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En estos dias reflexionaba
acerca de si tenemos o no el derecho a darle nuestra opinión
a los demás... cuando están en el momento de hacer
elecciones o tomar decisiones. Pensaba en esto, a raíz de
la situación que experimenta una amiga. Ella, está
comenzando una relación con una persona y todas las amigas
en común le dicen que no le conviene, que deje de salir con
él, que se quede sola un rato... Y en el medio de todos estos
comentarios bien intencionados, está ella con sus sentimientos
y su necesidad.
Hay personas que están acostumbradas a tomar decisiones o
a hacer elecciones, después de haber consultado a todos sus
amigos o familiares cercanos, en busca de la aprobación que
ellos les puedan dar, para tomar la mejor decisión. Otras
veces es la inseguridad, lo que hace que busquen el consejo de alguien
para analizar o enfrentar una situación. En la mayoría
de los casos estas personas terminan dejándose influenciar
por otros que o no están del todo capacitados para emitir
la mejor opinión, o tienen intereses personales que hacen
que su comentario sea parcializado.
Nuestros comentarios son bien recibidos si con ellos intentamos
mostrar alternativas y manifestar nuestras opiniones o puntos de
vista con la intención de aportar, apoyar o ayudar a la otra
persona. Sin embargo, a veces las situaciones se tornan tensas y
difíciles cuando no sabemos expresarnos de la manera más
adecuada o cuando irrespetamos a los demás sintiendo que
tenemos derecho a inmiscuirnos en sus procesos personales.
Es muy importante recordar la diferencia que existe entre compartir
nuestro punto de vista, de forma objetiva y bien intencionada o
hacer criticas, juicios o comentarios negativos tendientes a aumentar
la confusión y el malestar de los demás. Recuerda:
siempre antes de hacer un comentario, pregúntate si vas a
contribuir con la solución de una situación o con
el bienestar de esa persona.
Además, es mucho más sabio, muchas veces, guardar
silencio y escuchar a la persona afectada que aconsejarla sin saber
si tenemos todos los elementos, la información o la experiencia
necesaria para hacerlo de la forma más sabia.
Aprendamos a dar nuestra
opinión sin ofender
Respeta los procesos de los demás.
Recuerda que cada uno de nosotros necesita de ciertas situaciones,
para aprender, crecer y madurar emocionalmente. Respeta las etapas
del proceso donde se encuentre esa persona a la que deseas apoyar.
No es bueno que fuerces o manipules a otro, a tomar ciertas decisiones.
Respeta el libre albedrío, a menos que esa persona querida
a la que deseas cuidar y proteger, sea menor de edad.
Sé objetivo en
tus apreciaciones. Evita hacer comentarios sin fundamento.
Hazlo sin dejarte llevar por las emociones, para que puedas ser
mas objetivo en tu punto de vista. Recuerda que la crítica
y las emociones negativas pueden ser destructivas.
No te dejes llevar por
el perjuicio. Colócate en el lugar del otro y analiza
la situación desde su posición, necesidad o punto
de vista. Evita que tus comentarios estén llenos de prejuicio.
Deja a un lado las etiquetas y los juicios personales, abre tu corazón
y tu mente para que puedas ver más allá y apóyalo
verdaderamente.
Sé flexible.
La rigidez en nuestros propios puntos de vista hace que muchas veces
los demás no quieran escucharnos. Recuerda que tal vez no
eres tú el que se encuentra en esa situación... sino
otra persona que piensa y siente diferente a ti.
Sé amable.
Aunque algo te moleste o tengan diferentes puntos de vista, mantén
una actitud amable y relajada. Este es el principio de la comunicación
y la disposición para escuchar e intercambiar ideas. Muéstrate
abierto al diálogo.
Escucha con atención.
Escucha con atención lo que la otra persona tiene que decir.
Hazlo sin emitir juicios, para que puedas interpretar los sentimientos
o los pensamientos de los demás. Cada cual tiene una razón
para comportarse como lo hace.
No seas agresivo. Cuántas
veces en el momento que la persona rechaza tus comentarios o sugerencias,
te pones rabioso e inflexible... Respira profundo y recuerda que
la violencia hace que la otra persona se cierre a la comunicación.
Al final... no sé cual será la decisión que
tomará nuestra amiga con respecto a la persona con la que
está saliendo. Independientemente de la elección que
ella haga, yo seguiré siendo su amiga y estaré a su
lado para apoyarla y acompañarla a vivir. ¡Así
somos los amigos!
¡Suelta el pasado, vive el presente, la vida es maravillosa
y todo va a estar bien! l
maytte@maytte.com
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