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Rompa
el ciclo
A continuación presentamos varias formas indoloras de
reducir las calorías de fuentes de azúcar no evidentes,
según el Center for Science in the Public Interest y
el Departamento de Agricultura de Estados Unidos:
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Absténgase de los yogures endulzados, que pueden contener
incluso siete cucharaditas de azúcar añadido,
y consuma las variedades sin azúcar agregado. También
puede echar rodajas de fruta fresca en el yogur no endulzado.
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Aprenda a identificar los alias del azúcar: si en el
primer o segundo lugar de la lista de ingredientes aparecen
dextrosa, fructuosa, maltosa, jarabe de malta, sucrosa o jarabe
de maíz, el alimento es rico en azúcar añadido.
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Compre cereales para el desayuno que no tengan más de
ocho gramos de azúcar por ración.
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Comparta los postres supergrandes de los restaurantes con varios
amigos, o envuélvalos para llevar y consumir luego.
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Considere los refrescos azucarados una golosina -igual que los
postres-, y en lugar de ellos opte frecuentemente por agua,
leche descremada, jugo de fruta 100% puro o soda con sabor a
limón.
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Escoja frutas frescas en lugar de las enlatadas con almíbar,
que contienen una gran cantidad de azúcar añadido.
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Cuando cocine, reduzca la cantidad de azúcar que emplea
en 25% o 30%.
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Revise la etiqueta de alimentos empaquetados que digan "bajo
en grasa" o "libre de grasa": quizás tengan
tanto azúcar (¡o incluso más!) que la versión
con contenido normal de grasa. |
Más azúcar... ¡olvídelo!
Sally Kuzemchak
¿Podría el azúcar
estar haciendo que usted engorde, sea hiperquinético y menos
saludable? Aquí la información más reciente
según los expertos.
Justo cuando nos acostumbrábamos
a cocinar con poco aceite y a renunciar a los postres más
suculentos, los gurúes de la dietética nos lanzan
otra curva: Olvídense de contar los gramos de grasa, dicen.
¡El verdadero villano es el azúcar!
Según una gran cantidad de libros sobre dietas de reciente
publicación, es el azúcar -no la grasa- el responsable
de un consumo excesivo y crónico de alimentos y del aumento
de esos kilitos extras que luego no desaparecen. La solución
que proponen: eliminar el azúcar completamente de la dieta.
¿Dar al maravilloso y delicioso azúcar un puntapié
para siempre? No podríamos soportarlo. Así que le
pedimos a destacados expertos en nutrición que nos lo dijeran
directamente. Antes de arrojar a la basura sus chucherías
o privarse de los postres, descubra lo que los expertos dicen sobre
la verdad -y las exageraciones- en torno al dulce.
No
1: Debería eliminarla
por completo de su dieta
Primero, una rápida e indolora lección de ciencia:
los azúcares, también conocidos como carbohidratos,
están hechos de carbono, hidrógeno y oxígeno.
Individualmente, estas cadenas de moléculas son llamadas
monosacáridos, los cuales incluyen azúcares tales
como la fructuosa (presente en las frutas). Si se unen dos conjuntos
de moléculas se forman disacáridos, tales como la
sucrosa (azúcar común) y la lactosa (la que se encuentra
en la leche). Si se combina un montón de unidades, lo cual
produce una molécula mucho más compleja, se obtienen
almidón y fibra.
Independientemente de la forma en que los coma, desde gomitas hasta
cereales, los carbohidratos contienen cuatro calorías por
gramo, se descomponen en azúcares simples durante la digestión
(salvo la fibra, que es indigerible) y se utilizan como fuente de
energía inmediata o se almacenan para su uso posterior. En
otras palabras, usted necesita azúcares en su dieta para
mantener su cuerpo en funcionamiento. En su mayoría deberían
consumirse en forma de almidones ricos en nutrientes tales como
granos y cereales integrales. También debería ingerir
abundante fruta, vegetales y productos lácteos bajos en grasas
-los cuales contienen azúcares, aunque también poseen
valiosas vitaminas, minerales y sustancias químicas que combaten
las enfermedades.
La clase de azúcar que preocupa a los expertos en salud es
el azúcar añadido -las sustancias que los fabricantes
(y a veces nosotros al echar generosamente el azúcar común)
agregan a los alimentos-, porque la mayoría de la gente la
consume en grandes cantidades. Según sondeos del Departamento
de Agricultura de Estados Unidos (USDA), en casi una cuarta parte
de las mujeres adultas 20% o más del consumo diario de calorías
procede del azúcar añadido. El consumo de esta clase
de azúcar aumentó 30% en las dos últimas décadas
y, según el último conteo, cada estadounidense ingiere
30 kilos anuales.
De hecho, por primera vez en la historia, las Directrices Dietéticas
del USDA identificaron el azúcar añadido como un componente
de la dieta que deberíamos restringir. ¿Por qué?
Consumir grandes cantidades de alimentos ricos en azúcar,
tales como galletas y gaseosas, no sólo puede provocar aumento
de peso, sino que estos alimentos también pueden sustituir
preparaciones más nutritivas.
Si sigue una dieta saludable y satisface sus requerimientos nutritivos
casi todos los días, aún puede disfrutar de placeres
prohibidos como un postre obscenamente dulce o una gaseosa ocasionalmente.
Según el USDA, las mujeres que consumen 1.800 calorías
diarias pueden permitirse unas 8 cucharaditas o 32 gramos de azúcar
añadido (cerca de 7% del total de calorías consumidas
en un día). Si ingiere 2.200 calorías, ese número
aumenta a 12 cucharaditas o 9% de la ingestión diaria calórica.
No 2: El azúcar
engorda
Muchos libros de dietas afirman que el azúcar por sí
solo provoca que el cuerpo almacene más alimento en forma
de grasa, por lo que incluso los azúcares naturales presentes
en la fruta deberían evitarse. Pero la mayoría de
los expertos de la salud indican que ese razonamiento no es del
todo correcto. Las calorías extras del azúcar añadido
en la dieta de los estadounidenses son la verdadera causa de los
kilos no deseados. "El azúcar es un factor significativo
en lo que a la obesidad concierne", señala Michael Jacobson,
Ph.D., director ejecutivo del Center for Science in the Public Interest,
con sede en Washington. A tomar en cuenta: los índices de
obesidad han aumentado a medida que se incrementa el consumo de
azúcar añadido entre los estadounidenses. "Si
usted ingiere muchas calorías vacías, corre el riesgo
de consumir demasiadas calorías y de aumentar de peso",
explica Rachel Johnson, Ph.D. y profesora de nutrición en
la Universidad de Vermont, in Burlington, quien fue presidenta de
la subcomisión de azúcares de la comisión asesora
de las directrices dietéticas en 2000.
Las gaseosas azucaradas y bebidas con sabor a frutas, que constituyen
la mayor fuente de azúcar añadido en la dieta, pueden
ocasionar peso adicional de una manera especialmente engañosa.
Las investigaciones han demostrado que el cuerpo no realiza compensaciones
por calorías consumidas en forma de líquidos como
lo hace con las calorías consumidas en forma de comida (en
otras palabras, después de engullir un refresco supergrande
de 300 calorías, usted aún se comería una cena
completa).
No
3: Existe la dependencia del azúcar
¿Se pregunta por qué los alimentos dulces parecen
ser particularmente irresistibles? Resulta que nacimos con una inclinación
natural por alimentos dulces. Después de todo, en los días
en que practicábamos la caza y la recolección, el
sabor dulce era una señal de un alimento nutritivo y rico
en calorías (además de no tóxico). Si sus ansias
de comer azúcar parecen ser especialmente incontrolables,
quizás usted tenga una mayor tendencia a desear cosas dulces.
Investigadores del Monell Chemical Senses Center, en Filadelfia,
recientemente identificaron un gen que controla la preferencia por
los alimentos dulces. Pero las ganas de comer caramelo y rosquillas
probablemente son más un mal hábito que una verdadera
adicción. "Usted se puede adaptar a una dieta baja en
azúcar", indica Jordan, quien satisface su propio apetito
por lo dulce de la siguiente manera: corta una barra de caramelo
en tres pedazos, come una y congela las otras dos para más
tarde. "Todo se trata de controlar las porciones", señala.
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