. Pelé derrocha calidez y encanto, mientras que sus socios de negocios, quienes poseen los derechos de las imágenes, son fríos y calculadores.
Pelé es conducido de un equipo de reporteros con cámaras de TV a otro. Luce perdido, pero da tanto tiempo como le permiten. Le preguntan sobre su dominio de la chilena. "No es fácil hacer la chilena", dice. "Anoté 1.283 goles, y sólo dos o tres fueron de chilena".
Fue bautizado Edson Arantes do Nascimento y a menudo habla de Pelé en tercera persona. Es como si fueran dos individuos distintos, y Edson es el representante de Pelé en la tierra. "Sí, me siento así. Solía salir y la gente gritaba '¡Pelé!, ¡Pelé!, ¡Pelé!, ¡Pelé!' en todo el mundo, pero nadie recuerda a Edson. Edson es la persona que siente, que tiene una familia, que trabaja duro, y Pelé es el ídolo. Pelé no muere. Pelé nunca morirá. Pelé seguirá por siempre. Pero Edson es una persona normal que morirá algún día, y la gente se olvida de eso".
Cuando tenía ocho años de edad estaba jugando fútbol y un muchacho comenzó a llamarlo Pelé. No tenía idea de por qué. La palabra no significaba nada, así que supuso que era un insulto. "Le dije: '¿Por qué te burlas de mí, por qué me llamas Pelé?'. Todos los chicos comenzaron a echarme broma. Luego peleé con él. Dije que mi nombre era Edson. Entonces todos los muchachos de la escuela empezaron a llamarme Pelé en el salón de clases. Así que peleé en el aula. Me suspendieron por dos días. Después mi padre, que también era futbolista, tuvo que ir a la escuela porque el director lo citó". En muy poco tiempo, sus padres lo estaban llamando Pelé.
La separación de Pelé y Edson parece haberle ayudado a mantener los pies en tierra.
Le permite celebrar su genio sin sonar terriblemente arrogante. "Pienso en Pelé como un regalo de Dios", dice. "Hay miles de millones de personas en el mundo, y tenemos sólo un Beethoven, un Bach, un Michelangelo, un Pelé. Ese es el regalo de Dios". Lo único que puede hacer, señala, es tratar de ser una buena persona para retribuir a Dios y a la gente por su amor, además de honrar a Pelé.
¿Dios siempre ha sido importante para él? "Toda mi vida le he agradecido a Dios. Mi familia era muy religiosa". Es increíble, comento, cuántos brasileños logran combinar tal grado de fe con tal corrupción.
"Sí, hay una historia", dice. "Jesús le dijo a San Pedro: 'Ven conmigo porque quiero arreglar el mundo. Pongamos los minerales en este país'. Tú sabes, el oro y los diamantes. Entonces, Jesús dice: 'Pongamos una hermosa playa en este lugar'. Y agrega: 'Oh, pongamos un bosque grande y hermoso aquí'. Entonces, San Pedro indica: '¡Jesucristo! Todo lo bueno lo pusiste en Brasil. ¿Y los demás países?'. Jesús responde: 'Espera, ya verás la gente que voy a poner allí'". Se desternilla de la risa. "¿Ves? ¡Ese es el chiste!".
Entre 1995 y 1998, Pelé fue el Ministro Extraordinario de Deportes de Brasil y, asombrosamente, el primer ministro negro del país. Trató de depurar el mundo del fútbol, pero pronto se encontró bajo ataque. ¿Se sorprendió? Niega con la cabeza y dice que hay una delgada línea de separación entre amor y odio, y cuando uno enfrenta la corrupción descubre esto. "Quería hacer una ley para castigar a los presidentes de clubes que no usan el dinero de manera adecuada y luego me convertí en el gran enemigo", indica.
"Todos decían: 'Pelé no sabe nada de fútbol'". ¿Las críticas lo hirieron?. "No, porque la mayoría de la gente sabe quién soy, y en cuanto a esa gente que dijo que era mejor si el juego seguía igual, me preocuparía si comenzara a decir cosas buenas de mí. Prefiero mantenerme alejado de esas personas".
Lo que sin duda resultó dañino fue cuando su propia compañía, Pelé Sport and Marketing, fue acusada de robar 700.000 dólares pertenecientes a Unicef.
Pelé acusó a su socio, Helio Viana; le dijo al mundo que Viana había robado cerca de 10 millones de dólares de su compañía, cantidad que incluía el dinero de Unicef; y cerró la empresa. Admitió que había sido ingenuo, pero sus detractores dijeron que era demasiado viejo para tal excusa y sugirieron que su ingreso a la vida política había sido motivado por codicia y no altruismo (dado que significaba más contratos para su compañía). También indicaron que un hombre cuyas ganancias se estimaban en unos 30 millones de dólares al año -su rostro vende Mastercard, Coca-Cola, Nokia y, de manera indirecta, Viagra (aunque se apresura a decir que no es impotente)- no puede ser tan ingenuo.
Sin embargo, realmente parece haber cierto candor e inocencia en este hombre. Le pregunto por qué la corrupción es una parte tan integral de la vida brasileña. "Creo que se debe a que no le dan espacio a la gente educada, la gente que ha ido a la universidad. Si no se educa a la gente, es fácil manipularla".
A Pelé parece complacerle hablar sobre corrupción. Pero los hombres detrás de él se están tornando irritables. El hombre que posee los derechos de exhibición de las imágenes en la galería se queja porque no hemos hablado sobre las fotografías. Dice que tenemos 10 minutos más y sugiere que los pasemos viendo las fotos.
Pelé habla acerca de la importancia de la familia. Se ha casado dos veces y tiene seis hijos, dos de su primera esposa, dos de su cónyuge actual y dos fuera del matrimonio. ¿Alguno de ellos se ha dedicado al fútbol? "Mi hijo Edinho es guardameta de Santos. Le dije que estaba loco -yo solía matar al arquero".
La gente de las imágenes me dice que Pelé tiene que irse. Ruego para que me den unos pocos minutos más. Le pregunto si hay algo que le disguste de su persona, algo que considere una debilidad. "En lo que me siento muy débil es en lo que comenzamos a hablar hace rato. Después que anoté mi gol número mil en el Maracaná, comencé un movimiento a favor de las escuelas en Brasil". Me da un discurso diciendo que la única esperanza para los niños yace en la educación.
"Esa era mi meta, pero no he visto (cumplir) esa meta. No he visto esta prosperidad. Y eso me hace sentir muy triste". ¿Cree que ha podido hacer más? "Exactamente. No sé cómo, pero debo continuar luchando para hacer más, para dar mi mejor esfuerzo. Represento a Brasil en todo el mundo", responde.
"Sabes", dice, repentinamente animado, "recientemente descubrí el significado de Pelé. Amigos en Brasil intentaron encontrarlo durante años y buscaron en todo el mundo, ¡y acaban de descubrir que en la Biblia en hebreo significa 'milagro'!".
Luce sumamente complacido, como si la palabra finalmente tuviera sentido. l


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