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CRÍMENES MAX HAINES

¡Qué va!,
Tommy
Tucker

Todos sabemos
cómo habla la gente,
especialmente
en una pequeña
comunidad donde
prácticamente
la fábrica de
rumores es lo
único disponible
para combatir
el tedio

 

 

 

 


Así eran las cosas en Riverside, Massachusetts, por allá en 1904, cuando la esposa de Tommy Tucker se ahogó accidentalmente. Al menos, eso fue lo que determinó la investigación oficial. Otros dijeron: "¡Ahogada un cuerno! La pobre fue asesinada". No había absolutamente nada concreto que implicara a Tommy, y nada surgió de los chismes.

Pobre Tommy Tucker, viudo a los 24 años de edad. Durante un tiempo trabajó como dependiente en Boston, pero en la primavera de 1904 estaba desempleado y vivía con sus padres en Auburndale, también en Massachusetts.

A pocos kilómetros por el camino que salía de Auburndale vivía la familia Page, en la diminuta comunidad de Weston. La topografía del área ha cambiado profundamente en los años transcurridos desde 1904. Autopistas pavimentadas ahora surcan la campiña. Viajar de un pueblo a otro ahora requiere pocos minutos. En los días de carretas y caballos, se necesitaba mucho más tiempo para recorrer las mismas distancias.

Edward Page era un empresario retirado de 78 años. Su hijo Harold trabajaba en Boston con la compañía ferrocarrilera Boston and Albany Railroad. La única hija de Edward, Mabel, de 41 años, vivía en casa con su padre. La única otra habitante de la casa era Amy Roberts, el ama de llaves.

El 31 de marzo, Harold salió a las 8:00 de la mañana para dirigirse a su trabajo en Boston. Alrededor de las 9:00, el señor Page fue a dar una larga caminata, como era su costumbre. Pocos minutos después, Amy Roberts también dejó la casa para ir a Boston a realizar asuntos personales y efectuar algunas diligencias para el señor Page. Antes de que Amy saliera, Mabel le dio algún dinero para que recogiera algunas compras en Boston. El ama de llave notó que Mabel regresó algunos billetes a su cartera.

Ahora Mabel Page estaba sola en su casa. Poco después de las 11:00 am, Harold Maynard, repartidor de una lavandería, entregó ropa limpia en la residencia. Mabel le pagó y el hombre continuó su rutina. A las 2:00 pm, unas tres horas después de que Maynard vio a Mabel sana y salva, su padre regresó a casa. El anciano caballero de inmediato quedó extrañado por el absoluto silencio que reinaba. Subió las escaleras, preguntándose si Mabel pudiera estar dormida. La puerta de su dormitorio estaba cerrada, algo inusual. Abrió la puerta y vio una escena que ningún padre jamás debería presenciar. Su hija yacía sobre el piso. Sus ojos, abiertos y sin vida, parecían mirarlo fijamente.

El pobre hombre retrocedió horrorizado al advertir un pequeño charco de sangre alrededor de la garganta
de Mabel. Había sido acuchillada en el cuello, la espalda y el corazón. Le habían quitado la falda, que estaba
a un lado del cuerpo. Más tarde se descubriría que
la prenda tenía adheridas algunas briznas de paja.
La paja procedía de una alfombra que estaba en
el piso inferior, lo cual indicaba que Mabel había
sido asesinada abajo y arrastrada por encima
de la alfombra hasta su cuarto, escaleras arriba.

Estaba vestida con un sombrero y botas, como si se estuviera preparando para salir cuando la atacaron. Su bolso, vacío, yacía a un lado. Se encontró un pedazo de papel cerca del cuerpo. En el mismo estaban escritas las palabras "J.L. Morton, Charlestown, Massachusetts".

Abajo, sobre una mesa, la policía encontró una nota bastante extraña escrita con la letra de Mabel: "Acabo de escuchar que Harold está herido y se encuentra en el Massachusetts Hospital. Salí a las 12 en punto. Dejaré la llave frente a la puerta lateral, con la llave del establo. Telefonearé a la señora Bennett".

Los detectives analizaron las notas. Consideraron que la pista sobre el tal Morton era falsa, sin duda sembrada por el asesino. Los nombres de Morton y Charlestown no guardaban relación con el asesinato.

La segunda nota, que aludía al estado de salud de Harold, era harina de otro costal. La policía consideró que la información falsa, según la cual Harold estaba herido, fue el método usado por el asesino para poder entrar a la casa. A Mabel la engañaron con la treta, escribió una nota para su padre y comenzó a vestirse para salir y dirigirse al hospital. Fue entonces cuando la apuñalaron.

Quién sabe, quizás su asesino usó la historia de la herida en un intento por hacerla salir de la casa, a fin de poder robarla más tarde. Era posible que Mabel hubiera bajado las escaleras y encontrado a un desconocido revolviendo las gavetas. El asesino ha podido llevarse el arma homicida consigo cuando se marchó de la residencia Page.

Los detectives interrogaron a todos las personas que se sabía se encontraban en las cercanías de la casa de los Page alrededor de la hora del crimen. Fue así como llegaron a interrogar a Tommy Tucker cuatro días después del asesinato. Éste le dijo a la policía que había cortado el césped de la casa de sus padres en la mañana. Luego se cambió la ropa y salió a dar una caminata. Alrededor de la 1:00 pm enfiló hacia la calle South Avenue, donde vivían los Page, pero se regresó mucho antes de llegar a la casa de esta familia.

Mientras regresaba a su casa, Tommy Tucker tuvo toda una aventura. Él y un conocido suyo, llamado Bourne, lograron que los llevara en su vehículo un joven de 16 años, Arthur Woodward, quien conducía una camioneta de reparto de pescado. Tommy no tenía mucho interés en el pescado ni Arthur, pero le interesaba mucho la prima del joven, Mabel Walter. ¿Y cómo fue que Mabel se encontraba en una camioneta de reparto, justo ese día y en ese momento?

Fue una experiencia que ella nunca olvidaría. Mabel, quien venía de Damariscotta, estado de Maine, estaba visitando a su tío, Jeremiah Walker, quien por casualidad era un comerciante de pescado. Su nieto Arthur estaba por tomar la camioneta de reparto de pescado para hacer algunas entregas cuando Mabel sugirió que la llevara para pasear.

Arthur estaba feliz por la compañía. Después de realizar su última entrega de pescado, los primos vieron a dos hombres a un lado del camino. Querían que los llevaran. El hombre llamado Bourne saltó a la parte trasera de la camioneta. Tommy Tucker se sentó adelante, acuñado entre los dos primos. Coqueteó con Mabel Walker, quien no pareció molestarse por ello.

Los ocupantes de la camioneta viajaron unos cinco minutos. Bourne, Tommy y Mabel se bajaron. El primero se separó del grupo. Arthur miró hacia atrás, mientras se alejaba conduciendo, y vio que Tommy y Mabel caminaban tomados de los brazos. Esa tarde, Tommy usó toda su maña, todo su encanto y todo su poder de elocuencia romántica para seducir a Mabel Walter en el lapso de una hora después de conocerla.

Sólo podemos imaginar la sorpresa de Mabel al enterarse de que su amante esa tarde era el principal sospechoso en el asesinato de otra Mabel, cometido apenas horas antes de sus retozos en el bosque.

Mabel Walker se marchó antes de que la policía pudiera interrogarla. Su nombre aparecería pronto en las primeras planas de todos los periódicos de Nueva Inglaterra. La policía y varios detectives privados la buscaban para que testificara con relación a su aventura esa fatídica tarde. Pero nunca apareció, y sólo podemos suponer que se llevó su secreto a la tumba.

La policía no creyó la historia de Tommy, quien dijo que estaba pasando el tiempo tan cerca de la casa de los Page. Algunos peones que cavaban una zanja a lo largo de South Avenue le dijeron a la policía que habían visto a Tommy más cerca de la residencia Page de lo que él había admitido.

Cuando la fotografía de Tommy apareció en los periódicos, Arthur Woodward recordó algo que había olvidado temporalmente. Después de que Tommy se bajó de la camioneta, encontró una funda en el asiento delantero. La dejó en un bolsillo y no volvió a pensar en ello. Arthur entregó la funda a la policía. Tommy admitió que era suya.

En una búsqueda en la casa de Tommy se descubrió la hoja rota de un cuchillo de caza en el bolsillo de una de sus chaquetas. La hoja tenía manchas de sangre y encajaba perfectamente en los cortes que sufrió el corsé de Mabel Page y las heridas en su cuerpo. También calzaba en la funda que había encontrado Arthur Woodward.

El jurado de Nueva Inglaterra deliberó durante siete horas antes de encontrar a Tommy Tucker culpable de asesinato en primer grado. Pese a proclamar su inocencia hasta el último momento, fue ejecutado el 11 de junio del año 1906.

Traducción: José Peralta. ilustraciones: David Marquez. davidmarquez@cantv.net



 
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