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Las apariencias engañan
Todos creían que los Abbott eran
una pareja modelo. Mark Haines
Acerquense
conmigo al condado de Butler, Ohio, cerca de la frontera con el
estado de Indiana y conozcan a Marie y Morris Abbott. Marie y Morris,
granjeros prósperos y muy bien vistos, eran la alegría
de la huerta.
Por eso fue que todo el mundo se sorprendió
muchísimo cuando Morris fue encontrado muerto en las vías
del ferrocarril de Baltimore y Ohio en la mañana del 1°
de junio de 1948. Marie había llamado a la policía
por la noche, cuando su marido no había llegado a la casa
después de pasar un rato con los muchachos del lago Buell.
El señor Buell dijo que Morris había estado conversando
y comiendo helado en su negocio, pero que se había ido en
su camión alrededor de las 10:30 de la noche.
No había duda de dónde había
ido a parar Morris. Estaba en las vías ferroviarias con la
cabeza destrozada. El resto del cuerpo de Morris estaba en perfecto
estado. Su camión estaba estacionado cerca de las vías.
Inicialmente, parecía como si Morris hubiera dejado su camión
y hubiera andado hacia las vías enfrente del tren.
Una autopsia mostró cómo pueden
engañar las apariencias. Morris había sido aporreado
hasta la muerte con un hacha o una pala. Esa noche habían
pasado sobre Morris once trenes sin alterar el cuerpo. Se estimó
la hora de su muerte cerca de las 10:30 de la noche anterior.
¿Quién habría querido
matar a Morris y dejar su cuerpo en la línea del tren de
Baltimore? Esa fue la pregunta que le quedó por resolver
al sheriff Charles B. Walke. Charlie no se enfrentaba con asesinatos
frecuentemente, pero aceptó el asunto con naturalidad. Para
empezar, Charlie se dio cuenta de que la cama en el camión
de la víctima estaba limpia y lustrosa, así que supuso
que Morris había sido asesinado en otro lugar y después
habría sido abandonado en las vías.
Los policías de las grandes ciudades
podrían aprender de Charlie. Investigó por los alrededores.
Por supuesto, se dio cuenta de que unas plantas de grano estaban
dobladas en los campos colindantes. Charlie siguió las plantas
dobladas por el campo hasta que pudo. El camino no se podía
seguir a través de un riachuelo, pero Charlie lo encontró
de nuevo en un campo arado al otro lado del riachuelo. Restos de
pisadas condujeron a Charlie hasta un lugar que conducía
directo hasta el jardín trasero de Morris.
¡Ah!, pensó Charlie, el asesino
había esperado a su víctima en su propio vehículo.
Asesinó a Morris, puso el cuerpo en el camión, manejó
hasta las vías, ubicó el cadáver, y regresó
al jardín de Morris para irse con su propio vehículo.
La teoría de Charlie adquirió
credibilidad cuando uno de los policías encontró restos
frescos de la tierra del jardín de Morris a unos metros de
la espaciosa casa de los Abbott.
Charlie odiaba tener que interrogar a Marie,
quien estaba comprensiblemente muy perturbada. Marie era una buena
mujer. A pesar de sus cuarenta y pico de años, tenía
una figura voluptuosa que iba bien con su agradable apariencia.
Lo único que pudo contarle a Charlie fue que la noche anterior,
ella había manejado al cercano pueblo de Hamilton alrededor
de las 7:30 de la tarde para asistir a un recital en la YMCA, y
que había llegado a su hogar a eso de las 11:00 de la noche.
Cuando vio que Morris no regresaba a casa, llamó a esa hora
a la policía. Ella no había observado a nadie manejando
desde su jardín, lo que era normal. La carretera estaba a
alguna distancia de la casa y la línea de visión quedaba
tapada por árboles.
Charlie le dio las gracias a Marie y se dirigió
hacia el lago de Buell. El señor Buell le dio a Charlie los
nombres de dos hombres que se habían marchado de su negocio
a las 10:30 de la noche con Morris. Estos hombres juraron que los
tres habían tomado caminos separados una vez afuera de lo
de los Buell.
Sin embargo, le dieron a Charlie una noticia
interesante. Parece ser que existían rumores por la zona
sobre Marie Abbott y un antiguo empleado de los Abbott, Scotty Gordon.
Scotty no había trabajado para los Abbott desde la primavera
anterior, pero Charlie pensó, cuando el río suena,
piedras trae.
Charlie condujo hasta la granja de Derickson
en el condado de Oxford para hablar con Scotty. Descubrió
que Scotty había viajado a Indianápolis para asistir
a la famosa carrera de autos de esa ciudad. Cuando volvió
en el autobús, Charlie estaba allí para encontrarse
con él.
Scotty admitió que él y Marie
se habían enamorado y habían tenido relaciones durante
los últimos dos años. Morris descubrió lo de
sus encuentros en el caluroso pero conveniente granero y la situación
se había puesto muy tensa. Cuando Marie se negó a
divorciarse, Scotty rompió la relación y se fue a
trabajar para los Derickson. Todo había sido muy civilizado.
De hecho, Morris le había dado muy buenas recomendaciones
al señor Derickson diciéndole que era un trabajador
muy honesto y responsable.
Para tener una coartada del tiempo que estuvo
en Indianápolis, Scotty le dio a Charlie el nombre de un
amigo con el que se había quedado dos noches y el nombre
de un hotel donde se había quedado la tercera noche. Una
llamada telefónica verificó la historia de Scotty,
aunque todo el asunto no le terminaba de cuadrar al sabueso Charlie.
¿Por qué alguien se gastaría dinero en un hotel
cuando se hubiera podido quedar con su amigo? Una forma de descubrirlo
era preguntar al amigo de Scotty.
Se tardó dos horas en cubrir los 150
kilómetros hasta Indianápolis. El hombre informó
a Charlie que había invitado a Scotty a quedarse en su casa
la noche del lunes, la tercera noche de su visita, pero Scotty había
insistido en trasladarse a un hotel.
Así es. Charlie supuso que Scotty podría
haber conducido hasta la granja de los Abbot, matar a Morris y regresar
al hotel en la madrugada sin haber sido visto. Nunca hubiera podido
hacer eso si se hubiera quedado con su amigo. El traslado al hotel
se hizo para establecer una coartada.
Pero ¿cómo viajó Scotty?
Había llegado a Indianápolis en autobús y regresó
a casa en autobús. Charlie investigó las agencias
de alquiler de autos en el pueblo. Por supuesto, Scotty había
alquilado un camión pequeño a las 6:30 de la tarde
la noche del asesinato y lo había devuelto a eso de las 3:00
de la madrugada. Los papeles mostraban que había viajado
300 kilómetros.
Enfrentado con la evidencia incriminatoria,
Scotty confesó. Declaró que había alquilado
el camión y había manejado hasta la granja de Morris
para pedirle que concediera el divorcio a su mujer. Los dos hombres
hablaron en el jardín.
Morris estaba furioso y arremetió contra
Scotty. Desesperado, Scotty tomó un hacha y le golpeó
con todas sus fuerzas. Desenfrenado, siguió golpeando a su
víctima en el suelo.
Scotty también admitió lo de
la relación con Marie. Se habían estado encontrando
en hoteles, moteles y el siempre útil granero por años.
Después de haber atacado a Morris, Scotty
contó a Marie lo que había hecho. Ella se puso histérica.
Bien,
Charlie no había nacido ayer. Sabía perfectamente
que era ilógico creer que Scotty había esperado hasta
hacer un viaje de 300 kilómetros de ida y vuelta para convencer
a un hombre para que se divorciara de su mujer. No, pensó
Charlie, el viaje a Indianápolis fue únicamente para
obtener una coartada.
Después estaba Marie, la llorona, para
tratar con ella. Había estado llamando a sus amigos a eso
de las 11:00 de la noche buscando a su marido. El se había
marchado del lago Buell a las 10:30 de la noche, situándole
en su casa poco después de la partida, que era la hora estimada
de su muerte. Cuando Marie estaba haciendo esas llamadas desesperadas,
sabía muy bien que Morris ya estaba muerto.
Marie Abbott y Scotty Gordon fueron arrestados
y juzgados por asesinato el 20 de julio de 1948. Los abogados de
Scotty admitieron que su cliente había asesinado a Morris
Abbott, pero intentaron probar que el hecho no fue premeditado.
Scotty Gordon fue declarado culpable y fue sentenciado a cadena
perpetua en prisión.
Los abogados de Marie admitieron las actividades
horizontales de Marie en el granero, pero declararon que era inocente
de asesinato. Marie Abbott fue declarada culpable de asesinato en
segundo grado. Fue sentenciada a 20 años en prisión.
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Ilustraciones: David Márquez
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