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“Compartir actividades con los niños
puede ser una experiencia divertida y enriquecedora al mismo tiempo.
Ahora que estamos en época de vacaciones, aprovechemos la
oportunidad de pasar momentos de calidad con ellos. Y es posible
que te sorprenda descubrir cuánto han crecido y que ahora
tienen un criterio propio con respecto a ciertas situaciones e inclusive
una imagen propia y definida acerca de ti como padre.
Existen ciertas reglas que son importantes
de tener en cuenta al momento de compartir un buen rato con ellos:
no los agredas nunca con tus comentarios o actitudes, mantente lo
más relajado posible a su lado. Escúchalos con atención
y evita mostrarles que ya conoces el juego o que sabes más
que ellos acerca del tema sobre el que conversan. Sonríe
y muéstrate divertido y dispuesto a compartir con ellos.
Acarícialos mientras hablan, y mírales a los ojos
con atención. Bájate de tu postura de adulto y colócate
a nivel de ellos como si fueras niño, para que puedas jugar
con permiso y espacio para la diversión verdadera. También
puedes sugerirles que prueben algún juego que recuerdas de
cuando fuiste pequeño, agregando alguna anécdota divertida
que lo haga más atractivo para ellos. En fin, disponte a
pasar un buen rato de diversión, intimidad y contacto con
tus niños, abierto a todo lo que descubrirás... Esto
los hará sentir especiales, queridos, importantes y tomados
en cuenta.
Compartir con niños puede aportar experiencias
maravillosas, aunque para algunos adultos no sea una tarea fácil.
Sin embargo, ahí está el reto, pues a través
del contacto con los niños, los adultos tienen la oportunidad
de construir una relación con ellos que les permita ir desarrollando
conjuntamente sus mejores potencialidades. Aunque para conseguirlo,
es preciso contar con un poco de apertura y sobre todo con la humildad
necesaria para atreverse a mirar a un niño desde la misma
altura. Recordemos que cada niño viene al mundo con un carácter
único y diferente y con una serie de talentos muy especiales.
Nuestra responsabilidad como padres consiste en inculcarles ciertos
valores que les servirán para construir su vida y la relación
con los demás, comprendiendo y respetando su verdadera esencia.
Además de apoyarlos a desarrollar sus talentos y a fortalecerlos
frente a a sus debilidades.
Conectemos con la niñez
y rescatemos algunas cualidades dormidas
l Atrévete
a experimentar. Los niños son mucho más creativos
que los adultos, porque están más abiertos a todas
las posibilidades, no tienen grabados tantos prejuicios como nosotros,
atrévete a hacer cosas diferentes, con espontaneidad sin
planificar tanto. Sorpréndete a ti mismo y a ellos, haciendo
algo divertido. Estoy segura de que después de hacerlo, te
sentirás renovado y lleno de vida.
l Goza
cualquier actividad. Los niños, generalmente, disfrutan
imitando a los adultos cuando están haciendo las actividades
más rutinarias, mientras nosotros las sufrimos y las hacemos
con fastidio. Te sugiero que pongas toda tu atención en cada
cosa que haces, permitiéndote disfrutar de las cosas más
sencillas. Hazlo de una manera diferente y dejándote llevar
por tu creatividad y fantasía, tal como lo hacen los niños.
l Evita
pensar tanto y siente un poco más. De vez en cuando
déjate llevar por tus sensaciones y experimenta la vida de
una manera diferente. Practica sentir el viento y el sol sobre tu
cuerpo con los ojos cerrados, esto te ayudará a recuperar
la serenidad y la sensibilidad, que muchas veces te hacen falta
para ver la situación que enfrentas desde una perspectiva
más clara y objetiva.
l Recupera
tu espontaneidad. Para los niños
es muy fácil ser espontáneos, porque ellos se muestran
como son sin temor a ser desaprobados por ello. Atrévete
a mostrarte como eres, sin temor a lo que piensen los demás,
supera la timidez o el miedo a hacer el ridículo en un momento
dado. Ser tú mismo de forma sencilla y espontánea,
te quitará un enorme peso de encima y te hará sentir
liviano, libre y pleno.
l Desarrolla
tu creatividad. Observemos a lo
niños jugar... en unos minutos nos daremos cuenta de que
su creatividad no tiene límites y de que, además,
la usan para darle brillo y color a todo lo que hacen. Anímate
a darle rienda suelta a la creatividad en tu vida. La próxima
vez que vayas de paseo a un lugar natural con tus hijos, estimula
el espíritu de exploración buscando objetos fáciles
de coger como piedras, hojas o ramitas de formas y colores diferentes...
Una vez que tengan una buena colección, siéntate a
compartir con ellos los detalles de la búsqueda y el significado
que tiene cada objeto para cada uno de ustedes. Estoy segura de
que te reirás y lo disfrutarás.
En definitiva, cuando los padres se permiten
soltar las riendas por un momento, dejando que sus propios hijos
les muestren el camino de la creatividad, recuperan la alegría
y la espontaneidad.
¡Suelta el pasado, deja de preocuparte
por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va
a estar bien! l
maytte@maytte.com
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