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Anabelle Blum
“No incursionaría en la política”

La animadora prefiere la labor social antes que seguir los pasos del ahora candidato presidencial Julio Borges, con quien se le ha comparado gracias al extinto programa Justicia para todos, muy similar al que ella conduce actualmente: ¿Cuál es la solución?  Pablo Blanco / Fotos: Natalia Brand

 De la incognita y la expectativa que generan los vidrios ahumados de un carro deportivo se baja —justo a tiempo para llegar a este encuentro— una espigada, perfumada y arreglada muchacha con porte de Miss Venezuela y voz de sifrina. Se trata de Anabelle Blum, quien a pesar de sus 13 años en el medio audiovisual, quizás nunca había gozado de la popularidad de la que hoy disfruta. ¿La razón? El programa ¿Cuál es la solución?, una producción independiente que transmite Venevisión de lunes a viernes, de 9:00 a 10:00 am, y que tiene una edición especial los lunes de 8:00 a 9:00 pm.

El espacio, que pronto cumplirá un año en el aire, ha sido calificado por entendidos en la materia como el “caballito de batalla” del canal de La Colina (entiéndase el que genera más rating). Su productor ejecutivo es Hugo Devana, artífice del extinto Justicia para todos, un “debate” televisivo que transmitía RCTV y que conducía el hoy candidato presidencial Julio Borges. No es casual, entonces, su similitud con ¿Cuál es la solución?: dos partes se enfrentan por un conflicto que cobra tintes legales, judiciales o psicológicos, dependiendo del caso. Los invitados pertenecen, en su mayoría, a comunidades de pocos recursos económicos. Anabelle y su compañero en el estudio —el periodista Raúl Vallejo— se encargan de sosegarlos, regañarlos o halagarlos, apoyados por especialistas de diversas áreas. Al final de cada edición se debe presentar una alternativa viable a los confrontados en cuestión. Los espectadores menos convencidos tildan el show de amarillista, sus seguidores lo dignifican y lo diferencian de la llamada televisión chatarra. En todo caso, algunos cercanos y fanáticos de Blum, según comenta, le preguntan constantemente si seguirá los pasos de Borges, dado su nuevo rol de “mediadora social” y de su vínculo con ámbitos que antes, quizás, le eran ajenos, cosa que, al parecer, le ha hecho ganar adeptos en las clases populares. Inmediatamente responde que no lo está considerando, aunque después acota que “al menos no por ahora...”.

De Cibel a Anabelle
Esta chica es la otrora conductora de magazines matutinos como Cada Día y de programas dedicados al fashion como De Moda, ambos transmitidos por Televen a finales de los noventa. Pocos quizás recuerdan su corta incursión dramática en el unitario Dos vidas por un gato, basado en el caso policial de la joven Cibel Naime Yordi, transmitido por RCTV en su informativo Archivo Criminal en 1995.

Su agenda actual, aparte de sus grabaciones de ¿Cuál es la solución?, la ocupan dos espacios radiales que conduce en Kys FM 101.5: Timbre de salida, dirigido a un público infantil y adolescente; y Sin derecho a siesta, lleno de contenidos de actualidad, salud y farándula internacional. También presta su voz para el canal por suscripción HBO, específicamente para el segmento Minuto HBO, en el que narra tips informativos del séptimo arte. Además, es ancla del noticiero Cine News del canal privado de Cines Unidos llamado Cine Link.  

Nació el 04 de febrero de 1976 y es la menor de un hogar conformado por un matrimonio de ascendencia austriaco-israelita, de religión judía. Su hermano mayor es Jonathan Blum, el director de planificación de Venevisión, una ventaja que jura nunca haber usado ya que “en todo he quedado por casting”. A sus 30 años, y enamorada de un arquitecto con el que mantiene una relación sentimental, vive sus contextos en medio de una constante reflexión personal. Así lo asegura mientras responde estas preguntas.

¿Cómo asumiste esta nueva faceta? 
“Al principio sentía que estaba a punto de perder la cordura, me afectó la salud; fui a un cardiólogo y me pusieron un holter de presión arterial, hasta tenía una arritmia cardíaca; es que quería llevarme a todas las mujeres maltratadas a mi casa, junto con los niños sin hogar y los viejitos que no tenían dónde pasar sus últimos años de vida”.

¿Lo superaste?
“Afortunadamente, sí. Ya tengo 200 programas grabados y, gracias a Hugo Devana y Raúl Vallejo, he entendido que la mejor manera de ayudar a la gente que va al programa es escucharlos, presentarles alternativas y darle seguimiento a sus casos. Comprendí que no tengo la culpa de lo que, lamentablemente, pasa todos los días en el mundo y doy gracias a Dios por la familia que tengo y la educación y los valores que me inculcaron”.

¿En qué crees que se diferencia este programa de Justicia para todos?
“En que yo tengo las cejas más arregladas que Julio Borges (risas). Hablando en serio creo que somos una versión moderna de Justicia para todos, con la diferencia de que nadie es juez, a los invitados no se les impone que hagan algo sino que se les sugiere”.

¿Seguirías los pasos de Borges?
“Prefiero decir que no lo haría en este momento, he aprendido que uno no puede ser tajante en sus respuestas. Más bien me gustaría dedicarme a la labor social con la creación de una fundación que atienda a las personas necesitadas, como esas mujeres que mencionaba al principio. Eso es un proyecto que perfectamente podría materializarse”.

¿Te consideras feminista?
“Soy una persona en pro de la justicia; el asunto es que, usualmente, en el programa tenemos muchos casos de violencia doméstica en los que la afectada es la mujer.  Eso me revuelve el hígado. Sin embargo, hemos tenido también hombres maltratados por sus esposas; es algo que me genera la misma indignación”.  

Algunas personas han tildado el programa de amarillista... 
“Si fuéramos amarillistas pusiéramos al aire a los invitados cayéndose a golpes, cosa que eventualmente ha ocurrido antes de comenzar a grabar. Creo que apelamos a la reconciliación con lo más básico en los seres humanos: los sentimientos, el entendimiento y la negociación”.

¿Admiras a alguna colega? 
“A Cristina Saralegui, porque es muy auténtica. Además, puede manejarse bien tanto entrevistando a una celebridad como moderando una discusión televisiva. Es cool”.

¿Aceptarías conducir un talkshow internacional?
“Tendría que ser muy gafa para no considerarlo. Pero ahorita estoy centrada en mi trabajo en Venezuela”. 

¿Quiénes son tus figuras favoritas en Hollywood? 
“Angelina Jolie, más allá de su carrera en la gran pantalla, es un gran personaje. Me encanta George Clooney, ¡no sólo como actor! (risas), soy una de sus grandes fanáticas. Y he seguido la carrera de Hillary Swank desde que protagonizó Boys don’t Cry, que fue una película devastadora”.  

¿Tu director de cine favorito?
“En estos momentos Clint Eastwood. Million Dollar Baby y Río Místico me parecen dos de sus mejores trabajos como realizador”.

¿No has vuelto a incursionar en la actuación? 
“Recibí algunas ofertas después de que interpreté a Cibel Naime, pero lo único que acepté fue el papel de periodista en la película Borrón y cuenta nueva, de Henrique Lazo. Afortunadamente me di cuenta a tiempo de que yo como actriz soy una excelente animadora (risas)”.

¿Es cierto que tienes alma de psicólogo?
“Me parece fascinante esa posibilidad que ofrece la psicología de encontrar soluciones a partir del diálogo. Esa carrera era mi segunda opción antes de comenzar a estudiar Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello”.

¿Eres sifrina?
“¿Sifrina? No sé. Quizás podría decir que asumo mi feminidad al 100 por ciento. Soy la propia niña delicada, coqueta... En la universidad algunos compañeros me decían: ‘¡Qué ridícula!, te combinas la franela con las medias y el cinturón con los zapatos’, pero es algo que siempre me he tripeado. Lo importante es combinar el empaque con lo que se lleva por dentro”.

¿Cómo es la Venezuela que tú percibes a través del programa?
“En muchos casos es terrible comprobar que, para algunas personas, las prioridades están al revés: lo primero es lo material y de último está la familia. No es un problema exclusivo de Venezuela, sino del mundo: hay más ignorancia y violencia de la que se piensa”.

¿Alguna conclusión al respecto?
“Que una nación sin cultura y educación no avanza”.
l

pblanco@eluniversal.com

DE LA MODA A LA CABALA

Fuera de cámaras, el universo de Anabelle sigue conformado por su afición a la moda y ahora también por una entusiasta búsqueda espiritual. “Me encanta el éxito que está teniendo el diseñador Angel Sánchez en Hollywood; es como hablar del reconocimiento que recibe Carolina Herrera: son nuestros embajadores del fashion en el extranjero”. En sus ratos de descanso se está leyendo El viaje de Teo, de la francesa Catherine Clément.

“Es un recorrido espectacular por todas las religiones”. Paralelamente está en pleno análisis del libro El poder de la Cabalá, de Yehudá Berg. “No lo hago por moda sino por verdadero interés. Se tiende a pensar que es una moda porque la practican personajes como Madonna que, cabe decir, la ha incorporado a su vida espiritual de una manera impresionante. Yo apenas estoy comenzando a asistir a algunas charlas sobre el tema y ya me he percatado de que es una lectura entre líneas de la Biblia”. Cierra la conversación un dato curioso: “Rechacé la invitación de Osmel Sousa para participar en el Miss Venezuela en dos oportunidades; ya estaba en la universidad y temía perder un año de carrera. Me sentí halagada con la propuesta; admiro a las misses por su disciplina y por esa capacidad de poder caminar y bailar con semejantes tacones puestos”.

MAQUILLAJE: MIGUEL BORRERO/VESTUARIO: CLASSE/ANILLOS: RAFAEL CARBONEL/ZARCILLOS: CLAUDIA CORDIDO

 

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