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MENTE Y ESPÍRITU

MAYTTE

TRABAJAR, TRABAJAR
Y TRABAJAR ... ¡NO!

¨ Había un leñador que se afanaba sin descanso por cortar un árbol. El hombre tenía el hacha mellada y, a pesar del esfuerzo que hacía para cumplir con la tarea, su trabajo no avanzaba. Pasó por allí un campesino que le dijo:

-Tu hacha está mellada, ¿por qué no la afilas?

El leñador le miró sólo un momento con su rostro agotado por el esfuerzo y le dijo:

-No tengo tiempo para eso, tengo que cortar todos esos árboles y no puedo perder un solo minuto de mi tiempo
".

Conozco personas que dicen que no pueden detener la velocidad con la que viven para descansar unos minutos o, mucho menos, experimentar el ocio porque, si lo hacen, perderán el impulso o el tiempo necesario y vital para conseguir las cosas que desean, y al final fracasarán irremediablemente.

Sería interesante descubrir y cuestionar cuáles ideas están detrás de muchos de los hábitos que hemos asumido a lo largo de nuestra vida, en los que hemos basado nuestro bienestar y éxito personal. Pensar que trabajar sin parar nos hará ser más eficientes y productivos, al final puede resultar muy equivocado; pues al vivir y actuar de esta manera, estaremos forzando a nuestro cuerpo y nuestra mente a trabajar hasta perder el equilibrio y la capacidad de responder eficientemente a nuestras exigencias. Buscar el balance en todas las áreas de nuestra vida nos hará sentir mejor y más dispuestos a afrontar cada día con entusiasmo, energía y optimismo.

Claves prácticas y sencillas para sentirte mejor.

Toma un descanso. Cuando te sientas cansado y estresado no insistas
en continuar haciendo el esfuerzo para terminar o adelantar el trabajo
que tienes, pues de esta manera te agotarás más y te será más difícil
ser todo lo eficiente que deseas. El descanso no es una pérdida de tiempo, es una inversión. Toma unos minutos para respirar, distraer la mente
y observar a tu alrededor. A veces sólo unos pocos minutos son
suficientes para recuperar la concentración y la energía física
necesarias para continuar.

Ponte en movimiento. Sentarte por horas delante del televisor o ponerte a pensar en todas las cosas que todavía tienes por resolver no te hará sentir mejor. Vence la resistencia inicial a ponerte en movimiento y sal a caminar al aire libre o a practicar algún tipo de ejercicio. Luego de unos minutos, el movimiento te oxigenará y tu cuerpo producirá endorfinas, haciendo que recuperes la vitalidad y el bienestar. Incluye a tu familia, pareja, hijos y amigos en tus actividades recreativas.

Pon orden a tu alrededor. El desorden en tu casa, en el lugar de trabajo y en tu vida te genera caos mental y por ahí se escapa una gran parte de tu energía vital. El tiempo que pierdes buscando las cosas que no están en su lugar, haciendo lo que no tienes que hacer, te produce estrés, altera tu carácter y te desgasta física y mentalmente. Procura mantener cierto orden en todas las áreas de tu vida y verás como al simplificarla te sentirás más animado y positivo.

Desconéctate de vez en cuando. Comienza a incorporar en tu rutina diaria pequeñas pausas para estirarte, tomarte un vaso de agua o conversar unos minutos con otra persona. Cualquiera de estas sencillas actividades te hará sentir descansado y más dispuesto a regresar a tu actividad. Unos minutos de ocio te pueden ayudar a recuperar la capacidad creativa y productiva.

Recarga las baterías durmiendo. Tal vez te sea difícil conciliar el sueño después de un largo día de actividad. Te sugiero que antes de meterte en la cama anotes en tu agenda todos los asuntos pendientes que tienes dando vueltas en tu cabeza y luego tomes una ducha larga con agua tibia, te pongas tu pijama preferida y escuches un poco de música relajante. Así te será más fácil descansar cuando llegue el momento.

Deja salir tus emociones. Cuando guardas emociones que no expresas inmediatamente, éstas se acumulan y, con el tiempo, se convierten en estrés y ansiedad. Aprende a expresar lo que sientes o a canalizar esas emociones de una mejor manera. Prueba escribir en un papel los detalles de lo que sentiste o te pasó, luego lee en voz alta lo que escribiste y al final quémalo imaginando que desaparecen todas esas emociones y pensamientos negativos.

Establece prioridades. Revisa tus metas, crea estrategias para conseguirlas, concentra tus esfuerzos y trabaja con ahínco para alcanzar tus sueños, pero no olvides incluir entre tus prioridades tiempo para el descanso, el ocio y la diversión. No lo dejes en: "Cuando tenga tiempo", "tal vez más tarde", "la semana entrante", "cuando tenga vacaciones".

¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa y todo va a estar bien!


maytte@maytte.com

Hola, Maytte. Mis padres son dominantes, todo el día están corrigiéndome y comparándome con los demás. Me molesta su actitud, pero no puedo reaccionar, no sé si por miedo o respeto. Todo me lo guardo adentro y siento que mi corazón se va enfermando hasta llegar al punto en que siento odio por ellos. ¿Qué crees que debo hacer? E.S.

Cuando nos quedamos con todas las cosas que sentimos y quisimos expresar guardadas adentro, éstas se convierten, con el tiempo, en resentimiento. Me parece que es tiempo de sanar las heridas afectivas del pasado para perdonarlos y volver a comenzar. Recuerda que lo más importante de perdonar a otra persona es liberarnos a nosotros mismos de la carga emocional negativa que nos produce recordar lo que nos hizo. Y luego es necesario que aprendas a independizarte emocionalmente de ellos. Imagina que te reúnes con ambos y les hablas de todo lo que sientes… ¿Qué te da miedo? ¿Qué es lo peor que te puede pasar? Resuélvelo mentalmente y reúne el valor y la confianza que necesitas para encontrar el momento adecuado para hablar con alguno de ellos; también les puedes escribir una carta, sencilla, sin resentimiento, donde les expreses con claridad tus pensamientos y sentimientos. Hazlo sin juzgarlos o sin señalarlos, sólo para mostrarles que ya eres una persona adulta y que sus comentarios y actitudes te afectan. Fortalece tu autoestima y refuerza la confianza en ti mismo para que no necesites la aprobación de ellos. Piensa que en su comportamiento se esconde un amor sobreprotector, acéptalos como son y quédate con todo lo bueno que has recibido de ellos. Quítales el poder que les has concedido para que te afecten de
esa manera, y gana autonomía.

Hola, Maytte. Mi problema es que en este momento no sé qué quiero ni para dónde voy.
Tengo 54 años, y todo por lo que luché, mis hijos, mi pareja, mi trabajo, se desboronó. Me pongo a analizar y creo que en el fondo tengo miedo, pero no sé a qué. Yo siempre he tenido mucha iniciativa, estudié y me hice solo, sin apoyo de nadie, pero ahora me quedé estancado. T.P.

Lamento mucho la situación en la que se encuentra, pero recordemos juntos que todo llega a nosotros por alguna razón. Algo hicimos o dejamos de hacer para vivir cada experiencia y seguramente la necesitamos para aprender algo que nos haga reflexionar y crecer.En esos momentos se pone a prueba todo lo que hemos aprendido a lo largo de la vida, la fe, la fuerza
de voluntad, el valor, la determinación y la serenidad necesarios para manejar y superar la situación. Le sugiero que trate de recuperar la calma, no es bueno seguir lamentándonos por todo lo que pasó, y mucho menos insistir en preguntarnos qué pudimos haber hecho para evitarlo. Tampoco es sano buscar culpables, pues el resentimiento y el deseo de venganza se quedarán a vivir con nosotros. Acepte lo que no puede cambiar, suelte el pasado y perdone a todos los que le causaron daño, inclusive perdónese a sí mismo por los errores cometidos. Trabaje para recuperar el balance y el control de su vida, sólo así estará en una mejor posición para conversar con sus personas queridas e intentar un acercamiento a ellas. Hágalo desde el amor, la humildad y el deseo genuino de sanar las heridas que se causaron para comenzar una etapa nueva en su relación con ellos.

Hola, Maytte. Estoy superando un proceso de separación que ha sido muy difícil. Mi esposa me pidió el divorcio y no puedo describir lo que significó para mí… Pero lo más doloroso fue separarme de mi hijo que tenía tres años de edad. Pasamos un año de peleas y discusiones tratando de llegar a un acuerdo que me permitiera pasar tiempo con él, y al fin lo conseguí. Quiero que me orientes, porque no sé cómo acercarme a él de nuevo. R.G.

Estoy segura de que el amor que sientes hacia él te guiará. Simplemente actúa como si no hubiesen estado separados tanto tiempo. No le preguntes cómo se sintió ni trates de explicarle todavía lo que pasó. Más bien concéntrate en expresarle tu cariño, trátalo con respeto, consiéntelo sin que la culpa que podrías sentir te lleve a darle todo lo que pida. Hazle un espacio en tu vida, de manera que cada vez que esté contigo sienta que tiene su lugar. Comparte momentos de diversión, llévalo a practicar alguna actividad que le permita liberar cualquier tensión, y bríndale con tu ejemplo la posibilidad de aprender a recuperarse de cualquier situación. No le hables mal de su mamá ni le hagas preguntas que lo pongan a elegir entre los dos. Estoy segura de que con el tiempo ambos se sentirán muy bien en compañía uno del otro.

maytte@maytte.com

 
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