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| Monigote soñador |
En su afán por estudiar las infinitas posibilidades de expresión que tiene el cuerpo humano, Teatro Río Caribe ofrece en esta oportunidad su Sueño Pelele. La obra, que se ha paseado ya por varios países de Latinoamérica, aterriza en Caracas con la manera particular de esta agrupación de teatro y danz
a de decir, o sugerir, las cosas. “El sueño como espacio
para lo irracional, las emociones encontradas, el insólito animal,
el cuerpo desarticulado, un monigote enredado en su
propia imaginación… Un pelele”. Son esas las palabras con las que sus creadores explican
esta nueva propuesta dirigida por Francisco Denis e interpretada por Talía Falcón. Sueño Pelele se estrenó el pasado viernes 27 de abril y estará presentándose hasta el 20 de mayo en la Sala Río Teatro Caribe, avenida Adolfo Ernst de San Bernardino (a dos cuadras del Crema Paraíso), en funciones los viernes y sábados a las 8:00 pm y los domingos a las 7:00 pm.
Foto: Cortesía
Rio Teatro Caribe
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Venezuela como oficio

Foto: Cortesía Venevisión
Maricarmen Sobrino, la conductora de espacios mediáticos dirigidos a la comunidad como Mujeres
con historia y hombres también, que transmite Venevisión, y ¡Qué ciudad!, al aire en 99.1FM, tomó unos minutos para hablar del país a propósito de la venidera conmemoración del Día del trabajador
el próximo martes primero de mayo.
¿Cómo pueden celebrar los venezolanos
el Día del trabajador?
“Me encantaría que todos nos tomáramos ese día para reflexionar y darnos cuenta de que el trabajo es lo único que nos puede hacer crecer como país. En general siento que muchas circunstancias han hecho que el valor del trabajo se haya perdido”.
¿Cuáles en particular?
“Específicamente, el hecho de que ahora trabajamos
el doble, mientras nuestra calidad de vida desmejora. Levantarse a las cinco de la mañana para montarse en una unidad de transporte público es todo un ‘trabajo’, aunque no tenga nada de productivo. Eso sin mencionar que ahora los bienes nos cuestan también el doble. Eso hace que mucha gente prefiera cobrar sin trabajar”.
¿Cree que el venezolano es flojo o trabajador?
“¿Flojos? ¡Para nada! La característica que mejor nos define es que tenemos una extraordinaria capacidad de adaptación a las circunstancias, por difíciles que sean. Ojalá que nuestra creatividad nos ayude cada vez más a vivir mejor, que, en definitiva, es lo que siempre queremos”.
¿Cómo ve Venezuela a través de sus programas?
“A grandes rasgos, me he dado cuenta de que, por ejemplo, la familia venezolana, en muchos casos, sigue siendo un asunto circunstancial y no institucional. Muchas parejas están juntas únicamente por conveniencia económica y eso es lamentable. Porque así como el trabajo, la familia es lo que a fin de cuentas nos convierte en sociedad. Por otra parte, somos un pueblo que necesita enormemente ser escuchado y posteriormente orientado en sus preocupaciones cotidianas. Muchos se han alejado del venezolano mayoritario, que es el que pertenece a los sectores más bajos. Por eso se impresionan cuando ven los casos que llevamos a Mujeres con historia... Algunos creen que son un montaje, pero son situaciones verídicas por insólitas que parezcan”.
¿Qué le dice la gente en la calle sobre su rol mediático?
“La manera en la que me abordan es sumamente divertida. Me llama la atención que han sido más los hombres que las mujeres quienes se hayan acercado. Uno de ellos me detuvo una vez y me dijo: ‘Mire, yo tengo un problema con mi esposa, pero no quiero ir a su programa. ¿No podríamos hablarlo en privado?’ (risas). Y otro: ‘Señora, mi mujer la ve todos los días y me amenazó con ir a su programa si me porto mal’ (risas). Gracias a Dios, algo que también tenemos y que no hemos perdido es ese gran sentido del humor”.