- John Malkovich, detrás de las cámaras
- La música está de fiesta
- Domingo de orquídeas

 CRONICA
- Yo sería metrosexual
ESTAMPAS
50 AÑOS
- Rafael Novoa
Hasta que el talento aguante
- Hacia los 50 años
Todos cincuentones
- Te vengo a servir
TENDENCIAS
- Descubra
su nivel de estrés
BELLEZA
- Sus mayores errores en el cuidado de la piel
NUTRICION
- La delgada línea
de la sensatez
NUTRICION
- Dosis fáciles
de obtener
SALUD
- Los diez mandamientos
FAMILIA
- No etiquetes
a tus niños
MODA
- El color de las niñas
COCINA
- Pescado a la parrilla
MASCOTAS
- Cuando lo araña todo
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 

Rafael Novoa
Hasta que el talento aguante
Raúl Chacón Soto. Foto: Julio Osorio

Leonardo Padrón lo quiso para el rol protagónico de su nueva telenovela, Cosita Rica, y por ello ha dejado su querida Bogotá para radicarse en Venezuela. El actor empieza, así, su internacionalización.

Si hay una palabra especial en el vocabulario de Rafael Novoa, esa, sin duda, es evolución. El así lo asegura, y, de hecho, la ha traído a colación cuando la conversación recala en temas como su trayectoria o las razones que motivaron a Leonardo Padrón a fijarse en él. "No creo que haya sido exactamente por Las Juanas, porque cuando hablé con él me dijo que había seguido mi carrera. Hubo otras novelas; yo creo que eso es un proceso de evolución que uno tiene en la vida, no sólo a nivel profesional sino personal, de modo de ir enriqueciéndose cada vez más". "Evolución" aparece, también, cuando agradece a Dios por las oportunidades que se le han presentado: "Yo estaba estudiando Finanzas, pero no daba pie con bola, entonces decidí hacer lo que en realidad quería: actuar. Ya estoy en esto desde hace nueve años. Gracias a Dios he contado con suerte en todos los proyectos que he desempeñado, y ahora lo único que espero es evolucionar artísticamente".
El actor no contradice a quienes lo han descrito como un hombre serio y reservado. La sonrisa (una de sus mejores cartas de presentación, además de la altura, que sobrepasa el metro ochenta) tardó en aparecer, así como también las respuestas más amplias y relajadas. El cigarrillo en la mano no tardaría tanto. Se nota lo incómodo que le resultan las entrevistas. Su incursión en la televisión venezolana marca su primera experiencia de internacionalización, una meta que se había planteado después de haber figurado en el reparto de una larga cadena de producciones, que tendría punto de partida en Amor, amor y en Flor de oro, y que continuaría, ya con papeles protagónicos, en Candela, Guajira, Carolina Barrantes, Divorciada, María Madrugada, y Sofía, dame tiempo, estas últimas recientemente vistas en Venezuela. En este país todos lo conocen después del éxito de Las Juanas.
Si algo ha dejado claro Novoa en sus últimas declaraciones, es que quiere alejarse del estereotipo de galán y asumir nuevos roles. Por eso resulta paradójico que haya decidido salir de Colombia para venirse a trabajar justamente en este país, donde a la producción de telenovelas se le critica por acartonada. "Es que uno tiene que moverse en otros campos, en otras áreas". Le convencieron, también, las pocas páginas que había leído del libreto de Padrón, y el rol que le estaba aguardando -del que no quiso dar detalles-, con el que promete dar lo mejor de sí. "Me gustaría rescatar más los personajes de televisión, porque es que los estereotipan demasiado. A mí lo que me interesa es buscar la realidad. Hacerlo todo más creíble. Si estás acabado que digan 'ese tipo está vuelto m...'".
Novoa ha visto su carrera acaparada por la televisión, a pesar de que también le atrae el teatro (ha participado en muy pocos montajes) y el cine (están adelantadas las conversaciones para un proyecto en su país del que no quiere hablar por ahora y donde interpretaría a un héroe de la independencia). "A mí lo que me gusta es la actuación... y lo que he visto de la TV me fascina. Ese es un mundo que se mueve de una forma muy rica. Hay gente que se interesa por la televisión porque quiere fama o reconocimiento, esas vainas superficiales, pero no porque le apasione, porque exista ese gusto y esas ganas de hacer las cosas bien". El paso por este medio le ha dejado al actor bastante fama y no pocos aplausos. El reconoce que su vida empezó a cambiar casi desde que realizó sus primeras incursiones en telenovelas, lo que no fue necesariamente para bien. "Estaba joven, tenía 20 ó 21 años y de pronto uno se deja deslumbrar por muchas cosas, pero de eso no queda nada bueno". Por lo que se ha dicho de él en pasadas entrevistas, el actor tuvo una época en la que era "jarto y pesado" -en sus propias palabras-, y en la que a las que estuvieron con él les tocó difícil, pues fue infiel y le fueron infiel. Por ello insiste en lo de la evolución: "Hay que enriquecerse. Hay que ser receptivo y no dejar que las cosas te pasen simplemente porque sí". Ahora resulta irreconocible entre quienes lo conocieron, pues tiene novia estable, la actriz María José Martínez, y hasta ha pensado en casarse y tener hijos.
Después de varios cigarrillos queda tiempo para una última reflexión al responder cómo se veía en el futuro: "Muchas personas dicen 'aprovecha tu cuarto de hora', y piensan en lo que dura un 'físico'... pero ello depende de cada quien: si tú crees que es hasta que el cuerpo aguante pues así será, pero si piensas que es hasta que el talento aguante puedes hacer mucho con ello". l

rchacon@eluniversla.com


Novoa adentro
¿Qué le agradece a la vida?
"La oportunidad de vivir... la oportunidad de haber nacido donde nací y haber crecido donde crecí y con quien crecí... eso, en paréntesis, sería familia".
¿Quién es la persona más interesante que ha conocido?
"Todos son interesantes... Mis amigos y amigas.
Soy de muchos conocidos y de pocos amigos".
¿A quién o qué extraña?
"A mi familia, mis amigos, mi novia... mi espacio en Bogotá".
¿Qué lo hace sonrojar?
"La misma gente... me sonrojo con facilidad".
¿Dónde quisiera estar ahora?
"Aquí estoy bien".
¿Cuál es el principio que nunca sacrificaría?
"La honestidad... y la autenticidad".
¿A quién se parece?
"No me parezco a nadie (ríe)... tengo de mi padre y de mi madre. El temple de mi padre y el don de gente de mi madre".

¿Sin qué no puede vivir?

"Sin el afecto de la gente que quiero".
¿Cuál es la palabra que mejor define a su país?
"Esperanza".
¿Y su ciudad, Bogotá?
"Tranquilidad" (después de pensarlo mucho).
¿Una rutina indispensable?
"Meditar".
¿A qué le tiene más miedo?
"A la incertidumbre".
¿Su peor defecto?
"Cuando estoy de mal genio puedo ser hiriente y lo hago en los puntos precisos y eso es la ca... pero también tengo la capacidad de decir: 'Discúlpame, sé que me equivoqué'".
¿Qué rasgo infantil conserva?
"Muchísimos... la misma forma de vivir la vida, ese tratar de no verla tan trágicamente, sino tomarla con calma... de pasarla rico y gozarla".
¿Su peor vicio?
"El cigarrillo".
¿Qué se robaría?
"Muchos corazones".
¿El mayor mito sobre el sexo opuesto?
"Pero es que son lo máximo... difíciles de entender, pero son lo máximo".
¿Qué lo haría enloquecer?
"¿Para bien o para mal...? Supongo que para bien: hijos".
¿La peor noticia que ha leído últimamente?
"Son muchas, desafortunadamente. No sé cuál es peor".
¿De qué hábito le gustaría deshacerse?
"Me gustaría dejar de fumar, pero todavía no he querido".
¿La palabra más hermosa del diccionario?
"Sentimiento".
¿Lo más difícil de tener pareja?
"Crear un canal de comunicación... no es sólo hablar, es poder entenderse con sólo mirarse a los ojos...".
¿Qué no perdonaría?
"La falta de lealtad".
¿Algún amuleto?
"No creo en ninguno, sino en Dios".
¿Por qué reza?
"Por comunicarme con Dios".
¿Qué no puede faltar en su nevera?
"Agua... a veces es lo único que hay".
¿El mayor favor que le han hecho?
"Darme la oportunidad".
¿Qué cambiaría de su físico?
"Nada".
¿Su mayor fracaso?
"Por ahora creo que ninguno".
¿El rol que ha interpretado que menos se le parece?
"Camilo, el que hice en María Madrugada. Era un personaje que se me hacía demasiado descarado, demasiado vulgar, degenerado, vagabundo".
¿A quién le pediría un autógrafo?
"A un Robert de Niro, a un Al Pacino, a un Anthony Hopkins... por alguien de ellos me tomo fotos también".
¿Qué le preguntaría a Dios?
"Exactamente: ¿qué es lo que esperas de mí como ser humano?".
¿Un diseñador para su guardarropa?
"No tengo uno, son muchos... no me guío tanto por la moda".
¿Un libro indispensable para su vida?
"El caballero de la armadura oxidada... es muy bonito. Es directo, sencillo... por eso creo que muchos deberían leerlo para quitarse tantas armaduras y máscaras".
¿Un deporte?
"Voy al gimnasio, no más".
Si pudiera escoger su nombre, ¿cómo se llamaría?
"Hasta me gusta el mío".
¿Qué comería en su última cena?
"Lo que hubiese en la nevera... de la comida de Colombia me gusta
el ajiaco, la bandeja paisa. De la comida internacional me gustan las pastas y el sushi".
¿El título de su autobiografía?
"Heme aquí".

 

Ver también en Encuentros:
- Hacia los 50 años. Todos cincuentones
- Te vengo a servir

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso