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Adiós
a la presbicia
Este padecimiento de la vista que constituye
el dolor de cabeza de los cuarentones ya se puede mejorar con la
colocación de lentes intraoculares. En Venezuela, este método
quirúrgico ya es una realidad. Idalia
De León
Sospechoso es ver al lector que alarga el brazo
más de la cuenta para enfocar y lograr leer. "Necesito
un brazo más largo", pareciera decir quien cada vez
tiene que colocar más lejos el objeto de atención.
Pero el que ya pasó por ahí sabe que a nadie engaña
ese gesto que sólo intenta disimular que la presbicia llegó
para quedarse.
Es mucho el cuarentón que anda por allí estrenando
lentes. Asociada con la llegada de la edad madura, la presbicia
es un padecimiento que afecta a la vista y que se caracteriza por
la pérdida gradual de la visión, específicamente,
de la visión cercana. No se trata de una enfermedad precisamente,
es una muestra del proceso de degeneración que va transitando
el organismo una vez transcurridas cuatro décadas de vida.
El cristalino, lente que cumple la función
de ayudar al ojo a enfocar, se va volviendo opaco y más rígido,
lo que dificulta el trabajo del músculo ciliar de impulsar
el mecanismo de acomodación del cristalino; todo lo cual
impide que la visión cercana se desarrolle óptimamente.
La importancia de este problema se incrementa
con el paso del tiempo, debido a que se convierte en un factor invalidante
a partir de los 45 años de edad. En este sentido, las estadísticas
son contundentes: el 100 por ciento de las personas mayores de 45
años tiene presbicia; es decir, que incluso aquellos que
nunca han presentado problemas con la visión no se escapan
de sufrirla.
Al final del túnel
En la búsqueda de un lente que funja como prótesis
del cristalino se ha avanzado mucho, tanto que, actualmente, se
está aplicando con éxito en Venezuela una intervención
quirúrgica que mejora en 80 por ciento la presbicia. "La
colocación de un lente intraocular multifocal -asegura el
oftalmólogo Tomás Castro Gruber, de la Unidad Oftalmológica
de Caracas- es un procedimiento tan sencillo como el que se aplica
para las cataratas. El nuevo método procura una mejor calidad
de visión brindando la posibilidad al présbite de
renunciar a los lentes de montura. Este tipo de lente le permite
al paciente mejorar notablemente tanto la visión cercana
como la lejana, al tiempo que impide el desarrollo de otro padecimiento
de la vista como lo es la catarata, debido a que se elimina el cristalino,
zona donde se desarrolla este problema que también impide
la correcta visión", explica Castro Gruber.
No existe un límite de edad para someterse a esta intervención,
ni tampoco es necesario esperar el momento adecuado. La única
condición es que la persona padezca de presbicia y desee
prescindir del uso de anteojos cada vez que vaya a enfocar algo
de cerca (siempre y cuando no padezca de miopía y/o astigmastismo
mayor de 1,50 dioptrias).
Si usted es candidato para una operación
de este tipo, debe saber que:
l Es una operación ambulatoria,
y no dura más de 10 minutos.
l Sólo
requiere anestesia tópica (gotas).
l La operación
no es dolorosa.
l El post-operatorio
no requiere de muchos cuidados especiales. Sólo se recetan
antibióticos, antiinflamatorios y lubricantes por un mes.
l Sólo
están contraindicados, por tres meses o hasta que cicatrice
la incisión, los baños de inmersión (piscinas,
playa) y los deportes que impliquen riesgo de traumatismo en los
ojos.
l Se recomienda
proteger los ojos con lentes de sol, consejo que, dicho sea de paso,
es válido para todo el mundo.
l Se debe
operar un ojo primero y una semana después, el otro. Obligatoriamente
se deben intervenir los dos, pues ambos lentes deben complementarse
para que cumplan su función óptimamente.
l El paciente
recupera su visión normal una vez que se ha sometido
a la intervención. l

| Lo tradicional |
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Para quienes no tienen algún
padecimiento de la vista, la llegada de la presbicia los estrenará
en eso de llevar lentes. Y como la decisión de hacerse
una intervención quirúrgica no se toma de buenas
a primeras -sobre todo cuando se trata de un padecimiento
de esta naturaleza-, el présbite tendrá que
valerse, en primera instancia, de los lentes tradicionales
o los de contacto. Para ellos, ofrecemos seguidamente una
breve explicación sobre los diferentes tipos de lentes:
Monofocales
Son de uso exclusivo para ver de cerca. La visión será
defectuosa si se intenta ver de lejos con estos anteojos,
por esta razón tienen el inconveniente de que obligan
al usuario a quitárselos y colocárselos constantemente
de acuerdo con la tarea que van a efectuar.
Bifocales
Este tipo de anteojos lo conforman dos tipos de lentes: la
parte de arriba del vidrio permite ver bien de lejos y la
de abajo a ver bien de cerca.
Multifocales
Ofrece las mismas ventajas que el bifocal, pero con la diferencia
de que permite una buena visión en distancias intermedias.
Por otra parte, brindan la ventaja estética de que
al anteojo no se le nota el corte de los lentes que lo conforman.
Requieren un tiempo para adaptarse, pues puede producir mareos
y vértigo. Incluso, existen personas que no llegan
a adaptarse nunca a su uso y optan bien por el monofocal o
por el bifocal.
De contacto
Parten del mismo principio de los lentes multifocales, por
lo cual se puede ver bien a diferentes distancias, y permiten
que el paciente prescinda de los anteojos convencionales.
Existen personas que logran adaptarse bien a los de contacto,
mientras que a otras les resultan molestos.
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