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Evidencias incriminatorias

No sucede muy a menudo que un individuo sea juzgado cinco veces por el mismo crimen. Max Haines

Esa noche de 1909 era tan silenciosa como el interior de un mausoleo, cuando alguien golpeó a Jim McClurkin hasta dejarle muerto.

Jim era propietario del algodón, la ginebra y el molino de Calhoon County, Alabama. Vivía con su hermana, Rachel, y su molinero, Ernest Dodgen, en su propia casa, situada a unos metros del molino.

Un extraño sonido rompió la tranquilidad nocturna. Rachel se despertó repentinamente. El sonido parecía provenir del molino. Pensando que alguien se había metido en el lugar, la mujer se puso una bata de estar por casa, sacudió a Jim y encendió una lámpara. Mientras la encendía, Rachel, quien obviamente podía escuchar un alfiler caerse en el condado vecino, oyó una carreta cruzar cerca del puente de Oxford.

Jim se puso sus pantalones y corrió hacia el molino. Por supuesto, se había producido un robo. Regresó a la casa, ensilló una vieja mula y salió hacia la comisaría de policía. A la mañana siguiente, los trabajadores encontraron el cuerpo destrozado de Jim entre los algodones a unos tres kilómetros de su casa. Le habían golpeado hasta matarle con un palo duro.

La zona algodonera estaba cerca de dos casas. Una estaba ocupada por un caballero con el nombre de John Body y su madre, Hettie; la otra estaba ocupada por una señora soltera, Lina Price. Afuera de la casa de los Body, se encontraba apilado un montón de palos largos. Era válido suponer que el arma seleccionada pertenecía a ese pilote.

A unos metros de la casa de Body había un melocotonero. Una cadena que rodeaba el árbol se usaba a menudo para atar mulas y caballos. A un kilómetro de distancia de las dos casas, a través de los campos, estaba la casa de Erwin Pope, su mujer, y su sobrina Lulú. Erwin era propietario de su casa pero no tenía carreta.

Inmediatamente se inició una investigación del asesinato. Se descubrieron huellas de una carreta que salía del molino de Jim. Estas huellas seguían hasta donde se encontró el cadáver, pero desaparecían donde la carretera estaba cubierta por grandes rocas. El herrero local, Joe Dodgen, fue llamado para que ayudara en la investigación. Joe tomó las huellas de una mula que llevaban desde el lugar del crimen hasta 50 metros de la casa de Erwin Pope. Joe no tuvo dificultad en identificar las marcas como las mismas que habían salido del molino hacia la carretera de rocas.

Cuando se encontraron semillas de algodón y sorgo robadas del molino en el granero de Pope, se le arrestó y acusó por la muerte de Jim McClurkin.

John Body testificó ante la policía. Dijo que un sonido proveniente de la cadena que rodeaba el árbol le había despertado en la noche que el pobre Jim fue asesinado. Oyó a alguien decir: "Hola", y la respuesta: "Erwin, Erwin, no voy a hacer nada". John bajó las escaleras, abrió la puerta e intentó observar algo en la oscuridad.

Según él, un hombre estaba pegándole a otro con un palo. Una mula estaba atada a la cadena que rodeaba el melocotonero. El que tenía el palo se quitó los zapatos, los lanzó a la carretera y se marchó, tirando de su mula. John no pudo identificar al hombre con el palo. Recordaba la hora porque su reloj marcó las dos cuando cerraba la puerta.

La madre de John, Hettie, dijo que ella también se había despertado por todo el lío. Se levantó, miró por la ventana y vio el escándalo, pero no podía identificar al asesino. Dijo que pudo ver la forma de una carreta en la oscuridad.

La evidencia circunstancial estaba siendo reconstruida lentamente en un caso formidable contra Pope, quien juraba que no sabía nada sobre el asesinato y que estuvo durmiendo a pata suelta durante toda la noche. Su esposa corroboró la historia, pero fue descalificada para poder testificar en el juicio.

Varios testigos presentaron testimonios incriminatorios. John Draper, quien había ayudado a registrar la propiedad de Pope, dijo haber encontrado varios botones y broches en las cenizas de un fuego. Los botones y los broches provenían de pantalones de campo. Pope no pudo presentar los overalls que llevaba puestos casi todos los días.

Se registraron la carretera y las zanjas por millas en un esfuerzo por encontrar los zapatos que John Body había declarado que habían sido lanzados.

Nunca fueron encontrados, pero sí se encontró un par sangriento en el granero de Pope. Uno de los zapatos tenía una gran agujero en un lado, indicando que el que los llevaba puestos padecía de juanetes extremos.

La defensa de Pope presentó a un experto que testificó que un par de los broches que se encontraron en el fuego de la propiedad provenían de unos tirantes, no de los pantalones. Alguno de los botones podrían provenir de pantalones normales y corrientes. También destacaron que Pope no tenía carreta y no tenía motivo alguno para robar. Su granja era relativamente próspera y no tenía necesidad de robar semillas.

Erwin Pope fue declarado culpable y sentenciado a la horca. Se presentó una apelación a la Corte Suprema de Alabama. Esa augusta institución confirmó la sentencia, pero pidió un nuevo juicio.

Pope había usado todos sus bienes financieros en su defensa para el primer juicio. Ahora la corte, eligió a un joven abogado, Neil Sterne, para su defensa. Era el primer juicio por asesinato de Sterne. En el segundo juicio de Pope, se mantuvo la sentencia y se pidió un nuevo juicio. En total, Erwin Pope fue juzgado cinco veces. El quinto juicio terminó exactamente igual que el primero.

Seis años después del crimen de Jim McClurkin, el destino de Erwin Pope se dejó en las manos del gobernador de Alabama. El gobernador quería estar seguro mucho más allá de una duda razonable, y conscientemente consultó con el juez que presidió el quinto juicio.

El gobernador hizo las preguntas pertinentes. ¿Se realizó algún test químico buscando sangre en los zapatos? ¿Se pidió a Pope que se probara los zapatos? El juez tuvo que responder negativamente. El gobernador continuó. ¿Hubiera afectado la decisión final si los zapatos no le hubieran quedado bien a Pope? El juez tuvo que responder que el veredicto podría muy bien haber sido afectado con tal revelación.
Se presentaron los zapatos. Cuando Pope se los probó, eran dos tallas más grandes que sus pies. En su pie no había señas de juanetes grandes.

El gobernador conmutó la sentencia de Pope a cadena perpetua.

En 1921, unos seis años más tarde, el gobernador estaba dando un discurso ante la Asociación de Abogados de Alabama. Revisó el caso de Pope, enfatizando la pésima defensa que se le dio al acusado y los puntos que le convencieron de conmutar su sentencia.

Entre la audiencia se encontraba el abogado Neil Sterne. Tomó nota de los comentarios del gobernador y respondió a ellos. La defensa no había intentado reconstruir una coartada para el acusado después que la sobrina de Pope, Lulú, les dijera que su tío no había llegado a casa hasta las tres de la madrugada de la noche en cuestión.

Sterne informó al gobernador que Pope se había probado los zapatos sangrientos. Desafortunadamente, los zapatos le quedaban perfectamente. Esa fue la razón por la que no los presentó en el juicio. Avisó a la acusación que si intentaban probar los zapatos en Pope, él declararía el juicio nulo por invasión de la libertad del acusado. Sterne, además, aclaró que la razón por la que no le servían los zapatos a Pope cuando se los probó a petición suya fue porque su peso había bajado de 70 kilos en el momento del crimen a 58 después de los seis años que había servido en prisión. El juanete de Pope había sido tratado y curado por el médico de la prisión.

Sterne concluyó su refutación añadiendo que un tiempo después de terminar con el quinto juicio, había sido contactado por un hombre llamado Knighton, que era un jefe electricista de la compañía Alabama Power Corp. Knighton le contó a Sterne que en la noche del asesinato se habían producido fallas en las líneas eléctricas de la zona cerca de la escena del crimen. Alrededor de las dos de la madrugada, había visto a un hombre con una mula y un carro por la carretera que llevaba al molino de McClurkin. El hombre era Erwin Pope. l

Ilustraciones: David Márquez

 
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