
USAR LAS TARJETAS
sin ahogarse
en deudas
Clac, clac… el sonido de las tarjetas de crédito pasando por la máquina troqueladora era música para los oídos de mujeres... y más de un hombre también.
Aunque hoy los puntos electrónicos no emiten sonido, el ver salir el recibo con el sello de aprobado es casi un momento mágico para la mayoría. Pero esa magia se acaba cuando llegan los estados de cuenta. Las tarjetas de crédito son uno de los instrumentos financieros modernos más útiles que existen. Expertos en finanzas personales consideran que, en el caso venezolano, hay que poseer dinero plástico por dos razones fundamentales: permite disponer de un crédito de forma automática, pues éste ya está autorizado y porque las tarjetas son la única forma de acceder a los dólares que autoriza Cadivi para viajar.
LA CIFRA
33%
anual es la tasa que cobran
por el uso del plástico |
Pero hacer un uso inadecuado del crédito del que se dispone puede meter a cualquiera en grandes problemas financieros, de los cuales es muy difícil salir. En primer lugar, hay que estar consciente de que este tipo de crédito es uno de los más caros que existen. De hecho, la mayoría de los bancos y operadores están cobrando actualmente la tasa máxima permitida por el Banco Central de Venezuela, que es 33%.
Debido a lo alto que resultan los intereses que se pagan por financiarse con dinero plástico, es preferible acogerse a unas normas básicas para poder seguir disfrutando de este tipo de financiamiento, que, como todo crédito, es una deuda que hay honrar.
Algunas personas creen que cuando compran un bien bajo esta modalidad están comprando sin dinero, y esto hace que a la vuelta de unos meses se vean arrastrando una deuda que muy probablemente no podrán pagar o se convierta en una pesada carga para sus cuentas personales. Hay formas de evitar llegar al extremo de que suspendan las tarjetas y el usuario se convierta en un moroso. La mayoría culpa al banco, otros a la misma tarjeta. Pero lo cierto es que la culpa es del usuario y, muchas veces, por desconocimiento de las formas que tiene para pagar y hacer un uso racional de este instrumento.
¿Cómo no caer
EN QUIEBRA?
• Es indispensable tener autocontrol. Si no, lo mejor es dejar las tarjetas en casa.
• Se debe pagar la totalidad del monto consumido al llegar el estado de cuenta. Así se logra un financiamiento a 30 días sin pagar intereses.
• Si se hace el consumo apenas haya pasado el día de corte estará financiándose un mayor número de días que si lo hace cuando se acerca su fecha de facturación.
• Si ya está endeudado con la tarjeta, lo mejor es que pague inmediatamente, tomando dinero de cualquiera de sus cuentas e, incluso, pidiendo un préstamo a su caja de ahorro.
• No financie gastos corrientes (mercado, servicios, gasolina, colegios, almuerzos diarios y otros) con dinero plástico.
• Revise sus estados de cuenta. Si no llegan, llame al operador o revise en Internet para saber cuánto debe y el monto a cancelar. No se descuide con los pagos, es muy fácil caer en mora y que le cobren tres puntos porcentuales más de interés o que le suspendan la tarjeta.
• Si posee dos tarjetas y alguna tiene oferta con tasas más bajas, pague con ese plástico. Si puede, transfiera su deuda.
• Aproveche los pagos extra como utilidades o bonos para cancelar las deudas de tarjetas.
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DINERO ¿FÁCIL?
La recomendación de José Grasso, experto financiero, es que sólo se posean dos tarjetas de crédito, cada una de un banco distinto. "A veces puede presentarse un inconveniente con el banco o problemas en un punto para pasar una tarjeta. Hay quienes tienen varias, lo que se convierte en un riesgo para endeudarse más". Acerca de los derechos de los usuarios recuerda la reciente aprobación de la Ley de Tarjeta de Crédito, Débitos y Similares que contempla que los comercios no pueden hacer ningún cargo adicional por pagar con dinero plástico y que tampoco pueden restringir lo que se puede o no pagar con éste. Asimismo esta ley prohíbe los cobros de intereses sobre intereses y por las renovaciones del plástico.
PARA NO DE
PAGAR MÁS
• Cuide su clave secreta y cámbiela periódicamente.
• Revise sus estados de cuenta y vele porque no haya cobros de más. Los sistemas no son infalibles.
• Los bancos no llaman por teléfono para pedir datos personales o claves.
• Si lo abordan en la calle o por teléfono para ofrecerle un premio, no dé la información de sus tarjetas ni sus datos.
• Cuando use su tarjeta en un restaurante o comercio usted tiene el derecho de ver en el punto de venta que la transacción pase sólo una vez.
• Y cuide detalles como que cuando pague la tarjeta que le estén devolviendo sea la suya.
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