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Foto: www.shutterstock.com

¿Habla bien PARA SU EDAD?

En unos años tu hijo pasará de balbucear a conversar. El dominio del lenguaje es uno de los hitos del desarrollo y tú puedes ayudarle a conseguirlo. Por C. Feenstra

Un día, alrededor del primer cumpleaños de tu bebé, le escucharás decir papá o mamá. "¡Ya ha aprendido a hablar!", anunciarás orgullosa a todo el mundo. Pero, en realidad, este aprendizaje empezó mucho antes de su primera palabra, e irá evolucionando poco a poco hasta que, de repente, descubras que tienes a tu lado a un pequeño charlatán que te cuenta lo que ha hecho en el colegio con pelos y señales.

1-12 MESES
GESTOS Y PRIMEROS SONIDOS
El orden en la evolución del desarrollo lingüístico (gorjeos, balbuceos, gestos, palabras y frases) es universal en todos los niños. Esto demuestra que hay una base biológica para el lenguaje, que el bebé viene al mundo dotado de un mecanismo que le permite aprender a hablar y que para conseguirlo generalmente sólo necesita estar con sus papás u otros cuidadores. Sin embargo, también es cierto que en el dominio del habla intervienen muchísimos factores y que existen determinados problemas que pueden obstaculizar o retrasar este logro. Por eso es importante saber cómo se produce el aprendizaje y qué es normal a cada edad. Así, si sospechas que existe una dificultad, podrás consultar enseguida con el otorrino, el psicólogo infantil o el logopeda, según el problema.

El aprendizaje del habla empieza ya en el útero, cuando alrededor del sexto mes tu hijo se familiariza con tu voz. Luego, desde que nace, se crea entre ustedes un sistema de comunicación único: sus llantos te indican que tiene hambre o sueño, tus caricias le dicen que le entiendes y tus cuidados le demuestran que satisfaces sus demandas.

Hacia su primer o segundo mes de vida aparecen los gorjeos, que se producen cuando el bebé deja escapar aire entre sus labios. Y sobre los cinco o seis meses surgen los balbuceos, una sucesión de combinaciones de vocales y consonantes en los que utiliza la lengua y los labios y con los que entrena la motricidad imprescindible para el lenguaje. Es la fase previa al habla.

El APRENDIZAJE del habla empieza en el útero, cuando aproximadamente en el sexto mes tu hijo EMPIEZA a familiarizarse con tu voz

Hasta este momento, el niño es un "lingüista universal"; es capaz de distinguir cada uno de los 150 sonidos que forman el lenguaje humano y los ensaya sin distinción. Pero hacia los cinco o seis meses sus sonidos van adquiriendo cada vez más el ritmo y la entonación del lenguaje materno. Paralelamente, mejora su sistema de comunicación: a los 8-10 meses empieza a utilizar los gestos para señalar algo que quiere, decir adiós... También comprende algunas palabras y responde con balbuceos. Y alrededor de los 10 o 12 meses dice su primera palabra, que casi siempre es papá o mamá, ya que son sonidos fáciles de pronunciar.

Ten en cuenta que...
Es importante que lleves al niño al otorrino si hacia los seis-ocho meses deja de gorjear y de parlotear o si a los 11-12 no responde al lenguaje u otros sonidos, apenas balbucea y parece no entenderte. Si con 12 meses no dice una palabra, no te inquietes: el momento en el que se produce este logro varía de un niño a otro.

DE 12 A 24 MESES
LA EXPLOSIÓN DEL LENGUAJE
Tu hijo ya te entiende cuando le das órdenes sencillas, como "tráeme tu tetero", y a su primera palabra la siguen otras en un tiempo rápido (entre los 12 y los 18 meses su vocabulario puede incluir 25 términos, de los que pronunciará bien unos ocho o 10). Estas palabras incluyen nombres de personas y de objetos de su vida diaria como pelota, gato, pan, chupón, nené, etcétera. La evolución continúa a un ritmo vertiginoso: entre los 18 y los 24 meses el niño emplea de 50
a 200 vocablos comprensibles para sus familiares y empieza a usar la palabra como frase: "agua" quiere decir "dame agua". Por ahora utiliza un solo nombre para referirse a una categoría entera ("perro" para todos los animales).

Ten en cuenta que...
Entre los 10 y los 15 meses hay niños que parlotean sin utilizar vocablos comprensibles. Es un estilo diferente de aprendizaje del habla: en lugar de centrarse en las palabras, estos pequeños se dedican a practicar con el ritmo y la entonación.

Puede que a los 18 meses todavía no diga nada y que a los dos años hable muy poco.
Si le ocurre esto, pero entiende lo que le dices, no te alarmes: su silencio se debe a que está ocupado en otros avances de su desarrollo. Sin embargo, si no te mira cuando le hablas ni se vuelve cuando le llamas, debes consultar con el especialista cuanto antes para que revise su audición.

2 AÑOS
FRASES DE DOS PALABRAS
A partir de esta edad el niño comienza a expresarse cada vez más con el lenguaje oral y menos con el gestual. En esta época se produce una rápida expansión en su comprensión de palabras y tiene un vocabulario que oscila entre los 200 y los 250 términos. Se van consolidando los fonemas p, m, t, n y ll. Por otra parte, verás que el pequeño empieza a utilizar el "yo" (los gemelos y mellizos, el "nosotros") y también descubrirás que le encanta poner etiquetas a las diferentes cosas de su vida cotidiana (a las partes de su cuerpo, los animales, las comidas, las prendas de ropa, etcétera).

Fotos: www.shutterstock.com


A los dos años también disfrutará enormemente hojeando cuentos de cartón duro con imágenes de sus objetos de uso cotidiano (si son fotografías reales le gustarán incluso más que si son dibujos).

A los dos años el avance más llamativo es que ya aparecen las FRASES de dos palabras, con significados diversos

Con todo, el avance más llamativo es que ya aparecen las frases de dos palabras, con significados diversos. "Yo coche" puede significar "quiero ir en coche", y "papá aba" puede ser sinónimo de "papá, dame agua" o "papá se está duchando". Y tiene una frase favorita que repite a modo de comodín en cuanto algo le sorprende: "¿Qué eso?, ¿qué eso?".

Ten en cuenta que...
Si es evidente que cada vez habla menos o que pierde vocabulario, llévale a un psicólogo infantil para que descarte posibles problemas de mala audición, mutismo selectivo o autismo. Si ya se expresa muy bien, utilizando un amplio vocabulario y empleando frases largas, es posible que sea superdotado.

3 AÑOS
YA EMPLEA EL PASADO
Tu hijo utiliza frases de tres a cinco palabras, es capaz de expresar un mensaje sencillo y le entienden bien 75% de las personas de fuera de su familia. Empieza a emplear el tiempo pasado, su vocabulario incluye entre 250 y 1.000 palabras y se van consolidando los fonemas ñ, k, b, g, f, s, ch, j y r.

Aún así, en esta fase puede encontrarse con algunas dificultades. En algunos niños, por ejemplo, el hecho de saber tantas palabras de oído ("lenguaje receptivo") provoca que al hablar ("lenguaje activo") se atoren y tartamudeen. Si le sucede a tu hijo, háblale despacio (te imitará), dale tiempo para expresarse y no acabes las frases por él. También puede ocurrir que al niño le cueste pronunciar algunos sonidos y sustituya unas consonantes por otras (agüela por abuela, abuja por aguja), algo que se soluciona con el tiempo.

Ten en cuenta que...
Si a esta edad no aumenta su vocabulario y no hace frases, llévale a un logopeda.
También debes hacerlo si su tartamudeo persiste más de cuatro meses.

4 AÑOS
¡CUÁNTAS CONVERSACIONES!
El niño es entendido por 90% de las personas de su entorno, tiene un vocabulario de 1.500 palabras o más, articula frases de más de cinco vocablos con una estructura más precisa y ya utiliza el pasado, el presente y el futuro. Emplea bien las terminaciones de los verbos en presente, aunque puede que emplee mal las conjugaciones ("he volvido"). Es normal y basta con repetirle la frase de forma correcta: "Sí, has vuelto". Por otra parte, en esta fase es cuando se consolidan los fonemas d, pl, bl, fl ,cl y gl.

Ten en cuenta que...
En esta fase es normal el tartamudeo. Pero si tu hijo empieza a hacerlo ante un cambio familiar importante, quizá sea bueno que le lleves a un psicólogo infantil. Si su vocabulario es pobre y pronuncia mal, acude a un especialista.

5 AÑOS
DIÁLOGOS MÁS COHERENTES
Tu hijo es un gran conversador, tiene un vocabulario de 2.500 palabras o más y sabe contar una historia corta sin perder el hilo conductor. Le gusta aprenderse cuentos y canciones de memoria. Pronuncia frases en su orden habitual con más de seis vocablos y demuestra tener una lógica interna en el lenguaje, utilizando estructuras gramaticales básicas como plurales, conjunciones y tiempos verbales. Entre este año y el siguiente acabarán de consolidarse los fonemas z, rr, pr, br, fr, cr, gr, tr y dr.

Ten en cuenta que...
Si observas dificultades en su pronunciación (por ejemplo, se come algunas letras, confunde consonantes, sesea o cecea), conviene que busques ayuda enseguida. Los problemas del lenguaje pueden acarrear dificultades en la escritura y en la lectura, por esta razón deben ser tratados antes de que el niño inicie la etapa de educación primaria.

Si habla con una dicción muy peculiar o resulta difícil entenderle, llévale a un otorrino en cuanto puedas; puede sufrir un cierto grado de sordera.

Tu hijo irá perfeccionando su lenguaje durante toda su edad escolar. Poco a poco aprenderá a utilizar su idioma en diferentes contextos y con diferentes intenciones.

Así le enseñas a hablar
La enseñanza del habla debe hacerse de forma natural, sin presionar al niño, para que aprenda a su ritmo. Y lo bueno es que, sin darse cuenta, los padres utilizan unos mecanismos muy efectivos para ayudar a su hijo en este aprendizaje:

•El "habla típica de bebés". Cuando te diriges a tu hijo utilizas un tono más agudo y eliges palabras y frases simples, con lo que captas enseguida su atención. Además, acercas tu cara a la suya, lo que le ayuda a percibir mejor los movimientos de tus labios, que luego imitará.

•La repetición. "¡Perro!", exclama tu hijo. "Sí, perro", dices tú. Así le ayudas a fijar en su memoria los nuevos términos que va aprendiendo y refuerzas su seguridad en el uso del lenguaje.

•La imitación. Vuelves a decir la frase que el niño ha dicho, especialmente si está incompleta. "Rodilla duele". "Ah, te duele la rodilla". Así le vas enseñando a formular frases completas.

•La expansión. Contestas con una frase correcta a lo que tu hijo ha dicho de forma incorrecta. "No cabo aquí". "Es verdad, yo tampoco quepo aquí". Así le enseñas sin que se sienta corregido.

•El etiquetado. Es lo que haces cuando identificas los nombres de las cosas que van viendo. "¡Mira, una mariposa!" o "¿ves ese avión?". Le encanta, porque está ansioso por conocer el mundo que le rodea y aprender nuevas palabras.


LOS FACTORES MÁS INFLUYENTES

El ritmo al que cada niño aprende a hablar depende de diversos factores.
Su carácter. Unos se lanzan a hablar enseguida y otros esperan a saber hacerlo bien. Estos últimos se saltan la fase de la "lengua de trapo".

El entorno. El pequeño que oye conversaciones a su alrededor se siente más estimulado para hablar, y aunque todavía no sepa hacerlo, va procesando lo que escucha. Por otro lado, los niños educados en ambientes bilingües tardan más en empezar a hablar porque deben procesar dos sistemas lingüísticos a la vez.

El momento del desarrollo. Un desarrollo precoz en otra área de la evolución infantil retrasa el habla. Por ejemplo, los niños que se sueltan a andar pronto hablan más tarde, porque vuelcan toda su energía en la motricidad.

La herencia genética. Si uno de los padres habló pronto o tarde, el niño puede heredar esa tendencia.

El sexo. Las niñas suelen hablar antes. La estructura cerebral, en ellas, favorece el lenguaje; en ellos es más precoz el desarrollo motor.

Su lugar en la familia. Los hijos únicos y los mayores, al tener la atención exclusiva de sus padres, suelen hablar antes y mejor. Los segundos reciben menos atención o el mayor interpreta lo que dice el hermanito y éste se esfuerza menos. Los gemelos y trillizos tienen cierto retraso en el habla, porque entre ellos se imitan y refuerzan su "lengua de trapo".


COMO FAVORECER SU APRENDIZAJE

Para conseguirlo habla mucho con tu hijo, cuéntale qué ves, qué haces... Al oír las mismas palabras cada día se irá familiarizando con ellas. Pero además...

•Entabla conversaciones con él enseguida. Si repites sus gorjeos y sus balbuceos seguirá haciéndolos. Éstas serán sus primeras conversaciones, que irán ampliándose poco a poco.

•Evita corregirle a cada instante. Si lo haces, se desanimará. La evolución del lenguaje necesita un tiempo y cada niño tiene su ritmo.

•No repitas su jerga. "Guau guau" por "perro", "run run" por "carro"... Es él quien debe aprender a hablar como tú, no al revés.

•Practiquen el juego de las preguntas. "¿Dónde está tu barriguita?". Puedes variarlo indicando un sitio erróneo. Se partirá de risa... y aprenderá.

• Habitúale al ritual del cuento antes de dormir. Así le familiarizas con los sonidos, las palabras y su asociación con las imágenes.

•Limita el tiempo de televisión. Cuando el niño juega suele hablar solo, con lo que ensaya el lenguaje, pero ante la televisión es un observador pasivo. Verla mucho dificulta su desarrollo lingüístico.

•Controla el chupón y el tetero. Su uso prolongado a partir de los dos años puede dificultar la evolución del lenguaje. Y comer de todo es bueno, ya que la masticación fortalece y mejora los movimientos de lengua, labios, mejillas y mandíbula.

© PRISACOM, S.A./HACHETTE FILIPACCHI. Derechos de El Universal

 
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