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Es sorprendente el individualismo que
se ha apoderado de nuestras ciudades. Cada día es más
difícil salir a la calle, dispuestos a dar lo mejor de nosotros.
Pareciera que vivimos un momento donde el más fuerte, el
más agresivo, el más vivo... tiene la posibilidad
de conseguir lo que quiere, como siempre a costa del esfuerzo, la
buena disposición y hasta de la nobleza y los buenos sentimientos
de los demás...
Esta mañana salí como siempre a llevar a las niñas
al colegio. Organizadamente hacemos una fila del lado derecho para
avanzar con el control de la velocidad hacia el lugar donde podemos
bajar a nuestros niños del carro. De pronto entre un carro
y otro se metió uno que no había hecho fila y detuvo
el movimiento fluido de la acostumbrada cola. Hace un par de días,
un amigo preocupado nos contaba que le habían hecho una trampa
en un negocio para quedarse con el dinero que había puesto,
pero lo sorprendente fue que los socios eran sus amigos... Imagino
que tendrás un par de historias que recordarás en
este momento.
Son muchas las situaciones injustas que vivimos a causa del egoísmo
o la inconsciencia de otros. ¿Cuántas veces te dejaron
sin comida en casa porque "alguien" se comió tu
porción? ¿Cuántas veces has hecho fila formalmente
a pesar de tu prisa para descubrir más tarde que otro llegó
primero que tú sin haberla hecho? ¿Cuántas
veces te esforzaste haciendo un trabajo, para que al día
siguiente viniera un compañero de tu equipo y se robara el
crédito de tu esfuerzo? El nivel de agresividad en las calles
es muy alto; cuando un chofer nota que vas a entrar en la vía,
aun cuando él venga muy lejos, acelera y si no te quitas
te empuja...
A todo nivel parece flotar en el ambiente un aire de competencia
destructiva por la sobrevivencia... Te invito a reflexionar un poco,
¿Serás parte de ese grupo de personas desesperadas,
que salen a la calle cada día a conseguir lo que quieren
ignorando a los demás, sin darte cuenta? La amabilidad en
estos días asusta, la bondad es tomada como debilidad, el
desinterés y la responsabilidad para muchas personas no paga.
¿ Hasta dónde vamos a permitir que llegue esto?
Nos hemos vuelto como islas, desconectadas del todo, sin entender
que de esta manera tenemos menos posibilidades de salir adelante
en la consecución de nuestros logros personales y de los
colectivos.
Recuerda que la vida es un territorio
compartido. La próxima vez
que experimentes el deseo de aventajar a alguien injustamente, detente
y reflexiona acerca de las consecuencias de lo que vas a hacer.
Recuerda que la vida nos devuelve todo lo que hacemos, y más
adelante alguien nos lo hará a nosotros.
Colócate en el lugar del otro.
De vez en cuando practica colocarte en la posición de la
otra persona para poder percibir su punto de vista y considerarlo
al momento de tomar una acción. Deja de esperar que las personas
se comporten como te gustaría. Evita juzgar o hacer comentarios
sobre otros a la ligera.
Haz valer tus derechos.
Es importante que muestres a otros cuáles son tus límites,
hasta dónde y hasta cuándo, al momento de sentirte
agredido o ignorado por ellos. A veces por miedo al enfrentamiento
y amparado en una actitud pacífica, permites que otros te
maltraten una y otra vez. Recuerda: no es necesaria la violencia
ni la fuerza para exponer nuestros límites y puntos de vista.
Muéstrate servicial y solidario.
Cuando alguna persona requiera de tu ayuda, muéstrate siempre
dispuesto a colaborar, hazlo de buena manera y con toda la disposición.
Nunca sabemos en qué momento necesitaremos nosotros la ayuda
o el apoyo de otra persona. Recuerda que la vida se encarga de devolvernos
lo que damos a otros en el momento en que más lo necesitamos.
Ningún esfuerzo positivo se pierde.
Sé amable.
Procura, dentro de lo posible, saludar, atender a las personas con
amabilidad y con una sonrisa, ceder el paso cuando sea conveniente,
respetar los acuerdos y no querer aprovecharte de los demás.
Piensa siempre antes de actuar: si lo que vas a hacer te gustaría
que te lo hicieran a ti.
Vuélvete respetuoso.
Piensa en el respeto como en una calle de doble vía. Pide
o espera de otros aquello que estás dispuesto a dar. Muchas
veces vemos la vida como a través de un embudo, la parte
ancha es para nosotros y la angosta para otros. Enseña a
tus hijos con el ejemplo, a comportarse respetuosos de los derechos
y el lugar que tienen otros.
Se necesitan personas amables, concientes, respetuosas, responsables,
honestas, de buenos sentimientos, dispuestas a dar lo mejor de sí,
para aumentar el bienestar de todos. Espero que tú seas uno
de ellos.
Suelta el pasado, vive el presente, la vida es maravillosa y todo
va a estar bien.
maytte@maytte.com
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