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Levanta muertos

En el Diccionario Erótico de Venezuela, recopilado por el periodista e investigador Misael Salazar Léidenz, se lee lo siguiente, al referirse al concepto de afrodisíacos. Tome nota:
"En casi todo el país creen que los chipichipis, guacucos y ostras ayudan a 'levantar un muerto'. En oriente y sur, por ejemplo, creen en las virtudes del banandí y del palo santo, dos plantas silvestres que maceran en licor... En Sucre, comen la culebra morena, un tipo de anguila salada. En Aragua tienen fe en las virtudes del corazón de tucusito tostado y molido. En Zulia creen en el sancocho de rabo de toro negro, y en el sancocho de carpeta, un pez lacustre. En Mérida dependen de la trucha y del calentao. En Guárico prefieren la guabina de morichal. En Carabobo mastican un bejuco llamado 'rabo de perro'. En Falcón y Lara, consumen grandes cantidades de testículos de chivo o de toro... En Apure comen crudo un pequeño camarón del río. En Cojedes persiguen a un pecesito llamado puyón, que aparece por temporadas en el río Cojedes. En Anzoátegui y Monagas comen sancocho de guaraguara, un pez fluvial; en este último estado, además, se ayudan con cuchicuchi, un rabipelado que abunda en la región... En Amazonas persiguen como afrodisíaco la cola de las dantas... En el Distrito Capital sostienen las bondades del chocolate con leche y del sancocho de gallina con hierbabuena, de la miel del Avila y de la raíz de la guanábana".

Afrosidisíacos:
¿Mito o realidad?
Idalia De León

La tradición sostiene que detrás de algunos especias, hierbas, bebidas o alimentos se esconden fabulosos poderes capaces de activar el deseo sexual; sin embargo, la ciencia pone en tela de juicio la veracidad de dicha presunción que a todos agrada creer y cultivar.

"Pongan las mandíbulas de la mente en movimiento perpetuo", afirmó el artista español Salvador Dalí, expresando, a lo mejor sin proponérselo, la idea que hasta los momentos aclara bien lo que está detrás del mito de los afrodisíacos: todo está en la mente. Pero vayamos por partes.
Por un lado está la historia. Se dice que en los años dos mil antes de Cristo ya los hombres se ocupaban del tema de los afrodisíacos, pues hay evidencia de que los papiros aludían a esos alimentos, bebidas o aromas capaces de alentar el deseo sexual y garantizar un buen desempeño a quien se animara a probarlos. También se dice que Aristóteles advierte de los sensuales poderes de un insecto denominado cantárida, del cual se obtiene la cantaridina, alcaloide cuyo uso está hoy contraindicado por sus efectos letales. Hacia el año 1500 después de Cristo, el sabio Vatsyáyána recopiló en un libro las diferentes maneras de gozar del amor y el uso de afrodisíacos. El tratado hindú se llamó Kama Sutra (Reglas sobre el amor sexual), y es quizás uno de los textos más importantes que se han escrito sobre el tema. En un libro sagrado como la Biblia, se alude a una planta llamada mandrágora como un afrodisíaco que le facilitaría a Raquel y Jacob la tarea de concebir otro hijo. Hoy, en pleno año 2003, la oferta de libros con recetas afrodisíacas es, si se quiere, abundante. Internet hace lo propio y brinda información de primera mano sobre una creencia mil veces repetida a lo largo de la historia que a todos agrada creer y cultivar, ya sea por necesidad o por simple hedonismo.
Por otro lado, está la ciencia. La FDA de Estados Unidos (Food and Drug Administration), niega lo que la tradición se ha empeñado en sostener a lo largo de siglos de historia: que determinadas sustancias aumenten el apetito sexual al activar las hormonas del amor. La institución norteamericana afirma que el poder que se atribuye a dichos afrodisíacos se apoya, única y exclusivamente, en las creencias y costumbres que, como vimos, han acompañado al hombre a lo largo de su historia. De la misma manera, la FDA es implacable a la hora de catalogar los productos que, expedidos en tiendas y farmacias, prometen cambiar la vida sexual de la gente. Afirman que no existe evidencia de que los llamados afrodisíacos logren el objetivo que ofrecen.

Todo es mente
Que existan o no los afrodisíacos dependerá del sistema de creencias de cada quien, afirma Jessica Díaz, médico psiquiatra, de la Unidad de Estudios y Terapia Cognitiva y Sexual del Centro Médico Santa Paula. "Si se asume que un afrodisíaco es una sustancia, un alimento o un pensamiento que puede afectar la parte sexual o mejorar el deseo sexual, entonces sí existe. Dependerá siempre de la definición de cada quien", enfatiza.
La especialista señala que para entender mejor el proceso hay que tener claro que la respuesta sexual depende de tres factores: el fisiológico, que abarca lo inherente al cuerpo; los factores psicosociales, vinculados con el entorno de la persona como su situación laboral, relación de pareja, el estrés; y el tercer factor es el cognitivo integrado por los pensamientos, en este caso, lo que la persona piensa con respecto al sexo.
"Estos tres elementos se conjugan para obtener una respuesta sexual. De manera que un libro de cuentos eróticos que despierte las fantasías sexuales a una persona, se convierte en un afrodisíaco para ella. Por ejemplo, las fantasías sexuales pueden ser extraordinarios afrodisíacos, como igualmente el material erótico en forma de videos o fotos, juguetes sexuales, ropa interior, una cena a la luz de las velas. Pero la influencia que tienen estos elementos pueden variar de una persona a otra, de modo que lo que para uno es estimulante, para otros no".

¿Ningún alimento es capaz de provocar este efecto?
"Existen los alimentos que tienen fama de afrodisíacos, pues sus formas se asemejan a los órganos genitales, como es el caso del cuerno de rinoceronte o las ostras. Se sabe que los mariscos contienen zinc, el cual es un oligoelemento que estimula partes del cerebro que tienen que ver con la respuesta sexual. Pero esto no quiere decir que el ingerirlos necesariamente active el deseo sexual. Por ejemplo, una persona que no le gusten los mariscos, si es alérgica, no sentirá jamás nada diferente, por mucho zinc que contengan. En esos individuos prevalece el pensamiento 'odio a los mariscos'. Pero si alguien cree que los mariscos son afrodisíacos, los ingiere pensando en sus efectos, y si además se encuentra en un escenario relajado como la playa, por ejemplo, esta persona está conjugando los tres factores necesarios para activar el deseo sexual".
Es lo mismo que sucede con el alcohol. Las denominadas bebidas espirituosas, tienen propiedades vasodilatadoras, desinhibidoras y sedantes, de allí que a muchos les funcionen como afrodisíaco, explica Díaz. El licor ayuda a bajar la ansiedad y olvidar las inhibiciones, además es un vehículo social que ayuda a determinado tipo de personas a derribar muros o barreras de comunicación, lo cual facilita la tarea de aproximarse al sexo opuesto y cumplir con determinados ritos íntimos.
Sin embargo, su uso inadecuado, crónico o excesivo inhibe los reflejos necesarios para el buen funcionamiento sexual y en este caso ya no actuaría como un afrodisíaco. Lo mismo sucede con las drogas ilícitas. En otras épocas se aseguró, a pies juntillas, que la marihuana, el opio, el hachís, el LSD y la cocaína mejoraban el desempeño sexual, sin embargo, ya está más que comprobado que dichas sustancias tienen efectos contrarios; es decir, a la larga, el individuo afecto a estos estimulantes termina padeciendo disfunciones sexuales.
También se conoce que existe una asociación positiva entre la buena salud física y mental y una vida sexual óptima. La receta, hasta para los placeres de alcoba, es la misma que para llegar saludable a la vejez: hacer ejercicios, una alimentación balanceada y estar equilibrado psíquicamente.
Desde la tribuna de la gastronomía, un experto, Alberto Soria, se hace eco de lo que la ciencia ha comprobado. "Los afrodisíacos son un mito en el que cree todo el mundo; sin embargo, no hay evidencia científica ni de ningún tipo que pruebe que existan alimentos con esas cualidades". Dice que en este tema se cumple aquello de la "profecía auto-complacida"; es decir, "donde lo que yo espero que suceda, sucede". De hecho, una investigación comprobó después de exponer sus estudios y experiencias en matera de estimulantes para el amor, que no hay nada más afrodisíaco que una cena con candelabros.
Por lo visto, Dalí tenía razón.

Chocolate para el amor
Cuesta creerlo pero fue así. Este rico dulce que hoy llega libremente a manos de grandes y chicos, y que sólo se abstienen de ingerir los que cuidan esmeradamente la figura fue, en algún momento, un alimento prohibido. Como si fuera una droga ilícita, el chocolate fue objeto de prohibiciones debido a que era considerado la droga del pecado, explica el gastrónomo Alberto Soria en su artículo Chocolate: alimento para enamorados (mipunto.com). Refiere el experto que el chocolate -por cierto, originario de México y Venezuela- fue el "Afrodisíaco de emperadores como Monctezuma, de seductores famosos como Casanova, de princesas y de cortesanas famosas, el chocolate y sus virtudes provocaron conflictos en Inglaterra, prohibiciones en Alemania, polémicas sociales en España y Francia, y debates teológicos durante dos siglos dentro de la Iglesia de Roma".
El experto también señala que el rico manjar, tal y como lo comprobamos diariamente, superó todos los obstáculos, pasando a convertirse en "ofrenda de amor". Se ha demostrado, siguiendo a Soria, una vinculación entre su consumo y el amor. El argumento científico descansa en que el chocolate "contiene una sustancia química denominada finiletamina, que también se encuentra en el cerebro" y que se activa cuando la persona está enamorada.
Es sencillo: cuando la persona está desanimada debe procurarse de unos bocaditos o traguitos de ese manjar para salir del bajón emocional. De la misma manera, si los ánimos no están tan alicaídos, y lo que se persigue es seguir la fiesta, los resultados como estimulante -dicen- pueden ser más que agradables.

ABC del placer
Ajo: Dicen que no debe faltar en la dieta de quien desee levantar la libido. Algunos creen que la famosa planta, al calentar el cuerpo, hace lo mismo con el espíritu.

Aguacate: Este fruto con forma de pera era muy utilizado por los aztecas, quienes lo consideraban un aliado incomparable a la hora de entregarse a los placeres del cuerpo. Con la conquista, el aguacate llegó a Europa donde fue muy bien recibido por el rey Luis XIV de Francia.

Albahaca: Desde la antigüedad se le ha considerado la hierba de la pasión y de la fecundidad.

Apio: La hormona masculina denominada feromona está presente en esta planta herbácea. También se afirma que contiene una sustancia llamada comarina, a la cual se le atribuyen poderes afrodisíacos.

Clavo de especia: Es un ingrediente que, según, no debe faltar en los brebajes de amor.

Cuerno de rinoceronte africano: Se indica que la ralladura de dicha pieza ósea aumenta la libido. Esta exótica opción es muy popular últimamente aunque su comercialización está poniendo en jaque la preservación de este mamífero.

Gingseng: Estimula las hormonas sexuales y el cerebro, lo cual, a decir de los expertos en el tema, lo convierte en un aliado en las artes amatorias. Esta hierba, originaria de India y Africa, es muy popular, pero debe ser administrada con extremo cuidado por los efectos colaterales que puede producir.

Gingko biloba: Es un suplemento alimenticio que mejora la circulación, condición importante para el buen desempeño sexual.

Guarana: A esta planta originaria de Amazonas se le atribuyen muchos beneficios, entre ellos su capacidad de actuar como estimulante sexual.

Huevos: En especial los de codorniz, se vinculan con los ritos amatorios. Igualmente, las huevas de esturión frescas preparadas convenientemente; es decir, el caviar, promete alentar los estímulos de cualquier mortal.

Mariscos: Moluscos como las almejas, ostras, chipichipis son los afrodisíacos por excelencia. Por su parte, el camarón y el langostino supuestamente hacen lo suyo en los platos afrodisíacos.

Pescados: El salmón, boquerón y el arenque siempre están presentes en un menú romántico.

Picantes: Condimentos como el curry, o los pimientos picantes, producen transpiración y aceleramiento del ritmo cardíaco, al igual que el acto
sexual. Según parece esta es la razón por la que los alimentos picantes se consideran afrodisíacos.

Trufa: Este tipo de hongo comestible se incluye en la lista debido a que posee
la hormona masculina
feromona.

Fideos Don Juan
Los menús para seducir son infinitos, es por eso que aquí le facilitamos la labor de ubicar, por lo menos, un rico plato que tenga la doble función de satisfacer el paladar y estimular los sentidos. Siga al pie de la letra esta receta de Fideos Don Juan, extraída del libro La seduccion culinaria (1986), de la periodista Marianella Salazar.

l 1 lata de almejas de 200 gramos, escurridas
l 7 dientes de ajos picaditos
l Aceite de oliva
l 3 cucharadas de perejil picadito
l 2 tazas de salsa natural de tomate
l Sal y pimienta la gusto

Preparacion
Se sofríe el ajo en el aceite de oliva.
Luego se incorporan las almejas, la salsa de tomate y el resto de los ingredientes. Baje de la llama la mezcla una vez que esté espesa. Bañe los fideos con la salsa.

ideleon@eluniversal.com

 

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