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María
José Hernández, nutricionista de la UNED, España,
hace ocho sugerencias referidas a la alimentación más
idónea para la prevención y tratamiento de la diabetes:
l Controlar el nivel de la glucosa
en la sangre: Preferir los alimentos de bajo índice glucémico,
evitar los azúcares simples en la medida de lo posible (sin
llegar a una prohibición absoluta, pero prefiriendo aquellos
que no contienen glucosa, como la fructosa) y consumir cereales integrales
y alimentos ricos en fibra.
l Mantener un peso adecuado, ya que
el exceso de grasa corporal hace más difícil a las personas
con diabetes II utilizar su propia insulina.
l Equilibrar la proporción
entre el aporte de carbohidratos (65%), proteínas (15%) y grasas
(30%). No se deben hacer dietas hiperproteínicas ni alguna
otra que altere las proporciones entre los nutrientes.
l Alcanzar o mantener un nivel de
lípidos adecuados: El reparto entre los diferentes tipos de
grasas debe ser: 10% saturadas, 10% monoinsaturadas y 10% poliinsaturadas.
Evitar alimentos ricos en colesterol, ya que los diabéticos
son uno de los principales grupos de riesgo de las enfermedades cardiovasculares.
l Los alimentos de consumo diario
y frecuente deben ser frescos y poco procesados: frutas, cereales,
verduras, yogures.
l La alimentación debe aportar
una cantidad adecuada de nutrientes esenciales (vitaminas, minerales,
ácidos grasos esenciales). La dieta a seguir debe ser variada,
pues así se tendrá posibilidades de acceder a las vitaminas
y minerales necesarios.
l Controlar el aporte de sodio. Los
riñones suelen ser afectados en los diabéticos, debido
al trabajo extra que deben realizar para eliminar el exceso de cuerpos
cetónicos que se forman cuando falta la insulina. Por ello,
la sal debe consumirse con discreción.
l Practicar ejercicio regularmente
ayuda a controlar el peso, eliminar sodio y toxinas. |
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