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| De nuevo
Flash Gordon |
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El cómic de Alex Raymond que
ha sido llevado al cine y la televisión en varias
oportunidades, volverá a la pantalla grande de las
manos de Stephen Sommers. El director de La Momia
y de Van Helsing, no será sólo el productor
y escritor de la obra, pues su nombre suena con fuerza para
encargarse de la dirección. El reto es grande, pues
le toca mantener el estilo camp que acompañaba
a las antiguas versiones -¿recuerda aquella con Ornella
Muti y Max von Sydow?-, claro que adaptándolo al
nuevo milenio.
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Con la vista en Sharapova
Hace dos años, la revista Sport
Magazine la incluyó entre los 21 atletas a quienes
no se les podía quitar la vista en el siglo XXI. Mayor
acierto, imposible, y es que una vez fijados los ojos en ella,
nadie se los ha podido quitar de encima. La tenista rusa María
Sharapova es la nueva sensación del tenis mundial. En el
pasado torneo de Wimbledon, donde se convertiría en la
primera rusa en llevarse el máximo trofeo, los espectadores
se agolpaban para verla jugar. Nadie quería perderse la
exhibición, o mejor dicho, el espectáculo, de su
talento y su belleza sobre la cancha. Pruebas del encanto que
ejerce sobre el público masculino se encontraban en el
propio trabajo de los periodistas, quienes tanto en prensa como
en televisión no se cansaron de alabar el impresionante
magnetismo de la joven, con referencias tan poco contenidas como
la de la admiración por su cabellera rubia flotando cada
vez que se esforzaba por alcanzar una pelota... y cómo
las alcanza, y con qué fuerza las golpea. Razón
tenían quienes le auguraban un futuro de campeona... y
es que a diferencia de su compatriota, también tenista,
famosa por su belleza, Sharapova tiene las armas para llegar muy,
muy lejos. María tiene a su favor el temple y la disciplina
que la caracterizan, pues no ha sido fácil lo que le ha
tocado vivir, desde que saliera de su Siberia natal para radicarse
en otro pueblo de la gigantesca Rusia y, finalmente, recalar en
Florida. A Estados Unidos llegaría para estudiar en la
famosa academia de tenis de Bollettieri, recomendada, entre otros,
por la gran Martina Navratilova, quien se había sorprendido
por el extraordinario juego de la niña. Los dos primeros
años fueron duros, sin dinero, sin amigos, sin madre (tuvo
que esperar dos años para que le dieran visa) y sin poder
hablar inglés. Pero pronto todo cambiaría. Los contratos
publicitarios no tardaron en llegar: Nike y Oakley fueron de los
primeros de una lista que por estos días incluye a Pepsi,
Master Card y McDonald's. Dicen que su potencial publicitario
es mayor que el de Beckham, por su carisma, juventud, belleza
y personalidad... Lo cierto es que ya este año podría
ganar más de 30 millones de dólares. Hay que decirle
adiós a Kournikova.
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