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Foto: www.shutterstock.com/MAGDALENA SZACHOWSKA

Bebé y mascota EN CASA

Supervisa la relación entre tu hijo y el animal y no tendrán problemas
Por Eva Rodríguez

Tu bebé acaba de nacer, o está a punto de hacerlo. Entonces observas a tu perro o a tu gato y te preguntas: ¿cómo reaccionará cuando mi hijo ya esté en casa?, ¿podría hacerle daño? La mayoría de las mascotas no son agresivas con los bebés y la convivencia entre ambos es beneficiosa para los niños, porque favorece su sociabilidad y su responsabilidad. Sin embargo, para evitar problemas, debes tomar precauciones desde el principio. Para ello, sigue estas pautas:

• Que sea un animal sano y no agresivo. Debe estar desparasitado y ha de tener la cartilla de vacunación al día.
• Llévalo al veterinario para que lo examine y límale las uñas para evitar que arañe al bebé sin querer. También es imprescindible que atienda a tus órdenes y que no haya mostrado nunca agresividad hacia los niños.
• Acostúmbralo al olor del bebé. Durante el tiempo que el bebé permanezca en el hospital con mamá, la misión del padre será acostumbrar al animal a su olor. Es muy eficaz dejarle oler su cobijita o su ropita. Después dale un premio para que relacione al niño con situaciones positivas.
• Cuida el primer contacto. Llega el momento de la presentación oficial al bebé. Conviene que la madre deje al niño en brazos de otra persona para saludar a su perro o gato (hace días que no se ven y tiene que demostrarle que le ha echado de menos). Después, deja que el animal sacie su curiosidad natural e "investigue" al niño, le huela y se acerque a él. Con cuidado, eso sí, porque sin querer puede hacerle daño.
• Transmítele tranquilidad. Es posible que tu perro gruña la primera vez que vea a tu bebé. Háblale con suavidad y acarícialo hasta que se tranquilice. Y ten en cuenta que no conviene alargar este primer contacto: el proceso de interacción debe ser gradual y dura alrededor de tres semanas.
• Ojo con la cuna. Deja que el animal recorra la habitación del bebé, pero ten cuidado de que no se meta en la cuna, ya que identificaría este espacio como propio. Puede que el gato, por su tamaño y agilidad, se cuele en la cuna cuando el bebé esté dentro. Si esto ocurre, evita gritar o enfadarte, porque le asustarías y podría hacer daño a tu hijo al escapar. Acércate despacio, cógelo con suavidad y sácalo.
• Prémiale en presencia del niño. El animal debe sentir que el bebé es bueno para él. Juega con tu perro o con tu gato, acarícialo y dale comida en presencia de tu hijo para estimularlo positivamente. Del mismo modo, evita castigarlo o regañarlo cuando el niño está delante.
• No cambies sus rutinas. Intenta no disminuir la dedicación que prestabas a tu mascota antes del nacimiento del bebé. Mantén su rutina de juegos, paseos y caricias o puede realizar actos destructivos para atraer tu atención. Si lo cuidas y se divierte en presencia del bebé, se reforzará el vínculo de simpatía entre los dos.
• Prepara a las visitas. Cuando tus familiares o amigos visiten al recién nacido, pídeles que acaricien a tu mascota y que jueguen con ella antes de dedicar su atención al bebé, y no excluyas al animal de la reunión.• Nunca los dejes solos. Aunque tu mascota sea tranquila, nunca dejes a tu bebé a solas con ella. Su relación siempre debe estar bajo tu supervisión hasta que el niño cumpla 7-8 años. Y el animal no debe dormir en el cuarto del niño: cierra la puerta y pon el intercomunicador. Cuando tu hijo crezca, se harán inseparables.

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