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El dentista había mentido...

Hallaron el cadáver de su adinerada esposa en una cisterna

Es dificil arrestar a un asesino cuando no se tiene conocimiento de que se ha cometido
un crimen. Grace Hunt provenía de una distinguida familia de California. En 1909, cuando conoció y se casó con Patrick Grogan, parecía que la vida le sonreiría para siempre, después de todo, él era
un millonario honesto. Tuvieron un hijo,
a quien llamaron Charles.

A medida que pasaron los años, Grace
y Pat se dieron cuenta de que discutiendo nunca iban a llegar a un acuerdo en nada; cuando Charles tenía 10 años, se divorciaron. A ella le dieron la custodia del hijo y una suma de 500.000 dólares para que salieran adelante en cualquier emergencia y no cayeran en la pobreza. Sin embargo, no sabía los problemas que le esperaban. Era una mujer joven muy atractiva y con mucho dinero.

Dos años después, cuando Patrick falleció y le dejó todos los bienes a su hijo, Grace pasó a ser la única administradora de dichos activos. Indiscutiblemente, se había convertido en un buen partido. Unos cuantos jóvenes apuestos  le tenían un ojo puesto a la figura de Grace y el otro a su cuenta bancaria.

El doctor Thomas Young era un dentista que había decidido montar un consultorio en Los Angeles. Había comenzado a cortejar a Grace como un perro de caza que persigue a un zorro. En el invierno de 1923, ella se convirtió en la señora Young. Durante dos años, el negocio del doctor Young fue muy próspero, igual que su matrimonio. La atractiva pareja frecuentaba los restaurantes más elegantes y las fiestas más prestigiosas.

Sucedió que el 22 de febrero de 1925, el dentista llamó a la policía para denunciar que su esposa había desaparecido. Les contó que 24 horas antes, él y Grace habían salido de su residencia en Beverley Glen para cenar en el Venice. Habían bebido un par de tragos mientras disfrutaban de la cena, y cuando se disponían a salir del restaurante, se toparon con una conocida de él. Grace se puso inmediatamente como una fiera. Según Young, éste no era un incidente aislado; su esposa era extremadamente celosa.

Avergonzado, la sacó del establecimiento a la fuerza y la metió en el auto. Mientras regresaban a Los Angeles, Grace intentó golpearlo y le rompió los anteojos. Luego, se calmó y se disculpó por el escándalo que había armado. Después de hacer las paces, decidieron ir a bailar y tomar unos tragos en el Hotel Biltimore. Estando ya en el vestíbulo, Grace dijo que tenía que ir al tocador.

Fue la última vez que la vieron, relató el doctor Young, quien agregó que su esposa cargaba 150.000 dólares en valores negociables, además de todas sus joyas. En total, llevaba unos 250.000 dólares consigo. Con sus declaraciones, él dio por hecho lo que aún no se había demostrado: ¿por qué una mujer guardaría una fortuna en su bolso? Explicó que creía que ella temía que entraran a su residencia a robar.

Varias semanas después de que Grace desapareciera, sus amigos comenzaron a recibir cartas, aparentemente escritas con su puño y letra. Eran enviadas desde localidades situadas a 800 kilómetros de distancia de Los Ángeles; en ellas contaba que estaba cansada de discutir incesantemente con su esposo. Así que planeó escapar de toda esa situación yéndose un tiempo a Europa.

Todo parecía perfecto, salvo por una cosa. Cualquier persona que conociera a Grace sabía que ella le habría escrito o habría intentado contactar a su hijo en caso de que tuviese pensado huir de su casa. Earl R. Hunt, su padre, no estaba satisfecho con la investigación. Así que contrató los servicios de la famosa agencia de detectives Burns a fin de que averiguaran qué le había sucedido a su hija. Por su parte, el doctor Young también buscó a otra agencia para que localizaran a su esposa. En total, había tres organizaciones intentando dar con su paradero. Pasaron los meses, y el ritmo de las investigaciones disminuyó progresivamente.

Al tiempo, la agencia Burns descubrió que la secretaria del dentista había sido vista con uno de los anillos de Grace. Al interrogarla, declaró que el doctor se presentó un día en el consultorio con el anillo. Lo había usado un par de días y luego se lo devolvió.

Por primera vez, sabían que Young había mentido. El doctor volvió a decirle a la policía que su esposa se había llevado todas las joyas. Los detectives de Burns contaron lo sucedido a las autoridades. Al parecer, todos habían encontrado algo que lo incriminaba.

Tras la desaparición de su madre, Charles Grogan había cambiado su testamento, en el que originalmente le dejaba todo a ella. Ahora su padrastro era el único beneficiario. Varios testigos fueron interrogados: juraron que Grace cargaba una cartera pequeña la noche que desapareció. Era imposible que pudiera guardar todas sus joyas y algunos títulos negociables en ella.

La policía consiguió una orden de arresto para revisar la casa de los Young mientras el doctor no estuviera presente. Encontraron un anillo de brillantes de tres quilates. Posteriormente, interrogaron al dentista, quien afirmó que a menudo Grace guardaba algunas de sus joyas en los bolsillos laterales del auto. Había encontrado el anillo allí y lo colocó junto a algunos papeles personales en su residencia.

Ahora todos estaban seguros de que Young estaba ocultando la verdad, aunque no tenían pruebas de que había cometido un crimen. De hecho, no tenían pruebas fehacientes de que se había cometido un crimen.

El 24 de junio de 1925, Young se presentó en la sede la policía para ser sometido a un interrogatorio de rigor. Agotado, sufrió un ataque de nervios y contó la verdad de lo que le había sucedido a su esposa. Declaró que Grace se había golpeado la cabeza accidentalmente y había caído en una cisterna en su casa. La policía no tardó en dirigirse a la residencia de los Young. Encontraron el cadáver de Grace en la cisterna, debajo de una fina capa de concreto. Tenía un pedazo de tubo de goma en la boca, el dentista había alterado los hechos. Ahora relató que después que discutieron en el hotel, llevó a Grace a su consultorio, donde le dio de beber suficiente whisky como para dejarla inconsciente. Luego la llevó para la casa y la acostó. A través del tubo, le administró un gas que usaban los dentistas de esa época hasta que la mató. Luego arrojó su cuerpo a la cisterna.

Al día siguiente, le pidió a Charles que mezclara el cemento con el que cubrirían el cadáver de Grace. El asesino le dijo a la policía: “Yo había cubierto su cuerpo con periódicos y pensé que le gastaría una broma de mal gusto al muchacho al hacer que, sin saberlo, cubriera el cadáver de su madre con cemento”.

Young declaró que había matado a su esposa para zafarse de ella y quedarse con la fortuna. Añadió que también tenía pensado matar a su hijastro, Charles, y colocarlo junto a su madre en la cisterna.

El juicio por asesinato del doctor Young estaba en su décimo día cuando lo hallaron muerto en su celda: se había estrangulado con un pedazo de alambre. l

 

Traducción: Servio Vitoria . Ilustraciones: David Márquez

davidmarquez@cantv.net

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