Ella no sabe DE CRISIS
Está endeudada hasta la coronilla, pero
no se resiste ante las vidrieras... hasta que la vida le pasa factura. Es la protagonista de Loca por las compras. La actriz que la asume, Isla Fisher, dice que se entristeció cuando dejó el fabuloso guardarropa... y se entiende.
Por Ian Spelling
A donde quiera que Isla Fisher va por estos días, ella ve a... Isla Fisher. "Es una locura", dice la actriz australiana, cuyo alegre rostro la ha estado mirando permanentemente desde las incontables vallas de la película Loca por las compras (Confessions of a Shopaholic) en la ciudad de Los Ángeles. La cinta, que se estrenó en Venezuela el pasado 27 de marzo, representa el debut de Fisher como actriz principal, después de haber pasado diez años con papeles de invitada en series de televisión y como actriz de reparto en películas como Scooby-Doo (2002), Wedding Crashers (2005), Hot Rod (2007) y Definitely, Maybe (2008).
"El otro día iba manejando y pasé ante una valla de El extraño caso de Benjamin Button, donde aparecían Cate Blanchett y Brad Pitt montados en una motocicleta, y, al lado, ¡había una valla mía!", dice Fisher riendo. "Pensé: No puedo creer que el productor Jerry Bruckheimer me haya dado mi propia película y que ahora esté en la cartelera'. Todavía me parece increíble".
"Toda la experiencia fue muy divertida: rodar en Nueva York, trabajar con Patricia Fields (la diseñadora de vestuario que estuvo nominada al Oscar por El diablo viste de moda), verme envuelta con todos esos colores y que me hicieran lucir glamorosa cada día, fue sumamente entretenido para mí, en vista de que en casa soy todo lo contrario", confiesa la actriz.
Loca por las compras está basada en la exitosa novela del mismo nombre de Sophie Kinsella, publicada en 2000. Fisher interpreta al personaje principal, Rebecca "Becky" Bloomwood, una compradora compulsiva que termina como columnista de finanzas en una compañía que también publica la revista de modas en la que ella anhela trabajar.
El actor Hugh Dancy asume al editor Luke, su jefe, quien termina convirtiéndose en el galán de sus sueños, mientras que los talentosos Joan Cusack y John Goodman interpretan a los padres de Becky.
Entrevistada por teléfono desde un hotel de Los Ángeles, Fisher dice que se sintió identificada con Becky de inmediato. "Simplemente, me encantó su optimismo -revela. Me gustó su naturaleza y el hecho de que continuamente se meta en problemas y que para salir de ellos se le ocurren excusas verdaderamente locas. Y me identifiqué con el hecho de que ella esté apegada a su familia y tenga excelentes amigos. También me gustó que la historia no sólo se trate de si la chica atrapa o no al chico, sino, más bien, de su crecimiento personal y de cómo encuentra su vocación en la vida".
¿Y LA CRISIS?
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| En el elenco brillan nombres como Joan Cusack, John Goodman y Kristin Scott Thomas |
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Cuando las cosas se dispusieron para que Loca por las compras entrara en la fase de producción, la economía de Estados Unidos estaba mucho mejor de lo que está ahora. Los excesos representados en la película, aunados a la grave situación de Becky -quien está muy endeudada y lucha por librarse de su adicción a las compras- hacen que parezca tanto un filme de época como un relato aleccionador.
"Es impresionante que la cinta salga ahora, cuando todas las lecciones que aprende Rebecca son las lecciones que estamos aprendiendo (en Estados Unidos) ahora", afirma Fisher. "Hay un buen mensaje en la película y estoy orgullosa de que al final hayamos tomado el camino responsable, pero fue increíble haber rodado esta comedia sin haber estado al tanto de esta información. Se siente muy actual que la película vaya a estrenarse ahora".
Pese a todo eso, Loca por las compras puede tener éxito como una comedia romántica clásica. Si es así, será en buena medida gracias a la química entre Fisher y Dancy. "Creo que Hugh dio en el clavo encarnando a Luke -indica Fisher. Él se transformaba. Venía a trabajar como Hugh Dancy y cuando se ponía el traje, cambiaba su postura, cambiaba su voz y se convertía en Luke. Era impresionante".
Esta primera película está basada en dos libros de Kinsella, Confessions of a Shopaholic y Shopaholic Takes Manhattan (2001). Si al público le gusta esta adaptación es de suponerse que seguirán las versiones para la pantalla grande de toda la saga de esta autora estadounidense: Shopaholic Ties the Knot (2001), Shopaholic and Sister (2004) y Shopaholic and Baby (2007). ¿Qué piensa Fisher acerca de esto?: "Nunca digas jamás, pero no por ahora", señala la actriz.
"Me encantó interpretar a Becky Bloomwood -asegura la pelirroja. Obviamente, por ser el personaje central de la película tengo la responsabilidad del tono de la cinta, lo cual es totalmente nuevo para mí. Y, dado que interpreto a un personaje tan querido y que es la estrella de unos libros muy populares (en Estados Unidos), siento mucha presión por hacerlo correctamente", indica la actriz.
Probablemente, ya está más relajada. "Que Sophie Kinsella me haya dicho, después de que vio la película, que sintió que yo había captado la esencia de Becky Bloomwood y que le gustó el filme, fue el mejor cumplido que haya podido recibir -revela Fisher. Al margen de cómo le vaya a la cinta (en la taquilla), me siento orgullosa de no haber perjudicado al personaje del libro, y me sentí muy triste la última vez que me puse un La Boutons y supe que iba a tener que colgar el vestuario. Pero tengo muchas responsabilidades en mi vida personal", advierte y continúa: "Ha sido muy agradable estar en casa, sin trabajar, durante los últimos ocho meses. Tengo que admitir que lo he disfrutado".
Por estos días, Fisher se ha enclaustrado en su casa de Los Ángeles, donde vive con su prometido, el actor Sacha Baron Cohen, y con su hija de un año, Olive. La actriz tiene fama de ser muy protectora de su familia y de su privacidad, y admite que su creciente fama está haciéndole ser aún más así.
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| Parte del éxito de este filme como comedia romántica recae en la química entre Hugh Dancy e Isla Fisher |
"Espero que siempre pueda mantener en privado mi vida personal. Para mí es sumamente importante", afirma. Y le ayuda, agrega, el hecho de tener 33 años y no ser una estrellita adolescente que de la noche a la mañana se ve empujada bajo la luz de los reflectores. Después de un día de trabajo, dice, su vida gira en torno a su familia, como cualquier mujer, no en ir a clubes, asistir a múltiples estrenos o en conseguir un asiento muy visible en el restaurante más de moda.
"No puedo imaginarme la presión que sentiría alguien más joven", dice la encantadora Isla. "Tengo la suerte de que me fascina lo que hago y eso es maravilloso, pero mi vida está muy completa tal como está. Tengo muchas más responsabilidades además de mi carrera. Así que creo que, en cierto modo, eso alivia las presiones".
The New York Times.derechos de El Universal |