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Seis factores que acaban con las dietas
Saber dónde se esconden los factores
que arruinan las dietas y cómo combatirlos es la clave del
éxito de su programa de pérdida de peso. Candace
Combe Shape
Este año, usted se promete que la temporada
de vacaciones será distinta. Nada de consentimientos ni sentimientos
de culpabilidad a la mañana siguiente. Las decisiones que
usted tome en materia de alimentación serán más
acertadas. Y por un tiempo todo marcha según lo había
planeado. Pero justo mientras se mantiene dentro de los límites
de un plan de dieta saludable...¡crash! De repente se encuentra
en una fiesta a merced de uno de estos factores que destruyen las
dietas. Estas fuerzas oscuras invisibles pueden lograr que se retracte
en sus metas de reducción de peso y golpear su confianza
y motivación en el proceso.
Al igual que cualquier persona que haya estado
alguna vez frente a una de esas mesas de buffet repletas de apetitosos
platillos, usted sabe que no es fácil tomar las decisiones
más acertadas en materia de comida en ciertos ambientes.
"Por cada paso adelante que damos, el medio culinario en el
que nos encontramos puede hacer que retrocedamos dos", afirma
Janet Washington, coordinadora del programa de nutrición
deportiva del Simmons College, en Boston. Saber dónde se
esconden estos factores que arruinan las dietas y cómo combatirlos
es la clave del éxito de su programa de pérdida de
peso. Descubra a continuación cuáles son las seis
situaciones donde es más probable que se enfrente a estas
circunstancias y las estrategias que debe adoptar para impedir que
saboteen su régimen alimentario.
Zona
de peligro 1:
Las fiestas, ocasiones especiales y otras
celebraciones
Usted puede continuar con su dieta sin ser aguafiestas. Antes de
cruzar el umbral de la puerta de su casa, decida cuáles serán
sus límites. ¿Comerá sólo un trozo de
pastel en lugar de las dos raciones habituales, o preferirá
saltarse el postre para degustar el plato de entrada preferido?
Tome una decisión antes de la celebración. Además,
como una medida de mayor seguridad, trácese una meta para
empezar a controlar el daño ocasionado a la mañana
siguiente. Por ejemplo, si se consintió demasiado, puede
tomar algunas comidas ligeras durante algunos días e incrementar
sus ejercicios cardiovasculares. Preste especial atención
al impacto que tendrán sus preferencias en materia de bebidas.
"Por lo general, en cualquier celebración sirven bebidas
alcohólicas. Las bebidas espirituosas desinhiben a las personas,
por lo que es más probable que hagan una mala elección
frente a las comidas", advierte Washington.
Zona
de peligro 2:
La oficina
En vista de que podemos toparnos con rosquillas, máquinas
dispensadoras de golosinas y tortas de cumpleaños virtualmente
en cada esquina, hay muy pocos lugares donde nos enfrentemos más
a los enemigos de las dietas que en la oficina. La mejor manera
de tener éxito al seguir un plan de alimentación saludable
mientras está en el trabajo es pedir ayuda a colegas que
se encuentran en su misma situación. Piense en la posibilidad
de turnarse para llevar comida sana a las reuniones, o pídale
a la persona encargada de los refrigerios que ofrezca algunas opciones
más saludables como fruta fresca y yogurt o panecillos integrales
y queso crema bajo en grasa. A fin de que tenga un mayor control
durante el tiempo destinado para comer en la oficina, es preciso
que planifique con antelación lo que va a llevar de almuerzo
y merienda. Tenga unas almendras o nueces y un pedazo de fruta -en
lugar de las habituales golosinas- en su escritorio para la merienda
de la tarde. Disfrutará de una frugal comida balanceada con
unas 200 calorías y aproximadamente seis gramos de proteína.
Zona
de peligro 3:
El restaurante o la tasca, después
de un día de trabajo
A veces resulta divertido relajarse un rato después de una
larga jornada de trabajo con los compañeros de oficina. Sin
embargo, este momento de calma puede convertirse frecuentemente
en una extensión del tedio del día de trabajo. Sea
como sea, advierte Washington, no olvide lo siguiente: "Comience
bebiendo agua o agua mineral con gas para hidratarse. Muchas veces
nos tomamos unos cuantos tragos después de una prolongada
jornada laboral sencillamente porque estamos sedientos". Al
momento de ordenar los entremeses, opte por pedir las alternativas
más saludables, como una bandeja de vegetales con salsa o
fajitas de pollo a la plancha. Si sabe que el restaurante al que
van no vende comida sana, cómase un trozo de fruta o un puñado
de nueces antes de salir de la oficina para no dejarse tentar y
comer en exceso aperitivos ricos en grasa como los nachos con queso
o las papas fritas.
Zona
de peligro 4:
El gimnasio
Los gimnasios y los centros de salud se han expandido hacia el lucrativo
mercado de la comida rápida, al vender desde barras energéticas
y bebidas para deportistas hasta jugos enriquecidos y batidos proteínicos.
Sin embargo, el hecho de que estos productos estén disponibles
en el gimnasio que usted frecuenta no significa que tengan un bajo
contenido de grasa o calorías. Judy Phillips, gerente de
proyecto del programa de obesidad infantil del South End Community
Health Center en Boston, recomienda que ahorremos calorías
y dinero al evitar estos tentadores productos. "Si usted es
de las personas que toman comidas normales distribuidas a lo largo
del día, entonces no se moleste en comer en el gimnasio.
Lleve una naranja para después del entrenamiento en caso
de que sienta la necesidad de ingerir algo", explica.
Zona
de peligro 5:
Las vacaciones
Las vacaciones son precisamente un descanso de nuestra rutina diaria.
Como consecuencia, a menudo acabamos rompiendo las reglas de nuestro
régimen alimentario y aumentando varios kilos. En particular,
los programas de vacaciones y cruceros "todo incluido"
pueden ser un reto. Viajar en un barco lujoso es como encontrarse
en una isla repleta de exquisiteces sin costo alguno, afirma Karl
Muhlberger, chef ejecutivo corporativo de la compañía
de cruceros cinco estrellas Cunard. "Mucha gente dirá:
'Bueno, yo pagué por todo esto y quiero disfrutarlo'".
No obstante, también es posible comer sano si se escoge el
crucero indicado. Por ejemplo, el Queen Mary 2, de Cunard, cuenta
con los excelentes servicios en materia de salud del Canyon Ranch
Spa-Club; los otros trasatlánticos de la compañía
ofrecen diversos menús vegetarianos, bajos en carbohidratos
y grasa. Indistintamente de cuál sea su destino en estas
vacaciones, evite aumentar unos cuantos kilos al programar de antemano
qué puede comer durante el viaje. Una solución es
consentirse los días pares y en los impares practicar la
moderación. O bien, si desea disfrutar hasta el más
mínimo detalle en el momento en que lo desee, trácese
un plan al cual pueda someterse una vez que regrese de sus vacaciones.
Zona
de peligro 6:
Viajar en avión
Quizás no haya un momento en la vida de una persona cuando
esté más expuesta a un pésimo ambiente en términos
de alimentación que mientras está viajando en un avión.
"Literalmente podemos pasar todo el día sin tener acceso
a una comida sana", indica Michel Nischan, uno de los autores
del exitoso libro de cocina Sabor puro y simple y chef ejecutivo
tanto de la aerolínea Song como del Heartbeat Restaurant
en Nueva York. "Ante todo, uno está estresado por el
viaje. Ello nos pone más nerviosos y es más probable
que terminemos comiendo cualquier cosa. Finalmente, nos decimos:
'Bueno, comeré lo que pueda encontrar', y acabamos engullendo
una enorme rosquilla de 1.000 calorías. El año pasado,
Song introdujo un menú de comida orgánica y platos
de entrada vegetarianos que se pueden adquirir a bordo. The Physicians
Committee for Responsible Medicine, una organización médica
sin fines de lucro que promueve la medicina preventiva, hizo una
clasificación de las 10 principales aerolíneas por
sus menús de comida saludable. Song ocupó la primera
posición. Así que cuando vaya a comprar su boleto
de avión, pregunte cuáles son las mejores alternativas
en comida sana. Si las probabilidades no son muy alentadoras, lleve
consigo algunos tentempiés saludables como manzanas, frutas
deshidratadas o nueces y espere llegar a su destino. l
| A vencer |
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Los
seis principales factores que atentan contra las dietas son:
1. La falta de un plan
Dejarle a la suerte el logro de su meta de una alimentación
sana fácilmente puede culminar en unas cuantas calo-rías
adicionales y unos kilos no deseados. ¡Prepárese
y lógrelo!
Tenga cuidado con este factor de destrucción de dietas
en: la oficina, las fiestas, ocasiones especiales y otras
celebraciones, el gimnasio, de vacaciones, y al viajar en
avión
2. La falta de voluntad
Ceder a los antojos que tiene desde hace mucho tiempo puede
ser maravilloso mientras saborea la segunda ración
de torta, pero tarde o temprano tendrá que pagar por
ello -cuando se suba a la balanza-. Tenga cuidado con este
factor de destrucción de dietas en: las fiesta y otras
celebraciones
3. La presión de los amigos
Satisfacer los deseos de su pareja de comer unos "nachos
grandes" y beber varias "margaritas" puede
ser algo sociable. Sin embargo, no es una opción muy
inteligente cuando precisamente está tratando de mantener
un peso saludable.
Tenga cuidado con este factor de destrucción de dietas
en: las fiestas, ocasiones especiales y otras celebraciones,
la oficina, el restaurante o la tasca, después de un
día de trabajo
4. La fatiga
Estar extenuado significa que es más probable que le
eche mano a cualquier alimento que tenga enfrente, y a menudo
ello se traduce en la comida rica en calorías que su
cuerpo necesita para aumentar los niveles de energía.
Tenga cuidado con este factor de destrucción de dietas
en: el restaurante o la tasca, después de un día
de trabajo, el gimnasio, al viajar en avión
5. La gula
La urgencia de engullir todo lo que tenga un aspecto apetitoso
es un legado de nuestros antepasados prehistóricos,
que atravesaban por períodos de escasez de alimentos.
No obstante, en la sociedad de "porciones extra-grandes"
en la que vivimos, esta práctica es absolutamente peligrosa.
Tenga cuidado con este factor de destrucción de dietas
en: las fiestas, ocasiones especiales, y de vacaciones
6. El síndrome de "la
desesperación"
¿Alguna vez se ha sentido desesperadamente atrapado
en una reunión, un avión o incluso una reunión
social? El aburrimiento y la desesperación pueden obligarle
a abandonar su dieta y comer cualquier cosa que esté
a su alcance mientras busca un alivio.
Tenga cuidado con este factor en: la oficina, el restaurante
o la tasca, después de un día de trabajo, de
vacaciones y al viajar en avión.
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