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Por su ROPA los conoceréis


Para bien o para mal, su ropa está en boca de muchos, pero para ellos, lo que visten es sólo un reflejo de su personalidad. Estampas conversó con cinco personajes reconocidos no sólo por su trabajo frente a las cámaras, sino por las prendas que usan. POR EFRAÍN CASTILLO. FOTOS: NATALIA BRAND

ASISTENTE DE FOTOGRAFÍA: ANITA CARLI

Gladys Rodríguez
Varios columnistas de la prensa del espectáculo la han colocado no sólo entre las mejores narradoras de noticias sino entre las mejor vestidas de la televisión. Gladys Rodríguez agradece el comentario, pero deja claro que no es quien para dar lecciones de moda.

Gladys Rodríguez está convencidísima de que en televisión, el vestuario es una herramienta de trabajo muy importante que va mano a mano con la acuciosidad periodística o la capacidad para entrevistar. "El uso de una vestimenta adecuada definitivamente incide en la captación del mensaje por parte de la audiencia. La narración de noticias exige un estilo clásico, de colores neutros y ropa que no sea estrafalaria ni exagerada. Si cumples con eso y además eres serio en tu trabajo, evidentemente la audiencia lo agradece y se queda contigo. Cuando usas una ropa estridente, desagradable o antipática a la vista, el televidente hasta puede cambiar de canal porque el estilo le produce ruido".

Por eso a la reconocida narradora de noticias de Globovisión, estar en cámara una hora diaria durante más de 300 días al año la obligó a dos cosas: la primera, sacrificar espacio en su habitación para tener un clóset grande y poder almacenar sus 100 pares de zapatos, sus 50 conjuntos, además de 50 chaquetas, decenas de blusas y pantalones. La segunda, desarrollar la habilidad casi olímpica de intercambiar la ropa de la que dispone para lucir como si siempre estuviera estrenando. "Soy la reina de las combinaciones", dice pícaramente. "Me he vuelto totalmente creativa. A veces siento que hago milagros y busco cómo combinar las piezas que tengo al punto de que la gente no recuerda que es la misma camisa que utilicé hace dos semanas. Me ayudo con accesorios, me cambio la chaqueta y no importa si uso la misma blusa".

Estos trucos no la han dejado mal parada. El diario La Voz publicó una lista a finales de 2007 que la colocó entre las cuatro mejor vestidas de la TV criolla, junto a Astrid Carolina Herrera, Maite Delgado y Daniela Kosán, entre otras personalidades. "Es algo positivo que uno agradece -dice ante el calificativo-, porque te alimenta, te agrada y te motiva a seguir en ese reto permanente de creatividad para complacer a la audiencia que se sienta a verte durante una hora todos los días". Sin embargo, asegura no sentirse presionada por la etiqueta. "Esa calificación no ha alterado mi modo de vida, ni mis hábitos ni mi estilo. Mi forma de vestir siempre ha sido así. La Gladys que sale a la calle es la misma de la televisión. Además, una etiqueta no puede modificar tu personalidad".

¿Qué es el buen vestir?
"Es una utilización armónica de las piezas, desde los accesorios hasta la blusa y los zapatos, siempre apuntando a la sobriedad. Además, es sinónimo de elegancia. En mi caso, además, el buen vestir va asociado al uso del blanco y el negro, dos colores que me encantan y con los que me siento muy cómoda. Sin embargo, creo que eso es algo muy subjetivo. De repente, para otro, el buen vestir tiene que ver con la irreverencia. Y eso es absolutamente respetable".

"SÓLO SOY UNA
CHICA CLÁSICA"

¿Te consideras una persona elegante?
"La verdad es que no. Sólo soy una chica clásica que procura todos los días satisfacerse en la manera de vestir. Es mi gusto y si coincide con el de mucha gente al punto de considerarme elegante, pues maravilloso".

Por eso, Rodríguez no se atreve a dar recomendaciones a la hora de vestir. "No me considero una erudita de la moda. Si a alguien le gusta ponerse un cinturón fucsia, pues que se lo ponga. Yo no tengo autoridad para recomendarle a nadie cómo lucir". Para lo que sí tiene decisión es para saber qué es lo que nunca se pondría. "Nunca usaría corbata, tendencia que algunas veces se ha impuesto en la moda femenina. Tampoco me sentiría cómoda usando medias panty, porque me parecen poco sexy. Y creo que difícilmente me verás con tonos fucsia, pasteles. Lo hice en los años 80, pero nunca volveré al fosforescente o al rosado. Ya fui víctima de la moda en la adolescencia, pero no más (Risas). Yo trato de adaptar la moda a mi vida. No mi vida a la moda".

¿Se necesita mucho dinero para lucir bien?
"No. Se pueden buscar alternativas solidarias, aunque en el país es bastante difícil. Yo viajo dos veces al año a Estados Unidos porque contrario a lo que muchos puedan pensar, es donde consigo prendas muy buenas a buenos precios. Acá a veces no hay mucha variedad en ropa y cuando buscas, lo bueno cuesta demasiado".

¿Crees que no hay mujer fea sino mal arreglada?
"Definitivamente. La belleza está en cómo tengas el alma y cómo lo reflejes a través de tu mirada, tu sonrisa. La belleza está en tener autoestima, porque eso te impulsa todos los días a querer tu cuerpo y a consentirte. Cuando ves que una persona sonríe, definitivamente le dice al mundo que se quiere e inmediatamente los demás la ven bella. Hay que empezar por arreglar el alma y por decir 'yo sí valgo'".



Berenice Gómez, alias La Bicha
No hay en Venezuela quien no conozca el "Tururú tururú" con el que Berenice Gómez avisa a los televidentes de RCTV que está por contar un buen chisme sobre el mundillo político. Tampoco hay quien pueda quedarse callado cuando observa la vestimenta que usa para contarlos. "Estoy imponiendo un estilo y eso es muy divertido", dice esta mujer de personalidad tan arrolladora como las batas que luce.

ASISTENTE DE FOTOGRAFÍA: ANITA CARLI / MAQUILLAJE AMANDA BRICEÑO

"Tengo 56 años y a mí nunca me ha importado lo que piensen de mí". Con este tono responde Berenice Gómez, conocida como La Bicha, ante quienes critican las mantas, batas o batolas con las que se viste de lunes a viernes en su espacio de opinión en RCTV Internacional. La frase, además, resume de manera contundente la personalidad de Gómez, quien difícilmente pasa inadvertida.

Su carrera como periodista en medios impresos siempre estuvo marcada por la polémica. Su estilo incisivo al escribir, el manejo de información delicada y la frontalidad a la hora de entrevistar son características que la han acompañado a lo largo de más de 30 años de ejercicio. Pero desde que llegó a la televisión, su manera de vestir se sumó a la controversia que la rodea. Calificado como osado por algunos, estridente por otros, para ella su estilo no es más que el resultado de un ejercicio supremo de individualidad. "Nunca me puse la ropa que estuviera de moda. Me la puse porque a mí me gustaba. Yo siempre fui rebelde. A mi acto de grado, me fui con jeans, zapatos de goma y una cola en el cabello. No me querían dejar subir a recibir el título y yo les pregunté si es que a mí me habían regalado las notas. Por supuesto que subí".

Gómez comenzó a usar las batas por comodidad y, contrario a lo que muchos piensan, décadas antes de trabajar en TV. "En un país de mujeres 90-60-90, yo siempre fui 100-120-100. A mí me fastidiaban mucho con eso de la gordura. Encima, cuando la gente me saludaba me daba un golpecito en la barriga preguntándome por qué carrizo era tan barrigona. En la década de los 70 toda la ropa de moda era pegada al cuerpo y si me la ponía parecía una hallaca mal amarrada. A los 17 años, en un viaje a Maracaibo, vi en el camino a unas guajiras con unas mantas que le quedaban tan bonitas que me compré varias y dije que ésa era mi solución".

A partir de entonces, las prendas se volvieron indispensables y comenzó a coleccionarlas. Tiene cerca de 200, de todo tipo y procedencia. Desde indígenas hasta africanas, desde árabes hasta malayas. Bordadas, en algodón, en seda. "Todas son mis favoritas", dice La Bicha.

¿Por qué comenzaste a utilizarlas en televisión?
"Yo siempre me había vestido de jean y franela, porque cuando trabajaba en el periódico me tocaba cubrir fuentes como sucesos, comunidad en barrios, etcétera. Además, nunca en mi vida me maquillé, pero cuando me contrataron para trabajar en el talk show de Elba Escobar Qué Mujeres (Venevisión) me dijeron que no podía salir así, porque me iba a ver horrenda. Les llevé las mantas y cuando salí por primera vez se convirtieron en un éxito. Cuando años después empecé en RCTV, yo llevé una pieza guatemalteca bordada a mano y la gente de vestuario enseguida enloqueció. Buscaron telas y comenzaron a hacerme mantas especiales. Hoy tengo tantas que repito una en cámara sólo cada tres meses".

"MIS BATAS SON UN EJERCICIO DE LIBERTAD"

Los collares y abanicos que la periodista utiliza también tienen su historia. "Siempre sufrí de calorones. Ahora es la menopausia, pero desde mi juventud tuve el termostato malo. Por eso siempre cargaba un abanico en el bolsillo. Ahora conservo más de 150. En cuanto a los collares y zarcillos, desde niña me gustó coleccionar estas piezas, sobre todo si son artesanales. En mi casa hay dos paredes llenas".

Gómez sabe que está dando de qué hablar. "Una vez me encontré en un aeropuerto a una mujer muy linda que le decía a una niña: 'mira, mi amor. Esta es la señora que usa los collares preciosos'. Cuando le di las gracias, supe que era Titina Penzini, la diseñadora de joyas. Ojalá ella no diga que esto es embuste (risas). Por otra parte, el diseñador Alberto De Castro comentó en el programa de Marianela Salazar que mi estilo era único y que eso me hacía elegante. Ahora, en los foros de Internet, ciertos 'estetas' me dicen desde tortuga ninja, vieja mofletuda o gorda horrenda. A todas esas personas les digo que respeto y defenderé hasta la muerte su derecho a opinar lo que quieran, porque eso es libertad de expresión, pero no voy a modificar mi manera de vestir y mucho menos mi manera de ser y de pensar. Mis batas son un ejercicio de libertad".

¿Crees que estás imponiendo una moda?
"Pregúntales a los buhoneros de la autopista. Siempre están vendiendo mis abanicos. Y ya hay gente que se disfraza de La Bicha. Además, al canal escriben los televidentes quejándose cuando salgo en camisa y pantalón. Algo está pasando y eso a mí me parece muy divertido".


Osman Aray
"Sálvese quien pueda" dicen algunos cuando ven su look, pero si algo tiene claro el animador Osman Aray es que su estilo al vestir no tiene nada de clásico. Incluso, él mismo lo define como irreverente. "Yo soy así y así seguiré", dice parafraseando a Thalía… aunque lo sigan incluyendo en la lista de los peor vestidos.

ASISTENTE DE FOTOGRAFÍA: OMAR VIÑAS

El día a día de Osman Aray se va entre la conducción de un programa de farándula en Venevisión (Sálvese quien pueda), las actuaciones en teatro, la animación de eventos y la grabación de entrevistas en locales nocturnos. Y aunque a algunos pueda parecerle lo contrario, el animador y periodista nunca improvisa el atuendo que usa en estas presentaciones. Tiene dos "biblias" que le sirven como referente de la moda: las revistas Details y GQ. "En ellas siempre veo los trajes o combinaciones que pueden ajustarse a lo que yo pienso y me gusta. Además, muestran lo que está en la vanguardia. A mí me encanta mucho lo irreverente y esas revistas siempre lo muestran".

Los dos clósets de su habitación así lo certifican. Tiene 40 pares de zapatos, 200 camisas, 200 franelas, 60 pantalones, por lo menos 30 trajes y como 20 chaquetas, además de cinturones, lentes, carteras, relojes, gorras, cachuchas y un largo etcétera. Todo esto enmarcado en un look que él llama "urbano chic". "Yo no trabajo en una oficina, no tengo reuniones de alta gerencia. Yo grabo un programa de televisión de corte juvenil, bien casual y citadino. Partiendo de eso planifico mi vestuario. A veces mis amigos me critican diciendo que soy exagerado, recargado e incluso, extravagante, pero yo nunca me visto pensando en que voy a llamar la atención. Yo pienso lo que me voy a poner de acuerdo a lo que me haga sentir bien, que sea cómodo y casual".

¿Presiona mucho trabajar en televisión a la hora de vestirte?
"Sí, porque hay ropa que tengo que no puedo repetir. Ayer tuve un evento y me puse un traje de Carlos Bengigi y sé que no puedo volver a usarlo ni para una fiesta. Si de repente voy a un evento en donde no hay televisión quizás podría pensar en repetir las combinaciones. De hecho, mi mamá es la que está pendiente. Hay piezas que me gustan tanto que me encantaría ponérmelas varias veces, pero ella es la primera que me dice que no se me ocurra volver a usarla".

¿Qué es para ti el buen vestir?
"Tener una concepción clara de lo que está de moda y lo que te queda bien, aplicando un toque de creatividad que deje tu sello personal en lo que luces".

"YO NO ME
VISTO PARA AGRADAR
A NADIE"

Te han catalogado entre los peor vestidos de la televisión. ¿Cómo lo enfrentas?
"Si piensan que me visto mal, hay ochenta que se visten peor, pero yo enfrento esto con tranquilidad, porque lo que yo luzco es reflejo de la moda juvenil que se ve en la calle. Además, considero que el mundo del espectáculo está hecho para que critiquen. No te puedo negar que me encantaría algún día aparecer como uno de los mejor vestidos, pero como dijo Thalía: yo soy así y así seguiré. Nunca me vestiré para agradar a nadie o conseguir indulgencias de la prensa. Yo simplemente me visto porque me gusta lo que me pongo. Además, con mi ropa logro mi objetivo: mostrar mi personalidad".

Tan convencido está de su estilo, que asegura que diseñadores y tiendas le piden que luzca sus prendas. "Irma Contreras me llama para que use sus camisas. Giovanni Scutaro y Carlos Bengigi lo hacen para que luzca algunos de sus trajes en eventos. Arcadio Díaz, un diseñador barquisimetano, me envía guayaberas. Y estoy agradecido, porque toda esta ropa me encanta y va con mi personalidad".

¿Qué te encantaría usar?
"Admiro mucho el trabajo de Dolce & Gabanna, porque son de avanzada y hacen cosas espectaculares. Pero me encantaría usar trajes como los que luce el príncipe de Asturias en eventos oficiales".

¿Qué recomendaciones das a la gente a la hora de vestirse?
"Lo más importante es que disfruten de la moda, que disfruten de la ropa, porque es para eso, para sentirse bien y llenarse de su energía especial. Las personas tienen que desarrollar un estilo propio que las haga sentirse bien. La moda es lo que mejor te acomoda".

¿Eres un fashion victim (término utilizado en quienes viven permanentemente pendientes de la moda)?
"Sí, reconozco que a veces puedo serlo, sobre todo porque me gusta estar pendiente de lo que está a la vanguardia, pero creo que ajusto la moda a mi estilo. Mucha de mi ropa puede resultarles cómica a otros. Tengo una camisa con mi nombre bordado o una correa que tiene una O gigante en el centro. Y ésas son prendas que las puede usar una persona sólo si tiene personalidad. Yo tengo personalidad, pana, yo me pongo lo que me gusta y no le temo a que me tilden de ridículo, porque simplemente intento ser honesto en el vestir y con un toque de irreverencia. Como cuando te vas a casar: con algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul".

¿Qué les dices a quienes piensan que la moda es frívola?

"Que no disfrutan de la vida, que el vestir es algo súper interesante y que sin caer en lo obsesivo, es parte del desenvolvimiento social. En tu casa puedes estar desnudo si quieres, pero cuando sales a la calle es importante tener una presencia acorde al mundo contemporáneo. Nadie vive aislado. Y no hace falta tener mucho dinero. Cualquiera puede tener estilo al vestirse".

Mirla Castellanos
La Primerísima atesora en su casa más de 100 trajes con los que ha cantado y bailado a lo largo de casi 50 años de carrera. Todos han contribuido a construir la imagen de glamour y lujo con la que siempre se le ha asociado en el escenario. Pide respeto a quienes la acusan de kitsch.

ASISTENTE DE FOTOGRAFÍA: OMAR VIÑAS

Originalmente, la sesión fotográfica con Mirla Castellanos sería a las puertas de su clóset. Sin embargo, hubiera sido imposible porque los 130 vestidos que guarda están conservados en dos armarios y tres racks (tubos móviles para almacenar ropa) y no hubieran podido mostrarse algunas de las más emblemáticas piezas que han acompañado a la cantante. Por eso, la sala de la quinta donde Castellanos reside desde hace más de 30 años se convirtió en el set perfecto. "Me hubiera gustado guardar sólo un traje por año de carrera, porque nada más tendría 48. Pero qué va. Eso sería imposible", dice con una sonrisa, como quien sabe que ha cometido una travesura. "Cuando yo me inicié en este mundo estaba muy interesada en mostrarme como artista integral y hubo un momento en que la ropa se convirtió en un símbolo de mi personalidad en el escenario. La estética de mis shows exigía que tuviera no sólo presencia vocal o musical, sino también un estilo visual novedoso. La gente se preguntaba con qué traje iba a salir en el Miss Venezuela, en mis espectáculos en vivo o en Sábado Sensacional. Eso fue llenando mi clóset de ropa y más ropa, porque, además, antes yo no me permitía repetir ni un solo traje".

Los hay de todos colores y tipos. Con pedrería, con armador, rojos, negros, con plumas. Los atesora independientemente del momento o lugar en que se usaron. "Tengo uno verde botella tipo imperio con el que gané el Festival de Música de Benidorm, España, en 1969; tengo otro muy lindo con el que gané el Festival Onda Nueva de 1971. Además, tengo un Oscar de la Renta de chaqueta y pantalón que en su momento me costó 1.200 dólares y hasta uno de Guy Melliet (reconocido diseñador ya fallecido) que es precioso pero complicadísimo de llevar, porque tiene tantos flecos que si me movía mal podían enredarse con el cable del micrófono".

Y es que si algo siempre tuvo claro Mirla es que sus trajes tenían que confeccionarse para poder moverse a sus anchas en una tarima. "Por eso siempre le pedí a mi modisto que me hiciera ropa que se adaptara a mis actuaciones. Que me quedara como un guante, porque si yo me sentía bien con un traje entonces podía comerme el escenario". Así, los trajes fueron hechos con características especiales. "Tenían que ajustarse al baile, a la teatralidad, a la subida y bajada de brazos y piernas". Además, debían tener dispositivos especiales para permitir los cinco o seis cambios de ropa de un espectáculo. "A veces tenía que cambiarme en 30 segundos y por eso los vestidos eran hechos con cierres mágicos. Una vez, a uno de los trajes se le bajó el cierre y mientras duró la canción no pude voltearme. Al final salí y no se notó nada. Eso nunca detuvo el show". Quizás por eso no sea casualidad que ella misma llame a sus vestidos trapo-show, denominación que le otorgó Elmar, el diseñador que durante más de 30 años hizo su ropa. "Éstos no son trajes para ir a un bautizo o una primera comunión, porque me vería totalmente fuera de lugar. Éstos son trajes para cantar".

"SIN PLUMAS Y LENTEJUELAS NO HAY SHOW"

Pese al cariño con el que reconoce guardar todos estos atuendos, la Primerísima asegura no sentirse aferrada a ellos. "Yo he regalado varios trajes a mis amigos travestis. Muchos de ellos hacen shows de Mirla en night clubs, me llaman o me envían correos pidiéndome alguna prenda y yo no tengo reparo en regalárselas. A mí eso no me duele. Estos trajes ya cumplieron su cometido, ya me hicieron muy feliz en su momento. Cuando yo muera, mis hijos verán qué hacen con todo esto. Yo no quiero que me entierren con esta ropa".

Incluso, Mirla también se pone a la orden de cualquier fundación. Cree que una exhibición de sus prendas podría ser muy útil, porque encierra un poco de la historia del espectáculo local, medio en el que durante casi medio siglo ella y su vestuario han dado de qué hablar. "Yo no sé si se podrán subastar, porque aquí no hay coleccionistas fanáticos que pagan cualquier cosa por algo de sus ídolos. Pero estos trajes se podrían exponer en maniquíes y el dinero que se recaude con la exposición bien podría ir a una fundación. Yo incluso puedo cantar y no cobro ni medio. Encantadísima lo haría".

La intérprete de Muera el amor también le responde a quienes nunca han entendido su estilo en el escenario, por considerarlo "recargado" o "barroco". "Muchos me critican porque yo uso 'miriñaques'; es decir, lentejuelas, piedras, canutillos, plumas y afines. Pero es que sin eso, no hay show, porque para mí, eso es elegancia sobre la tarima. Yo no soy así cuando me bajo de allí, pero cuando estoy sobre el escenario siento que debo llenarme de esos elementos para que el show brille. No para hacer el ridículo". -


Adrián Barros
Es el encargado de narrar las noticias en una de las emisiones informativas de Televen y desde que hizo su aparición en televisión hace una década, aparece constantemente en el Top 10 de la elegancia. Para él, lucir bien va más allá de la buena ropa.

ASISTENTE DE FOTOGRAFÍA: ANITA CARLI / LOCACIÓN: TIENDA ÁREA COMPANY DEL CENTRO SAN IGNACIO

"Distancia y categoría" rezaba el eslogan de una reconocida marca de trajes por allá por los años 80 y desde entonces es la frase que muchos venezolanos usan para referirse a una persona elegante. A Adrián Barros bien podría quedarle a la medida este comentario. Las columnas de espectáculos lo tienen como referencia en el vestir. Y él lo sabe. "Me agrada mucho que la gente se dé cuenta de la elegancia que quiero proyectar. Me inspira a continuar manteniendo la buena presencia", dice en tono reposado, el mismo que utiliza cada vez que presenta una noticia de lunes a viernes a las ocho de la mañana. Y es que para Barros, la sobriedad que le atribuyen los críticos no es casualidad. Asegura que desde pequeño sintió la inquietud de verse bien. "Mi papá siempre lució impecable y mi madre es de las que no le gusta que algo no combine o que la ropa tenga algún detalle inadecuado. Creo que ese ejemplo me fue formando".

Sin embargo, a sus 48 años de edad, Barros está convencido de que la palabra elegancia no va asociada únicamente al traje y la corbata. "Creo que, en un hombre, la elegancia está vinculada no sólo al vestir sino a todas las actividades diarias, desde abrirle la puerta a una dama para que entre a un carro, ser amable con la gente, tener buena disposición con los que te rodean y no ser un tipo escandaloso. La elegancia es una filosofía de vida que uno apoya con la vestimenta".

Una filosofía que acompaña con un criterio de selección en la ropa que muchos podrían calificar de conservador. "La moda que sigo es la que llevan los presidentes e importantes políticos del mundo. Siempre van impecables". Contrario a lo que podría pensarse, para lograrlo no le ha sido necesario un clóset abultado. De hecho, sólo tiene 15 trajes, "casi todos en la misma línea, de colores oscuros, algunos de rayas muy suaves y unas cuantas chaquetas un poco más deportivas. Lo que sí tengo es muchísimas corbatas. Todas llamativas, contrastantes, que me permiten hacer combinaciones cuando tengo que repetir la ropa. Ésa es una de las grandes ventajas que tenemos los hombres a la hora de vestir".

¿Es necesario vestirse bien en televisión?
"El que un periodista esté bien o mal vestido no influye en la calidad de la información. Para mí, vestir bien tiene que ver más con la proyección de una imagen adecuada. En televisión, la buena presencia es muy necesaria para poder llegarle a la gente. Es un valor agregado que la gente agradece".

"LA ELEGANCIA ES UNA FILOSOFÍA
DE VIDA"

Cuando no estás trabajando, ¿qué tipo de ropa prefieres?
"Para mí son imprescindibles los jeans. Tengo varios Levi's 501. Además, me gustan las franelas deportivas de nylon que absorben el sudor, las camisas manga corta y las bermudas. Me gusta llevar pantalones que tengan muchos bolsillos donde pueda meter cosas".

¿Qué recomiendas para vestirse bien?
"Las corbatas deben hacer contraste con la camisa y el traje. Si el traje tiene rayas, no usar corbata muy rayada. El uso de trajes oscuros permite muy fácilmente que la corbata destaque. También es importante no vestirse con camisas muy chillonas".

¿Se necesita mucho dinero para verse bien?

"Sí, porque un traje barato se nota, sobre todo en pantalla, y aunque uno puede conseguir chaquetas a buen precio, un traje de calidad no te baja de un millón de bolívares. En mi caso, tengo que renovar el guardarropas al menos una vez al año".

¿Hay algo que nunca te pondrías?
"Jamás me pongo la corbata del mismo color de la camisa. No saldría en televisión con una chaqueta a cuadros muy llamativos, aunque sí la usaría en una reunión informal, combinada con un jean. Creo que tampoco usaría un traje blanco, aunque si estoy en una isla paradisíaca a lo mejor me atrevo. En el día a día, nunca me pondría ropa apretada ni tampoco andaría en cholas. Eso es algo para la casa o para estar a la orilla del mar. Nunca iría con chancletas a pasear a un centro comercial".

¿Qué es lo mejor y lo peor que te han dicho de tu ropa?
"Lo mejor: que soy el tipo más elegante. Lo peor me lo dijo un amigo que me vio en un evento en televisión: 'esos zapatos están pasados de moda'. Más nunca me los puse".


efcastillo@eluniversal.com


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