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Amor fraternal

A pesar de que no fue llamado para atestiguar, Ronnie, quien era la raíz de la tragedia, contó todo. Max Haines

En 1952, cuando el soldado Ronnie Waite regresó a Morley, Inglaterra, de Malaya, su familia entera estuvo feliz de que volviera a su casa. El ejército había convertido a Ronnie de 25 años en un espécimen de hombre bronceado y fuerte.

Su familia, la cual consistía en su madre viuda, su hermana más joven Betty, sus hermanos Norman y Raymond junto con la esposa de Raymond, Ada, todos vivían juntos en los incómodos cuarteles de su pequeña casa en la calle Wesley. Para agregar a la historia, Raymond y Ada tenían un niño de catorce meses, David.

Comparado con los otros miembros de la familia, Ronnie tenía una figura asombrosa. Soldado de carrera, había pasado los tres años previos en la selva de Malaya. Ronnie asombraba a su familia con historias de sus proezas. A todos, excepto a Raymond, que a los 22 años era totalmente opuesto a Ronnie.

Raymond, un introvertido, trabajaba en un empleo sin futuro en una fábrica de cristal. No aprobaba la forma en que Ronnie bebía y usaba a las mujeres. Lo que es más, no le gustaba la forma en que Ronnie miraba a su esposa. En cuanto a Ada, ella nunca había conocido a alguien como Ronnie —sin preocupaciones y salvaje. Todas las cualidades que le faltaban a Raymond.

Todos los miembros de la familia trabajaban, mientras que Ada se quedaba en la casa cuidando de David. Día tras día, Ronnie estaba en la casa a solas con la esposa de su hermano.

Raymond no podía tolerarlo. El y Ada habían sido tan felices. Desde que Ronnie había regresado, todo era distinto. Ada no quería saber nada con él en la cama.

En la tarde, Raymond y Ada acostumbraban a turnarse para ir al cine. Uno de ellos se quedaba en la casa con David, mientras el otro veía una película. Raymond notó que cuando era el turno de Ada de ir al cine, Ronnie dejaba la casa con alguna excusa. La idea abrumaba a Raymond. ¿Podrían su esposa y su hermano estar teniendo una aventura?

Raymond enfrentó a Ada y le preguntó si realmente estaba yendo al cine como decía. Ada juró que estaba diciendo la verdad. Cuando Raymond le preguntó por qué ya no quería hacer el amor con él, ella respondió vagamente que era porque no la llevaba a bailar.

Marido y mujer aprovecharon un día placentero para salir a caminar. Raymond llevaba su bicicleta a su lado mientras caminaban a través de un campo adyacente a las vías del tren. Realmente quería arreglarse con su mujer y hacer que las cosas volvieran a ser como eran antes de la llegada de Ronnie a la escena. Le rogó a Ada que le dijera a quién estaba viendo, pero ella se negó.

De repente Raymond no pudo soportarlo más. Cogió con una mano el cuello de Ada, forzándola a caer al piso. Ella cayó inconsciente. Justo después pasó un tren. El ingeniero y el bombero notaron a una pareja yaciendo en el pasto, y la bicicleta a su lado. Era algo que habían visto muchas otras veces antes. No le prestaron atención.
Raymond se quitó el zapato y tiró de su calcetín. Lo puso alrededor del cuello de su esposa y aplicó presión con todas sus fuerzas. No hacía falta. Ada ya estaba muerta.
Raymond caminó a la casa solo esa tarde. Entró. Se lavó las manos y le dijo a su madre, “Voy a entregarme yo mismo a la policía. He matado a Ada. Debo ser colgado. ¿Cuidarás al niño, ya que no hay nadie más que lo cuide ahora?”.

Como si estuviera en trance, abandonó la casa y fue directamente a la estación de policía, donde se entregó.

Raymond Waite fue a juicio por asesinato, confesando en detalle el asesinato de su esposa. Les dijo sobre su profunda sospecha de que su hermano soltero estaba teniendo relaciones sexuales con su mujer. Hasta el final, confesó que Ada nunca le había revelado la identidad de su amante. También admitió que cuando comenzó a caminar su intención era reconciliarse con ella y no lastimarla.

Sin duda, esta historia ablandó algunos corazones. De todas formas, la corte fue informada de que si bien los celos eran el gran motivo del asesinato, esto no justificaba el acto.

Uno debe recordar que en Inglaterra en 1952, la pena capital todavía estaba vigente. Ser culpable sin recomendación de piedad significaba la horca, mientras que el ser culpable con recomendación de piedad significaba una vida tras las rejas.

Ronnie Waite se ofreció voluntariamente como testigo en el juicio de su hermano. Es su evidencia lo que hace que el caso Waite sea valedero hoy. A pesar de que no fue llamado a atestiguar, el hermano que era la raíz de la tragedia contó todo delante de la familia, amigos, y por supuesto, el acusado.

Explicó que él y Ada se habían conocido por primera vez luego de su regreso de Malaya. Estaban a solas en la casa día tras día. Lentamente la familiaridad gravitó a los besos y a las caricias. Pronto la pareja arregló para encontrarse en el campo donde Ada más tarde murió. Tuvieron relaciones sexuales en cinco ocasiones diferentes. Cada vez que Ada simulaba estar en el cine. Cada vez ella le rogaba a Ronnie que se escaparan y dejaran a su familia.

La corte estaba totalmente silenciosa. Aquí estaba un hombre lleno de culpa tratando de salvar la vida de su hermano estableciendo los hechos que habrían quedado en silencio si hubiera elegido no hablar.

Las sospechas de Raymond habían sido ciertas desde el principio. Fue su hermano quien lo había separado de su esposa.

El jurado obviamente influenciado por las dramáticas confesiones del hermano del acusado, halló a Raymond culpable de asesinato, pero adjuntó una importante recomendación de piedad, de esa forma salvando la vida de Raymond.

Fue sentenciado a cadena perpetua. l

 

Ilustraciones: David Márquez

 
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