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La
anestesia
ya no es de temer
El éxito en este terreno se mide
por la velocidad de recuperación del paciente y la ausencia
de dolor, aspectos en los que se ha avanzado con increíble
velocidad. Si usted es de los que creen que el conocimiento es la
mejor arma para espantar el miedo, entonces lea estas líneas
que, sobre el tema, ha preparado Estampas. Raúl
Chacón Soto
En medio de este mar informativo sobre temas
relacionados con la salud, el de la anestesia, por lo general, es
uno de los pasajes menos transitados. Todos le temen, pero muy pocos
conocen de qué se trata en realidad. El miedo llega a tal
punto, que muchos sufren más pensando en los efectos que
podría acarrearles la aplicación del anestésico
-¿perderé la sensibilidad en el brazo?, ¿quedaré
parapléjico?, ¿despertaré de nuevo?- que en
los posibles riesgos que entraña la intervención quirúrgica
a la que van a someterse. Es cierto, historias se han escuchado
de mala praxis... de pacientes que se han quedado en la sala por
errores a la hora de apaciguar los dolores y la sensibilidad, pero
eso parece ser cuestión del pasado. Como lo mejor para combatir
el miedo es la información, Estampas ha consultado al anestesiólogo
Douglas Cedeño, del Centro Médico de San Bernardino,
quien no sólo explica lo que hay que saber sobre la anestesia,
sino que avala el buen proceder de los médicos venezolanos
actuales.
¿Qué
es la anestesia?
"La palabra viene de 'an' que significa sin, y 'estesia', que
es dolor o sensibilidad. El principio de la anestesia es lograr
que mientras a un paciente lo operan, esté sin sensibilidad,
sin respuesta al dolor, manteniendo, por supuesto, todos sus signos
vitales estables".
¿En qué
estado está la personacuando la anestesian?
"Bueno, primero hay que hablar de que existen dos tipos de
anestesia: general y regional. En la primera, el paciente está
en estado de inconciencia. Aparte de ello, debe haber analgesia
(que no sienta dolor cuando lo están operando), relajación
muscular, y por supuesto, estabilidad neurovegetativa (tensión
arterial adecuada, frecuencia cardíaca adecuada...). Esto
significa que el paciente con anestesia general está 'dormido',
no se mueve y no siente dolor... En el caso de la regional, se bloquea
el dolor o la sensibilidad y posiblemente la motilidad de un segmento
del cuerpo (la mano, el brazo, la pierna, de la cintura para abajo)".
¿Quién
es el encargado de aplicar la anestesia?
"La anestesia empezó siendo un oficio de un técnico,
quien era un individuo que se entrenaba para realizar ciertas técnicas
anéstesicas, generalmente, regionales; y siempre dirigido
por el cirujano. Se entrenaban en los mismos hospitales. Ahora es
un curso de posgrado de especialización médica, que
tiene una duración de tres años. Hay que ser médico
para ser anestesiólogo".
¿Podría
explicar mejor los tipos de anestesia... ampliar la clasificación?
"La anestesia general se puede dividir de acuerdo con los medicamentos
que se usen. Puede ser general inhalatoria cuando se requieren agentes
inhalados con equipos de vaporización especializados (los
anestésicos inhalados vienen líquidos, y se introducen
en unos vaporizadores que son los que los convierten en gas). También
hay anestesia general endovenosa (vía sanguínea a
través de un acceso venoso). Hay la combinada o mixta -inhalatoria
y endovenosa- que es la que más se usa; porque logras la
inconciencia con un agente inhalatorio, pero la relajación
es con un medicamento inyectado al igual que la analgesia. La anestesia
pura inhalatoria casi no se usa. Tiene que ser un estímulo
quirúrgico muy leve".
¿Y las
regionales?
"Tienes las regionales con bloqueo de los miembros. Te bloquean
un brazo porque es del brazo que te van a operar. En ese caso se
llama bloqueo de plexo braquial. También te pueden bloquear
la pierna o un nervio específico de ella. Y están
las neuroaxiales. En este punto la gente tiene mucha confusión.
Estas son las anestesias cuyo abordaje es por la columna. Entre
éstas tenemos la anestesia peridural y la anestesia raquídea
o subaracnoidea".
¿Podría
explicar en qué consiste cada una de ellas?
"La peridural se coloca en el espacio intervertebral, hasta
llegar a un punto que está entre la duramadre (el estuche
o la capa que protege la médula espinal) y el ligamento amarillo.
La aguja entra entre dos apófisis espinosas (los huesos que
resaltan a lo largo de la columna vertebral), atraviesa piel, celular
subcutáneo, ligamento supraespinoso, interespinoso, el ligamento
amarillo y, de pronto, llega al espacio peridural. A este punto
se llega con maniobras de pérdida de resistencia (se hace
a ciegas). Se va entrando y se va sintiendo la resistencia de los
tejidos... mientras no hayas llegado es imposible inyectar. Pero
cuando llegas a la zona, sí se puede inyectar el anestésico.
La zona anestesiada depende de la altura donde
se coloque la anestesia. Por lo general, se anestesia de la última
costilla hacia abajo. Hay varios recursos: si quieres anestesiar
el periné -en casos de hemorroides- dejas sentado al paciente,
y por gravedad, esa es la zona que se bloqueará. La peridural
es la que se usa en el parto. Este procedimiento también
se usa mucho para la analgesia postoperatoria: dejan un catéter
en el espacio y por allí se pasa la analgesia".
La gente le teme
justamente a esa aguja...
"Han cambiado mucho de diseño. Tienen alitas para que
uno se apoye mientras vaya entrando... son mucho más finas
y la punta es biselada... Los diámetros son de 18 ó
16 (mientras mayor es el número más fina es la aguja).
Hay para niños. En el campo de la anestesia los esfuerzos
se han dirigido a hacer una agujas menos traumáticas, más
seguras, y a poder combinar las técnicas".
¿Cuáles
son las raquídeas subaracnoideas?
"Hacen el mismo trayecto... piel, celular subcutáneo,
ligamento supraespinoso, interespinoso, ligamento amarillo y, luego,
perfora la duramadre. En ese estuche lo que hay es líquido
cefalorraquídeo, que es lo que protege las estructuras nerviosas.
La anestesia se coloca allí. Mientras que el volumen de anestesia
para peridural es entre 10 y 20 ml de anestésico local, en
este caso es sólo de 1 ó 2 ml. Se necesita mucho menos.
Y el tipo de anestésico que se usa es diferente, porque se
necesitan medicamentos que tengan mayor densidad que el líquido
cefalorraquídeo. Se llaman anestésicos hiperbáricos.
Las agujas para las raquídeas son mucho más finas
(las hay 27 y hasta 29, por ejemplo. Las modernas son 'punta de
lápiz'... antes venían biseladas, ahora no. Esto es
importante porque antes, al perforar a la duramadre con una biselada,
quedaba un orificio. Con las más modernas, no... entras,
y cuando sales es como si se cerrara. Y hay que recordar que una
complicación de la anestesia raquídea es la cefalea
por pulsión. Antes, cuando quedaba el orificio, la gente
perdía líquido por allí, y cuando la persona
trataba de levantarse, por efecto de la gravedad perdía mucho
más... por lo que se perdía esa protección
que decía antes... y daba un dolor de cabeza severísimo".
¿Por qué
otras razones la gente le tiene miedo a este tipo de anestesia?
"Son muchas. Piensan que pueden presentarse lesiones óseas.
La gente dice que le van a inyectar en la columna. Uno no podría
inyectar en el hueso... si estás colocando la aguja y chocas
con un hueso, es imposible que vayas a inyectar... si tocas el hueso
no pasa nada".
¿Y cuáles
son los verdaderos riesgos de la anestesia?
"Se debe hablar del riesgo quirúrgico. Este viene dado,
en primer lugar, por el propio riesgo del paciente. Hay una clasificación
de la Sociedad Americana de Anestesia (ASA) donde se habla de cinco
grados de riesgo. Grado 1: paciente sano, cuya única patología
es la que le van a operar. Grado 2: tiene una patología médica
aparte de la quirúrgica (es hipertenso, asmático o
diabético, por ejemplo), pero está compensada. Grado
3: Tiene dos patologías aparte de la quirúrgica, pero
está compensado. Grado 4: tienes dos o más patologías,
pero está descompensado, y Grado 5: el cuadro de severidad
de compromiso es tan grave que la posibilidad de muerte es muy grande.
A esta clasificación se le puede agregar la letra E, que
significa emergencia. No es lo mismo tener un asa 4 que un asa 4
en emergencia, que no permite previsiones de ningún tipo.
En segundo lugar viene el riesgo de la institución,
porque no es lo mismo operarse en una clínica que tiene todas
las dotaciones a hacerlo en alguna que está mal dotada o
lo está inadecuadamente. Es importante, por ejemplo, que
en la clínica haya oxígeno central... no una bombonita.
Un accidente puede ocurrir porque se acabó la dichosa bombonita...
que haya banco de sangre... que haya instrumental, que haya terapia
intensiva. Es importante que la gente sepa que mucho del riesgo
recae en la institución... hay que cerciorarse de que en
la clínica estén todos los recursos. En tercer lugar,
viene el riesgo propio de la cirugía; no es lo mismo una
operación del corazón que de una hernia. El último
es el riesgo anestésico, lo que no significa que sea el menos
importante, y viene dado por la institución donde se trabaje,
los equipos con los que se cuente y el monitoreo. Todos los riesgos
los absorbe uno como anestesiólogo... porque si estoy en
una institución que trabaja con bombonas, estoy asumiendo
un riesgo... ese riesgo es mío. Porque uno debería
trabajar con riesgos bien medidos, bien calculados... en teoría".
Porque al anestesiólogo
no sólo le corresponde colocar la anestesia...
"Claro... el anestesiólogo es el médico internista
del quirófano. Tiene que saber manejar todas las patologías...
te pueden operar de una pequeña cosa, pero si eres asmático,
hipertenso... tiene que saber para decidir cuáles medicamentos
usar... tiene que saber el manejo absoluto de todas las patologías.
Todavía se pierde cierto porcentaje de pacientes, pero ahora
es mucho menor... aquí había riesgo alto, pero desde
el año 86, el monitoreo interoperatorio mejoró de
tal forma que marca la diferencia".
¿A qué
se refiere con monitoreo interoperatorio?
"En Harvard se diseñó un aparato para medir el
porcentaje de oxígeno en sangre, continuamente... se llama
oximetría de pulso. Y además, hay un aparato que mide
el CO2 expirado. Se llama capnografía. Estos dos inventos
evitaron las complicaciones, la mortalidad. Porque lo que uno busca
es mirar en lo que antes se hacía a ciegas... intubaste,
y certificaste que lo que bota el paciente es CO2, que sólo
lo hace el pulmón... al introducir esos dos recursos de monitoreo,
bajó el índice de complicaciones. Si tienes a un paciente
con oxigenación adecuada, tensión arterial adecuada,
ritmo cardíaco adecuado... está bien... y lo estás
monitoreando segundo a segundo. Antes uno se daba cuenta de un problema
cuando el cirujano decía: la sangre está oscura...
de lo que se trata es de prevenir el evento... Si la tensión
baja, hay que actuar. El monitoreo básico tiene electrocardiografía,
saturación de oxígeno, capnografía y presión
arterial no invasiva. Si es con anestesia regional lo único
que no vas a tener es capnografía".
¿Y el monitoreo
ampliado?
"En el equipamiento con el que se administra la anestesia.
Ahora se habla de sistemas de anestesia. Esto quiere decir que son
máquinas que integran todo el monitoreo básico y avanzado
del paciente: a todos los anteriores se unen la presión invasiva
(se hace una punción en una arteria y allí se coloca
un catéter, y con un sistema electrónico te da presión
arterial continua), la profundidad anestésica o índice
bioespectral (BIS), que registra la actividad cerebral y cómo
va reduciéndose en la medida que la anestesia es más
profunda o menos profunda. Si estás entre 40 y 60 estás
anestesiado. Si estás por encima de 60 estás despierto;
si estás por debajo de 40, estás demasiado profundo....
Se puede medir , también, el nivel de analgesia, y hay electroencefalogramas
y monitoreo de relajación muscular. Se ha llegado a tal exactitud
que se puede saber la concentración del agente anestésico
en lo que se está inspirando, en lo que se está espirando,
y lo que hay en sangre. Estas mediciones permiten que el paciente
salga del quirófano despierto... y sin dolor. Ese es el éxito
de una anestesia. Claro, no sólo se necesitan las máquinas,
sino un personal especializado".
¿Cuáles
eran las cifras de mortalidad antes, y cuáles son ahora?
"Antes rondaban entre 33 y 40 %. Ahora mueren entre tres y
seis pacientes por cada mil. Ha sido una disminución dramática.
Pero en el país no se llevan las estadísticas muy
bien. Y hay que recordar que hay una mortalidad en quirófano,
y otra intrahospitalaria (en terapia intensiva)".
En
otros países, los pacientes tienen derecho de pedir una consulta
con su anestesiólogo...
"Lo ideal sería tenerla. Si te vas a operar y vas a
la consulta con el anestesiólogo, él debería
evaluarte... se conocen, él te explica los procedimientos,
cómo debes prepararte... y hasta llegan a un acuerdo. Si
el paciente dice que no quiere anestesia general, por ejemplo, y
se puede, pues el anestesiólogo debería respetarlo.
La decisión del paciente es importantísima. De lo
que se trata es de que se pongan de acuerdo el paciente, el cirujano
y el anestesiólogo. La relación con el anestesiólogo
debería continuar en el control posoperatorio... él
debe velar, por ejemplo, porque no tenga vómitos, porque
el dolor se trate correctamente... hay técnicas. Se estará
hablando de lo que se conoce como medicina perioperatoria. No es
sólo dejarlo en el quirófano: te trato antes y después
de que te operes para que salgas muy bien de la cirugía.
Lo lamentable es que aquí sólo tres o cuatro instituciones
tienen consulta preanestésica. Lo más frecuente es
la visita preanestésica. Uno llega a la habitación
del paciente la noche antes y le explica todo".
¿El paciente
puede elegir a su anestesiólogo?
"Claro. Dentro de las opciones que tenga la institución.
Al hacerlo, el paciente va con más confianza al quirófano.
Si no conoce ninguno, incluso puede pedirle al médico que
quiere estar en manos de quien él más confíe.
Eso crea un cierto compromiso. Si él le dice que todos son
buenos, está comprometiendo a la institución, lo que
tampoco está mal".
¿En Venezuela es seguro?
"Sí. Cada vez hacemos un ejercicio más seguro
de la profesión". l
Coordenadas:
Douglas Cedeño. Anestesiología. Medicina Crítica.
Tratamiento del dolor.
Teléfonos: 552.2626 / 576.3183
rchacon@eluniversal.com
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