Los segundos serán los
primeros
Cuando el histrionismo puede más que el libreto,
los papeles secundarios se adueñan de la audiencia. Eudomar Santos, Luna Camacho y las gemelas María Suspiro y Verónica son sólo algunos de esos personajes que le quitaron protagonismo a los protagonistas.
Betzy Barragán/Pablo Blanco
Hay un viejo dicho teatral que reza que “no hay pequeños papeles sino grandes actores”. La aseveración encaja perfectamente en el mundo de las telenovelas venezolanas. Cuando la audiencia se detiene a detallar ese papel que comienza a crecer, casi de manera paralela al conflictivo idilio de la pareja protagónica, se está ante la presencia de un artista que, gracias a su propuesta histriónica, (llena de atuendos, frases e intenciones) se está “robando” la cámara. El llamado personaje “característico”, que tanto le gusta al Oscar, tiene su equivalente criollo en el villano, el jocoso o el “extraño” de la historia que el público termina adorando más que a los sufridos estelares.
Bien se dice que los actores de reparto y los antagonistas siempre tienen mayor posibilidad de destacar sus interpretaciones, dado que ellos son los encargados de darle color y vigor a la trama. Aunque con algunas excepciones, los protagonistas casi siempre deben emanar ese halo etéreo —por no decir lineal— que les impide “inventar” más de la cuenta. No en vano hay más de una heroína y un galán que comentan—clandestinamente— sus deseos de volver a su rol “secundario”, por lo enriquecedor que puede resultar para su oficio.
Carolina Espada, en su libro La Telenovela en Venezuela, lo ilustra perfectamente: “El escritor había planificado tres gloriosas apariciones para el hada madrina (…) Lo que no sabía el escritor es que el canal había contratado una actriz de la talla, el talento y la comicidad de una Tania Sarabia (Venevisión) o de una Rosario Prieto (RCTV), para interpretar al hada madrina. La alta gerencia lo presiona y le exige que la acabe de meter en la trama(…). Y entonces sucede lo inevitable: los televidentes adoran a Tania o a Rosario, se mueren de la risa, suben los numeritos, la telenovela tiene más rating, todos quieren ver al hada madrina más seguido. Y al jefe del equipo no le queda otra…”. He aquí una lista de —sólo algunos— de los “segundos” que han mantenido el primer lugar de sintonía.
Personaje: Mamma Gina
Actriz: María Teresa Acosta
Telenovela: La Usurpadora
Canal: RCTV
Año: 1971
La recordada María Teresa Acosta daba vida a una típica matrona italiana, mamá del protagonista, Daniel (Raúl Amundaray), en La Usurpadora. “¿Qué puedo decir?
—comenta Amundaray—María Teresa era una actriz excepcional, buena compañera y con un gran sentido del humor. Mamma Gina es uno de sus personajes que marcó pauta; y que más de una vez se robó el show. La actriz comenzó a revisar vocabulario en italiano para darle un acento creíble a su caracterización
y muchas de sus frases eran citadas por el público de la época: ‘Daniel, séntate qui’, que era como me ordenaba que me sentara cada vez que tenía que decirme algo importante.
O cuando gritaba: ‘¡Mi medicina!,¡mi medicina!’”. La solicitud del
remedio en cuestión era una forma que tenía mamma Gina de pedir una bebida espirituosa, dada su condición de alcohólica.
Personaje: La Waica
Actriz: Amelia Román
Telenovela: La mujer prohibida
Canal: Venevisión
Año: 1973
Un rol inolvidable de Amelia Román. La historia, original de Manuel Muñoz Rico, se desarrollaba en Santa Elena de Uairén, en plena selva venezolana. La Waica era una india que estaba perdidamente enamorada de Marcos Villena (Martín Lantigua), quien contrae nupcias, en contra de su voluntad, con Virginia Galván (Ada Riera). Por lo cual la protagonista pasa a ser la mayor pesadilla de esta aguerrida aborigen llena de ademanes y expresiones que sedujeron a la audiencia. No pocos, de esa generación, recuerdan su grito
de guerra entre dientes: “¡Yo soy
La Waica!”.
Personaje: Erika Heller
Actriz: Zoe Ducós
Telenovela: La Loba
Canal: Venevisión
Año: 1973
Aunque se mantuvo en secreto hasta su estreno, esta producción fue una continuación de La mujer prohibida. La Waica reapareció sorpresivamente. No obstante, hubo otro personaje secundario que se llevó aplausos del público
y de la crítica. Se trata de Erika Heller (Zoe Ducós) una solitaria madre alemana, neonazi, que vivía encerrada en un cuarto escuchando Lili Marleen, una canción que se convirtió en un himno del nazismo en plena Segunda Guerra Mundial. Heller se destacaba como un personaje secundario que le hacía imposible la vida a todo el elenco con su mal genio. Tras su apariencia de madre desdichada y amargada se escondía un secreto terrible que se revela al final de la historia: todos los días, a las 12:00 de la noche, doña Erika se transformaba en la peligrosa loba.
Personaje: Chaquetón
Actor: Javier Vidal
Telenovela: Estefanía
Canal: RCTV
Año: 1979
La contextura delgada de Javier Vidal dio vida a un poeta revolucionario que debió su apodo a la gran chaqueta que usaba casi como un uniforme. ¿El contexto? Estefanía, la telenovela protagonizada por Pierina España y José Luis Rodríguez que, en 1979, rompió récords de audiencia, y cuya trama se desarrolla durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.
“Yo venía de hacer teatro —comenta Vidal— y el dramaturgo, Julio César Mármol, me dijo: ‘Quisiera escribir un personaje para ti en esta producción’. Para construirlo comencé a hacer conexiones con Aquiles Nazoa, que yo sabía que era un artista que había estado,
de alguna manera, en la resistencia, y que, además, fue exiliado. Pasó algo muy particular: el personaje fue tomando una fuerza increíble dentro de la historia y creo que a los libretistas se les fue de las manos. Tanto fue así que cuando José Luis Rodríguez terminó su contrato con el canal —porque arrancaba su famosa gira internacional como cantante—
pensaron en mí para que asumiera el rol de El Guácharo, que era su papel. Pero después se dieron cuenta de que Chaquetón no cuadraba con Pierina España y fue cuando llamaron a Carlos Olivier, quien finalmente suplantó a El Puma. Pero volviendo al punto anterior, yo diría que fue una telenovela en la que muchos de los personajes secundarios —los cuales además no tenían una historia romántica— se llevaron por delante a la pareja protagónica. ¿Quién no recuerda al ‘mudito’ que hacía Charles Barry?, por ejemplo. A mí no me inventaron una historia romántica sino hasta el capítulo final: cuando cayó el régimen, hubo un cambio en la apariencia de todos los personajes, a mí me cortaron el pelo, me afeité la barba, y finalmente, me unieron románticamente al personaje que hacía María Conchita Alonso, que era la hermana de uno de los héroes. Los dos echábamos broma con eso, nos decíamos: ‘Bueno, este fue el secreto mejor guardado de la telenovela’”.
Personaje: Cirilo
Actor: Carlos Cámara
Telenovela: Topacio
Canal: RCTV
Año: 1985
La hermosa campesina invidente no tenía un bastón que la guiara en su oscuro camino, pero sí tenía al simpático Cirilo, quien inocente y desinteresadamente siempre estaba dispuesto a tenderle su mano amiga para ayudarla y acompañarla en su difusa soledad. Este personaje poseía un espíritu infantil que podía hacer que se pensara que poseía cierto retardo mental. No obstante, cuando había que defender a la pobre y abandonada Topacio era el primero que daba la cara. La caracterización le permitió a Carlos robarle la“cámara” a su propio hermano, Víctor, quien interpretaba a Jorge Luis, el galán de la historia.
Personajes: Inocencia, Cerebrito y Piero
Actores: Mariela Alcalá,
Lourdes Valera y Lino Ferrer
Telenovela: Cristal
Canal: RCTV
Año: 1985
En los ochenta, quizás no se vislumbraba una telenovela como la colombiana Géminis, de 2002, en la que se abordó la homosexualidad como temática central de la historia. En ese entonces de hombreras y pantalones tubito, Piero (Lino Ferrer), el estilista de Casa Victoria, no tenía ningún reparo en salir del closet con ademanes y palabras propias de una delicada y exquisita fémina. Inolvidable su frase lapidaria: “De lo last” para resaltar el desagrado que le producían las conductas poco glamorosas. Memorables también sus escenas junto a su patrona, Victoria Ascanio (Lupita Ferrer), quien paraél era un icono de elegancia.
Se sumaron a Piero dos coprotagonistas de altura: las compañeras de cuarto de Cristal: Inocencia y Cerebrito. La primera fue asumida por Mariela Alcalá, quien delineó un personaje sensual y atrevido, cuyos atractivos físicos sedujeron al acaudalado Alejandro Ascanio (Raúl Amundaray). Su tono, casi siempre en pro de la diversión y las malas costumbres, cambia radicalmente cuando, a mitad de la historia, se le descubre un cáncer de mama; algo que, en la vida real, logró impulsar campañas para la prevención de
este mal, especialmente en España, donde la telenovela batió records
de audiencia.
En cuanto a Cerebrito (Lourdes Valera) se puede decir que era un “adelanto” de la premisa de la que parte la telenovela colombiana Betty, la fea: el patito poco agraciado que
se convierte en “cisne”. En este caso era una clásica sabelotodo universitaria que, sin desprenderse de su inteligencia, adquiere un cambio de aspecto que incluía el último grito de la moda en estilismo de ese momento: la permanente.
Personaje: Randú
Actor: Henry Soto
Telenovela: Kassandra
Canal: RCTV
Año: 1992
El grito inconfundible y desesperado: “¡Kassandraaa!” ha quedado grabado en la memoria de todos los que vieron esta telenovela. ¿Quién era el gritón en cuestión? Un personaje llamado Randú, interpretado por el galán Henry Soto. “Randú —comenta Soto— era el rey de una tribu gitana y Kassandra (Coraima Torres), por tradición familiar, debía casarse con él.
A ella no le gustaba mucho la idea;él era un tipo malhumorado al que,
no obstante, no le molestaba para nada contraer nupcias con ella. Finalmente ella conoce al amor de su vida (Osvaldo Ríos) y comienza el conflicto. El papel se presentó como el clásico antagonista y terminó siendo parte del cuadro protagónico, cosa que me complació enormemente. Lo del grito surgió de una idea del departamento de promociones del canal, específicamente de Enrique Núñez. Nos fuimos a grabar una toma sobre un islote del Lago de Valencia, allí era donde yo debía clamar por la protagonista, aunque la voz se arreglaba en posproducción.
Al principio se me iban los gallos y los editores se metían conmigo. Finalmente, quedó como quedó. Randú no era malo, sólo que estaba enamorado.
La gente lo aceptaba casi tanto como al protagonista, lo cual no le agradaba mucho a este último (risas)”.
Personajes: Eudomar Santos, Mauro Sarría Vélez, Dr. Valerio
Actores: Franklin Vírgüez, Roberto Moll, Roberto Lamarca
Telenovela: Por estas calles
Canal: RCTV
Año: 1992
Franklin Vírgüez, si bien venía de interpretar a un protagonista de porte tropical, en esta telenovela se catapultó como “el guapo del barrio”. Eudomar Santos es, hasta la fecha, el malandro más querido y rememorado de la televisión venezolana. Muchos comentaban que este galán urbano tenía bastante del propio Vírgüez, por lo cual, probablemente, el actor no tenía que hacer mayor esfuerzo para darle vida. Independientemente de eso, el personaje fue un suceso que dio de qué hablar y para hablar: “¿Qué es lo que está pa’ sopa?” y “Como vaya viniendo, vamos viendo” son frases que aún se usan en la cotidianidad venezolana.
Roberto Moll, por su parte, se destacó con Mauro Sarría Vélez, un temido capo de la droga. La caracterización estaba llena de “malas” intenciones y un inevitable toque de humor que hicieron al actor lucir su histrionismo. “Para construir este personaje —comenta el artista— me fui a varias librerías en busca de títulos que abordaran el tema del narcotráfico en Latinoamérica. También me puse a investigar cómo se forma un sicario y comencé a copiar la imagen exterior de algunos. Me di cuenta de que todos usan bigotes y tienen mucha afinidad con la cultura mexicana. Ibsen Martínez, el escritor, me pidió que improvisara un acento latinoamericano andino, que tuviera una mezcla de peruano, colombiano, mexicano y venezolano. En ese momento yo formaba parte del elenco de Kassandra y hacía el papel —medio gris— de un abogado, con un registro grave de la voz. Por lo cual tuve que asumir tonos más agudos para diferenciarlo de Sarría Vélez. Me tocaban sólo cinco capítulos en Por estas calles, pero a este villano le fue tan bien que me quedé en la telenovela durante los dos años de su duración”. Irrepetible, también, el descarado Doctor Valerio, aquel casanova que tenía embobada a la pobre Eloína Rangel (Gledys Ibarra). El actor Roberto Lamarca daba vida a este médico corrupto, que añadía un giro humorístico a eso de “pensar” en escena; su voz en off daba a conocer a la audiencia lo que realmente estaba maquinando para atrapar a la próxima “víctima” de su envolvente retórica.
Personajes: Tito y Luna Camacho
Actores: Iván Romero y Gledys Ibarra
Telenovela: Amores de fin de siglo
Canal: RCTV
Año: 1995
Esta telenovela, de Leonardo Padrón, tuvo dos parejas protagónicas: Ana Karina Manco y Daniel Lugo y Maricarmen Regueiro y Flavio Caballero.
No obstante, tuvo también muchos papeles secundarios que lograron resaltar especialmente. Después de su recordada e ingenua Eloína Rangel de Por estas calles, Gledys Ibarra se metió en la piel de una aguerrida malandra l lamada Luna Camacho. Impactó, especialmente, su look cabeza rapada que dejaba ver sus ojos verdes haciendo juego con sus atuendos urbanos.
Iván Romero, por su parte, daba vida a Tito Camacho, un simpático malhechor al que su estatus social no le impedía crear un argot que él consideraba elitesco. Tito estaba totalmente seguro de que no había nadie que se expresara mejor que él. “Despojar de sus pertenencias” se traducía en robar a quien se le atravesara en el camino, no sin antes pedirle, cortésmente,
su autorización para hacerlo. Luego, podía llegar tranquilo
a su casa para comerse una “sardinecita con salsa de bayonesa”, así como también podía darle consejos a alguien y decirle que eso definitivamente era algo “picosomático(sic)”.
Personajes: Brigitte y Finita
Actrices: Mimí Lazo y Milena Santander
Telenovela: Guerra de Mujeres
Canal: Venevisión
Año: 2001
La bella Gaby Espino, quien hacía las veces de la humilde y divertida protagonista, Yubirí, tuvo una fuerte competencia en dos personajes que representaban la antítesis de las heroínas. Una de ellas fue interpretada por Mimí Lazo, quien se metió en la piel de Brigitte, la disparatada gerente de una agencia de publicidad que estaba en plena etapa menopáusica y en busca de un amor. Hilarantes ademanes producto de los típicos calorones propios de su condición, sumados a su particular sensualidad y frases entrecortadas por su permanente estado de ansiedad, hicieron figurar a Brigitte, a tal punto, que casi sostiene un idilio con el galán de la historia: Wilkeman (Jorge Reyes).
Se suma a Brigitte la irrepetible Finita, una mujer obesa encarnada por Milena Santander. Lo particular de Finita, aparte de su comicidad, era su triángulo amoroso: tenía un marido que, despectivamente, la llamaba “nevera” y un galán que moría por ella, justamente, por su anatomía. “El personaje rompió esquemas, se demostró que no importan las medidas, quedó claro que las rellenitas también son inteligentes, buenas madres, amigas y pueden hacer feliz a cualquier hombre”, ha comentado la actriz.
Personaje: Zoe Guerrero
Actriz: Flavia Gleske
Telenovela: Trapos Intimos
Canal: RCTV
Año: 2002
La campaña de intriga de esta telenovela tenía como protagonista a uno de sus personajes secundarios, apodado “La gata loca”. No era otra que Zoe Guerrero (Gleske), una mujer muy extrovertida, despreocupada y ciertamente “alocada” que se ocupaba de vivir el ahora. Toda una devoradora de hombres que termina sufriendo las penurias de que su marido le haya sido infiel... con otro hombre.
Personaje: Cruz Esteban Guédez
Actor: Javier Valcárcel
Telenovela: La Cuaima
Canal: RCTV
Año: 2003
Carmencita Meléndez (Catherine Correia) la heroína de esta historia,
se enternecía cada vez que Cruz pronunciaba su nombre con su acento tan particular (que alargaba las consonantes). Igualmente, los televidentes quedaron conmovidos por la sobresaliente interpretación que realizó Varcácel de un muchacho con cierto retraso cerebral pero muy inteligente e intuitivo.
Personajes: María Suspiro
y Verónica
Actriz: Marisa Román
Telenovela: Cosita Rica
Canal: Venevisión
Año: 2004
Dos gemelas son separadas al nacer
y se crían en ambientes opuestos: la opulencia y el barrio. A mitad de la trama se conocen e intercambian identidades e, incluso, llegan a “compartir” hasta el novio. La historia ha sido contada mil veces; no obstante, Marisa Román le dio unos matices que la convirtieron, prácticamente, en la protagonista de Cosita Rica. Memorable fue el capítulo en el que Cacique (Edgar Ramírez), el confundido galán, descubre el juego entre los dos personajes. María Suspiro, la humilde periodista, poseía un tono de voz algo irritante mezclado con un gran sentido del humor y aderezado con una chupeta que se convirtió en su golosina permanente, una personalidad que distaba enormemente de la elegante y sensible Verónica. El boom de Román trajo rumores de una supuesta rivalidad con
la verdadera protagonista: Paula C
(Fabiola Colmenares), algo que Leonardo Padrón reflejó inteligentemente en el libreto. Antes de comenzar a grabar Ciudad Bendita, Román comentó que había gente en la calle que aún la paraba para preguntarle por su hermana (María Suspiro
o Verónica).
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