Foto: Archivo |
Si reía le
dábamos
la LUNA
Se dice que Fito Páez es
uno de los compañeros
de viaje más divertidos
-y seductores- con los que alguien se puede topar.
En esta crónica se relata cómo el jurado y los invitados a la premiación
de la segunda edición del AXN Film Festival, en
Rio de Janeiro, se
rindieron ante el encanto
del imprevisible
músico argentino
Por Geraldine Villasmil
En silencio total. Así quedó la camioneta van al iniciarse los acordes de Sofi fue una nena de papá, uno de los temas del CD Rodolfo, el más reciente trabajo del argentino Fito Páez. El disco era una compra de último minuto del director de cine venezolano Alberto Arvelo en un centro comercial de Leblon, horas antes de regresar a Caracas, tras participar como jurado en la segunda edición del AXN Film Festival, junto al actor Edgar Ramírez y el escritor Leonardo Padrón. "Pana, este disco es bien raro", sentenció Padrón, rompiendo, por un instante, el silencio sepulcral. La risa colectiva recorrió el ambiente y cada uno, a su modo personal, recordó las últimas 48 horas al lado de uno de los músicos más importantes y excéntricos de América Latina: Rodolfo Páez Ávalos, mejor conocido como Fito Páez.
Intimista, despojado de toda instrumentación mas allá de piano y voz, con letras un tanto psicodélicas, en Rodolfo el músico, hoy de 45 años, luce no más maduro que el chico de Rosario que en 1980 decidió dejar la secundaria el mismo día que Mark Chapman asesinó a su compositor favorito, John Lennon, frente al edificio Dakota en Nueva York. "Como el disco lo hice solo, en mi casa con mi piano, decidí ponerle el nombre que me dio mi padre". Así describía Fito su más reciente trabajo en entrevista a Clarín en agosto de 2007. Más que casero, el disco parece artesanal, desnudo, hermético. Nada más alejado de un Fito Páez que en Rio recordaba, quizás, al incontrolable, divertido e imprevisible Animal, baterista de la banda de los Muppets. "No sólo es el disco: Fito está bien loco… pero es adorable". Sólo Padrón para lanzar una frase tan certera.

Al cantar no hubo quien no se sintiera seducido. Padrón, incluso, le toma una foto
Fotos: Cortesía Geraldine Villasmil |
"Si es amor, cruzará
huracanes y tormentas"
Así comenzó una de las muchas conversaciones que Fito mantuvo con quien suscribe en el bar Carioca da Gema, en Lapa, una zona de Rio que podría recordar a La Pastora, pero que se enorgullece, a diferencia de ésta, de un acueducto construido por los portugueses en 1750, que todavía sigue en pie y funcionando. Esa fue la primera noche de Páez como invitado al AXN Festival, que premió con el primer y segundo lugar a los cortos brasileros Balada das duas mocinhas de Botafogo y O Lobinho nunca mente. El corto preferido de Páez, La Cita, de su compatriota argentino Hernán Guerschuny, se llevó el tercer lugar.
Esta frase, de la canción Si es amor (Rodolfo), aparece justamente cuando me niego a dejar que Fito tome de mi mano -con sus labios- el ticket de control de consumo, un proceso burocrático del bar que evita que los clientes se vayan sin pagar. Fito no había abusado precisamente de las caipirinhas, sino de ese encanto casi infantil que lo rodea como si de un aura se tratara. Ya que el tema del ticket no estaba exactamente relacionado con el amor, sino con una necesidad estricta de permanecer en el lugar, decido guardármelo y salir con él a la hora que el local decidiera botarnos… Así se veían venir las cosas, pues tanto el equipo de producción original de AXN, como los periodistas de México, Argentina, Colombia y Venezuela que nos acompañaban y los otros miembros del jurado la estaban pasando fenomenalmente bien a la dos de la madrugada de un lunes, después de viajar todo el día.
"Dejate, queridísima, tenés un lunarcito al lado de los labios que me dice que no es la primera vez que te quieren besar la mano…". ¿Quién podría resistirse? ¡Es Fito Páez! Por supuesto, no era yo la única enamorada de la noche. El grupo entero giraba en torno a Páez. Los periodistas estaban extáticos. El equipo de producción de AXN no se contuvo: todos querían un pedacito de su luz, un guiño de sus ojos, una palabra. Cada frase era anotada, todos posaban a su lado, el bar entero iba a saludarlo. En
fin, estábamos con un rock star de talla mundial, pero, esta vez, absolutamente alcanzable.
Este era uno de los tantos viajes de Páez a Brasil, un país con el que mantiene, según sus propias palabras, "un affaire delicioso". En 1986, ya editaba junto a Caetano Veloso el disco Corazón Clandestino. Ese mismo año se unió a la gira de Os Paralamas do Sucesso como invitado de Herbert Vianna. En 1999 convidaría a su amigo Milton Nascimento a tocar con él en el Luna Park y en el Maracaná a propósito de la gira de su disco Abre. En 2003, la invitada era Rita Lee, quien participó en el disco Naturaleza Sangre. Brasil es siempre el país que secunda sus tours luego de Argentina. "Esta es la ciudad más linda, es como un rubí brillando bajo el sol".
Fito en primera fila, como siempre |
El arte de ser
el favorito de todos
Al día siguiente, una rueda de prensa, un almuerzo con los ganadores del festival y una ceremonia de premiación aguardaban en la agenda de Fito. La rueda de prensa del festival era a las 12 del mediodía en el Bar Londra del Fasano, el hotel boutique más brillante de Rio de Janeiro, diseño de Philippe Starck. Allí estaba hospedado el jurado y se esperaba que bajaran al lobby a las 11:30 am. Eran las 12:30 pm y Fito no se había despertado. No sólo no se despertaba al teléfono, sino que Martín Gueilburt, su asistente - sin el cual "no viajo ni de la cama al living", según Páez-, no podía hacer que saliera por más que golpeaba la sólida puerta de madera de su habitación.
Tal fue la conmoción que el gerente del Hotel Fasano decidió darle a Martín la llave de la habitación de Fito para que lo despertara y lo vistiera. Llegó Edgar Ramírez de Los Ángeles, retrasado, a la 1:00 pm, y de Fito ni la sombra. De repente, casi como una aparición, llega sonriente, con el cabello recién lavado, su barba de 10 días, y un suéter rojo que le hacía parecerse aún más a Animal; tan natural, que nadie osó decirle una palabra. Su presencia era un bálsamo y fue la luz de la rueda de prensa. Sus intervenciones, cortas y siempre divertidas, marcaron la pauta de todo el evento y los periodistas buscaban cualquier excusa para escucharlo. Hasta Edgar Ramírez, sentado en el panel junto a Fito, admitió en una de sus intervenciones que estaba "guapeando para no ponerse a llorar de la emoción por compartir mesa con su héroe personal y el mejor músico de Argentina". La situación era unánime. Hasta Bruno Barreto, director brasilero de pocas palabras, le dedicaba grandes elogios y sonrisas. En fin, Fito es el sol y el mundo gira a su alrededor con el mayor de los agrados.

Leonardo Padrón y Edgar Ramírez
escuchan al argentino ante la prensa |
Mágica Hermosura
Federica Guzmán, de Sinflash, otra invitada de la prensa, se acercó y Fito perdió la razón. Se enamoró perdidamente. Él quería que ella lo entrevistara. Efectivamente, así ocurrió durante la ceremonia de premiación, y Fito le lanzó mil indirectas y hasta dijo que le iba a dedicar una canción. Más tarde, al piano en la fiesta después de la premiación, Fito miraba a Federica con ojitos brillantes y le cantaba Mágica Hermosura, también de Rodolfo. Ya inspirado y rodeado de chicas entre las que se encontraba Zoila Bastidas, gerente de mercadeo de AXN, Páez aprovechó para preguntarle por su tema favorito. "Cadáver Exquisito", fue su respuesta, y Fito la miró con una mezcla de profundidad y candidez de playboy: "Sos tan etérea como esa canción… Sos más que eso, totalmente sincera y ¡me encanta!". El suspiro fue general. Fito acabó con los corazones de todas.
De su debilidad por las mujeres hay mucho que comentar. La más famosa de sus compañeras, la actriz (y favorita de Almodóvar) Cecilia Roth, estaba casada cuando conoció a Fito en Punta del Este en 1991. Ocho meses más tarde, separada de su marido, se embarcó junto a Fito en una aventura que se extendería por 11 años, un hijo adoptivo en común, Martín, y una película sumamente polémica: Vidas Privadas. A todas sus amantes les ha dedicado canciones o discos: al amor de su juventud, Fabiana Cantillo, la placa Ey!; a la Roth, el disco más vendido en la historia de la música argentina, El amor después del amor, con más de 750.000 copias. A su novia después de la ruptura con Roth, Dolores Fonzi, le dedicó la canción Bello Abril, que interpreta al lado de Luis Alberto Spinetta. Para Romina Ricci, madre de su segunda hija, Margarita, compuso el disco Mi vida con ellas.
Así, pues, aunque nadie se sabía ni una sola de las canciones de Rodolfo, todos estaban extasiados. Leonardo Padrón, Alberto Arvelo y Edgar Ramírez se abrazaban de la emoción por tener a su héroe cantando a 25 centímetros. Su voz es espectacular, cálida y serena; su habilidad al piano, absoluta. Es un verdadero espíritu salvaje que deslumbra y encanta a todos, y su legendaria habilidad para improvisar quedó comprobada esa noche frente a los 200 invitados a la fiesta del AXN Film Festival.
El epílogo memorable
Ninguna fiesta que se respete termina en la sede del evento, que en este caso era la histórica Casa Julieta de Serpa. La verdadera fiesta del AXN Festival comenzó a las tres de la madrugada en la playa de Ipanema, con Fito, Alberto Arvelo, Leonardo Padrón y Edgar Ramírez saboreando las especialidades locales: buñuelos de camarón y cerveza Sol.
El amanecer, que en Ipanema viene acompañado de una verdadera horda de cuerpos perfectos que se reúnen a correr, jugar volleyball o nadar, anunció el momento de una oportuna retirada. Probablemente, también el comentario de Fito Páez a los venezolanos: "Cuídense de lo que está pasando con su moneda, no vayan a hacerles un corralito", sirvió para terminar de espantar las ganas de seguir la marcha en una ciudad que, efectivamente, no durmió esa noche.
Y así, tarareando "el mundo es muy cretino, pero puede ser divino", pasó el último destello que vimos de Fito en Rio. Al día siguiente partía a Argentina a ensayar para la gira de Rodolfo. Los venezolanos íbamos de regreso a Caracas, con la incredulidad de haber vivido dos días con alguien que si reía, le dábamos la Luna.
Las inscripciones para la edición 2008 del AXN Film Festival están abiertas. Para mayor información visitar: www.axnfilmfestival.com
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