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Bajo
la lupa
Aunque algunas personas creen que fibromialgia y depresión
son sinónimos, investigadores de la Universidad de Washington
han encontrado evidencia que demuestra que la depresión
es común pero no siempre está presente. Por su
parte, el Departamento de Rehabilitación y Medicina Física
de la Universidad de Munich, en Alemania, tras hacer una revisión
de las opciones de tratamientos actuales para la fibromialgia,
concluyó que la fisioterapia puede reducir la sobrecarga
del sistema muscular, mejorar la fatiga y condicionar los músculos
débiles. En algunos casos se recomienda la infiltración
para reducir el dolor, y el masaje para disminuir la tensión
muscular. Los doctores del Departamento advirtieron que mientras
la medicación está mayormente enfocada en la reducción
del dolor, la terapia física está dirigida a las
consecuencias de este mal como la fatiga, la debilidad muscular
y los disturbios del sueño. Otro estudio hecho por el
Departamento de Fisioterapia en el Hospital Ninewells, en Inglaterra,
encontró beneficios significativos en el área
psicológica y una disminución en el deterioro
funcional en el grupo de pacientes que hacía ejercicio
supervisado en comparación con otro grupo que no se ejercitaba.
"Un enfoque multidisciplinario combinado con estas terapias
en un programa balanceado puede que sea la estrategia más
prometedora en el tratamiento de fibromialgia", puntualizan
los especialistas. |
Cuando el cuerpo duele
Adriana Gibbs
Hace diez años la Organización
Mundial de la Salud declaró oficialmente al llamado síndrome
de fibromialgia. Un especialista lo explica y propone los modos
terapéuticos para abordarlo.
La palabra fibromialgia significa
"dolor en los músculos, ligamentos y tendones",
y se refiere a una enfermedad reumática crónica. No
es artritis, aunque se le parezca. Su definición oficial
se estableció en la Declaración de Copenhague, la
cual reconoció el síndrome ante la Organización
Mundial de la Salud en 1993. El Manual Merck explica que está
asociado con dolores y rigidez de los tejidos blandos. Ambos síntomas
pueden manifestarse por todas partes del cuerpo o pueden estar restringidos
a ciertos puntos. Las personas se quejan de que les duele todo y
tienen una sensación de quemazón o fatiga corporal.
El reumatólogo Iván Stekman precisa que en Venezuela
se calcula que está afectado un 15% de la población.
Es más frecuente en mujeres que en hombres, pudiendo manifestarse
a cualquier edad, incluso en niños y adolescentes. Aunque
la severidad de los síntomas varía en cada persona
se parece a un estado postviral y tiene gran similitud con el síndrome
de fatiga crónica.
El dolor ocasionado por la fibromialgia es impredecible; los pacientes
que padecen de esta condición nunca pueden saber cómo
se sentirán al día siguiente. Afecta varias partes
del cuerpo como los hombros, la cadera, las piernas, los brazos
y hasta los músculos de los ojos.
Stekman destaca que no existe en la actualidad algún análisis
de laboratorio, examen radiológico o de otro tipo para diagnosticar
este síndrome. El dictamen se hace descartando trastornos
similares. Actualmente se están estudiando los móviles
de la enfermedad. Su causa es desconocida; sin embargo, se conocen
algunos desencadenantes como las infecciones virales o bacterianas
u otra enfermedad simultánea, como artritis reumatoide, lupus
o hipotiroidismo. Suele manifestarse en personas que han sufrido
algún trauma físico en el cuerpo o estrés emocional
agudo.
Algunas teorías en investigación señalan la
incidencia que tienen las alteraciones de neurotransmisores como
la serotonina, lo que influye en la función del sistema inmunitario
de la fisiología del sueño y del control hormonal.
Aunque no se sabe con certeza, es probable que una respuesta anormal
a los factores que producen estrés desempeñe un papel
importante en esta enfermedad.
Además del agotamiento y del dolor, los pacientes pueden
presentar algunos de los siguientes síntomas:
l Entumecimiento: rigidez en los
músculos, especialmente al despertar o cuando hay cambios
de clima.
l Dolores de cabeza, cara, cuello
y hombros.
l Trastornos digestivos: malestar
estomacal, estreñimiento o diarrea.
l Vejiga irritada: necesidad de
orinar con urgencia sin que se tenga alguna infección de
la vejiga.
l Cosquilleo o sensación
de hormigueo en las extremidades.
l Dolores de pecho en el punto donde
las costillas se unen con el esternón.
l Problemas de memoria y dificultad
para concentrarse.
l Mayor sensibilidad a la luz, al
ruido y los olores. El cuerpo es un barómetro del tiempo,
pues cuando hay humedad se acrecientan los dolores.
"Se trata de una enfermedad crónica, aunque los síntomas
pueden oscilar en severidad a lo largo del tiempo. El impacto que
puede tener sobre las actividades habituales del paciente, incluyendo
su capacidad de trabajar, es muy variable dependiendo de cada persona",
explica Stekman. En general, se recomienda que se procure continuar
con las actividades con la mayor normalidad posible.
Hay factores que deben tomarse en cuenta: los cambios de clima -fríos
o muy
secos-, las variaciones hormonales -estados menopáusicos-,
y circunstancias como la depresión, la ansiedad y el exceso
de ejercicio pueden contribuir a un agravamiento de los síntomas.
Los
tratamientos -explica Stekman- están dirigidos a reducir
el dolor y mejorar la calidad del dormir. Como el sueño profundo
es tan importante para muchas funciones del cuerpo humano, a veces
se prescriben dosis bajas de medicamentos que potencian los niveles
de serotonina en el cuerpo (es un neurotransmisor modulador del
sueño, dolor y respuesta inmunológica). También
se establece el uso de una gran variedad de analgésicos,
siendo el más común el paracetamol. Como terapia física
se sugieren masajes, aplicaciones de calor local y tratamientos
quiroprácticos. Los ejercicios son recomendables, especialmente
en una piscina de aguas climatizadas; y entre los tratamientos alternativos
figuran el yoga, el tai chí y la acupuntura. l
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