Resplandor
secreto
La exfoliación es la clave para
liberar la piel de todas las células muertas que pueden ser
la causa de ese aspecto opaco y reseco. Descubra un tratamiento
que aporta bienestar y salud a la piel. Carolina
Quintero
En ocasiones, la apariencia y el tono de la
piel no lucen saludables. Las imperfecciones están a la vista;
se notan las arruguitas, las marcas, le falta luminosidad. El maquillaje
no destaca bien y la pregunta de muchas es: ¿será
que la crema ya no me sirve? Hay una explicación para esto.
Sobre la superficie de la piel se van acumulando células
muertas, unas pequeñas escamas que se aprietan unas contra
otras y que constituyen el residuo de la epidermis, la última
capa de la piel que la protege contra las agresiones del medioambiente.
Estas células, cada veintiocho a treinta días, se
caen y se reproducen nuevamente. Es un proceso constante que se
llama renovación celular. Su ciclo vital comienza en las
capas más profundas y cuando éste se cumple, la piel
tiene un aspecto luminoso y suave; pero cuando se realiza de modo
irregular y con lentitud, se acumulan las células muertas
y aparecen las impurezas, la rugosidad. La piel adquiere ese color
cetrino, oscuro, sin brillo y se siente muy reseca. Ante esta situación,
lo ideal es exfoliar.
La exfoliación (conocida también
con la palabra francesa gommage o inglesa peeling)
es una técnica que facilita el proceso natural de renovación
celular y que limpia o "barre" con profundidad todas las
impurezas antes mencionadas. Sus efectos son inmediatos: refina
la superficie de la piel, la alisa, suaviza, cierra los poros, activa
la circulación y se ve más luminosa y resplandeciente.
Además, la prepara para recibir con mayor eficacia las cremas
o lociones hidratantes y en especial los tratamientos como mascarillas.
En una piel exfoliada con regularidad, el maquillaje lucirá
mucho mejor, se mantendrá por horas, evitando que cambie
de color.
Hay dos métodos para exfoliar la piel:
químico y mecánico. El primero se realiza con productos
formulados en ácidos orgánicos (alfahidroxiácidos
o los AHA que se encuentran en frutas y alimentos, como el ácido
glicólico obtenido de la caña de azúcar, y
el láctico, proveniente de la leche) que tienen la misión
de deshacer los enlaces que mantienen unidas las células
muertas a la superficie de la epidermis. Los exfoliantes con AHA,
en baja concentración, son muy apreciados por su capacidad
hidratante y sus propiedades para aclarar las manchas y reafirmar
pieles maduras, además de alisar e iluminar.
El otro método es la exfoliación
mecánica o manual que se realiza con masajes circulares utilizando
guantes de crin o algún cepillo de cerdas suaves y aplicando
cremas o geles que contengan gránulos ó microesferas
de arrastre. Estos productos se pueden aplicar en cualquier tipo
de piel, sin problemas específicos. Se recomienda usarlos
sobre piel húmeda, ya que el agua facilita el deslizamiento.
Es importante señalar que la exfoliación no suple
a la limpieza o al desmaquillante convencional, y que su eficacia
no depende de la fuerza con que se frote, sino de la regularidad.
Sus beneficios se pierden si se exfolia cada varios meses y se restriega
la piel hasta enrojecer. Lo adecuado es hacerlo con regularidad,
con movimientos circulares y suaves.
La mejor cara
Para realizar una exfoliación facial sólo basta con
considerar el tipo de piel para escoger el producto afín.
Ya sea en gel, crema ó mascarillas, lo que importa es realizarla
sobre el rostro limpio y desmaquillado. Salvo en el caso de las
mascarillas, que son las más recomendadas para las pieles
grasas (se les llama peel-off) los movimientos deben ser rotatorios
y suaves.
Se aplica el producto sobre todo el rostro
-evitando el contorno de los ojos, por ser una zona muy sensible
para este tipo de tratamiento- con la yema de los dedos o si se
prefiere, con un pincel. Luego, con la ayuda de un cepillo de cerdas
suaves se efectúan movimientos circulares, suavemente, por
todo el cutis, insistiendo en la zona T -frente-nariz-barbilla-
en especial si la piel es grasa. Para finalizar, se retira según
indican las instrucciones.
Las pieles normales y secas requieren ser exfoliadas
una vez a la semana. Así, la piel se mantendrá más
limpia, saludable, con un tono más uniforme y asegurando
un buen funcionamiento de la capa córnea. Los productos en
crema son mucho más confortables -en especial para las pieles
secas- ya que contienen ingredientes altamente hidratantes y calmantes
como el Aloe vera o los extractos de flor de manzanilla.
En el caso de las pieles mixtas o grasas, sin
duda son las que más se benefician de la exfoliación.
Los poros se mantienen limpios, impidiendo que se formen granos,
espinillas y puntos negros. Estas deben exfoliarse una o dos veces
a la semana con un producto preferiblemente en gel, con sustancias
astringentes como el romero, la salvia o la cola de caballo, que
controle la grasa y deje la piel suave, fresca y limpia. Las pieles
con acné no pueden exfoliarse ya que podrían desencadenar
una inflamación de las glándulas sebáceas;
en estos casos, se recomienda la consulta de un dermatólogo
que oriente cómo limpiar, en profundidad, este tipo de cutis.
En cuanto a las pieles sensibles y con cuperosis,
las indicaciones varían. Las primeras requieren ser exfoliadas
cada quince o veinte días y con un producto muy emoliente
que barra con suavidad todas las impurezas. En el caso de las segundas,
se debe evitar la exfoliación por completo, ya que puede
generar algún tipo de irritación que agrave mucho
más el caso.
Las pieles maduras son las que más se
favorecen de la exfoliación, porque el proceso de renovación
celular está ralentizado, es decir, va muy lento. Al exfoliar,
se optimiza la regeneración celular, y la piel cobra mayor
luminosidad, tersura, además, se minimizan los poros y las
líneas de expresión. El cutis se ve liso y muy radiante.
De cuerpo entero
La exfoliación corporal es tan importante como la del rostro.
Además de activar la circulación, tonifica la piel,
evita la formación de puntos negros y mejora la textura general
de la epidermis. Existen exfoliantes en forma de crema o gel que
se aplican sobra la piel húmeda o seca, según el producto,
y se aclaran con agua. Se debe utilizar una esponja, un cepillo
de cerdas suaves o unos guantes suaves de tela de crin o de esponja
natural, para ambas manos, que facilite aplicar el producto y permita
masajear con mayor desenvoltura todo el cuerpo. El masaje debe ser
ascendente, de los tobillos hacia los hombros, sin olvidar las partes
difíciles como codos, rodillas y talones. Así se eliminan
las durezas y se activa la circulación. Se recomienda luego
una loción o aceite hidratante que humecte y suavice la piel.
Otro de los beneficios adicionales de exfoliar la piel del cuerpo
es que ayuda a conservar el bronceado por más tiempo, y lo
que es mejor, evita la resequedad o descamación. También
es conveniente exfoliar la piel antes de aplicar un autobronceador,
ya que este producto sólo actúa sobre la capa superficial
de la piel; si hay un exceso de células muertas, más
irregular será el color. Si se exfolia antes, la piel estará
lisa, nítida y el autobronceado será uniforme.
Una opción resulta el peeling
profesional complementado con un tratamiento específico para
el tipo de piel, tanto en el rostro como en el cuerpo. Esta es una
técnica dermocosmética aplicada por dermatólogos
que consisten en lograr una superficie de la piel del rostro más
fina y lisa, con los poros menos marcados. Así como la desaparición
de pequeñas lesiones superficiales como manchas, y disminución
de la profundidad de las cicatrices de acné y de las arrugas.
Es cuestión de una visita al consultorio.
caroquint@hotmail.com
| Para el rostro |
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BIOTHERM
Biosource
Elimina las impurezas
con suavidad.
Ideal para pieles sensibles
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ESTEE LAUDER
Idealist Micro-D
Refinador termal de acción
profunda que al calentarse sobre la piel, ayuda a eliminar
toxinas e impurezas
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HELENA RUBINSTEIN
Micro-Massaje Scrub
Exfoliante que estimula
la microcirculación
de la piel para relajar
los músculos faciales
y devolverle el resplandor
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| Para el cuerpo |
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CLARINS
Gommage Relax Corps Tratamiento
que reúne
la eficacia de un exfoliante con las virtudes relajantes
y el perfume natural
de los aceites esenciales
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LANCOME
Gommage Caresse
Exfoliante ligeramente espumoso
con aceites de cereales, que elimina con suavidad las impurezas
y las células muertas permitiéndole a la piel
recuperar su pureza, finura y tersura
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CLINIQUE
Sparkle Skin Body
Exfoliating Cream
Pule, exfolia, suaviza
y refresca la piel. Contiene ácido salicílico
para exfoliar las zonas secas y rugosas de la piel y mentol
de efecto refrescante
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| Para exfoliar |
Tome
en cuenta las altas concentraciones de los exfoliantes químicos.
No exceda su uso, ya que una renovación celular acelerada
(más allá del 20%) puede provocar picor e irritaciones.
Los peelings químicos no son recomendables
para las pieles sensibles y reactivas. Pueden provocar cambios
en el pH de la piel y debilitarla.
Cualquier exfoliador puede generar un
brote inicialmente, debido a la acción sobre las glándulas
sebáceas obstruidas debajo de la superficie. Esto es
una reacción normal, temporal que desaparecerá
al rato.
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