Cayendo en lo anecdótico
Quién no quisiera haber estado allí,
detrás de los estudios, o recorriendo
los pasillos donde tantas historias,
contadas o no por sus propios
protagonistas, se gestaron y han
seguido gestando dentro de un género
que ha enamorado siempre. Cientos
de anécdotas, hechos, y algunas leyendas marcan esos días de actrices y actores,
productores, técnicos y demás hacedores de un show que ha bañado por décadas
a la audiencia venezolana.
María de los angeles Herrera / María Elisa Espinoza
¡Quién lo ve
y quién lo vio!
Leonardo Montiel Ortega,
el experto petrolero que impulsó
la Ley de Nacionalización
del Gas y hasta fue candidato
a la presidencia de la República,
tuvo una fugaz participación
en el primer capítulo de
la telenovela TV Confidencial (RCTV, 1977), donde apareció
con el torso desnudo compartiendo una escena de amor junto
a la bella Pierina España.
Debut y despedida. Montiel
fue asesinado en este episodio
inicial, pero su insólita
intervención aún es recordada
por muchos televidentes.
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LA SEÑORA DE CARDENAS |
Complacer
a la audiencia
En otros países resultaría impensable que un escritor consagrado se viera obligado a cambiar drásticamente
el final de su historia para complacer
a su audiencia; en Venezuela, sin
embargo, esta práctica no es ajena desde que —el nunca bastante
recordado y querido—
José Ignacio Cabrujas tuviera que divorciar
a Doris Wells de Miguelángel Landa en La señora de Cárdenas.
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FLAVIA GLESKE Y SAUL MARIN |
La tecnología también ha favorecido esta tendencia, al punto de que hasta por mensajería de texto los
espectadores han podido decidir cuál es el personaje que tiene derecho a un final feliz: sucedió
con la Gata Flaca (Flavia Gleske)
de Trapos Intimos, que no podía
escoger entre Saúl Marín
y Alfonso Medina, y también con el guapo Cacique (Edgar Ramírez) de
Cosita Rica, quien se mantenía
indeciso entre las gemelas
María Suspiro y Verónica, ambas
interpretadas por la versátil
—y ahora Bendita— Marisa Román.
Un muchacho
llamado El Puma
Por la misma novela de Delia Fiallo, Una muchacha llamada Milagros, no sólo se le debe a la escritora cubana el haber colocado por primera vez sobre el tapete el escabroso tema de la violación. Asimismo, el actor y cantante José Luis Rodríguez tiene una deuda con ella, al haber representado allí al personaje Omar Contreras, o El Puma, justo el apodo que comenzó a utilizar a partir de entonces para catapultar su muy exitosa carrera internacional.
Llegó el color
Amanda Gutiérrez y Leopoldo Regnault fueron los primeros protagonistas
en ser vistos a color, masivamente,
dentro de la pantalla chica venezolana. La versión de Ifigenia que transmitió
el canal 5, a principios de los ochenta,
gozó del privilegio de emitir imágenes con matices naranjas y verdes.¡Toda una novedad para la época!
Pero, en realidad, esta no fue la primera telenovela grabada a color: la adaptación de Doña Bárbara que hizo Cabrujas
en 1974 contó con diversos matices
que sólo pudieron ser vistos
por los pocos que contaban con
una TV a color para entonces.
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LEONELA |
Otro “ladrón
de tu amor”
Aunque Delia Fiallo asegura que Leonela (1984) fue la primera telenovela de su peculio que puso
a protagonizar a un hombre pasado de tragos que viola a quien posteriormente sería el amor de su vida, lo cierto es que su propia pluma ya había marcado un precedente al respecto: en Una muchacha llamada Milagros, escrita en 1975, el galán José Bardina se pone en la piel del prestigioso psiquiatra José Miguel Valdés, quien en sus años mozos se desvió del camino abusando de una niña —sí, ¿cómo lo adivinaron?: la mismísima protagonista de la historia, Rebeca González—, sólo que el asunto se sabe años después, cuando tras ser ella su paciente se enamoran y se casan. Pero —¡oh, sorpresa!— todo lo pasado se dilucida durante la noche de bodas. ¿Quién dijo tabú?
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EL DESPRECIO (REMAKE) |
De una misma pluma
Cuando las ideas escasean
y es preciso asegurar el éxito,
la fórmula más sencilla—según afirma Carolina Espada
en su libro La telenovela en Venezuela— es recurrir a
los llamados remakes, versiones
de historias que en su momento fueron seguidas muy de cerca
por el público y que, por lo general, son reasignadas a libretistas jóvenes con probada experiencia bajo
el mando de alguno de los
maestros en dramáticos.
Muchas son las versiones
con que cuenta la televisión
venezolana, desde La Intrusa —una copia de La Usurpadora,
que 16 años más tarde fue grabada por Mariela Alcalá y Víctor Cámara— hasta El Desprecio, actualmente
en pantalla, donde Flavia Gleske
y Ricardo Alamo sustituyeron
a Maricarmen Regueiro y Flavio Caballero; pero —coincidencias aparte— sólo dos veces se ha visto que en menos de dos décadas
—en 17 años, para ser exactos—
se hicieran tres refritos de una misma trama: el primer caso ocurrió
en 1957, cuando se rodó La Trampa, historia originalmente
protagonizada por Hilda Vera
y Luis Salazar, que mantuvo su nombre en las adaptaciones
hechas por Oscar Martínez
y Rosita Vásquez —en 1961—, y Doris Wells y Martínez —en 1974—. El segundo caso, un poco más
cercano, cuenta con el aval de la escritora Delia Fiallo. De la original Rafaela (1977), donde Chelo Rodríguez era una doctora humilde que terminaba enamorándose
de un adinerado doctor—interpretado por Analdo André—, vinieron Roberta (1986) con Tatiana Capote y Henry Zakka,
y Alejandra, telenovela que en 1994 llevó a las pantallas a
María Conchita Alonso
y al argentino Jorge Shubert.
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CRISTAL |
Imbatibles
Desde que en 1972 La Usurpadora
llegó al mercado internacional, fueron muchos los caminos que debió
recorrer la telenovela venezolana
hasta convertirse en un verdadero
producto de exportación capaz
de generar manifestaciones
y protestas, paralizar ciudades enteras durante las transmisiones y hasta
disminuir la asistencia a las salas
de cine en el horario estelar.
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KASSANDRA |
Muchas producciones integran la lista, pero, sin duda, Cristal y Kassandra—ambas con el sello de Delia Fiallo—
se han ganado un sitial de honor:
mientras la historia protagonizada
por Jeannette Rodríguez y
Carlos Mata se convirtió en la más
sintonizada en la historia televisiva
de España, país donde fue
retransmitida en siete oportunidades, la trama liderada por Coraima Torres
y Oswaldo Ríos fue la primera
telenovela local que llegó a Japón
y hasta ingresó al Libro Guinness
de los récords por haber sido
la más vendida en el mundo entero.
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SET DE LA INOLVIDABLE (1996) |
Al estilo O Globo
El Paseo de la gracia de Dios,
una producción de Marte TV escrita por José Ignacio Cabrujas,
marcó un precedente en cuanto
a la creación de sets de grandes
dimensiones para el rodaje
de dramáticos, pues justo detrás
del desaparecido canal —ubicado en Boleíta Sur— se creó la vereda que daba nombre a la historia.
Pero esta no fue la primera vez
que una telenovela local recurrió a la
recreación de edificaciones ficticias en exteriores, pues en La Encantada—de Humberto Kiko Olivieri—
se utilizaron unos terrenos
desocupados de La Guairita —cerca del Cementerio del Este— para crear la hacienda donde Claudia Venturini y Mariano Alvarez vivieron su
cándida historia de amor. A principios de 1996 comenzó otra producción
de época —también de Olivieri—
que requirió un gran despliegue
técnico. Se trata de La Inolvidable, dramático estelarizado por Rafael Romero y la mexicana Christianne Gout, que requirió de tres meses
de trabajo previo para poder armar el pueblo donde se llevó a cabo:
dos cuadras lineales —llenas
de fachadas— fueron construidas
en Fuerte Tiuna por el equipo de
escenógrafos, mientras que el famoso tren que transitaba por la localidad fue grabado en Pensilvania e
introducido en el lugar gracias a la magia de la postproducción.
Dos años más tarde, en 1998, repite Olivieri con Reina de Corazones,
trama donde una famosa modelo—encarnada por Emma Rabe—
decide regresar a su pueblo natal, una villa que fue recreada en su totalidad en las adyacencias del Hipódromo
La Rinconada. La lista culmina, por los momentos, con la producción de RCTV Amantes, que supuso la construcción de un pequeño pueblo en Bejuma,
y con Ciudad Bendita, el más reciente
proyecto de Leonardo Padrón que
implicó ambiciosas propuestas, como
la recreación del mercado de
El Cementerio —con más de 300
extras haciendo de buhoneros—
y hasta el montaje de una sala de cine.
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MARIA FELIX |
Una millonada
Para cualquiera que desconozca
la estructura del mundo audiovisual
resulta casi imposible imaginar el calibre de los salarios que reciben algunos
protagonistas y primeros actores, sobre todo aquellos que cuentan con una
consagrada trayectoria. María Félix
fue una de las primeras en ganar un sueldo de altura, cuando en 1970 aceptó la oferta de Radio Caracas Televisión
para realizar una participación
especial en la telenovela Cristina,
estelarizada por Marina Baura y
Raúl Amundaray. Por aparecer en sólo 10 capítulos, la mexicana obtuvo
la módica suma de 15.000 dólares,
y aunque todo lo recibido fue destinado a fundaciones benéficas, la estrella
marcó un precedente. A partir de allí,
los salarios han variado mucho,
pero la que preside la lista —para
asombro de muchos— es Mariela Alcalá, quien cobró 100.000 dólares mensuales durante las grabaciones
de La hija del presidente, transmitida por MarteTV en 1994.
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VERONICA |
Doble papel
En las telenovelas venezolanas hay muchas gemelas que recordar,
desde Marina Baura —cuando
interpretó a la dulce Alicia Estévez
y a la malvada Rosalba Bracho
en La Usurpadora—, hasta la impasible Hilda Abrahamz —quien encarnó
a las villanas María Clara y María Begoña en Abigail—, pasando por Marisa Román —recordada
por su controversial doble rol de María Suspiro y Verónica en Cosita Rica—.
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MARIA SUSPIRO |
Pero pocos recuerdan que la primera en llevar a la pantalla local a un par
de gemelas fue la versátil Doris Wells, actriz que en 1964 interpretó a Reina Montero —y a su malvada melliza—
dentro de Historia de tres hermanas y quien 18 años más tarde repitió
con un doble papel en ¿Qué pasó con Jacqueline? La Wells usaba unos
lentes de contacto azules —que se
veían rarísimos— para diferenciar a una gemela de otra, entre varios detalles.
¡Y se
impusieron!
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LA USURPADORA |
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NIÑA BONITA |
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TOPACIO |
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AMARANTA |
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BRIGGITE |
Cambio instantaneo
Las pelucas Cuchita —“las más bellas
peluquitas de quita
y pon”, como rezaba
el jingle— eran más que
indispensables dentro
del fashion venezolano
de los setenta, luego
de que Marina Baura
las utilizara en La Usurpadora para
poder interpretar
a Alicia y Rosalba,
las gemelas que pusieron
de cabeza al atractivo Raúl Amundaray.
Equilibrando siluetas
Hombres y mujeres
de espaldas angostas
y hombros poco
desarrollados durante mucho tiempo le
agradecieron a Cristal, la telenovela de Delia Fiallo que transmitió RCTV en 1986, que
haya sacado a relucir
las hombreras como prenda básica de
chaquetas y camisas.
Virgen de pueblo
Laaaargo y lacio.
Ese fue el estilo que marcó pauta a mediados de los ochenta cuando entró en escena
la cándida cieguita Topacio, encarnada
por la recordada
Grecia Colmenares.
La permanente
En 1982, cuando se
estrenó la telenovela Ligia Elena y Alba Roversi apareció en pantalla
luciendo una voluminosa cabellera
alborotada con una lacia pollinita que le cubría
la frente, más de una
fémina optó por imitarla.
A lo Coco Chanel
El corte cuadrado
y bien pegadito a
la nuca que impuso
Ruddy Rodríguez
a finales de los ochenta, adoptó el nombre
de la telenovela que
lo impuso: Niña Bonita.
No en balde, ese era
el piropo más popular
entre las chicas
que apostaron por
este coqueto peinado.
Cosa divina
La ocurrente y
extrovertida Amaranta, personaje interpretado
por Gabriela Spanic
en la telenovela Todo por tu amor (1997), logró imponer
su estrambótico estilo:
lentes de colores, labios
escarchados en tonos—hasta entonces—
impensables, como
azul y verde o fucsia
fosforescente, además
de las coquetas gorritas gamuzadas.
Sostenes al aire
No había vestido
o camisa con la que
Mimí Lazo no mostrara
parte de su ropa
interior de encaje
cuando interpretaba a la alocada
y menopáusica Briggite en Guerra de Mujeres.
Imprudente
o sexy, el punto es que
este polémico estilo
terminó reinando en
las calles venezolanas
y no sólo entre las
féminas más maduritas.
 |
| CON CORINA AZOPARDO |
Precoz papá
de dos historias
Acababa de aterrizar en suelo venezolano, con apenas 27 años
a cuestas, pero también con un interesante background recién adquirido en Nueva York y otro tanto marcado por sus ideas de izquierda. Así, tan jovencito y todo, César Miguel Rondón terminó enamorando a la audiencia telenovelera de principios de los ochenta, primero con Ligia Elena, seguida por Las Amazonas…
y pare usted de contar.
 |
HUMBERTO GARCIA |
¡Ahora usted
hará de malo!
Cuenta la historia que un buen muchacho llamado Christian Villena, hijo de Marcos Villena en La mujer prohibida, terminó tornándose en vil antagonista del libreto, luego de que Humberto García, actor que lo interpretara, osara posar con muy pocos trapos en una publicación impresa de aquellos inicios de los años setenta. Al parecer el asunto
no le gustó a los programadores.
 |
MARTIN LANTIGUA |
“¿Quién es usted?”
Esa fue la pregunta que le hicieran
a Martín Lantigua justo cuando
se terminaba el primer capítulo
de La Loba (Manuel Muñoz Rico, 1973), a lo que el imponente actor respondió: “Mi nombre es Marcos Villena”. La expectante audiencia
de Venevisión no pudo sino quedar impactada. ¡Sorpresa!, resultaba
que La Loba (del mismo autor)
era la continuación de La mujer prohibida, telenovela que ese mismo año había acaparado la atención
de los venezolanos. En la saga, no obstante, sólo repetirían los personajes de Villena, La Waika (Amelia Román), Lotario (encarnado por el luchador libre y legendario actor del mismo nombre) y Virginia Galván (Ada Riera, quien además interpretaría a Angélica Montemar, una mujer idéntica a Virginia pero maluca y sospechosa de ser la aterradora loba que asesina gente en noches de luna llena).
 |
JOSE BARDINA |
Brilló dos veces
Nunca antes la falta de tecnología se había confabulado tanto a favor de unos jóvenes actores. El hecho de que la historia original de Lucecita (1967), entonces protagonizada por Marina Baura
y José Bardina, no hubiera podido ser grabada en video tape en su momento, dio pie a que otro par
de promesas de la actuación
—Adita Riera y Humberto García— tuvieran la oportunidad de protagonizar un remake con el mismo nombre, lanzado al aire
—¡y asegurado esta vez en un cassette!— en el año 1972.
En esa segunda versión, adaptada por Ana Mercedes Escámez, repitieron Ivonne Attas como
la villana Angelina y Esperanza Magaz en el papel de Modesta.
Interminable
2 años
2 meses
8 días
2 horas… fue la duración
de El derecho de nacer, récord
de transmisión que se mantuvo
vigente desde 1965 hasta la aparición de Por estas calles, dramático
original de Ibsen Martínez que
en 1992 superó la cifra por
un estrecho margen de 19 días. Concluyó sin Ibsen, claro está, quien se retiró cuando la televisora le pidió que alargara más y más
la trama, en vista del elevado rating. Lo menos que quería un furibundo Martínez era meterse en un callejón
sin salida.
 |
EDMUNDO VALDEMAR |
José, levántate y anda
En el año 1967 La Tirana comenzaba
a sacarles canas verdes a los
ejecutivos de Radio Caracas Televisión, pues en su afán de alargar la exitosa historia protagonizada por Eva Moreno, Edmundo Valdemar y Edmundo Arias, ya habían contratado —y sustituido—
a varios escritores reconocidos,
entre ellos Manuel Muñoz Rico
y Enrique Jarnés. Cuando todo
parecía perdido, José Ignacio
Cabrujas y Román Chalbaud
llegaron para elevar los “numeritos” del rating con una maniobra que sorprendió a más de un espectador:
José Jordá, un actor que había
sido liquidado en la trama—y hasta en la nómina del canal— fue traído de vuelta a las pantallas, previa explicación de que el cadáver
enterrado no era el suyo, sino el de
un doble dispuesto por los villanos
para evitar que todos descubrieran que él había sido raptado. La solución, aunque excesivamente rebuscada,
fue bien recibida por los espectadores.
 |
LIBERTAD LAMARQUE |
Antes de mamá, monja
Están equivocados quienes creen que la primera telenovela latinoamericana en la cual participó Libertad Lamarque como actriz
fue Mamá, realizada en Venezuela
en 1975, donde hacía el papel
de una sacrificada madre capaz
de soportarlo todo en función
del bienestar de sus hijos. Lo cierto
es que tres años antes ya la leyenda musical argentina había aterrizado en patio criollo, en este caso
en los estudios de Venevisión, para participar en Esmeralda, novela
en la cual encarnó a una dedicada monja que cuidaba a la protagonista durante veinte capítulos.
Esas que
no calaron
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SIRENA |
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DE ORO PURO |
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REINA DE CORAZONES |
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MUÑECA DE TRAPO |
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MAMBO Y CANELA |
1. Kapricho S.A. (1982)
RCTV
Escritores:
Ligia Lezama,
Milagros del Valle
y Pedro Felipe Ramírez.
Protagonistas:
Tatiana Capote
y Félix Loreto
2. Primavera (1987)
RCTV
Escritores: Vivel Nouel, Elizabeth Alezard, Boris Izaguirre, Zulia López
y Alberto Gómez.
Protagonista:
Gigi Zanchetta
y Fernando Carrillo
3. Alma Mia (1988)
RCTV
Original de:
Mariana Luján.
Protagonistas:
Carlos Montilla y
Nohely Arteaga
(Astrid Carolina Herrera tuvo que sustituirla
abruptamente debido
a un embarazo no previsto)
4. Fabiola (1989)
Venevisión
Escritora: Delia Fiallo.
Protagonistas:
Guillermo Dávila
y Alba Roversi
5. Sirena (1993)
Marte TV
Escritor: José Simón Escalona.
Protagonistas:
Carlos Montilla
y Astrid Gruber
6. De oro puro (1994)
RCTV
Original de:
Julio César Mármol
Protagonistas:
Mauricio Rentería, Hylenne Rodríguez
y Flor Núñez
7. Reina de corazones (1998)
RCTV
Original de:
Humberto Kiko Olivieri
Protagonistas:
Emma Rabe y
Roberto Mateos
8. Muñeca de trapo (2000)
Venevisión
Original de:
Rodolfo Boyadjian
Protagonistas:
Adrián Delgado
y Karina Orozco
9. Mambo y Canela (2002)
Venevisión
Original de:
Elsa Echeverría
Protagonistas:
Marcelo Cezán
y Alicia Machado
10. Negra Consentida (2004)
RCTV
Original de:
Valentina Párraga
Protagonistas:
Pedro Rendón
y Ligia Petit
Fuentes consultadas
l La telenovela en Venezuela de Carolina Espada
l La televisión de Venezuela. Los 40 años de Radio Caracas Televisión. RCTV
l Revista Gente en ambiente
l Comunidad en línea Recordar es vivir, dentro del portal www.network.54.com
l www.univision.com
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