¿Son útiles
los consejos
sobre sexo?
Todo lo que
usted sabe
del tema
es apenas
un primer
paso. Casi
ninguna
de las
recomendaciones
para las parejas
profundiza
lo suficiente,
por lo que
las verdades
básicas
sobre
la pasión
duradera
resultan
sorprendentes
Por Kathleen McGowan
Foto: Archivo
Todos podemos recitar los mantras de los consejos modernos sobre el sexo: decirle al compañero o compañera qué quiere; concentrarse en cómo siente su cuerpo; relajarse. Asumimos que, dado que es algo natural, tener una vida sexual maravillosa es cosa de superar las preocupaciones, amar a la pareja y "dejarse ir".
Sin embargo, algo no cuadra, como se evidencia en el inmenso mercado de libros de autoayuda y el gran número de columnistas que ofrecen orientación. Esto es patente en Estados Unidos, donde todos buscan la felicidad sexual, aunque todo ese relajamiento y "estar en contacto" no ayuda a la mayoría. Cuando el consejo estándar no funciona, nos sentimos fracasados. La persona se siente demasiado rígida. No está "dentro de su cuerpo". Peor aún, quizás realmente no ama.
Si bien la recomendación de "relajarse y conectarse" no es errónea, constituye apenas un primer paso que se relaciona más con la mecánica que con la dinámica más profunda de la sexualidad.
1. Mucha gente no desea
una vida sexual grandiosa.
Una buena experiencia sexual puede ser emocionalmente intensa y abrumadora, más que cálida y reconfortante. Una buena vida sexual requiere que usted confronte toda clase de preocupaciones -acercarse tanto a su pareja que ella le abrume, o ser objeto de rechazo en un momento de máxima vulnerabilidad. Incluso pudiera ponerle en contacto con su propia mortalidad, al recordarle que su pareja no siempre estará con usted. Un gran disfrute sexual requiere reservas internas para tolerar la angustia.
2. Mejora con la edad.
Aunque la gente joven se excita más rápidamente, una vida sexual estupenda es una especialidad de gente cuarentona y sesentona, afirma Schnarch. Durante la juventud, las mujeres se esfuerzan por ser sexuales, aunque no "baratas"; los hombres fácilmente se ven amenazados. A mitad de la vida, la persona tiene un mayor sentido de quién es y se muestra menos insegura.
3. El compromiso quizás
no funcione.
Negociar (haré esto si tú haces aquello) puede parecer algo equitativo, pero en la práctica, cada miembro de la pareja descarta cualquier cosa que le haga sentir tenso. La pareja se queda con un repertorio limitado que garantiza el aburrimiento, por no hablar de competencia y resentimiento, cuando un miembro es menos entusiasta que el otro. Es mejor tomar la iniciativa e imponerse el desafío de probar algo nuevo.
4. A las mujeres les gusta
el sexo "caliente".
Muchas veces ellas están más interesadas que los hombres en hablar de manera soez y lujuriosa sobre el sexo, señala Schnarch. Pero en la cama, a menudo se sienten cohibidas por vergüenza o temor de que su compañero se sienta incómodo. Muchas parejas piensan que la vida sexual después del matrimonio debe ser gentil y expresar mucho afecto, y se sienten culpables si desean explorar sus bajos instintos.
5. El sexo no es una destreza.
Todo lo que se dice sobre las técnicas no es más que una distracción. Si usted piensa en el sexo como un conjunto de talentos, terminará concentrándose en hacerlo bien, en lugar de con quién lo está haciendo. Asimismo, dictarle una cátedra técnica (aquí, pero no allá, de esta forma y no de aquélla) conduce a una vida sexual mecánicamente eficiente, predecible y emocionalmente muerta. Además, usted quizás no sepa exactamente qué quiere, puesto que lo que quiere puede cambiar. Empujar los propios límites al explorar orgánicamente nuevos estilos sexuales estimula una mayor fogosidad.
6. Cancele la competencia del orgasmo. Un mayor número de orgasmos no se traduce en una mejor vida sexual. Mucha gente puede tener un buen desempeño en la cama -todas las partes funcionan bien-, pero en realidad nunca se sienten satisfechos, porque están demasiado desconectados, emocionalmente hablando. Eso se dice en general más sobre los hombres que sobre las mujeres, pero ambos sexos son capaces de excitarse físicamente sin recibir ninguna carga erótica y de tener orgasmos sin disfrutar realmente del sexo. En lugar de concentrarse en los orgasmos, preste más atención a la conexión emocional y física: ¿Puede usted volverse intensamente consciente de su pareja durante la relación sexual? ¿Puede usted establecer contacto?
7. Sintonícese, no se aisle.
Apagar el cerebro, enfocarse en sus sensaciones y dejarse llevar a un estado de trance -o fantasear con otros-, todo lo cual es recomendado por los terapeutas sexuales, puede ayudarle a tener una vida sexual decente, dado que esto puede encender su motor. Pero al concentrarse sólo en su propio cuerpo y pensamientos, usted ha perdido la sintonía con su pareja. La persona también es vulnerable a distracciones: el estado de ánimo se puede destruir fácilmente con el sonido de la alarma de un auto. Cambiar la dirección de su atención, de forma que incluya a su pareja, puede hacer que la experiencia sea mucho más intensa.
Aprender a respirar
"Aunque suene tonto, la respiración lo es todo;
también en la cama. Respirar profundamente
te conecta con tu cuerpo en lugar de con
tu mente. La mayoría de la gente intenta
controlar cuando se acerca al clímax,
pero si dejas fluir tu respiración
multiplicas el placer del orgasmo".
-Johanina Wikoff
El Kama Sutra
para idiotas
Fuente: Psychology Today.
Derechos de El Universal.
Traducción: José Peralta
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