El llamado "callejón de la puñalada", Sabana Grande |
RAFAEL CADENAS
"Lo que nace de uno,
tiene que ver con la ciudad"
Orfebre de las letras,
uno de los poetas más ilustres de nuestro tiempo, escribe y se nutre de Caracas, aunque su
poesía nunca lo delate
Por Johan M. Ramírez Foto: Natalia Brand
Vaya compromiso. Escribir, en pocos caracteres, la Caracas de Rafael Cadenas, el poeta de frases justas, quien devuelve su sentido a cada palabra, quien resume en una línea una poesía abrumadora, y quien ofrece al lector, con la brevedad de su pluma, una revelación definitiva. ¡¿Por qué debería escribir tanto sobre un hombre que escribe tan poco?! Bien, hagamos un esfuerzo…
"Poemas no hay en ninguna ciudad, poesía sí", dice con su parquedad característica. "En Caracas puede haberla, pero no como género sino como esencia. Así se encuentra en todas partes", añade.
No piensa igual de la inspiración, y por eso ni mira la ciudad tratando de hallar en ella la iluminación que derive en nuevas páginas escritas. Al contrario, hasta sorprende una afirmación: "No le presto mucha atención a El Ávila, pero trato de apreciar todo a mi alrededor y más allá, no sin asombro".
Y esto es atípico: un poeta, en Caracas, que jamás haya escrito alguna línea sobre El Ávila. "Es que no me llama la atención", puntualiza.
Cadenas llegó a esta ciudad a los 11 años. Venía de Barquisimeto. Al llegar se impresionó con el tranvía, los trolebuses, los nombres de las esquinas, los juegos de béisbol, el boxeo, el frío y el acento de los caraqueños.
Con el tiempo, la política lo lleva al exilio. Vive cuatro años en Trinidad, y allí escribe Los cuadernos del destierro. "En esa época no extrañaba tanto a esta ciudad. Es que los jóvenes no añoran mucho", dice hoy, de 78 años. Puerto España, entonces, se apoderó de él, como a su regreso lo hizo Caracas. Una vez de vuelta, curiosamente, no nota a la capital distinta: era él quien había cambiado.
"Poemas no hay en ninguna ciudad, poesía sí. En Caracas puede haberla, pero no como género sino como ESENCIA" |
Entretanto, en su relación con las letras -iniciada cuando un abuelo le dictaba las cartas que dirigía a los gobiernos-, se topó con Salvador Garmendia, Elio Mujica y Alberto Anzola, y con ellos formó "un embrión de grupo". Así conoció Sabana Grande, el barrio bohemio de los sesenta.
Reconoce hoy -Doctor Honoris Causa de la ULA y de la UCV, Premio Nacional de Literatura 1985 y Premio Internacional de Poesía 1992-, que sí, Caracas ha influido en su poesía. Sin embargo, jamás se observa en sus escritos una mención a la ciudad. Pero él aclara: "No hay una referencia directa, pero no hace falta. Cuando yo hablo de un pájaro, ese pájaro está en Caracas (…) Lo que uno hace, lo que nace de uno, tiene que ver con la ciudad".
De pronto, cita a Pérez Bonalde para mi solitario deleite: "Caracas, allí está, sus techos rojos, sus bandas de tímidas palomas que hacen nublar de lágrimas mis ojos". Fue como una alucinación oír a Cadenas, de viva voz, recitando los versos de Vuelta a la patria.
Si algo lamenta es que ésta pueda ser una ciudad fracasada, cuyo bienestar se le ha negado por mucho tiempo. No obstante, "en medio de tantos aspectos negativos está uno que la alivia, la defiende y la embellece: su vegetación". En cuanto al ruido, prefiere no resistirle, sino prestarle atención como a cualquier otro fenómeno, e, igual que Kavafis, cree que la ciudad nos sigue a donde vamos, y así lo ha seguido ella a Boston, París, Londres, Nueva York, Madrid… y en la distancia, afirma, extraña la familia, los amigos, la biblioteca, las librerías… por eso gusta del rápido retorno.
Así, en un bullicioso café de Chacaíto, discurrió esta tertulia mientras caía la tarde. Pocas entrevistas concede, pero esta vez accedió, dijo, motivado por el tema. Claro, Caracas, odalisca rendida… cómo no habrías de conmover a un poeta…
.johan_ramirez3@hotmail.com
Asistente de fotografía: Anita Carli
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