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Pies alineaditos

LLos nuevos procedimientos para eliminar el hallux valgus, esa dolorosa y fea deformación mejor conocida como "juanetes", no sólo dejan sus pies como nuevos, sino que ahorran maltrato, dolor y tiempo de recuperación.
Lea y entenderá.
Raúl Chacón Soto

Informacion sobre "juanetes" nunca ha cesado de difundirse, sólo que, la mayoría de las veces, es errada y manejada con visos "comerciales". Tal afirmación no es de extrañar, pues es la patología más común del pie, al punto de que es el mal que dirige los pasos de casi 80% de quienes van a la consulta del médico podiatra. Por ello, sobran los "especialistas" que ofrecen eliminar la incómoda y fea prominencia sin explorar sus causas; y, lo que es peor, pacientes que acceden a tales tipos de intervenciones motivados por la desesperación de eliminar un dolor que cada vez los atormenta más y, sobre todo, por las ganas que tienen de volver a lucir sus pies sin complejos.

Lo curioso con los "juanetes" es que son la manifestación última de un mal que ha venido actuando mucho antes de que saltaran a la vista. Como bien lo explica Gabriele Verratti, médico cirujano de la Unidad de Cirugía del Pie y Tobillo del Instituto Médico La Floresta, el juanete, por definición, "no es más que la desalineación de la articulación metatarso falángica del primer dedo (hallux), acompañada de la pérdida de la estabilidad mantenida por ciertos ligamentos de la cabeza metatarsiana". El problema es que dicha pérdida de la estabilidad "ocasiona una serie de cambios que altera la biomecánica de la pisada y promueve tres fenómenos: la desviación del primer metatarsiano hacia adentro (respecto del eje del cuerpo); la desviación de la punta del dedo hacia fuera y la lujación de los sesamoideos". En otras palabras, la aparición del desagradable bulto se debe a un problema de alineación: el dedo se va desviando e, incluso, cuando el asunto se torna grave, va empujando a su vecino, hasta levantarlo, o convertirlo en un dedo martillo. "Cuando se habla de juanetes todos piensan en la prominencia, pero pocos se detienen a pensar que es producto de una serie de cambios que, incluso, se producen en articulaciones tan distantes como las del tobillo".

Visto así el asunto, es fácil inferir que la aparición de los "juanetes" se lleva su tiempo. A medida que pasan los años, se van pronunciando las desviaciones antes descritas hasta que llega un momento cuando se forma el promontorio -que es el juanete propiamente dicho-, y se hace observable a simple vista. Explica Verratti que dependiendo de la progresión del mal se habla de juanetes grado 1, grado 2 y grado 3, correspondiéndole a este último los de mayor deformidad.

Pobres mujeres
A pesar de ser una patología común, el origen no está del todo definido. Se sabe, como afirma Verratti, que hay varios factores que deben combinarse para favorecer su aparición: "Yo diría que son tres aspectos a tomar en cuenta: el factor hereditario, el uso de determinado tipo de zapatos y el abuso del tacón". Tales premisas explican por qué es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres, en una desigual proporción de 4:1. Las féminas no sólo son las únicas que usan tacones, sino que, por lo general, cuando usan otro tipo de zapatos, suelen hacerlo de una talla ligeramente inferior a la que les corresponde. Incluso cuando los usan de su número, muchas veces tienen que adecuar su pie a una horma que no es lo suficientemente ancha para albergarlo con comodidad. Cuestión de modelos y de modas. Pero no todas las mujeres que se montan sobre tacones van a desarrollar juanetes... y tampoco todas quienes sí se percatan de su pronta aparición, acuden al médico ante los primeros síntomas. "Todo se inicia con dolores leves alrededor de la zona, e incluso, en el segundo dedo. Muchas mujeres conviven con la molestia. Sólo acuden a la consulta cuando empiezan a verse la deformidad, o cuando el dolor persiste y empeora a pesar del cambio de calzado. Es lo que suele ocurrir en mujeres con edades comprendidas entre los 30 y 40 años. Ya prefieren usar zapatos cómodos para el trabajo, en vez de aquellos muy coquetos, pero siguen teniendo dolor". Los hombres no están totalmente a salvo, pero quizás el calzado masculino ayuda a que no sea tan frecuente entre ellos padecer de este mal.

A los juanetes no sólo se les clasifica por la gradación de la desviación. También se les puede identificar por sus causas, como lo señala el también especialista en cirugía de pies y tobillo, Miguel Sánchez-Rubio: "Un pie plano puede propiciar el desarrollo de juanetes en una persona con tendencia a ello; la hipermovilidad del primer metatarsiano en las personas hiperlaxas (aquellas que pueden flexionar sus articulaciones hasta alcanzar posiciones muy difíciles para otros individuos) también son propicias; al igual que las personas que tienen su primer metatarsiano más largo que el segundo". Identificar y reconocer la causa precisa de la deformación es vital para escoger el mejor tratamiento. Un punto del que se hablará a continuación.

No se asuste
Las opciones de tratamiento varían según el tipo y gravedad de cada juanete. Lo importante es identificar la deformidad cuanto antes para evitar la cirugía. Se debe buscar la atención de un especialista ante las primeras señales de alerta; es decir, ante los primeros dolores que muchas veces se presentan en forma de calambres y hasta como una sensación de cansancio en los pies. El objetivo principal del tratamiento temprano es aliviar la presión sobre el juanete. Por lo general, como explica Sánchez -Rubio, se modifica el uso del calzado y se recomiendan los espaciadores interdigitales, con los que se pretende mantener el dedo en su sitio. Cuando el juanete es de grado 2 o mayor, la única manera de corregirlo es mediante una intervención quirúrgica. En este punto, el especialista hace una acotación de importancia: "Nunca se debe operar un juanete por razones cosméticas porque los resultados no son óptimos. Pueden aparecer dolores que antes no estaban. Cuando la deformidad es leve y no duele, otros tratamientos resultan ser mejores que los quirúrgicos".

Son muchas las opciones quirúrgicas para quienes de verdad las necesitan. "La mayoría no sólo elimina la prominencia, pues se procura, también, realizar la realineación de los ejes articulares mediante osteotomía (cortes dirigidos en los huesos) del primer metatarsiano y de la falange. Los procedimientos varían de acuerdo a la causa y la gravedad de la desviación. Aclara Sánchez-Rubio: "Los procedimientos más distales (cuando los cortes se realizan más hacia delante) tienen la facultad de mejorar menores angulaciones que los que se hacen más atrás. Los procedimientos para un grado 2 pueden no ser suficientes para un grado 3". Afortunadamente, la mayoría de los pacientes presentan juanetes de grado 2, que pueden ser corregidos con procedimientos menos agresivos.

Casi todas las técnicas usadas son las mismas que se han aplicado con éxito en otros países desde hace años y que, por lo general, reciben el nombre del cirujano que las desarrolló: Chevron, Aquin, McBride. La gran diferencia, es que ahora se realizan bajo mejores condiciones que garantizan el menor traumatismo posible y una rápida recuperación, al punto de que los pacientes salen caminando el mismo día, lo que es mucho decir. Sánchez-Rubio explica los cuatro factores que, a su juicio, marcan la diferencia:

Los instrumentales: Se refiere al tipo de instrumentos que se usan para efectuar la operación. "Tenemos instrumentos de microprecisión. Son muy pequeños y se mueven a gran velocidad. Tienen una oscilación muy pequeña lo que nos permite lograr cortes muy limpios en el hueso. Esto ayuda a que haya menos traumatismo y dolor".

Las guías: Los cortes no se hacen "al ojo", se hacen a través de guías. Así, son más exactos y están controlados. Esto permite hacer incisiones más pequeñas.

Los mecanismos de fijación: El hueso que se intervino debe fijarse. Los mecanismos usados para tal fin (tornillos, grapas, alambres, anclas) son ahora más eficientes y se usan en menor escala.

Las ortesis: Con este nombre se denomina a los zapatos, botas y plantillas usados en el postoperatorio. Los últimos modelos son realmente especiales para lo que se ha hecho. "Permiten al paciente que puedan reincorporarse mucho más rápido a la vida normal".

Ambos especialistas aseguran que 80% de sus pacientes salen caminando de sus consultorios. "Muchos salen en capacidad de plantarse sobre sus pies y sostener el cuerpo. El período de completa recuperación varía, dependiendo del procedimiento, entre 6 y 10 semanas, tomando en cuenta la rehabilitación".

Cuando se trata de casos más severos, Verratti y Sánchez-Rubio utilizan una técnica que sólo ellos dominan en el país: la osteotomía correctora de Scarf. "Este tipo de procedimiento da gran poder de realineación y crea gran fijación. Así se pueden corregir grandes deformidades y los pacientes pueden volver a pisar mucho más rápido".

En cuanto al dolor, los especialistas aseguran que no sólo es mucho menor por las razones antes expuestas, sino por las técnicas para bloquearlo que aplican antes y después de la cirugía.

Mejor es prevenir
Pero lo mejor es no tener que llegar al extremo de la cirugía, por ello, los médicos recomiendan tomar las medidas para evitarla:
l Si se tiene predisposición hereditaria se debe utilizar un calzado adecuado.
l Utilizar juaneteras nocturnas, que son dispositivos especiales para calzar de noche.
l Si se tiene la sospecha de que van a aparecer, consultar al podiatra para saber cuáles opciones tiene para evitar su crecimiento. l

rchacon@eluniversal.com

 
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