DAMASCO
en familia

Los hermanos Akkari cocinan con el cariño y entusiasmo que les
modelaron sus padres, los fundadores de este restaurante
Fotos: Natalia Brand.
Asistente Anita Carli
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En una ciudad
como Caracas
-que muta de atropellada
manera-, es una maravilla que
uno pueda sostenerse
en ciertas continuidades, sobre todo si hablamos de cocina honesta, de esa que deja buen sabor en el cielo de la boca. Esto es Damasco, un restaurante que tiene 26 años cultivando la sazón de la comida siria. Se lo debemos a la familia Akkari. La señora Thamine y su esposo, Khalil, fueron el comienzo. En aquel entonces, sus cuatro hijos -Hana, Sara, Jorge y Toni- ya ayudaban a sus padres en la faena. Los cuatro hermanos siguen allí. El restaurante es pequeño, pero ancho y generoso en sabores. Damasco no sólo es falafel, crema de garbanzo y tabule. Ofrecen platillos distintos a los que habitualmente se degustan en otros establecimientos. "Además del kibbe tradicional preparamos uno de pescado relleno de mariscos y la crema Damasco que tiene berenjena, yogurt y un toque de menta", cuenta Hana. Otro de sus platos queridos son las brochetas de pernil de cordero. A la sensualidad que naturalmente le pertenece a esta cocina se suma otra: el baile de una odalisca los viernes en la noche. Ubicado en el CC Metropolitano, en Chacao.

Crema Babahaitun
Lleva berenjenas ahumadas
con aceitunas negras y ajo

Kibbe de cordero horneado
Base de trigo y cordero amasados, relleno
con sofrito de cordero y cebolla

Ensalada Jendbe
Escarolas y chicorias clarificadas
con crema de ajonjolí y limón

Rhes lemluk (Arroz de reyes)
Arroz preparado con pollo,
nueces, almendras, pasas y especias
"En el Damasco: la sabrosura de la cocina siria, la música y el aroma del 'opulento
y negro café con semilla de
cardamomo', como dice Borges"
- Josefa Zambrano, escritora venezolana
Fotos: Natalia Brand. Asistente Anita Carli
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La Brújula |

El buen comer -lo que alguien llamó el goce inteligente y sensible de los placeres de la mesa- es un camino que bien cultivado puede ser más que gozoso. Se aprende con información, con vivencia.
Con el interés de fomentar los principios de una alimentación balanceada, Nestlé Servicios al Consumidor ha programado una serie de talleres de cocina.
La programación incluye dos jornadas de un día al mes. Cada una tiene un costo de 45 bolívares. En abril se hará uno sobre el comer saludable (10 de abril) y otro de repostería (24 de abril). Inscripciones por el teléfono 0800-637.8531. Y en este mismo espíritu vale la pena posarse en una publicación de Ediciones IESA. En el libro, Consumo de alimentos en Venezuela, del profesor Carlos Machado Allison, se presentan cifras, datos e interpretaciones en torno a interrogantes que formula el autor: ¿Cuáles son las demandas alimentarias de los venezolanos?, ¿qué consumen los venezolanos y qué cambios han ocurrido en las últimas décadas?
Una mirada comparativa a nuestros patrones de consumo |
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