A cuerda PULSADA
Siete virtuosos y dos nuevos talentos musicales humanizaron sus instrumentos predilectos. Según relatan, el violín, la guitarra y la bandola son como las mujeres, el arpa es casi un ángel, el cuatro es un buen compañero y el contrabajo es un tipo extremista.
Por Pablo Ernesto Blanco. Fotos: Rafael Serrano
Como buenos músicos, los que hoy ocupan estas páginas se enamoraron de sus instrumentos por el oído. Entre cuerdas descubrieron la nobleza de la música. Pulsarlas ha sido -según cuentan- una experiencia más que mágica. Para este encuentro aceptaron la invitación de humanizar esos objetos del deseo que tanto acarician para deleite del espíritu. Así pues, el violín, en esencia, es una estilizada dama, según el ejemplar Alexis Cárdenas. El cuatro es catalogado como un amigo incondicional por el maestro Cheo Hurtado, de Ensamble Gurrufío, Rafael "El Pollo" Brito y los jóvenes Miguel Siso y Nelson González. El arpa, en palabras de Henry Rubio, se transforma en divinidad; la guitarra queda bien representada por quien se dice su marido, Aquiles Báez; la tosca bandola se transforma en una fémina versátil, según el eminente Moisés Torrealba, y el contrabajo siempre tiene algo nuevo que decir, de acuerdo con el respetado David Peña, también de Ensamble Gurrufío. Le invitamos a que se deleite con este concierto de voces.
Rafael "el Pollo" Brito
Objeto de infidelidades
"Él será muy masculino, pero yo lo agarro como si estuviera abrazando a una mujer (risas). De hecho, yo le digo a mi novia que el cuatro es el único objeto con el que yo le monto los cuernos (risas). Uno queda en evidencia al tocarlo, si estás triste o contento el sonido te delata. Mis primeros acercamientos al instrumento, durante mi niñez, fueron algo accidentados: al primero lo usé para matar un saltamontes y lo partí, con el segundo salí corriendo, se me cayó y le puse un pie encima… Gracias a él, hace mucho tiempo, creían que yo estaba loco. Se me ocurrió imitar al maestro Rafael Casanova, quien lo desafinaba y lo hacía sonar como un tambor venezolano. Así fue como me di cuenta de su versatilidad. Nos enamoramos en plena adolescencia, ensayando, con la Estudiantina San José Obrero, el tema Criollísima, original de Henry Martínez y Luis Laguna. Me atrapó la armonía del cuatro que suena en esa canción".
AGENDA MUSICAL
El marabino Rafael "el Pollo" Brito, quien además de virtuoso cuatrista es cantante, compositor y, ahora también, actor, tiene en las discotiendas su álbum Se canta venezolano. El próximo sábado 25 de abril presentará, en Corp Banca, su espectáculo Sólo boleros con Rafael Brito. El show, en el que lo acompañan siete virtuosos más, es producido por la locutora y actriz Ana María Simon.
Cheo Hurtado
Hechizo de luna
"Es él quien ha pagado todos mis pasajes a Rusia, Japón, Francia, Alemania y toda América Latina, donde he ido a ponerlo a sonar. Yo diría que es integracionista como la hallaca, porque alrededor suyo se reúne todo el país. El cuatro es la base rítmica de toda la música venezolana y tiene un impacto social único: pueden vivir de él quien lo toca, quien lo fabrica, quien lo diseña y hasta quien lo graba en un estudio. Es mi compañero inseparable. Así le sea infiel con la mandolina, la bandola, el tres, la guitarra o el bajo, él siempre estará ahí de manera incondicional, en eso se diferencia de las mujeres, que si las cambias te botan (risas). Tocarlo me produce un éxtasis que me deja la mente en blanco. La canción que selló nuestra relación fue Luna de Margarita, de Simón Díaz, tema que me alegra traer a colación en estos momentos en los que el tío Simón es galardonado con el Grammy Latino. Dice mi hermana Teresa que mi idilio con el instrumento data de mi infancia: agarraba la escoba y me ponía a charrasquearla. Desde ese entonces mi papá me animó a estudiarlo, aunque también creo que es porque yo cantaba muy feo (risas)".
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Asdrúbal "Cheo" Hurtado, nativo del Estado Bolívar y miembro fundador de Ensamble Gurrufío, es uno de los virtuosos de las cuerdas más celebrados del planeta. Actualmente sus objetivos están enfocados en sacar adelante lo que se considera el movimiento musical juvenil más importante de Venezuela: La siembra del cuatro, el cual da nombre a un proyecto educativo sobre el instrumento, así como a un sonado concurso de emergentes talentos, cuya cuarta edición se celebrará la primera quincena del próximo mes de abril. En mayo, Ensamble Gurrufío celebra 25 años de trayectoria presentando un disco junto al carioca Hamilton de Holanda, virtuoso del bandolim. En junio, el grupo lanzará otro álbum aniversario junto al vibrafonista Alfredo Naranjo e iniciará su gira de conciertos, que culminará en el Aula Magna de la UCV.
Miguel Siso
Compadre cuerdas
"A veces he creído que este pana es bien oportunista, que se hizo mi aliado para ir a todas las fiestas. Hasta llegué a pensar que era un 'roba amigos'. Es que si se me ocurre presentarme en una rumba sin él me reclaman: '¿Y por qué no lo trajiste?'. Pero sería injusto achacarle sólo esas características, por él también he conocido grandes virtuosos. El cuatro es mi refugio para cuando estoy triste, para cuando estoy alegre e, incluso, para cuando estoy fastidiado (risas). Por él dejé la ingeniería informática y también Puerto Ordaz, mi ciudad natal, donde viven mis padres Josefa Guevara y Edgar Siso, quienes me impulsaron a dedicarme a la música. Mi papá, por ejemplo, me enseñó los tres primeros acordes de Compadre Pancho, y mi primo, Roberto Subero, hizo que me hipnotizara con el instrumento cuando se ponía a emular al maestro Cheo Hurtado. En una oportunidad, a una amiga mía se le ocurrió hacerme un retrato en el que me ponía el cuerpo del cuatro; es decir, la clavija era mi cabeza (risas). Desde ese entonces siento que, en efecto, es como una extensión de mi cuerpo. La canción que marcó un antes y un después en esta relación fue Diablo Suelto del maestro Heraclio Hernández. Aunque lo que aumentó la pasión fue un pajarillo que escuché en la radio a cargo de Hernán Gamboa. A veces siento que el instrumento me habla; cuando, por error, coloco mi dedo en un traste equivocado, la pieza se crece. Es como si me dijera: '¿Estás viendo que así suena mejor?'".
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Miguel Siso tiene 23 años de edad. Desde su adolescencia ha impartido sus enseñanzas con el cuatro. En 2007 ganó la segunda edición del concurso La siembra del cuatro, gestado por el maestro Cheo Hurtado. Actualmente estudia Licenciatura en Música (ejecución instrumental mención jazz) en el Instituto Universitario de Estudios Musicales (IUDEM).
Alexis Cárdenas
Fragilidad, tu nombre es violín
"El violín es como una mujer, no hay duda; mientras más cariño le des mejor suena. Yo, particularmente, soy muy sensible a su belleza. Imaginarme un Amati o un Stradivarius es como pensar en damas extremadamente delicadas… El brillo del barniz, las vetas y esa compleja anatomía de increíbles precisiones. También porque es muy demandante (risas), aunque nunca hemos peleado. No es tarea sencilla sacarle un bonito sonido, pero bien vale la pena el esfuerzo, la paciencia que hay que tenerle. La primera vez que recuerdo haberlo escuchado fue gracias a mi profesor, el maestro argentino José Luis Balda, quien me regaló unos cassettes con música del virtuoso italiano Salvatore Accardo. Era el primer acercamiento: los Caprichos de Nicolo Paganini. En la inocencia de mis siete años pensaba que se trataba de varios violines. '¡Qué bien acoplados están!', '¡qué melodía tan polifónica!', le decía yo a mi papá, quien me aclaró que era uno solo. No pude ejecutarlo bien sino hasta mis 11 años, cuando le agarré el gusto a la disciplina de practicarlo una hora diaria y también cuando pude tocar el Preludio y Allegro de Pugnani-Kreisler, la pieza con la que me terminé de enamorar del instrumento. ¿Qué cosa más hermosa puede hacerse con la madera?".
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El zuliano Alexis Cárdenas es llamado "el reinventor internacional de la ejecución del violín". Los próximos martes 31 de marzo y miércoles 1° de abril, ofrecerá su espectáculo Celebración en Corp Banca, junto al maestro Arnaldo Pizzolante, en el piano; "el Pollo" Brito, en el cuatro, y una sorpresa especial a cargo de Ana María Simon. El 24 de abril estará con la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas en el Aula Magna de la UCV. El 3 de mayo, ofrecerá un recital de violín y piano en la Quinta Anauco, nuevamente, junto a Arnaldo Pizzolante.
David Peña
Perro amor
"Si no lo hago sonar constantemente me pasa factura. 'Oye, me tienes abandonado', me comenta. Es tan fiel que lo compararía con un perro, con el perdón de la raza humana (risas). Así es el contrabajo, quien siempre tiene algo nuevo que decirme y a quien aprendí a ejecutar por pura intuición, aunque después me formara académicamente. Es un caballero tan importante como lo retrata el alemán Patrick Süskind en la obra de teatro que lleva el nombre de este instrumento: 'nadie le da importancia hasta que no está'. Y es que el contrabajo es la columna vertebral de la música. Tiende a irse a los extremos, eso sí: hace reír o llorar. Si lo que se está ejecutando es La Guachafita, el merengue de Alberto Muñoz, la carcajada es segura. Ahora, si se trata de Atardecer, de Lencho Amaro, uno se ubica en situaciones que evocan la tristeza de esa poesía melódica. Se llora, aunque sea por dentro. ¿Lo más insólito que he hecho por él? Darle un puñetazo a los hangares de Aeropostal, hace como cinco años, en un vuelo Maracaibo-Maiquetía me lo entregaron hecho papilla. Nadie salió a responderme por él. De paso, el golpe me fracturó la mano y ese día no pude tocar. Claro que siempre siento un sustico antes de tocarlo, el día que no lo sienta me retiro".
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David Peña ha inspirado a una nueva generación de jóvenes talentos de las cuerdas. Al igual que Cheo Hurtado, forma parte de Ensamble Gurrufío. Los próximos 17 y 18 de abril, Peña ofrecerá el espectáculo Proyecto Receta Plural, junto al percusionista y pianista Gonzalo Grau y el percusionista Nené Quintero, en Corp Banca.
Moisés Torrealba
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La metamorfosis
"La primera vez que la tuve en mis manos me pareció tosca. Tenía esa barriga inmensa que, a mis siete años, era difícil de cargar. Tampoco era fácil tocarla, la mano se me enredaba entre sus cuerdas. Así era como veía a la bandola desde mi infancia. Hasta que, un buen día, en plena ejecución de un músico barquisimetano, escuché el sonido punteado de un cuatro en un gabán. Le pregunté a mi papá: '¿Cómo lo hace?'. Y me respondió: 'Lo que pasa es que está emulando una bandola'. Entonces me propuse lograr ese sonido. Fue el inicio de lo que ha sido una larga relación auditiva. ¡Hasta hizo que desplazara a la mandolina!, que era el instrumento que yo estaba aprendiendo a tocar inicialmente. Lo que marcó mi idilio con ella fue el tema Los Caracoles, un pasaje tradicional llanero -original de Ángel Custodio Loyola- que mi padre se empeñó en que me aprendiera. Con el tiempo me he dedicado a estilizarla, a afinarla, a hacerla toda una dama. Porque así como es perfecta para un pajarillo súper agresivo, lo es también para un merengue o una bossa nova. El proceso de buscar nuevos horizontes con ella fue labrando mi estilo musical, cosa que nos agradecemos mutuamente. Por eso es que siempre dicen que mi bandola suena 'aguitarreada', porque cuando domino una pieza comienzo a improvisar hasta que obtengo una canción súper envenenada que puede hacer la diferencia. A veces hasta sueño con ella, que mientras estoy tocándola surgen melodías interesantes, lo cual hace que me levante de sopetón a practicar hasta el amanecer lo que estaba soñando. ¿Que si me cela? ¡Claro! Si no, no es mujer (risas)".
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A Moisés Torrealba la música le viene en los genes: es hijo del maestro Asunción Torrealba, fundador de la Escuela José Ángel Lamas. Desde sus ocho años toca la bandola, instrumento que ha dado a conocer con presentaciones en países como Noruega, Francia, Inglaterra, España y Brasil, entre otros. Este 2009 se cumplen 10 años de su Ensamble Trabadedos, agrupación que fundó y que, en estos momentos, está en plena grabación de su tercer álbum de estudio. Torrealba prepara, en solitario, a petición de amigos y empresarios, un disco antológico. En junio parte a Colombia, específicamente a la ciudad de Bogotá, donde ofrecerá una esperada gira de presentaciones.
Aquiles Báez
Atracción fatal
"La guitarra es burda de jevita. Al menos se porta como tal (risas). Si uno no la acaricia se molesta. Sin embargo, ese dejar de acariciarla te permite redescubrirla cada vez que vuelves a ella y eso es maravilloso. A pesar de que pasé por otras como la mandolina y la viola, me quedé atrapado con ella. Cuando yo tenía como 15 años sentí que me dijo algo así como '¡Véngase pa' cá, que usted es mío!' (risas). Desde ese entonces la convertí en mi mujer. Y comencé a tomarla en serio, primero recibiendo clases particulares y luego ingresando al Conservatorio de Música Simón Bolívar. El tema que me marcó fue Natalia, el vals número tres de Antonio Lauro, el cual toqué por primera vez a mis 12 años, esa edad en la que uno siente esa atracción especial por las melodías sin saber que son obras maestras. Ese tipo de piezas me ha hecho apreciar mejor la sonoridad del instrumento. ¿Hasta dónde sería capaz de llegar por ella? Hasta donde fuera. ¿Qué no hace uno por una jeva, chico?".
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Aquiles Báez es toda una referencia local si de guitarra se trata, especialmente gracias a su disco La casa azul, de 1994. Según cuenta, ya tiene compromisos melódicos hasta 2010. El próximo domingo 26 de abril presentará un espectáculo, en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, para celebrar 30 años de carrera artística. Próximamente, lanzará al mercado su segundo álbum de estudio, a través del sello disquero Cacao Música.
Henry Rubio
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Toque celestial
"Ella es como una mujer conciliadora, suave, llamativa, amorosa, delicada… Casi un ángel. La conocí en una oportunidad en la que el conjunto Cantaclaro -que ensayaba en mi casa de La Pastora- dejó unos instrumentos en la sala, mientras llegaba el día de una presentación que tenían en el famoso Club Los Cortijos. En ese espacio de mi hogar reposaban, entonces, un cuatro, una mandolina y un contrabajo. Pero quien atrapó mi atención fue ella: el arpa. Como estaba solo, inventé poner un disco de Juan Vicente Torrealba y comencé a improvisar, queriendo emularlo. Se hizo una rutina: llegaba del colegio y agarraba el instrumento. A los 15 años decían que yo era todo un prodigio, y es que el arpa siempre me ha causado un furor increíble, especialmente por los valses venezolanos que pueden ejecutarse con ella: Sombra en los médanos, Dama Antañona… Eso sin contar que gracias a ella conocí a los grandes: Alfredo Sadel, Hugo Blanco, Aldemaro Romero y Plácido Domingo, por nombrarte algunos. Si me oyera le diría algo así como 'Nunca te abandonaré (risas)'. ¿Si ella hablara? Siempre habla. Si está solita y le pega el viento ya verás como, de seguro, te dice algo".
AGENDA MUSICAL
El caraqueño Henry Rubio, músico autodidacta, es considerado, hoy en día, una autoridad melódica a escala mundial. Tiene, aproximadamente, 45 años ejecutando el arpa. En Venezuela formó parte, por 18 años, del conjunto Los Torrealberos, de Juan Vicente Torrealba. Eso sin mencionar su trabajo junto a iconos locales como Simón Díaz y Aldemaro Romero e internacionales como Marco Antonio Muñiz, Luciano Pavarotti y Plácido Domingo, entre muchos otros. Su talento ha sido aplaudido tanto aquí como en Europa y Estados Unidos. Quien quiera deleitarse con su performance puede visitar el restaurante Casa Bermeo de Candelaria.
Nelson González
El cuatro o la vida
"Este señor es tan bochinchero como incondicional. Con él tengo una conexión espiritual bien interesante: si estoy alegre, él está alegre; si estoy triste, se pone triste. Hay quien lo parte si carga una rabia encima y el pobre aguanta sin chistar (risas). Eso sí, no admite mentiras: si tienes problemas y, por terquedad, quieres expresar una felicidad que no sientes, la melodía no te sale o, en el mejor de los casos, suena feo. La primera canción que pude tocar completa -a mis cinco años- fue Tin Marín, de Alí Primera. Más allá del contexto y del autor es un tema muy rítmico. Al principio me quedaba pegado en dos acordes. Hasta que mi tío, Manuel Jerezano, me explicó que si cambiaba la voz del intérprete igualmente tenía que cambiar el acorde del cuatro. Una vez, intentando tomar el autobús para ir a la universidad tuve que pegar tremenda carrera. Cargaba el cuatro en la mano y alguien me tropezó y me caí. Por supuesto, metí el cuerpo y salvé el cuatro, que era la herramienta que estaba empleando en mis estudios y también la que me daba de comer. ¿Yo? Con algunos raspones sin trascendencia, pero él intacto. Una vez me lo robaron y los ladrones pidieron dinero a cambio de la entrega. Entonces puedo decir que el pobre ha sufrido del terrible secuestro express".
AGENDA MUSICAL
El valenciano Nelson González tiene 27 años y es licenciado en Educación Musical. En 2005, ganó el Festival de Música Llanera El Silbón, de Guanare, estado Portuguesa. Ese mismo año obtuvo también el primer lugar en el Festival Santa Bárbara de Arauca. En 2007 fue segundo lugar de La siembra del cuatro y el año pasado ganó el Festival Internacional del Retorno, en Colombia. Está produciendo su primer disco junto a Cheo Hurtado. El próximo 2 de abril dará un recital con la Estudiantina Universitaria Rafael Dalmau, de la Universidad de Carabobo.
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