"El pasado no se puede modificar porque ya está hecho,
el futuro no lo puedes manejar porque no existe todavía,
sólo puedes cambiar el presente"
'Había un muchacho que corría, asustado, huyendo de un tigre, para salvar su vida. De pronto llegó a un precipicio y cayó a un abismo, pero consiguió agarrarse de la rama de un árbol que crecía en la ladera de la montaña. Entonces, miró hacia la cima y vio al tigre mirándolo, así que no había manera de subir. Miró hacia abajo y vio un precipicio de más o menos mil metros de caída, y, a su lado, descubrió un pequeño arbusto con frutas. Las frutas estaban maduras. ¡Entonces tomó una de ellas, se la llevó a la boca y sintió el gusto dulce de la fruta! Aprendió, en ese instante, a vivir la vida momento a momento".
Siempre me despido con una frase de mis lectores que dice: ¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien!
Toda acción se origina en el lugar donde te encuentras ahora, en el momento presente. El pasado no se puede modificar porque ya está hecho, el futuro no lo puedes manejar porque no existe todavía, sólo puedes cambiar el presente con cada elección y acción que realizas. El presente es tu única oportunidad para reflexionar, corregir los errores, elegir y actuar de acuerdo a tus valores, creencias y metas personales. Para estar en presente lo más importante es que tu mente se ubique en el aquí (lugar) y el ahora (tiempo); no permitas que divague, que escape al recuerdo de algún momento pasado y difícil o que vuele hacia el futuro llenándote de incertidumbre y temor, porque esto significaría que estás fuera de tiempo y que perdiste temporalmente el control de tu vida, quedando a merced de tus pensamientos y emociones negativas.
Las circunstancias sólo te afectan cuando no estás en presente, porque te enfrentas a ellas desde el mal recuerdo de lo que viviste en el pasado o desde la inquietud que te produce el futuro, y esto afecta tu perspectiva, activándose tus prejuicios, dudas y temores. Cuando no te encuentras en presente, las situaciones te afectan con más facilidad porque las interpretas a través de tus emociones, y no con la mente clara y limpia que te permita analizarlas con objetividad para minimizar su aspecto negativo y resaltar el positivo, teniendo así, una mayor probabilidad de solucionarlas o manejarlas de una mejor manera.
Vivir en presente no significa renunciar a tus metas ni tampoco perder tus recuerdos positivos a los que deberías conectarte cada vez que necesites recuperar la confianza o el optimismo; implica sólo aprender a focalizar la mayor parte de tu atención en cada cosa que haces en el momento para tener toda la claridad mental, la serenidad y la sensibilidad que necesites para tomar lo mejor de cada evento y minimizar la dificultad o el dolor presentes en él, de manera que puedas aceptarlo o resolverlo más fácilmente.
Para estar aquí y ahora
Ubícate en el presente. Frecuentemente, a lo largo del día, practica un ejercicio de ubicación. Usando como punto de referencia el lugar donde te encuentras o la actividad que realizas, reconoce y describe mentalmente todos los detalles y siéntete en control de la situación en el ahora.
Mantente concentrado. Cada vez que tu mente se distraiga, llevándote a recordar el pasado o a imaginar el futuro, tráela con tu voluntad al momento presente y concentra la atención en cada cosa que haces. No importa cuántas veces tengas que hacerlo, recuerda que es como un entrenamiento y toma tiempo.
Aprende a relajarte. La relajación es solamente hacer una pausa, cerrando los ojos y tratando de poner nuestra mente en blanco, sin pensar en el pasado ni en el futuro, sólo atendiendo a lo que experimentas en el presente. Tu cuerpo, mente y espíritu se relajarán y se reubicarán en el presente sin el peso del pasado ni la incertidumbre del futuro, obteniendo así serenidad, balance y claridad mental.
Planifica tu agenda diaria. Para poder concentrar tu atención en el momento presente, es importante que aprendas a organizar tu día, preferiblemente la noche anterior, con la calma del descanso y anticipando lo que tendrás que hacer al día siguiente. Toma en cuenta desde los asuntos pendientes más pequeños, hasta los compromisos más grandes.
¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien!
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y suavizar tu vida, que se realizará el sábado 17 de noviembre a las 6:30 pm en el anfiteatro
del mencionado centro comercial. Información por el teléfono 0212 614.0500 o en la página
web www.maytte.com.
maytte@maytte.com
Hola Maytte. Hace unas semanas te encontré en la televisión de cable y me pareció que estabas hablando conmigo. Te escuché hasta el final y en verdad me siento un poco mejor. Tengo 28 años y acabo de mudarme por trabajo a otra ciudad. Lo que hago me gusta mucho, pero me siento muy sola. No me adapto todavía a este lugar y, por lo tanto, no tengo amigos ni familia cerca. No quiero renunciar y devolverme, porque es una buena oportunidad, en lo profesional, para mí. Por favor, dame alguna fórmula que me ayude a superarlo. M.M.
Comprendo cómo te sientes y admiro tu valor y determinación para elevarte por encima de la dificultad y valorar la oportunidad de alcanzar tu propósito. Estoy segura de que tienes la fortaleza de carácter que se necesita para vencer los obstáculos y conseguir el éxito personal. Voy a compartir contigo algunas sugerencias: evita comparar este nuevo sitio con la ciudad donde vivías. Deja de pensar en el lugar que dejaste y en todos los elementos agradables que tenía, vence la nostalgia y dedícate a buscar y a reconocer todos los elementos positivos que también tiene tu nuevo hogar. Ábrete a conocer nuevas personas. Sé que no es fácil, sobre todo si no tienes a alguien que te haga el enlace con otros. Aun así, no te aísles, date el permiso para relacionarte con tus compañeros de trabajo y con tus vecinos.
Recuerda que una sonrisa, una frase amable o un comentario sobre alguna situación que
los involucre a todos, pueden ser suficiente para romper el hielo e iniciar un acercamiento. Procura ser tú misma. Evita buscar la aprobación de los demás y en lugar de fijarte en las diferencias aparentes que pudieran existir entre ustedes, reconoce los elementos afines para acercarte con más confianza a ellos. No tomes ninguna decisión definitiva todavía, date
el tiempo suficiente para personalizar tu espacio, estoy segura de que pronto te sentirás
muy bien. A pesar de que todo cambio inicialmente se presenta con una cierta dificultad, también representa una oportunidad maravillosa de aprender acerca de nosotros mismos,
de las demás personas y sobre el sentido de nuestra vida.
Quiero Maytte. mi esposa me lee tus artículos cada domingo mientras desayunamos.
Suena ideal y es así: estamos retirados, nuestros hijos están casados, vivimos solos y,
a pesar de que siempre soñamos con este momento, nos parece que no estamos preparados para disfrutarlo. La mayor parte del tiempo seguimos conectados al ritmo de vida acelerado
que llevábamos, aunque ya no tenemos esa necesidad. ¿Nos puedes dar algunas de tus herramientas para aprender a disfrutar de esta nueva etapa? C. y P.
Sentirse bien anímica y físicamente en esa etapa depende en gran parte de nosotros mismos. El ejercicio físico frecuente, una actitud vital, un estilo de vida sencillo, una actividad laboral y social satisfactoria hacen que podamos vivir más y mejor. La buena salud, condición esencial para verse y sentirse joven, no se consigue solamente manteniendo una serie de reglas estrictas, también es necesario afrontar la vida con una actitud jovial, entusiasta y optimista.
Algunas de las herramientas para sentirse bien y disfrutar más la vida son: practicar una rutina de ejercicios con regularidad -los ayuda a verse y sentirse más jóvenes, y, además de reducir la ansiedad y el estrés, previene la salud cardiovascular, así que caminen mínimo media hora diaria y levanten algo de pesas-; socializar, cultivar amistades buenas y duraderas y estar abiertos a hacer nuevos amigos con quienes compartir momentos especiales; mantenerse activos -realizando alguna actividad que les dé satisfacción y que además les ofrezca la posibilidad de vencer ciertos desafíos y hacer uso de la creatividad-, cultivar la espiritualidad, recordando que existe una relación directa entre nuestro mundo interior, la vitalidad y las ganas de vivir -creer en algo o en alguien superior, hace que nos sintamos apoyados y acompañados; además, le da un sentido trascendente a nuestra vida.
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