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Obsesión por lo liso

Para aquellos que incesantemente desfilan por los salones de belleza, tratando de alisar sus cabellos debido a la indomable naturaleza de sus rizos, ha llegado una solución permanente, en respuesta a sus constantes plegarias. María de los Angeles Herrera

Tener el cabello rizado y con frizz ya no representa un problema. Tan sólo bastan un par de horas en uno de los establecimientos que han comenzado a aplicar el alisado japonés alrededor del mundo, para obtener un pelo lacio, sedoso, con un brillo y textura envidiables.

Más allá de una cuestión estética, tener un cabello manejable se ha convertido en una necesidad, sobre todo en un mundo donde el ritmo de vida es bastante acelerado y donde resulta imperativo ahorrar hasta el último segundo en las rutinas que diariamente realizamos.

Hasta ahora los productos que existían en el mercado para alisar el cabello se elaboraban con químicos fuertes -hidróxido de sodio, calcio, potasio o litio- que terminaban por deteriorarlo al incrementar su fragilidad y los resultados no eran definitivos, pues sólo lograban aflojar su onda original.

La nueva técnica de reacondicionamiento térmico garantiza de seis a ocho meses sin preocupaciones, con un acabado increíblemente lacio y natural, suficiente para dejar boquiabiertos a todos los que le han visto padecer ante la rebeldía de sus cabellos. Imagine la practicidad que da el lavarlo sin tener que pensar en la forma o volumen que va adquiriendo a medida que el aire lo seca. Y en caso de que sus exigencias sean mayores y quiera una apariencia específica, bastará un rápido retoque de las puntas con un cepillo o incluso valerse de rollos y pinzas para lograr un estilo más elaborado.

Aunque este alisado se basa en la utilización de Thioglycolate, un producto de larga trayectoria como componente activo de los desrices tradicionales, el empleo adicional de una plancha de porcelana o cerámica y la aplicación de hidratantes a base de keratina y colágeno, garantizan su éxito.

Pero como no todo puede ser perfecto, la inversión que debe hacerse para poder lucir una cabellera libre de rizos es considerable, especialmente en medio de la crisis económica actual. Aunque los costos en Venezuela son bastante reducidos, comparados con los estándares internacionales, el valor siempre dependerá del largo del cabello, su abundancia y el grosor de la hebra, pero en todos los casos supera los 350 mil bolívares.

Antes de tomar una decisión, es indispensable que conozca las diferentes opciones dentro del mercado, debido a que el tratamiento ha sido adaptado por varias de las casas que elaboran productos cosméticos, adoptando nombres diversos, entre ellos Sistema Yuko, Bio Ionic, permanente iónica y desriz térmico.

Transformación permanente
Pese a que parte de los principios de la hidratación térmica han sido utilizados en el continente asiático por más de dos décadas, el furor comenzó en 1996, cuando Yuko Yamashita, un experto en cuidado del cabello, retomó la aplicación del sistema. Desde entonces se ha perfeccionado la técnica, que originalmente sirvió para desaparecer los rulos de personas que por razones diversas emigraban a la región oriental y se encontraban descontentas por no encajar con el fenotipo de sus coterráneos.

En relación con la parte técnica, muchos se preguntarán qué diferencia el desriz térmico del tradicional. La respuesta es bastante simple, el método japonés utiliza el proceso de oxidación por calor para reconstruir el cabello de adentro hacia fuera. Al hidratarlo se rompen las cadenas de proteínas, facilitando la actuación de la solución destinada a modificar la apariencia rizada, lo cual queda sellado con el toque final de la plancha de cerámica.

Aunque no parece tan complicado, este proceso debe ser realizado por un profesional con experiencia, certificado en la administración del tratamiento y con una buena cartera de clientes a los que les haya sido suministrado, pues no querrá ser usted quien pague los errores de la inexperiencia. Solicite información y pruebas de los resultados obtenidos previamente, antes de tomar la determinación de practicarse este alisado.

Paso a paso
Lo primero que debe hacerse es una evaluación para determinar en qué condiciones se encuentra el cabello, si es apto o no para practicarle el alisado térmico y qué nivel de lacio se desea obtener. En caso de que el cliente pase la prueba, comienza una cadena de pasos con un número que varía según los requerimientos y características particulares de cada melena.

Luego de lavar el cabello es necesario aplicarle un compuesto de proteínas que, además de protegerlo de los químicos destinados a modificar su forma rizada, contribuye a nivelar la porosidad de cada hebra. Posteriormente se coloca la solución retexturizante, encargada de dar la textura suave y lisa, sin el mal olor típico en los desrices tradicionales. En esta fase es necesario que el estilista verifique el avance del tratamiento para determinar por cuánto tiempo debe ser administrado el producto.
Tras un nuevo enjuague, se utiliza el secador para eliminar el exceso de humedad de la cabellera, y luego una plancha que tensa cada mechón, sellando el efecto liso. No hay comparación posible entre las planchas de acero convencionales y las de cerámica o porcelana empleadas en este proceso, ya que son capaces de estirar el cabello sin fracturarlo al alcanzar y mantener elevadas temperaturas, de aproximadamente 180° C.

Para finalizar se coloca una crema neutralizante, se lava y acondiciona el cabello, para luego dejarlo secar naturalmente o reutilizar la plancha, en caso de que sea necesario. Sin embargo, el proceso no termina allí, el producto sigue actuando a la vez que la melena reabsorbe el oxígeno perdido, adquiriendo una apariencia naturalmente lacia.

Para pasar la prueba
Además de los casos típicos en los que aplican restricciones para el uso de productos químicos que buscan mejorar la apariencia del cabello -mujeres embarazadas, amamantando o consumiendo hormonas y personas en tratamiento de radio o quimioterapia-, existen ciertas condiciones físicas que debe tener una melena para que pueda recibir las bondades del sistema asiático.

No es suficiente que tenga una apariencia saludable, en todo caso es el estilista el que tiene la última palabra. Aunque un cabello virgen es lo ideal, se puede aplicar el alisado cuando tiene más de quince días de haber sido teñido, pero si posee mechas realizadas con decolorante o recientemente le han practicado una permanente, o bien un desriz tradicional, entonces la técnica japonesa no es para usted. Si se presentan dudas, la mejor opción es experimentar con un mechón para poder garantizar buenos resultados.

De igual manera no son aptas personas con el cuero cabelludo irritable o susceptible de alergias, si éste es su caso es mejor que espere que las lesiones sanen. Además, hay rizos con elevados niveles de porosidad a los que obligatoriamente se les deben practicar procedimientos de hidratación previa.

Por siempre liso
Es fundamental que luego de aplicado el alisado se sigan las instrucciones del estilista, ya que se corre el riesgo de que el cabello retorne a su estado original o adopte formas irregulares no deseadas. Debido a que los químicos utilizados en el proceso continúan actuando, incluso 48 horas después, no es permitido mojar el pelo durante ese tiempo; tampoco recogerlo con pinzas o colas, incluso utilizar cintas decorativas o cualquier accesorio que modifique la perfección del lacio obtenido.

Aunque ese período puede resultar crítico, sobre todo para aquellas personas que tienen por costumbre lavarse el cabello a diario o quienes no soportan llevarlo suelto, posteriormente no se requiere seguir ningún tipo de rutina, salvo los cuidados fundamentales que toda melena sana implica: el uso de un champú y acondicionador de calidad, baños de crema hidratantes y protector solar para cuando se tenga una exposición prolongada a los rayos UV.

Luego de un mes, la cabellera está lista para recibir toda clase de tintes, siempre y cuando no contengan decolorantes ni sustancias químicas que puedan afectar negativamente la hebra. Es probable que durante las primeras dos semanas se tenga la sensación de poco volumen, pero al crecer la raíz el cabello se desplazará unos milímetros, obteniendo mayor cuerpo.

Pasados seis meses es necesario un retoque, para ello es fundamental acudir al mismo estilista, porque conoce las características particulares de su cabello y será cuidadoso al aplicar los químicos sólo en las raíces y en las zonas que presenten algún tipo de imperfección, protegiendo el resto de la melena con acondicionadores que contrarresten el efecto indirecto de los productos utilizados. l

En respuesta a los incrédulos

Actores, cantantes, modelos y empresarios famosos alrededor del mundo han tomado la decisión de eliminar por completo las rizadas cabelleras que desde siempre habían lucido. Incluso personajes que no estaban conformes con el lacio irregular que tenían sus melenas, pasaron a formar parte de la gran cantidad de personas a quienes se les ha aplicado el alisado japonés.

Catherine Zeta-Jones, Cher, Gywneth Paltrow, Jennifer Aniston, Julianne More, Nicole Kidman, Cameron Díaz y Sandra Bullock son sólo algunas de las famosas que lucen cabellos perfectamente lisos y brillantes gracias a los efectos de la hidratación térmica.

Dónde acudir

Aunque la técnica llegó a Venezuela a finales de 2003, no son pocas las personas que han cedido ante la tentación que representa el olvidarse por completo de cómo lucen sus cabellos sin la ayuda constante del secador.

En Caracas, específicamente en Las Mercedes, hay dos salones de belleza especializados en la aplicación del alisado japonés. Si bien ambos trabajan con dos líneas de productos totalmente diferentes, cuentan con una clientela que puede dar fe de la correcta aplicación del tratamiento.

Carmen Ramírez, encargada de Armandeus -peluquería ubicada en la Planta Baja del Edificio Terán en la Calle Nueva York, teléfono: 991.6231 o www.armandeus.com- 0 señala que ha tenido mucho éxito con la aplicación del Bio Ionic. Pese a los elevados costos del sistema, cuenta con una nutrida lista de interesados que aguardan la llegada de un nuevo lote de productos, para recibir el alisado.

Jim Clark Studios -localizado en la Calle Madrid, al lado de la discoteca Fire, teléfono: 991.9193- es uno de los salones que aplica el tratamiento elaborado por la casa comercial Quantum. Jim García y Alexander Martínez, quienes coordinan la realización de los desrices, no dudan en recomendar este sistema y demostrar las asombrosas transformaciones que han llevado a cabo, a través de las fotos que emplean para impresionar a las potenciales clientas cuando van a solicitar información sobre los resultados obtenidos con la técnica asiática.

 
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