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Costumbres
de carnaval
¿De dónde vienen?
Papelillos,
bombas de agua, disfraces, comparsas y caramelos son algunos de
los elementos que no pueden faltar a la hora de celebrar el carnaval.
Conozca el origen de estas tradiciones globales y sepa cómo
fue que llegaron a Venezuela. María
de los Angeles Herrera
Cada año la llegada del carnaval trae
consigo una serie de prácticas a las que todos están
acostumbrados, pero que cuentan con un origen poco conocido. He
aquí una selección de varias de estas tradiciones
y cómo han sido modificadas con el pasar de los años,
en función de la particular idiosincrasia que define al venezolano.
De
Baco al presente
El carnaval nació con las bacanales, fiestas realizadas en
la antigua Grecia para rendir tributo a Baco, la deidad del vino,
de las burlas y del desenfreno, así que podrá imaginarse
el tipo de celebración que se llevaba a cabo en esos tiempos.
Con el inicio del cristianismo, esta festividad se comenzó
a ver como el momento ideal para satisfacer todas las necesidades
carnales, a fin de afrontar con éxito los ayunos y abstinencias
propios de la cuaresma.
Aunque el origen de la palabra no se ha determinado
con exactitud, pues hay quienes afirman que viene del latín
carne levare -que significa adiós a la carne-, mientras que
otros lo relacionan con carrus navalis -el transporte en el que
se paseaba la imagen de Baco durante las fiestas griegas-; la tradición
se expandió por toda Europa y luego fue llevada a América,
de manos de los almirantes españoles y portugueses.
En Venezuela, la fiesta se puso en práctica
desde la época de la conquista, siendo enriquecida por los
rituales y bailes típicos de los esclavos africanos, pero
fue Antonio Guzmán Blanco, con sus aires sibaritas, quien
realmente le imprimió un toque de distinción a los
carnavales locales, que pasaron a ser un espectáculo cultural
pleno de música, disfraces y comparsas.
Otra
imagen
La costumbre de utilizar máscaras no tiene nada que ver con
el carnaval. Culturas antiguas alrededor del mundo, como la egipcia,
la griega e incluso la japonesa, han quedado prendadas por el halo
de misterio que rodea a quienes ocultan su identidad tras una careta.
Pero la introducción de los antifaces en las fiestas carnestolendas
es obra de los venecianos, quienes comenzaron a utilizarlas para
poder gozar de impunidad luego de los excesos que cometían
durante estos días de juerga.
Con el pasar del tiempo, las personas cubrieron
también sus cuerpos, y así los disfraces se convirtieron
en una vía de escape que permitía asumir temporalmente
la imagen y personalidad deseada. Cada país desarrolló
sus disfraces típicos, que cada año cubren las calles
y se mezclan con todos aquellos trajes que tienen alcance global.
En el caso de Venezuela, cada región tiene personajes clásicos
que han sido inmortalizados a través de los disfraces; sin
embargo, mención aparte merece el de dominó (mitad
blanco y mitad negro), que alude a uno de los juegos de mesa más
populares del país, además del traje de negrita, utilizado
tanto por mujeres como por hombres, que aprovechaban la ocasión
para tomar partido en las filas del sexo opuesto sin ser repudiados.
Ráfagas de agua
La
práctica de jugar con agua durante los días de carnaval
data del siglo XVIII, cuando los habitantes más poderosos
y adinerados de Venecia establecieron un rito que les permitía
pasearse por las calles ostentando una vela encendida, como una
manera de atraer a la buena suerte. Muchos no aceptaron esta usanza
y utilizaron el agua para apagar las velas de aquellos a quienes
no consideraban merecedores de tales favores celestiales y con ello
surgió el hábito de lanzar baldes de agua en estas
fechas.
En Venezuela, al igual que ocurre en varios
países caribeños, se han llevado las tradiciones al
extremo y el carnaval se ha convertido en una especie de guerra,
en la que a falta de bombas de agua, también son buenos los
huevos, la harina, el talco y hasta la pintura para jugarle una
broma a las personas que transitan por las calles. En más
de una ocasión la violencia desatada ha llevado a las autoridades
a tomar medidas represivas, pero la gran cantidad de personas que
ha adoptado esta costumbre anula cualquier tipo de control que se
intente ejercer.
¡Aquí
es, aquí es!
La costumbre de lanzar caramelos tiene su origen en Roma. Durante
los desfiles de carnaval los habitantes de la ciudad arrojaban pequeños
objetos a la cara de los transeúntes, especialmente confites
o caramelos de menta, rosa o anís. En Venezuela esta tradición
comenzó en la década de los veinte cuando las familias
adineradas se paseaban por las calles de las principales ciudades,
a bordo de sus costosos vehículos, haciendo gala de sus disfraces
y de su generosidad, ya que arrojaban monedas y golosinas para que
el pueblo disfrutara de ellas. De allí surgió la frase
"Aquí es, aquí es", repetida a viva voz
por todos los que querían beneficiarse con esta práctica.
Lluvia
de colores
La costumbre de lanzar papelillos durante el carnaval tuvo su origen
en una imprenta parisiense, cuando un obrero -encargado de perforar
pliegos de papel- juntó los coloridos círculos sobrantes
para regalárselos a su hijo. La idea generó tal revuelo
que personas de todas las edades comenzaron a ordenar bolsas repletas
de trozos de papel para utilizarlos en los eventos públicos
que se realizaban durante esta festividad. Respecto al origen del
nombre de los vistosos papelitos, la palabra proviene del italiano
confetti, que significa confite o caramelo, lo cual se debe a que
en algunos rincones del globo los papelillos sustituyeron a las
golosinas que tradicionalmente se le obsequiaban a los que participaban
en los desfiles propios de las celebraciones carnestolendas.
Historias
en movimiento
Las populares comparsas que transitan por las calles de las distintas
ciudades del mundo durante los días de carnaval también
son un producto importado de la península itálica.
Originalmente la palabra comparsa se refería al grupo de
personas que figuraban dentro de una representación teatral
pero que no contaban con ningún tipo de diálogo, de
allí que se hiciera extensivo el término para denominar
a quienes forman parte de los desfiles de carnaval.
Venezuela adoptó esta tradición
teatral europea, que fue desarrollada por los lugareños de
las distintas regiones. Cada zona, en función de sus costumbres
particulares, desarrolla historias que son contadas mediante el
desfile de varios personajes, tal es el caso de los carnavales de
El Callao, en los que madamas, diablos y mediopintos se combinan
para enaltecer la cultura popular y las creencias de esas tierras.
Ritmo
de fusiones
Al igual que la samba brasileña, el calipso se ha erigido
como el ritmo que guía las comparsas en Venezuela, especialmente
en el estado Bolívar, donde anualmente se celebran los concurridos
carnavales de El Callao. Aunque originalmente este estilo musical
arribó al país a través de los inmigrantes
afroantillanos -que buscaban enriquecerse con la explotación
minera propia de Guayana-, rápidamente se convirtió
en una pieza fundamental de la cultura de la región, al punto
de que se utilizaron instrumentos típicos -como el cuatro
y las maracas- para imprimirle el sello local; y ni hablar de las
originales letras desarrolladas, que sólo podían ser
fruto de la creatividad y la chispa característica del venezolano.
l
mherrera@eluniversal.com
Ver también en Encuentros:
- Un baño de moda
- Esplendor de carnaval
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